Nota: Debo aclarar de una vez que usare los nombres originales (es decir japoneses) en pueblo Paleta y en el apellido del prof. Oak, de modo que en este fic pasaran a llamarse pueblo Masara y prof. Okido respectivamente. Es que estos 2 me gustan más en japonés :3


Capítulo 01

"La aventura comienza"


"Nuestra historia se sitúa en la región Kanto… llevándonos a un pequeño y pintoresco pueblito llamado pueblo Masara, donde los más populares y fuertes entrenadores se formaban. No era tan poblado como las grandes ciudades, teniendo un cómodo y entrañable aspecto de campo, con algunas casas de colores tranquilos y claros, junto a tejas oscuras; todo era rodeado por un mar de pasto verde y suave, lleno del rocío de cada mañana, aunque no se notaba aun ya que todavía no amanecía. Justo al sur del pueblo había una ruta marítima, en la cual habitaban todo tipo de Pokémon de tipo agua. Era la noche después de su cumpleaños y la joven Shade Akasuna tenía tanta emoción que no podía dormirse. Ella era una chica muy tranquila y amable, de clara tez y larga cabellera castaña, ojos azules cual cielo y que sobre todo, ¡adoraba a los Pokémon desde que tenía memoria! Anoche acababa de cumplir sus diez años de edad y todos sabían lo qué eso significaba… ¿no?"

—¡Al fin! El día que más esperé será mañana, el día de recibir mi primer Pokémon…—decía jubilosamente Shade con cara de alegría, mientras era cubierta por las blancas sábanas de su cama—. Pero no estoy segura de cuál voy a escoger…

Por lo que Shade vio en ese documental de anoche, los únicos iniciales que le darían a escoger serían Bulbasaur, Charmander ó Squirtle, a manos del prof. Okido. Sus pensamientos giraban en torno a esa elección tan difícil que todo joven debía tomar al iniciar su viaje, mientras que se acostaba de espaldas, quedando su mirada fija en el techo de color verdoso, similar a las paredes. Según los expertos, Charmander al ser de tipo fuego, era el inicial mas "fuerte y recomendado" para los novatos, claro que un poco difícil de controlar cuando llegaba a evolucionar, la ventaja de todo era que una vez llegada a su fase final, pasaba a ser tipo fuego/volador. Aunque Squirtle, el inicial de tipo agua, tenía buenas posibilidades, ya que tenía altas defensas y buen índice de ataque… pero… también estaba Bulbasaur, el inicial de tipo hierba… tristemente la niña no había alcanzado a escuchar las características de este, ya que había caído dormida por lo tarde que era y el sueño que la atormentaba, cosa que la decepcionó un poco al despertarse cuando acabo el documental.

(Charmander, Squirtle o Bulbasaur… Charmander, Squirtle o Bulbasaur… ¡Charmander, Squirtle o Bulbasaur!) —Esos 3 nombres rodaban en círculos por la mente inestable de la pequeña niña, sin poder decidirse por ninguno hasta que estalló gritando de pura frustración—. ¡Aaaaaay! ¿A quién engaño? ¡No me puedo decidir! —Exclamó indecisa, mientras que movía rápidamente los brazos hacia arriba y abajo, así como rodaba en su cama de un lado para otro. Pero una vez liberó su frustración contenida, se calmó y volvió a mirar al techo—. Bueno… Supongo que tendré que esperar a verlos de cerca y allí poder decidirme.

Sentenció en un intento por calmar su ansiedad, asintiendo para sí misma al tomar esa decisión. Dicho esto la pequeña de clara tez cerró lentamente sus párpados, dejando descansar nuevamente sus ojos celestes cual cielo y pasados unos minutos, se durmió profundamente, envolviéndose en los brazos de Morfeo.


En un campo de hierba seca y de tonos amarillentos y medio desierto, se encontraba un chico algo alto y de clara tez, de cabello castaño oscuro "de puntas" y de mirada algo fría e indiferente de color verde olivo. Iba vestido con una camiseta totalmente negra de manga corta, cuyo cuello era adornado por una especie de bufanda o capa pequeña y plateada, junto a un pantalón púrpura claro, que combinaba con el par de sudaderas del mismo color que en sus muñecas llevaba, así como calzaba unas botas marrón oscuro. También se encontraba una niña de clara tez, ojos celestes cual cielo y cabello castaño largo. Iba vestida con una blusa lila, que poseía un corazón morado en el centro, chaqueta y jeans de color azul oscuro y otras prendas más.

