Capítulo 2: 5 días para la boda, empezaron los preparativos

Todos se despertaron algo abrumados por la noticia del dia anterior. Después de haber nombrado los comités correspondientes para la planificación de la boda, empezaron a llamar frenéticamente a casas de banquetes, músicos y demás para la futura boda. Alemania al enterarse de lo que pensaban hacer sus hermanos junto con los hermanos de Italia, intentó atajarlo mas no podía. Pero valoraba lo que estaban haciendo Gabriel, Gilbert y Klaus.

"soy afortunado de tener a estos hermanos" pensó Alemania.

Si, sus hermanos podían ser insoportables (Sajonia), ególatras (Prusia), intransigentes (Wurtemberg), extremadamente sensibles (Westfalia), raros (Los gemelos Sweschlig-Holstein), incluso inspirar miedo (Baviera), pero en fin de cuentas eran su familia, la única familia que conocía desde su tierna infancia.

Pensó a su vez en los hermanos de Italia, y no pudo evitar compararlos. Estaban Gabriel y Alphonse: correctos hasta donde el sabia, intransigentes, demasiado moralistas, pero en fin de cuentas los dos habían sido educados así. Wurtemberg era pastor en san Lucas, una iglesia luterana, y fue en su casa en la que se dio origen al luteranismo, del cual era pastor. Vaticano era la sede, la cátedra de san pedro, el asiento del vicario de cristo en la tierra.

Luego, estaban Klaus y Lovino. Los dos eran de temperamento explosivo, algo intransigentes, tercos, obstinados. Sajonia nunca cedía fácilmente frente a nada. Romano era precisamente igual.

(Nota del autor: si, Sajonia es Tsundere)

Seguían en ese orden Fabriccio y Bastian. Los dos tenían una cualidad: la conciliación. Ambos podían ser bastante conciliadores, excelentes mediadores en medio de las terribles disputas familiares. Cuando él se enfrentaba en contra de Prusia, o Prusia en contra de Sajonia, o Sajonia contra los gemelos, o los gemelos contra él, o todos contra él y viceversa, el siempre surgía como el negociador ecuánime que era. Las únicas diferencias eran en su estilo: San marino acallaba a todos a los gritos casi de forma violenta y abrupta, mientras que Baviera lo hacía lento, pausado, de forma serena y tranquila, y la macabra afición de Baviera por asfixiar a la gente en el agua cuando algo o alguien no le agradaba para nada.

Y por último estaban los gemelos y Seborga. Ellos dos no tenían punto de comparación.

Entre tanto, todos los germánicos y los italianos estaban ya en la cocina desayunando algo de café con algunos pastelillos, huevos con tocino, mientras Sajonia tomaba un vaso de jugo de naranja de la jarra que había en la nevera de la casa del alemán. Podría decirse que era un bonito cuadro familiar verlos allí, todos juntos, seguro que al viejo Germania le hubiese gustado.

—buenos días West, casi que no te despiertas —le dijo Sajonia a modo de saludo

(nota del autor: Sajonia también le dice west a Alemania)

—Buenos dias, Saschsen —Respondió Alemania algo atarantado — ¿Cómo pasaron todos la noche?

—algo incomodos por dormir en tu sala, pero estamos bien.

Luego, Alemania aludió sobre la reunión que tuvieron entre ellos la noche anterior. Sin embargo Sajonia le pregunto.

—este… Ludwig, ¿hiciste algo con Italia anoche?

— ¿algo como qué?

—Ya sabes... algo—replico Sajonia algo incómodo.

—tú sabes que amo a Italia y por eso lo respeto, por eso no me he atrevido aun a hacer algo con él—respondió Alemania molesto.

De hecho, Gabriel le había puesto una condición a Ludwig para que saliese con Feliciano: que lo respetara y que no hiciesen cosas indebidas, y aunque los dias pasaban, y el sentía a veces que quería amarlo en toda su expresión, no quería que Feliciano se desilusionase de él o en su defecto que los hermanos de su prometido se pusiesen en su contra.

Sin embargo, siguieron hablando sobre los detalles de la boda. Prusia, el cual estaba en pantuflas, leyendo der spiegel tranquilamente le dice.

—dejen de discutir ya, por el amor de dios que no dejan leer la prensa del asombroso yo.

Gabriel estaba llamando por teléfono a algunos amigos de Ludwig que quizás pudiesen colaborar. Sabía que el japonés podría ayudarle mucho junto en cuanto a los gustos de Feliciano y Ludwig. Quien no los conocía mejor que Kiku Honda.

