Disclaimer: Los personajes pertenecen a la escritora Suzanne Collins
Mi linda chica
Capítulo 2
(Smoke on the water-Deep Purple)
Katniss PVO
Lunes 7 de febrero de 1972
Baje del bus escolar, apretando los libros contra mi pecho. Otro lunes aburrido en el aburrido instituto. A lo lejos vi estacionarse el Mustang de Peeta Mellark. Bufé. No quiero verlo ni en folletos. Voltee a ver los jardines del instituto. El grupito de hippies estaba en su acostumbrada ronda de meditación. ¿Cómo podían querer conectarse con la madre tierra y el padre sol a las 7 am? En este frío horrible. Entre ellos, con sus barbas, pelos raidos y ropas de colores, los que siempre resaltaban eran Finnick Odair y Annie Cresta. Eran dos criaturas sumamente bellas. Tan perfectos uno y el otro que parecían de otro mundo. Finnick era endiabladamente guapo y Annie era hermosa y dulce. Me permití fisgonear a Odair un poco más mientras avanzaba hacia las puertas del instituto.
-¡Katniss!- escuché a mis espaldas.
Bufé nuevamente. Ya sabía quién era.
-Buenos días, Thom- dije, rodando los ojos.
-Oh, bella Katniss. Eres tan hermosa como una flor, con tus ojos de plata y tu cabello…
-Al grano, Thom- presioné. Odiaba que me dijera todo eso en el pasillo del instituto. Lleno de gente.
-¿Quieres ir conmigo al cine esta noche?- preguntó Thom, con ansiedad. No es que fuera feo. No era mi estilo.
-Lo siento, Thom. He quedado para hacer otra cosa.
-Está bien…- su expresión de desilusión me estrujó el corazón. Me acerqué a él para tratar de decirle algo, pero él miró por encima de mi hombro y frunció en entrecejo.
-¿Katniss?- Mellark. De nuevo.
-Mellark.- dije, secamente. Me había llamado dos veces en el fin de semana, y las dos veces le había pedido a Prim que no me pasara el teléfono. Realmente no me apetecía hablar con él.
-Katniss, en serio lamento lo del otro día. Por favor, discúlpame.- su voz y mirada parecían sinceras. Secretamente me encantaban los ojos azules de Peeta Mellark. Pero eso jamás lo diría. Siempre lo encontraba mirándome en las clases o en el almuerzo. Pero nunca me hablaba. Hasta la semana pasada.
-Está bien, Mellark. – respondí. Tampoco deseaba seguir fastidiando con el asunto.
-¿Amigos?- preguntó él. Oh su sonrisa era fantástica.
-Como digas- respondí, tratando de sacarle peso al asunto.
En ese instante entró él. Gale Hawrthorne. Ese hombre tan… tan… fabuloso. Nuestra cita del viernes había sido genial y realmente deseaba que me invitara de nuevo. El mundo detrás de Gale pedía a gritos ser explorado. Y yo realmente deseaba hacerlo.
Su mirada gris se clavó en la mía. Sentí las piernas flaquear. Me olvidé de Peeta y Thom. Solo deseaba que Gale se acercara a mí, me envolviera con su mística a lo Jim Morrison y me sacara de allí.
-Catnip.- dijo él, su voz flotó ronca y sensual hasta mis oídos.
-Gale- mi voz salió casi como un gemido.
Nadie dijo más nada. Una tensión palpable se instaló entre todos nosotros. El timbre sonó sobre saltándonos y la comitiva de hippies entró. Finnick Odair, con su larga cabellera cobriza y rebelde ajustada con una vincha, pasó por nuestro castado, con su enigmática sonrisa pintada en los labios rodeados de barba cobriza. Detrás de todo ese pelo, era sumamente atractivo. Y aún con barba lo seguía siendo.
-Pero que aura tensa, hermanos- nos dijo, haciendo unos gestos raros con las manos- Tienen que alivianarse, maestros.- continuo.
-Paz y amor, maestros- dijo Annie, su larga falda estampada revoleteaba alrededor de su cintura, mientras hacia una V con sus dedos.
Thom carraspeó y se marchó. Con el segundo timbre, los tres apuramos el paso hacia la clase del señor Boggs.
Gale se sentó atrás mío. Olía a tabaco y a otra cosa que no pude identificar. Me voltee un poco, él me dedico una mirada algo cansina y una sonrisa de lado. Sonreí. Era tan distinto a todos los demás. Ese lado oscuro y misterioso, suponía un peligro que lo hacía terriblemente atractivo. Por detrás de Gale choqué con la mirada azul e intensa de Peeta. "No deberías juntarte con ese chico" Su voz martilló en mi cabeza. ¿Quién se creía? Me volví molesta.
