Mi Rosa Negra

Porta y Bazzel.

El joven verde se paseaba por su habitación, hundido en tristeza. Recordando lo que había pasado hacía tan solo una semana:

-Raven yo...-Empezó él.-Yo...

-¿Tú...?-Dijo ella, fría e indiferente, sin levantar la vista de su libro.

-Yo... Tengo que hablar contigo de algo importante. Muy importante.-Remarcó, al no percibir que ella tuviese intención de levantarse o voltear a verlo.

-¿De que se trata, Chico Bestia?-Preguntó ella, con extrema dulzura y cuidado, como si temiese hacer daño al chico siendo muy brusca si aquello era TAN importante para él. Cada vez que pronunciaba su nombre se ponía nervioso, pero no había tiempo para nervios.

-Es... Verás... No se si seré capaz, pero tengo que hacerlo.-Le aclaró él.

-Chico Bestia...-Se preocupó al ver que era realmente importante y que parecía muy apurado, muy incapaz de decir aquello.

-Yo... Te amo, Raven.

Ella se quedó en silencio. Lo miró durante unos minutos y luego no pudo evitar mirar al suelo mientras analizaba lo que acababa de oír. Volvió a mirarlo.

-¿A...A mi?-No pudo evitar preguntárselo. Igual era una broma de mal gusto. También estaba extrañada de que alguien, y sobre todo Chico Bestia, la mirase con esos ojos.

-P-pues si... Hacía tiempo que quería decírtelo. No sé como me di cuenta. Solo se que ahora te veo de otra manera y quiero saber y tu sientes, o podrías llegar a sentir, lo mismo por mi.-Jugaba con sus dedos como un niño pequeño. Un niño pequeño que está lejos de su juguete favorito y se aburre.-¿Tú... Tú querrías...querríassalirconmigo?-Preguntó rápidamente, temiendo la respuesta.

-¿Perdona? Habla más despacio.-Le puso una mano en el hombro para calmarlo, pero pensó que lo ponía más nervioso y se alejó.

-¿Querrías...-Chico Bestia cogió aire y se dispuso a soltarlo con lentitud.-... salir conmigo?

-Yo... Chico Bestia... Tengo que explicarte algo antes de responder, para que entiendas mi postura.

Raven se sentó en el sillón en el que había estado leyendo. Tiró de la mano de él hacia abajo, sentándolo en el sofá aunque no había hecho fuerza. La dulzura con que lo había hecho hizo que Chico Bestia se sonrojase después de haber conseguido que su piel se tornase verde de nuevo.

-Dime.-La animó él a empezar.

-Yo... Yo soy una persona "rara".-Remarcó levemente esta palabra para hacerle recordar que había sido él quien se lo había hecho ver.- Soy diferente del resto del mundo, del resto de las personas. Diferente de los titans... Diferente a Terra.-Aquel nombre le produjo un profundo dolor, aunque aún no tenía claro el porqué.- No soy como los demás. Seguramente tú no me quieres.

-Pero... Yo...

-Tu NO me quieres. No sientes amor por mí. No sientes lo mismo que sentías con... ella.-No quería decir su nombre más de las veces necesarias. Y ya se había pasado una.- No puedes porque no soy como ella. No puedes sentir lo mismo. Y se veía que a ella la querías de verdad.

-¿Que me intentas decir?-Él sabía que aquello no iba por buen camino.

-Simplemente que estás encaprichado. Es normal. Solo piensas que me quieres, pero solamente te gusto porque has malinterpretado un gesto mío, o porque nuestra relación ha mejorado. Solo es la ilusión de pensar que puede surgir algo más, pero lo nuestro se para aquí, no va a ir a más.

-¿Solo somos...amigos?

-Si. Solo amigos.

No discutió. Se levantó y salió de la habitación. A él le gustaba mirarla. Cuando hablaban se quedaba mirándola y con eso tenía suficiente. Pero ahora no soportaría verla un segundo más.

Raven respiró, entre aliviada y apenada. Sabía que solo había convencido a Chico Bestia con sutiles palabras cultas que para él eran razonables aunque no tenía ningún sentido. Y si, incluso para él, carecían de sentido, él solo se auto-convencería. Estaba jugando sucio, pero se estaba quitando un peso de encima a si misma y ayudaba al chico a no pasarlo mal. Con ella lo pasaría mal. Ahora que lo pensaba... Con ella lo pasaría mal de cualquier forma. Si estaba con ella sufriría seguro, si la quería de verdad, ante su negativa, solo habría conseguido hundirlo. Y si por su culpa ahora ya no la quería no podrían ni verse. Tenía que salir de allí. Si se quedaba no habían posibilidades de arreglar nada. Pero si se iba, habrían posibilidades de arreglarlo. E incluso podría volver y hacer comos i todo eso hubiese sido un pasado olvidado tras un viaje para despejarse... Pero tenía que abandonar la torre T. Abandonar los titans. A sus amigos... Abandonarlo a él...