Una vez ambos se dieron cuenta de la presencia del otro, sus miradas de colores claros se centraron entre sí; en un silencio que parecía sepulcral ya que ninguno decía nada y que único perturbador de dicho silencio era el sonido del viento que en ese momento sopló en todo el prado amarillento, moviendo a su vez la hierba, así como los cabellos de ambos chicos y la bufanda del varón, la cual bailaba al ritmo del viento. Algo que nadie podía descifrar era el enigma de por qué cuando 2 entrenadores se miraban a los ojos, alguna fuerza los inclinaba a entablar un combate Pokémon, tal vez era el espíritu de lucha que a todo entrenador embargaba. Fue cuando ambos jóvenes llevaron una mano a sus respectivos bolsillos y de estos retiraban unas pequeñas esferas de color rojo en la parte superior, blanco en la inferior y que en la zona de unión de ambos colores había una franja negra y en el centro de la esfera un pequeño círculo que claramente indicaba que debía presionarse para hacer su magia.

Vaya… no esperaba encontrarme a nadie en este lugar… —rompió el silencio el chico de ojos verde olivo, con tono indiferente—. Y menos a una niñata. ¿Tú quién eres? —Le pregunto fríamente a la menor.

Yo soy Shade Akasuna, de pueblo Masara… ¿y tú eres…?

Midori Okido… —respondió de una vez el varón, sin ningún rastro de emoción vivaz en su voz—. Bien sabrás que debemos luchar, ¿no?

No lo niego, por lo que déjame presentarte… ¡a mi pequeño compañero de lucha!

Shade arrojó su respectiva esfera bicolor al aire y cuando esta se abrió, de ella surgió una luz rojiza y a su vez esta tomo la forma de una pequeña criatura cuadrúpeda, con la apariencia de un dinosaurio, de ojos de pupilas rojizas y cuyo cuerpo era de color azul-verdoso, con algunas manchas más oscuras y de geométricas formas repartidas por este y de igual forma en su frente, que también poseía una especie de verdoso bulbo en su torso.

¡Saur! ¡Bulbasaur! —Gritó el pequeño monstruo con entusiasmo al salir.

¿Con que uno de tipo hierba…? —Midori suspiró algo fastidiado, al ver que frente a él tenía la victoria servida en bandeja de plata—. Y yo que esperaba un reto mejor… en fin… ¡sal a luchar!

Tras arrojar su esfera bicolor, liberó de esta a una criatura con la apariencia de un pequeño pajarito con plumaje de tonos variados: en la cabeza era café oscuro, con detalles negros en todo su torso y alas de color rojizo, con puntas de un tono más claro. Poseía un pequeño, pero filoso pico y patas con garras filosas, ambos de tonos lilas claros. Su mirada era oscura y reflejaba profunda determinación y algo de furia.

¡Row! ¡Spearow! —Chillaba el pajarito viendo a Shade con ojos que parecían desafiantes.

La pequeña niña castaña trago saliva y exclamó mentalmente con un tono de preocupación, sintiendo que una gota de sudor resbalaba por su cuello de puro nerviosism—. (¡Oh, no! Spearow es tipo volador… ¡Tiene ventaja contra un tipo hierba como Bulbasaur!)

Usa picotazo —ordenó con total serenidad Midori.

Siguiendo la orden de su respectivo entrenador, el pajarito gritaba fuertemente de decisión mientras se arrojaba volando a toda velocidad hacia el Pokémon de hierba de la entrenadora castaña, con su afilado pico desprendiendo un brillo blanco y curiosamente afilándose más. La pequeña niña se aterró, gritándole a su respectivo Pokémon que esquivara tal ataque, conociendo las peligrosas consecuencias. Cerrando sus puños con fuerza la niña al no soportar estar a punto de presenciar la escena de su Pokémon estar a punto de ser atacado por el enemigo, cerró fuertemente sus ojos, volviéndose todo oscuro y borroso de repente para ella.


Shade gritó fuertemente, a la vez en que se despertaba de golpe, solo para caerse de la cama por su repentino y agitado despertar. Tras recobrarse del golpe de su rostro, comtra el frío suelo de madera de su habitación, la niña apoyó ambas manos sobre éste, alzando su desconcertada mirada y girándola a todos lados de la habitación de paredes celestes, con algunos posters de distintos colores y distintos dibujos de Pokémon, algunos que solo parecían garabatos con aires de Tangelas multicolores, otros ya mejores aunque aun amorfos y los actuales realmente admirables y posiblemente hechos a lápiz por una gran artista, y esa era la niña que en ese lugar antes dormía, (aunque ahora ya no). Al ver que no había nada fuera de lo común y que todavía estaba en su seguro hogar suspiro aliviada.