Ciertamente no podía enfardarme eternamente con él. Él y yo teníamos esta ridícula conexión desde que éramos niños. Siempre en los momentos trágicos, nos encontrábamos. Cuando murió mi padre en un accidente de tráfico cuando yo tenía once años y mi pequeña hermana Primrose ocho, mi madre se deprimió una temporada. El dinero escaseaba y la comida también. Salí a dar una vuelta en mi vieja bicicleta, a fin de distraer la mente y mitigar el hambre. Llegué a la zona comercial de Filadelfia. Por una de las calles llegué, sin pensarlo, hasta la puerta de la principal panadería. Los Mellarks eran los dueños de aquel comercio. Observé con hambruna los pastelitos glaseados, los pasteles y los panes que estaban en el exhibidor de la ventana. Mi mirada chocó con los ojos preocupados de un Peeta de once años, que estaba reponiendo panes en un canasto. Inmediatamente sentí vergüenza de que me viera así. Tomé rápidamente mi bicicleta y eché a andar. Unas horas más tarde, ya en casa, Prim y yo nos entreteníamos con un episodio de los Lonney toons cuando sentí un golpe suave en la puerta. Abrí y observé a mis pies una canasta. Rebosaba de panes y pastelitos. Me sorprendí con la comida y no pude dejar de pensar en cómo habría hecho para sacar tal cantidad de la tienda de sus padres. Aquella noche comimos hasta hartarnos. Incluso mi madre comió. A la mañana siguiente me propuse darle las gracias a Peeta por su gesto tan noble, pero Delly Cartwright, una niña algo gordita y rubia que iba a nuestro curso y era amiga de él, se apresuró, me empujó cuando estaba por hablar y le estampó un beso en los labios. Jamás pude acercarme a él, Delly siempre estaba merodeando. Al año siguiente observé llegar a Peeta al hospital, mientras Prim y yo hacíamos el servicio comunitario (más que nada porque teníamos una comida gratis), junto con su familia. Su madre había querido suicidarse.
Para mi suerte, la clase paso rápidamente. Odiaba física. Me aburría.
-¿Preparada para la audición de hoy?- preguntó Gale, sonriendo de lado.
-Si…- respondí con un hilo de voz. Me odiaba a mí misma. Parecía tan débil poniendo la voz así. Y no quería hacerlo. Quería parecer audaz y atrevida, como las chicas que había visto el viernes en aquel lugar. Una chica que a Gale pudiera gustarle.
-Bien, Marvel, el bajista, y Brutus, el baterista, nos esperan a las cuatro de la tarde en The Tribute.
Asentí. Mis mejillas se ruborizaron, dándome un aspecto de niña tonta. Gruñí. No conseguiría nada siendo así.
-Perfecto.- dije, esbozado una sonrisa y entornando la mirada, a fin de parecer sexy. Gale levantó una ceja. Demonios.
El resto del día me sentí ansiosa. Deseaba que llegaran las cuatro. Rue pareció notar mi ansiedad a la hora del almuerzo.
-Kat, como sigas comiendo ese lápiz te romperás un diente – advirtió mi mejor amiga, Rue. Nos conocimos en la guardería del hospital, su madre también es enfermera allí, y desde esa época hemos sido inseparables. Ella también consiguió una plaza en Drexel para estudiar enfermería.
-Lo siento- murmuré, alejando el lápiz amarillo y negro de mis labios. Tenía razón. El extremo estaba lleno de marcas de dientes. Qué asco. – Estoy un poco nerviosa… ya sabes… la audición.
-Entiendo. No debes preocuparte, te irá muy bien. Eres fantástica cantando- Rue siempre me levantaba al ánimo. Estaba muy agradecida de tener una amiga como ella.
-Gracias, Rue.
-Pero sabes… no puedo dejar de preocuparme… tu sabes, el ambiente de las bandas de rock…-dijo Rue.
Rodé los ojos. ¿Acaso todo el mundo pensaba que era una estúpida que no podía cuidarme sola?
-Estaré bien. Ya verás que no pasará nada, además Gale….
Un griterío proveniente del patio nos alertó.
-¡Pelea, Pelea!- rugían varios alumnos.