Tokio, Japón, esa misma mañana.

Un japonés de unos aparentemente 22 años estaba en la casa, leyendo unos cuantos libros de manga, mientras el griego que estaba allí al lado estaba recostado sobre él. Entre tanto, Tama, el gato del japonés dormía al lado de Zeus, el gato del griego, el cual estaba igual de somnoliento que su amo. El helado estaba a medio comer, ya que Japón lo estaba compartiendo con Grecia, el cual había decidido ir a Japón a pasar una breve temporada, debido a su enfermedad. Japón lo atendía como podía, pero a veces las secuelas de la crisis griega eran muy evidentes.

Luego cerró el libro de manga, (Shojo, no malpiensen), llevando a Grecia con dificultad hacia su cama para que pudiese dormir tranquilo.

Inmediatamente, empieza a repiquetear el teléfono.

—aló.

Ciao, Kiku, soy Gabriel

—ah,… vaticano-san, que gusto es para mí el que me llame a estas horas (eran cerca de las 9:00 de la noche en Tokio)

—Por hoy dejemos todas esas formalidades, ¿capisci?

—Claro, Gabriel-san —responde el japonés— ¿Cuál es el motivo de su llamada?

—veras, es que mi hermano y Ludwig se… casan… y necesitamos tu ayuda.

El japonés sonrió. Ya era hora de que ese par sentara cabeza.

—no sé si pueda, Gabriel-san —respondió el japonés— usted sabe que tengo a Heracles-san aquí en mi casa y lo estoy cuidando, la crisis económica lo está afectando bastante.

El griego nota que el japonés estaba hablando con el hermano mayor de Italia sobre una boda. Se levantó, cubierto por una manta, y con la cara algo pálida le dice al japonés.

—No te preocupes por mí, Japón. Puedo cuidarme solo, ve con tus amigos.

—Pero… Heracles-san, su salud…

—ya pasara, Kiku. —Le replicó el griego— pero no se celebra una boda todos los dias.

Japón aun tenía sus dudas. Sin embargo, lo pensó y decidió asistir.

—acepto. Tomaré todas las medidas necesarias para que Grecia no se quede tan solo, e inmediatamente viajare a la casa de Alemania para ver en que puedo colaborar.

—Gracias, Japón.

—De nada, Vaticano-san —respondió el japonés— envíele a Italia-kun y a Alemania-san mis más sinceras felicitaciones.

Mientras tanto, en la casa de Alemania...

Austria había arribado a la casa, junto con Baviera. Este llevaba dos memorias USB, llenas de música, mientras que los gemelos estaban en el estudio de Alemania, junto con estonia diseñando las invitaciones para la boda. Lovino y Gilbert estaban preparando unos cuantos platillos de muestra, mientras que Vaticano y Wurtemberg estaban discutiendo sobre si usar el rito tridentino católico, o el rito luterano, o el rito romano para oficiar la boda. Renato, el maltés había también llegado a la casa, con una amplia sonrisa, dispuesto a colaborar e inmediatamente Fabriccio y Greta empezaron a coordinar todo lo correspondiente al transporte de los novios y las cosas que se necesitaran, y Lovino estaba hablando por teléfono con varios diseñadores para ver quién podía hacerle el vestido de "novia" a su hermano menor. Mientras sus hermanos estaban en la casa, arreglando y coordinando todo a la carrera, Alemania e Italia estaban allí, en el jardín, hablando calmadamente sobre la lista de regalos y las personas a las que invitarían.

La casa de Alemania era un absoluto caos.

Kiku llegó a eso de las 4:00 pm a la casa de Alemania.

Konnichiwa, minna-san (buenos dias a todos)—dijo Japón a modo de saludo.

—Buenos dias —respondieron todos al tiempo.

Gilbert por su parte, había dejado de lado el periódico, mientras actualizaba por Black****** su blog, con unas graciosas fotos de Wurtemberg peleando con vaticano,

"mi hermano se casa, y el asombroso yo se siente feliz por eso, pero ¿con este par se podrá sacar adelante la boda de west?"

La entrada de blog no tardó en tener más de 1000 comentarios, en twitter la boda de Italia y Alemania no tardó en ser trending topic, la noticia se estaban regando como pólvora por toda internet.

Mientras tanto, Kiku leía en el pizarrón tranquilamente lo que habían definido la noche anterior. Al parecer, en medio de la emoción habían olvidado un pequeño detalle: el lugar, tanto de la ceremonia como de la boda.