—Uff… solo fue un sueño…

De repente, comenzó a sonar un curioso y chistoso despertador con forma de Pidgey, que yacía temblando y vibrando en la mesita de noche blanca, postrada a la derecha de la cama y que decía: «¡Levántate! ¡Pid-Pid! ¡Levántate!». Shade se levantó con pereza, ya que todavía seguía algo adormecida.

¿¡Shade!? ¿¡Qué pasa!? ¿¡Ya te levantaste!? —Se escuchó decir a una voz algo gruesa desde el piso de debajo de la casa, ya que era de un hombre: el padre de Shade.

—¡Sí! ¡Ya estoy despierta, papá! —Respondió Shade, alzando la voz para hacerse oír, a la vez que apagaba el despertador, dándole click al botoncito con forma de pico, para luego acercarse a la puerta de madera rojiza.

¡Bien! ¡Cuando te cambies, baja! ¡Que ya está listo el desayuno!

—¡Ok! ¡Bajo en seguid…! ¡Aaaaaah!

Antes de que Shade terminara de responder, a la habitación entró corriendo un pequeño Pokémon con la apariencia de un perrito de pelaje anaranjado junto a algunas franjas negras, (similar al de un tigre) además de unos detalles de pelaje color amarillo crema claro en su hocico, panza y cola peluda. Se trataba del Growlithe de su padre, así como su compañero en sus misiones de ranger, al cual le decía "Redfire". Éste al entrar a la habitación, le saltó encima a la pobre y medio soñolienta niña para saludarla.

—¡Grow-Growlithe! —Exclamaba alegremente el perrito Pokémon, mientras lamía la cara de la niña, agitando vivazmente su peluda cola.

—¡Ahhh! Ja, ja, ja, ja… ¡N… no, Redfire! —Suplicaba entre risas la niña—. Ja, ja, ja, ja, ¡Pokémon malo! ¡Me haces cosquillas! Ja, ja, ja.

«Vamos, Shade. ¡Levántate, levántate~!» —Exclamaba Redfire, aún montado sobre el pecho de Shade, diciendo curiosamente la misma frase que el despertador.

—¡Bueno, bueno! ¡Ya me desperté! ¡Pero quítate de encima, que estás pesado!

Unos cuantos minutos después, Shade se puso una camiseta rosada y de manga corta, con el símbolo de un corazón morado en el centro de ésta. Encima de esta una chaqueta azul oscuro; unos jeans del mismo color. También se puso unas deportivas verdes con bordes rojos, (regalo de su padre por su décimo cumpleaños); unas muñequeras azules con bordes violetas, (una en cada muñeca) y un cinturón verde, con una hebilla plateada, con un símbolo de estrella dorada en el centro, (regalo de un amigo hace mucho tiempo, para cuándo Shade iniciara su viaje como entrenadora). Entonces la niña bajó las escaleras, mientras el pequeño Growlithe la seguía.

—Buenos días a todos~ —saludó alegremente Shade, entrando a la cocina junto al perrito de piel de tigre (¿?).

—Buenos días, Shade~ —le respondieron igual de alegres su hermanita menor Akatsuki, (o Kairi para los amigos), y su padre Shintetsu Akasuna, así como los demás Pokémon del segundo.

Akatsuki era una niña de 8 años muy pequeña y tierna, con cabello corto y de color rojo-naranja, cuyos ojos eran del mismo color que los de su hermana mayor, celestes y serenos. Iba vestida con un gran camisón verde claro, que era tan ancho y largo que servía para cubrirle hasta el pequeño short de tonos violetas que traía puesto, que llegaba hasta algo más abajo de las rodillas y pequeñas sandalias del mismo color que el short. Mientras que Shintetsu era un hombre alto, de cabello medio largo (que le llegaba a los hombros) color gris "canoso" en su mayoría, con los bordes de las puntas rojizos, (nunca hablaba de porque tenía su cabello así… Ya que lo ponía de temperamento fuerte a veces) y ojos tangerinos intensos. Vestía una camiseta ancha y verde oscuro, junto a un pantalón gris con pocos bolsillos. Se especializaba en los Pokémon de tipo fuego desde que sus hijas podían recordar y su oficio como bien se sabía por todo el pueblo Masara, era ser un Pokémon Ranger. El hombre tristemente tuvo que criar a sus 2 hijas en solitario, ya que su esposa había fallecido a causa de una enfermedad, dejando a las 2 niñas huérfanas de madre desde que eran muy pequeñas. Shintetsu les empezó a servir el desayuno a Shade y a Kairi; los 3 se sentaron en la mesa, mientras que Red Fire y los demás Pokémon de Shintetsu, (todos de fuego) comían su "Alimento Pokémon" en sus respectivos platos.