Rue y yo tomamos nuestras y nos acercamos hasta el lugar del alboroto. Abriéndonos paso hasta delante de todo, no podía dar crédito a mis ojos. Peeta Mellark y Cato Gham estaban trenzados en una pelea infernal. Cato sangraba en labio y Peeta tenía la ropa sucia y desgarrada en algunas partes, su actitud era feroz y agresiva. ¿Dónde estaba el chico pacífico y amable de siempre?
-¡Imbécil!- gritó Peeta, mientras derribaba a Cato con una técnica de lucha libre. Era sorprendente la facilidad con la que lo había tumbado.
-¿Pero qué sucede aquí?- exclamó la directora Paylor, abriéndose paso.- ¿Mellark? ¡Mellark! A mi oficina… AHORA.
Peeta asintió y, sin dirigirle la mirada a nadie, siguió a la mujer ataviada en un traje gris. Cato Gham se levantó lentamente y gimoteó de dolor.
-¿Todo esto por Everdeen, Peeta?- medio exclamó, medio gimió Cato, agarrándose las costillas. Peeta volteó a verlo y solo gruñó.
Todo mí cuerpo se paralizo, y más cuando unos cientos de pares de ojos se posaron en mí. ¿Peeta le había pegado a Cato por mi culpa? ¿Cómo era posible? Lo único que atiné a hacer, fue correr hacia adentro del edificio.
No pude hablar con Peeta hasta las tres de la tarde. Lo encontré en la enfermería, donde estaban terminando de ponerle un vendaje en la mano.
-¿Peeta?- murmuré, al ver que la enfermera no estaba. Me adentré en la enfermería y cerré la puerta.
-Oh, Katniss- gimió él, por una extraña razón rehusó de mirarme a los ojos.- Siento que hayas tenido que ver eso.
-¿Por qué lo golpeaste?
-Porque se portó como un cerdo contigo- la sinceridad de sus palabras hace que me sonroje violentamente. Jamás alguien me defendió o se metió en una pelea por mí.- No tolero que se porte como un cerdo con las mujeres, y menos contigo.
-Peeta… - susurré. No sabía que decirle.
Él se bajó de la camilla de un brinco. Se acercó peligrosamente a mí y acarició suavemente mi mejilla. Inclinó su cabeza un poco y rozó sus labios con los míos. Su contacto fue delicado y cálido.
-¡Catnip!- la voz de Gale del otro lado de la puerta, me sorprendió, poniéndome en evidencia. Peeta se alejó de mí y juntó sus cejas en una clara expresión de enojo.- Debemos irnos.
-Yo… uhmm… Peeta… debo irme- susurré. Él adoptó un gesto de sorpresa.
-Katniss espera, yo…- comenzó. Volteé hacia la puerta, Gale, me esperaba.
-Hablamos mañana.- dije con firmeza y salí corriendo de allí.
Peeta Mellark me había besado. No entiendo absolutamente nada. ¿Cómo una persona que no te habla durante años, de pronto se mete en un pleito por ti y luego te besa? Eso solo sucede en los cuentos de hadas o en las películas de Disney.
Gale me escoltó hasta su Harley negra, se montó primero y luego monté, apoyando mi pecho contra su espalda. El olor a cuero de su chaqueta inundó mis fosas nasales. Me pasó un casco y nos entregamos al camino y la brisa helada de febrero.
The Tribute está ubicado en la unión de las calles Porter y Broad, en Filadelfia del sur. Es algo oscuro y con aspecto de sucio y lúgubre a la luz del día. En la barra nos esperaban Marvel y Brutus y un hombre de melena castaña, algo raída, y barba aferrado a un vaso de whisky.
-¡Gale, amigo, que gusto verte!- exclamó Marvel. Cabello largo y rubio, los ojos verdes y desafiantes, la mandíbula cuadrada y actitud de "patea culos" son los principales atributos con los que se puede describir a Marvel- ¿Y ésta pollita?- rodé los ojos. Odio que me pongan apodos. Y más si eran sexistas como ese.
-Marvel, ¿qué hay? Ella es Katniss Everdeen, la chica que te dije. – respondió Gale, mientras que prendía un cigarrillo.- Pruébala.
¿Pruébala? ¿Qué era yo? ¿Un pedazo de carne?
Comencé a enfadarme con Gale, pero distingui un brillo de confianza en sus ojos. Como si todo aquello en realidad no significara lo que realmente decía.
-Bueno. Que cante.- pidió Brutus. Fornido, del tamaño de un oso y lleno de tatuajes eran tres características para identificar a Brutus.