—etto… Prusia-san… creo que han olvidado de un pequeño detalle.

Japón apuntó de forma clara en el pizarrón:

"¿Dónde será el sitio para la boda?"

Prusia quedó de piedra, así que llamó a todos sus hermanos, (excepto a Alemania e Italia quienes aún estaban en el jardín hablando sobre el futuro que les esperaría después de la boda) y a los hermanos de Veneciano a los gritos.

—BOLA DE IDIOTAS, NOS HEMOS OLVIDADO DE UN PEQUEÑO DETALLE— dijo Prusia a los gritos.

Todos, excepto Italia y Alemania, se dirigen con rapidez a la sala. Lovino y Francis los cuales tenían delantales de color aguamarina y verde claro se dirigen a la sala, mientras que Gabriel y Alphonse dejan los misales y los libros de oraciones para dirigirse a la sala, y Klaus y el resto dejaban lo que estaban haciendo después de oír al albino llamarlos.

—Que sucede Prusia, que pequeño detalle pasamos por alto— inquiere Wurtemberg.

Japón se decide intervenir, pero Austria se anticipa diciendo

—es sencillo, ustedes se pusieron a pensar en los preparativos de la boda cuando no sabían en dónde van a hacer la fiesta y la ceremonia — dijo Austria algo molesto— que tontos…

—NO ME DIGAS TONTO O TE ROMPO TU ARISTOCRATICO Y ESTIRADO HOCICO, DESGRACIADO —gritó Sajonia iracundo.

Austria y Sajonia se llevan bien, pero Sajonia no tolera una cosa: que le digan tonto. Baviera y Prusia detenían a la fuerza al chico de cabellera rubia, el cual pretendía matar a golpes al austriaco.

—cálmate Klaus, no le des gusto a Roderich —le dijo el bávaro suavemente al sajón— y tú, deberías ayudarnos en vez de criticar.

Bastian sencillamente era muy convincente.

No tardaron en comenzar a discutir sobre el lugar donde se oficiaría la ceremonia. La catedral de Berlín, la basílica de san pedro, el Reichstag, la plaza de la pottsdammerplatz, el Berlinerpark, eran las más claras opciones.

De nuevo los germánicos estaban encarnizadamente peleados con los italianos sobre el lugar en donde sería la ceremonia. Japón ya se sentía de por si incómodo con la agria discusión familiar, pero como buen japonés no debía de intervenir, por más incomodidad que sintiera.

—etto… yo…

—MALEDIZIONE, DEJEN HABLAR A JAPÓN —grita san marino encolerizado y cansado.

San marino si era bastante conciliador.

Prusia entre tanto actualizaba su Twitter por black*****

awesome_preussen:

"discusión familiar, nadie se pone de acuerdo en nada: san marino nos ha mandado a callar a todos, ¡incluso a mí, al asombroso yo!"

Anexo al tweet, envía una foto en la que se ven a todos los italianos agarrados contra los germánicos.

—Etto… como una opinión personal, sería bueno que la ceremonia se hiciera en una isla, cada vez que naufragábamos, Italia y Alemania podían encontrar algunos momentos de intimidad… a solas.

—a que te refieres con intimidad a solas, Kiku —le pregunta Gabriel de forma algo intimidante.

—Gabriel-san, no malpiense, no me refiero a ese tipo de intimidad.

Inmediatamente Westfalia se apresta a intervenir

— ¿por qué no les preguntamos a Alemania y a Italia en donde quieren que celebremos la ceremonia y la fiesta?

—Buena idea, Greta —afirmó Sajonia.

La chica se dirige hacia el jardín, en donde Alemania e Italia estaban sentados al pie del árbol, abrazados conversando, mientras él tenía un brazo rodeando a Italia, y con el otro apuntaba en una libreta la cual tenía apoyada en una de sus piernas. Feliciano estaba allí, diciéndole a Alemania sobre a quienes podía invitar, ya fueran los latinos, los africanos, los oceánicos, en fin.

—Ludwig, Feli… siento interrumpirlos en un momento tan especial para ustedes, pero los necesitamos.

—para que seria, Greta —dijo el rubio con algo de hastío.

—tu sabes que Gilbert y los demás están empeñados en planear tu boda y todo eso, lo mismo que los hermanos de Feli, pero sin embargo no hemos oído lo que tú y Feli quieren.