-No es que yo no la quiera-Se decía-, es que no se cree que la quiera. Me ha engañado todo este tiempo, toda esta semana, para marcharse sin que me molestase. Pero si que me molesta, y mucho... Tengo que hacer algo. Algo para que vea que si que la quiero.

Salió al pasillo a pasearse por al torre mientras pensaba que podía hacer para retenerla en al torre. Para retenerla junto a él. La vio pasar por delante. Ella no le dijo nada. Ya no le decía nada. Él sabía que lo hacía para no darle falsas esperanzas de que empezase a sentir algo. A él no le importaba, o eso aparentaba. Sabía que ella le había soltado todo aquel rollo del amor la semana pasada porque no era capaz de creer que se había enamorado de ella de verdad, pero ella no tenía ni idea. El refrescante olor de su perfume le inspiró e hizo surgir una idea en su cerebro. La miró antes de que desapareciese a terminar su equipaje para marcharse de la torre y le vinieron a la mente mil palabras que decirle para que supiese que era amor verdadero lo que sentía, pero no se atrevería a decirlas todas. Entró en su cuarto y, frente al escritorio, intentó plasmarlo todo en una hoja en blanco. Pero...¿a modo de carta? ¿a modo de telegrama? ¿o quizá tenia que hacerlo como una canción? ¡Una canción! Pero el no era cantante ni nada de eso.

-¡¿Y que más da?! Solo tengo que pensar en ella y la letra vendrá sola...

Tu eres mi rosa negra...

Tus pétalos son mi vida...

Tus espinas mis heridas...

Eres la luz oscura que buscaba mi tristeza,

tus espinas se convierten en pétalos llenos de belleza.

Nunca marchitas,

se estremece tu cuerpo como una hiedra.

Inconfundible,

jamás dejarás de ser mi rosa negra.

No hay incomparable flor en este hermoso jardín.

Tu deslumbrante pelo negro destella al mejor Jazmín.

Te escogí a ti por ser diferente a las demás rosas.

Tu eres única...

Tus espinas me protegen, hoy tus pétalos visten mi túnica.

Te quiero, te adoro...

Quiero posar en tu cáliz.

Busco un porque.

¿Por qué si ti todo lo veo gris?

Quiero ser feliz...

Y si tus pétalos marchitan yo marchito.

Eres la razón por que lucho.

Si te quitas la vida me la quito.

Para siempre...

Recordaré el ultimo pétalo caído,

Pero no aceptaré la realidad cuando tú te hayas ido.

Aunque no estés tu nombre permanecerá entre mis labios,

aunque te vayas de mi boca jamás saldrá un adiós.

Pues te querré eternamente,

eternamente marcada en mi piel.

Tu color negro es la tinta que escribe sobre este papel,

donde narro cada beso,

cada caricia,

cada abrazo que te di.

Floreces dentro de mi.

Tu eres mi inconfundible,

eres mi vida.

Me recuerda cada lágrima desprendida de aquel tiempo.

Mi lamento de no aceptar que te perdí tan solo hace un momento.

Y sigo sin aceptarlo...

Quiero lanzarme al vacío,

para olvidar...

para olvidar que te fuiste de mi mano y no quisiste regresar.

Olvidarte será imposible,

pero quitarme la vida no.

Bórrame de tu camino,

si no que me maten tus espinas.

No me quedan suficientes lágrimas que caer por mi retina,

y mis ganas de vivir se van cada vez que tu me esquivas.

No reconozco haberte perdido,

ahora soy hombre muerto.

Quiero volar hacia el cielo y no estar aquí cuando tu hayas vuelto.

Marchita mi esperanza saber que lo nuestro es imposible.

Solo soy un simple amigo.

Me despido con balas de este calibre.

Mi rosa negra,

ya marchitaron todos sus pétalos.

Su raíz quedó en mí atrapada,

en un recuerdo.

Su frágil estructura la convierte en tan bella,

su color desteñido hizo que me fijara en ella.

Mi rosa negra,

ya marchitaron todos sus pétalos.

Su raíz quedó en mí atrapada,

en un recuerdo.

Su frágil estructura la convierte en tan bella,

su color desteñido hizo que me fijara en ella.

Mi rosa negra,

tan mustia por dentro y bella por fuera.

Cada pétalo que cae es una lágrima cualquiera.