Gale me hizo una seña con la cabeza, indicándome que suba al escenario. Dejé mis cosas sobre una pequeña mesa y me dispuse a cantar. Todo el fin de semana había meditado qué cantar. Algo para impresionarlos. Algo que hablara de desesperación, de angustia, de fastidio. Cosas que hoy vendían. Decidí cantar una canción que había compuesto mi padre, quien mientras estuvo vivo oficiaba de camionero para un gran supermercado y en sus ratos libres componía. Mi padre tenía una excelente voz.
Carraspee un poco para llamarles la atención y canté.
Are you, Are you
Coming to the tree
Where they strung up a man they say murdered three
Strange things did happen here
No stranger would it be
If we met up at midnight in the hanging tree
Are you, Are you
Coming to the tree
Where the dead man called out for his love to flee
Strange things did happen here
No stranger would it be
If we met up at midnight in the hanging tree
Are you, Are you
Coming to the tree
Where I told you to run, so we'd both be free
Strange things did happen here
No stranger would it be
If we met up at midnight in the hanging tree.
Are you, Are you
Coming to the tree
Wear a necklace of rope, side by side with me.
Strange things did happen here,
No stranger would it be,
If we met up at midnight in the hanging tree.
Cuando terminé un silencio sepulcral se hizo presente y los nervios se apoderaron de mi estómago, ganándome una sensación de vacío.
El callado hombre del whisky volteó a verme, tenía los ojos azules y vidriosos.
-¡Estupendo, preciosa! Bienvenida a The Mockingjay- exclamó, yo sonreí complacida.- Soy Haymitch Abernathy, el representante de la banda.
¿Ese hombre borracho era el representante? ¿En qué diablos me había metido?
Iba a negarme hasta que vi la sonrisa complacida de Gale. Me derretía aquella sonrisa. Si me transformaba en miembro de la banda, él se fijaría en mí. Yo, vocalista; él, el guitarrista. Un clásico. Sonreí para él.
Cuando llegamos a la puerta de mi casa, me bajo de la motocicleta pero Gale enseguida atrapa mi muñeca. Me jala hacia él y posa su mano libre en mi rostro. Aprieta sus labios finos contra los míos. Su lengua cálida me pide permiso y acceso.
¡Gale me besó!
(It's my life- The Animals)
Hola! Una continuación exprés para esta historia que apenas está asomando el hocico. Actualizo principalmente porque anoche termine de escribirla. Son 10 capítulos en total y si, es un Everllark, uno bastante raro para lo que vengo escribiendo normalmente. Me encanto ver que ya 70 personas leyeron el primer capítulo :)
Muchas gracias a los lectores que dieron su follow y favorito, también a los lectores que dejaron un review! :)
Cookiesamm: Me alegro que te haya atrapado! :)
Everllarkglee4ever: No te podes quejar, actualice bastante rápido. :)
.Silence: Me encanta que hayas decido darle una oportunidad a mi fic, te prometo que el tema del instituto en breve y no exageradamente cursi. Realmente espero no romper tu corazón con el rol de Gale en este fic, porque bueno, es un personaje un poco oscuro, en compensación hay una escenita un poco subida de tono entre él y Katniss, pero más adelante. Aprecio que valores mi redacción, lo de las faltas, la verdad es que releo muchas veces los textos antes de subirlos, pero a veces alguna se me escapa (sobre todo porque cuando lo hago es de noche y estoy bastante cansada). También soy bastante retro con la música, los 60-70 fueron dos épocas grandiosas de la música, y poder incluir esto dentro de un fic es bastante gratificante (acá la mayoría cita mucho a una banda inglesa, Muse, escuché algunos temas... no me gusto). Lamentablemente triunfará el Peeniss acá, espero no ser moooouuuyy cursi. Finalmente, me encantó que hayas buscado al Pino Paraná! :)
Katri: Eres mi lectora acosadora! jajajaja Me alegro que te haya gustado el fic, este si tiene los capítulos bastante largos, por eso quizás es tan corta, creo que voy a contar lo justo y necesario. Si ya odiabas a Gale de antes, con este fic lo vas a odiar más, porque, como toda historia necesita un malo, en este caso, ya te imaginas quien es. Aunque no es malo-malo, ¡el pobre chico tiene sus TOCs! Tu pobre Peeta no va a pegar una por un rato largo, sin embargo tengo algo muy especial para él (más de una me va a insultar mal, pero más adelante) (Sólo pido... Open Minds). Bueno, no te aburro más! Cuento con tus reviews, eh! :)
Saludos,
Ekishka