—queremos casarnos de forma sencilla, eso es simplemente lo que queremos Greta, pero no sé cómo se los vamos a hacer entender a Gilbert y a Gabriel.

—Por qué no consideramos que lo que están haciendo mis fratelli y tus fratelli es nuestro regalo de bodas… —respondió Feliciano de forma pausada e inocente.

Ludwig sonrió.

—tienes razón, pero al menos haré que ellos se calmen un poco.

—te lo agradecería de corazón, Lud —le dijo a su vez Greta.

Los tres salieron del jardín, dirigiéndose de nuevo a la sala en donde el cuadro era desalentadoramente escandaloso: Prusia discutiendo a los gritos con vaticano, mientras que Baviera, con una ladina y relajada sonrisa se limitaba a intentar conciliar a los bandos en disputa, mientras que Romano estaba prácticamente agarrado de las greñas con Sajonia, el cual se quejaba porque su lacio y sedoso cabello era jalado, y de los gemelos ni rastro.

— ¡MI CABELLO, MALDITO DESGRACIADO TE VOY A MATAR! —Gritó el sajón iracundo.

—YA BASTA

Todos se detuvieron al instante. Alemania estaba visiblemente iracundo.

—Ustedes dos no parecen que fueran familia, mas parecen perros y gatos peleando por las sobras de un restaurante, esto es incluso mucho peor que la "reunión baila"

—Lo sentimos, Ludwig

—Cada uno nos expondrá a Italia y a mí lo que tienen planeado para la boda, la fecha, el lugar, la fiesta la música, todo, TIENEN 5 MINUTOS, NI MAS, NI MENOS, ENTENDIDO

Todos, absolutamente todos, quedaron en posición de firmes algo asustados por la reacción del alemán.

—Señor, sí señor. —responden los germánicos a coro.

Después de haberse calmado toda la tensión, los grupos que se habían formado el día anterior empezaron a mostrar los primeros planes.

Los primeros en intervenir fueron Gabriel y Alphonse.

—este... Ludwig... Con respecto a la ceremonia, los dos oficiaremos la boda, Gabriel se encargará de la parte de los votos, mientras que yo me encargaré de las lecturas y de la homilía —dijo Wurtemberg algo nervioso

—Con respecto a la distribución de los invitados de la ceremonia, tendremos que conocer la lista de invitados —agrega el vaticano.

—Es sencillo, invitaremos a 250 personas, no será nada grande —dijo Ludwig.

Luego siguieron San marino, Malta y Westfalia.

— ¿Qué haces aquí Renato?

Un chico con apariencia de 26 años, de cabello castaño oscuro, espesas cejas, aspecto relajado y piel broceada, miraba de forma inquisitiva al alemán.

—Fabriccio me pidió ayuda, y no puedo negársela a un amigo.

—Comprendo, Renato.

Westfalia intervino entonces, hablando al respecto.

—Según tengo entendido, quieres que el matrimonio lo hagamos en una isla, por lo que suponemos que necesitaremos muchos aviones y barcos para movilizar todo allá, pero ¿Qué isla quieres escoger para la boda?

Alemania desenrolló un mapa en la mesita de la sala, señalando a un punto perdido en el océano pacifico.

—quiero que sea en esta isla.

—Es demasiado lejos Alemania, me demoraría mínimo tres dias en ir y venir allá en mi velero, dependiendo de las condiciones climatológicas, el viento, las coordenadas.

—Tranquilo Renato —intervino Ludwig— Conozco las coordenadas de esa isla de memoria.

—Sin embargo, —agrega San marino— el punto más cercano está en Nueva Zelanda prácticamente a casi 800 millas náuticas de la isla que mencionan, tendríamos que partir del puerto de Auckland.

— A Newzy le agradará la idea de que tomemos una de sus ciudades como base. —agregó Westfalia.

— ¿Newzy?, desde hace cuánto le dices así a nueva Zelanda, hermanita —le inquirió Sajonia algo perplejo.

—lo conozco por una de mis tantas correrías en mochila

(nota del autor: a Westfalia le gusta viajar como mochilera)

Rápidamente, la chica tomó su celular marcando un número.

Entre tanto, en una playa de Wellington, Davis Kirkland o mejor conocido como Nueva Zelanda, un chico de cabellera rubia arremolinada ojos azules y cejas espesas, miraba sereno el mar, mientras sostenía una tabla de surf con varios motivos maoríes pintados en la misma, vestido con una sencilla pantaloneta, mientras varios tatuajes maoríes se plasmaban en el hombro derecho y la espalda del neozelandés. Estaba dispuesto a meterse al mar a surfear, (pues era una tarde perfecta, con un oleaje bastante suave pero a la vez dinámico) cuando suena su celular con una bonita canción maorí.