Eres única y todas te envidian.

Tu color negro se va destiñendo con el paso de los días.

Te guardo en mi vitrina,

es un recuerdo muerto,

que en silencio sigue existiendo y guarda un sentimiento.

Brotas en un Edén,

en un sin fin,

te sientes rara,

diferente...

para mi especial,

porque en mi vida encajas.

Eso te diferencia,

a veces piensas,

te preguntas el porqué de tu existencia.

Tu eres tu única creencia.

Estás en una realidad diversa a todas las demás,

tu personalidad varía distintas formas de pensar.

Eres única,

de cada mil rosas negras hay tres,

marginadas de la sociedad por el color de su piel,

o por ser distintas.

Yo fui egoísta y tu fría.

Nada más verte en aquel jardín quise que fueras mía.

¡¿Por qué?!

¿Por qué estás al borde de la extinción?

¡¿Por qué?!

¿Por que eres tan bella y rozas la perfección?

Un corazón tan puro y frágil,

pero parece tan fuerte desde el exterior.

Pero en el interior sufre por depresión.

La muerte para ella es algo dulce.

Sentir el sabor de las sangre.

El viento ondea sus pétalos como un sauce.

Aparentas lo que no eres,

pero quiero poder conocerte,

porque el no hacerlo me hiere.

Estoy loco por tus espinas,

que se han clavado en parte de mi...

Formas parte de mi vida...

Tu voz dulce me susurra en el oído.

El tiempo se ha parado y mis latidos se han quedao contigo.

Mi rosa negra,

ya marchitaron todos sus pétalos.

Su raíz quedó en mí atrapada,

en un recuerdo.

Su frágil estructura la convierte en tan bella,

su color desteñido hizo que me fijara en ella.

Mi rosa negra,

ya marchitaron todos sus pétalos.

Su raíz quedó en mí atrapada,

en un recuerdo.

Su frágil estructura la convierte en tan bella,

su color desteñido hizo que me fijara en ella.

Mi rosa negra...

Mi rosa negra...

Mi rosa negra...

Mi rosa negra...

Mi rosa negra...

Mi rosa negra...

Chico Bestia cogió un sobre y metió el papel dentro, perfectamente doblado. Raven se marchaba hoy y no ahbía tiempo que perder. Llegó allí cuando Raven estaba abandonando la torre. Todos se habían despedido ya y tenían cara de tristeza.

-¡RAVEN!-Gritó, desesperado. No podía irse, o al menos sin haberse despedido de él. Después de todo y aunque ella no lo quisiera él la amaba y si no podía retenerla la torra la retendría en su corazón y procuraría estar siempre en el de ella.

-Ah, Chico Bestia. Ya pensaba que no venías.

Él no dijo nada, solo la abrazó. Fue el abrazo más largo de todos los que había recibido. Y tuvo que reconocer que también era el más cálido y el que más sentimientos le producía. Alegría, tristeza, miedo, afecto, dolor, cariño... Notó un papel en su mano.

-¿Que...?

-Shhh... Leelo de camino. No quiero que lo veas aqui, delante de todos. -Le susurró él, inseguro.

-Está bien.-Raven se separó de Chico Bestia, aunque algo en su interior no quería y por eso lo hizo despacio. Salió por la puerta y se dirigió a la estación de tren con sus maletas. Un vez allí abrió el sobre, impaciente. Leyó un nota antes de la canción.

"No sabía como decirtelo, así que escribí una canción. No es gran cosa, pero me expreso mejor así."

Las lágrimas asaltaron los ojos de ella conforme iba leyendo la carta. Cuando llegó al final leyó: Resumiendo: Te quiero. Firmado: Gar

El ren paró frente a Raven justo al guardar el papel. Lo miró unos momentos y entonces caminó.


Chico Bestia estaba completamente hundido. Lloraba en silencio, soo, en la sala de estar. Notó una mano en su hombro, por cuarta vez aquella tarde, y ya ni reaccionó. La mano dejó su hombro y un par de pies aparecieron frente a él. Luego una voz conocida habló.

-Que sepas que me has convencido.

-¿Raven?-Levantó la vista.-¡RAVEN!-Se levantó de un salto.

-Me he dado cuenta de que lo sientes de verdad... Y yo también. Si aún no es tarde, me gustaría... Hacer algo.

-Nunca es demasiado tarde.-Afrimó él.

Raven lo besó y él respondió a aquel beso con cariño, abrazandola por la cintura.

Chico Bestia se convirtió en la persona más feliz y se dio cuenta de lo que es capaz de hacer el corazón con una simple canción.


Espero que os haya gustado ^^ No tengo tiempo, muchos besos y gracias!