Junto a Redfire comían una Ninetales llamada "Kitsushika" —Pokémon con la apariencia de una zorra de ojos rojizos y serenos, con abundante pelaje grisáceo, mayormente abundaba en su cuello, poseía un gran mechón en su cabeza y nueve colas anchas y largas, con bordes de color celeste— una Typhlosion llamada "Arashika" —Pokémon con la apariencia de un gran mustélido, posiblemente un Megatherium, de gran tamaño, de un único ojo rojizo y fiero, pero amable a la vez, con un gran mechón de pelaje que le cubría por completo el ojo derecho; no poseía cola y cuyo pelaje era azul oscuro en la zona superior y amarillo crema en la inferior— y un Magcargo llamado "Volcargot" —Pokémon con la apariencia de una especie de caracol, de ojos totalmente amarillentos y de pupila pequeña, cuyo caparazón era totalmente gris oscuro, hecho de rocas y que poseía una pequeña abertura donde surgía una pequeña llama azulada, así como un cuerpo predominantemente azul oscuro y hecho de lava del mismo color—

—Dime, hermana, ¿ya decidiste a cuál Pokémon inicial vas a escoger como compañero? —Preguntó curiosamente Kairi, con un cereal en plato sopero blanco a medio comer, mientras su hermana se sentaba en la mesa.

Shade se detuvo a medio camino, de meterse una tostada a la boca. Bajó la mirada y dijo, con tono melancólico—. Pues… la verdad es… que aún no me decido del todo…

—Ya veo… ¡pero, tranquila! —La animó su padre, con su usual sonrisa dulce—. Seguro que cuando los veas de cerca, en el laboratorio del Prof. Okido, te decidirás.

Le dijo su padre sonriéndole con cara amable, ya que el nombrado profesor Samuel Okido, era un buen amigo de la familia Akasuna, así como muy querido por los habitantes del pueblo al ser tan amable. También se sabía que era un buen poeta y por supuesto, lo que más lo destacaban eran sus conocimientos sobre el mundo Pokémon. La tradición del inició del viaje de cada entrenador estipulaba claramente que todo menor debía ir a ver al profesor Oak, tanto para recibir una Pokédex, como su Pokémon inicial, (aunque esta no era necesaria, si el entrenador ya recibía un primer Pokémon de parte de un padre o algo así). Claro que Shade y Kairi habían conocido al señor, desde que eran muy pequeñas y seguramente la primera no recordaría mucho del hombre o cómo era.

—¡Sí! Es cierto, papá —asintió la niña, que pareció animarse más gracias a ese comentario estimulante, por lo que volvió a centrar su atención en su desayuno—. Ahora… ¡Buen provecho!

Shade terminó de comer su desayuno a velocidad luz y salió corriendo en dirección a su cuarto, siendo vista con incredulidad por su hermana, padre y Pokémon de este por la rapidez con que acabo su desayuno. Una vez allí, procedió a ordenar los objetos que llevaría en su aventura, en el interior de su mochila de color verde fosforescente, con detalles rojos: allí metió el diario blanco de bordados celestes y letras doradas que decía "mi vida", los recipientes transparentes del agua y la comida, el dinero que había ahorrado de su mesada luego de sacarlo de su alcancía de Spoink (¿?), entre muchas otras cosas. Unos pocos minutos después, ya estaba lista para irse de la casa. Entonces ella, su hermana y su padre al salir de la casa, se empezaron a despedir.

—Bueno… supongo que ésta es la parte más difícil, en la vida de un padre… —comenzó a decir Shintetsu algo triste, pero sabiendo muy bien que pasaría en cualquier momento—. Al verte creo que fue ayer que saliste del hospital, muy pequeña y frágil… "sniff"… —entonces padre e hija se dieron un abrazo, muy conmovedor.

(¡Por Arceus…! ¡Ya empezó…!) —Pensaba Shade, con una gota de sudor resbalando por su nuca—. Ya, ya, no te preocupes. Estaré bien… ¡Y por favor…! No empieces con otra escena triste de tus telenovelas, papá… —Pedía algo avergonzada y esperando que no los estuvieran viendo los vecinos, una vez acabaron de abrazarse.