— ¿hello?

— Hola Newzy, tiempo sin hablar contigo

—Westy, lo mismo digo de ti, me enteré del matrimonio de tu hermano con Italia, felicítalos por mí y por Aussie.

— ¿AUSSIE? —preguntaron todos los germánicos perplejos

—Es Australia, idiotas —responde Greta algo fastidiada.

—Que decías, —preguntaba el neozelandés algo perplejo.

—No me hagas caso, Newzy —responde la alemana algo apenada— son mis hermanos, simplemente necesito un favor.

—dímelo, que necesitas Westy, puedo ayudarte en cualquier cosa.

—Facilítanos tu puerto de auckland para poder llevar las cosas que se necesitan para la boda de mi hermano.

Off course Westy, te puedo facilitar la ciudad para que la uses como base de operaciones.

Todos quedaron algo perplejos frente a la conversación de su hermana con el neozelandés.

danke, Mein kleine Newzy (gracias, mi pequeño Newzy) — le contestó la alemana.

Colgó para posteriormente decir con una amplia sonrisa.

—Bien, todo ya está arreglado. Newzy nos colaborará con la base para llevar todo lo que se necesite para ir a la isla, y simplemente hacer el montaje para la boda.

Siguieron entonces Gilbert y Lovino, los cuales traían consigo cuatro platillos cubiertos.

—Bien west, Lovino y el asombroso yo hemos hecho elaborado unos cuantos platillos de muestra para ver que te gustaría que sirviésemos a los invitados en la boda.

Les sirvieron tres platillos (uno se lo comió el maldito goloso de Prusia) los cuales eran una especie de simbiosis entre la cocina alemana e italiana.

—está delicioso, Prusia. —dijo Italia a modo de cumplido.

—coincido con Italia, Prusia.

Romano bufó molesto.

—CAZZO! El que hizo la mayor parte del trabajo fui yo, maledizione.

Después de la acostumbrada riña, siguieron con los demás: Baviera y Austria, los cuales no cesaban de hablar sobre cual canción usar, que vals tocar para el primer baile, la música de la ceremonia religiosa y demás. Siguieron entonces los gemelos, solo que ellos no habían aparecido en toda la mañana.

Posteriormente salieron del estudio junto con estonia, con dos muestras de tarjetas de invitación.

—Sé que nos han esperado demasiado… —dice Sweschlig

—Pero queríamos que nos saliera perfecto— agrega Holstein.

Mostraron sus dos tarjetas: una, de papel lacrado con los escudos de la república federal alemana y la república italiana, dibujados de forma delicada y precisa, mientras que en el interior estaba escrito con fina caligrafía lo siguiente:

"los señores Gilbert, Klaus, Bastian, Hans, Gunther, Alphonse y la señorita Greta Bielschmitchd, y los señores Gabrielle, Lovino, Fabriccio y Benedetto Vargas

Invitan cordialmente a:

(Nombre del invitado)

Al compromiso matrimonial entre

Feliciano Vargas

(República de Italia, región del norte)

Y

Ludwig Bielschmitchd

(República federal alemana)

Que se celebrará el día 22 de mayo del presente año, en la isla de la sociedad, a xx grados latitud norte, y xx grados longitud oeste.

Agradecemos su asistencia.

Y otra, un poquito más austera, con unos cuantos lazos tricolores que enmarcaban la invitación, con los colores de las banderas de Italia y Alemania. Estonia entonces intervino.

—bien, aparentemente creerán que es una invitación común y corriente, pero no es así. Cada invitación tiene un chip de identificación que permitirá verificar el ingreso del invitado por medio de lectores de tarjeta— afirma estonia.

—Así evitaremos que entren colados a la fiesta después de la boda, o a la misma ceremonia. —Dijeron los gemelos al tiempo.

Luego de agradecerles a todos los avances y progresos frente a lo que tenían planeado, los grupos de trabajo aceleraron sus labores para partir rápidamente a nueva Zelanda, en donde nueva Zelanda, Australia y sus hermanos menores (wy, hutt river y el reino gay y lésbico de las islas del coral) les estaban esperando.

Nota final del autor:

Deja review, o si no Baviera te llevara a nadar con él al lago stanberg, y créeme, no es nada bueno.