—Pero, hermana… No te vayas aún… ¡Te extrañaría demasiado…! —Rogaba la pequeña Kairi, aguantándose las lágrimas, al no soportar la idea de tener lejos a su hermana mayor.

—Kairi… Tengo que irme… —explicaba la hermana mayor, agachándose un poco y con voz suave— No llores, volveré para visitarte y enseñarte todos los Pokémon que capture en mi viaje y…

—¡No, hermana! ¡Me prometiste que no te irías a ningún lado sin mí! ¡Que siempre estaríamos juntas cuando mamá murió! —Chillaba, con sus ojos llenos de lágrimas la menor—. Entonces si te vas… ¡voy a ser mucho más fuerte que tú! —Gritó al final y salió corriendo devuelta a la casa, cerrando la puerta café tras de sí de un portazo.

—Kairi… ahora no sé si debería irme de viaje… —Decía Shade con tono deprimido, aunque esperaba que eso sucedería, ya que su hermanita estaba muy unida a ella.

«¡Tranquila, Shade! Yo me encargaré de jugar con Kairi en tu ausencia» —La animó Redfire, guiñándole un ojo y moviendo su peluda cola, de lado a lado, totalmente seguro.

—… de acuerdo. Lo dejo todo en tus manos. Adiós, papá. Adiós, Redfire … —Shade alzó su mirada hacia la ventana de la habitación de su hermanita. En esta solo se miraba la cortina blanquesina moviéndose por el aire que entraba. Y la pequeña castaña terminó diciendo—. Adiós, Kairi… volveré a visitarte pronto, lo prometo…

Finalmente Shade se comenzó a alejar por el camino norte del pueblo Masara, que daba a la salida, por lo que paso por debajo de un gran arco de colores cafés que adornaba tanto su entrada como salida, así como miraba con una dulce sonrisa el cartel de cuidada madera blanca, clavado en el césped que decía «Bienvenido a pueblo Masara: ¡Un lienzo en blanco del viaje de todos!». Unos minutos después, ya se encontraba caminando por la ruta 1, estando un poco más lejos de su pueblo natal. A medida que avanzaba dando sus pasos encima del verdoso pasto que parecía bailar a causa del refrescante viento que allí soplaba, y que alrededores era adornado por varios árboles no demasiado grandes, de hojas vivas y que parecían estar en fila, como indicándole a la pequeña el camino que debía seguir.

Durante su trayecto, había observado a unos cuántos Pokémon pequeños y regordetes con forma de pájaros, con plumaje de colores cafés y blanquesinos, con pico y patas de tonos rosados, unos Pidgeys para no decir más, volando por el inmenso, azulado y despejado cielo en pequeñas bandadas, lideradas por un gran Pokémon parecido a los anteriores, solo que de mayor tamaño, considerable belleza y elegancia, así como con una alargada pluma en su cabeza de colores rojos y una línea amarilla en medio, que ondeaba al ritmo del viento, un Pidgeot. También había observado a un par de pequeños Pokémon, con la apariencia de 2 pequeños roedores, de ojitos rojos, pelaje de colores morados y con panzas de color crema, junto a 2 bigotes y un gran colmillo que sobresalía de sus hocicos, eran 2 Rattatas, que estaban correteando y jugando a un extremo del camino y no evito soltar una risita de diversión; ya que los Rattatas estaban jugando con una especie de bellota, como si de un balón de soccer se tratase y la portería era un pequeño agujero, de un tronco hueco cubierto por algunas hojas caídas y resecas de distintos tonos.

Unos pocos minutos después, Shade se detuvo al ver la densa hierba alta, la cual daba directo al laboratorio del Prof. Okido—. (Bueno… el laboratorio del Prof. Okido está pasando la hierba alta… pero... no sé si debería cruzar por esa hierba, sin un Pokémon a mi mando…)

Pensó Shade mientras veía la hierba alta inmóvil, paso pensando un largo rato, pero apenas dio un paso… se escucho gritar a una voz algo grave: «¡Espera, jovencita! ¡No entres en la hierba alta!» en tono de alarma que la sobresaltó. Al girarse vio que el que le gritaba era un señor que se acercaba corriendo en dirección a ella, aunque se notaba que hacía algo de esfuerzo en mantener esa velocidad. Posiblemente tenía aproximadamente 70 y tantos años. Era de clara tez y de ojos verdes olivo (y algo grisáceos), cuyos cabellos cortos eran grises y canosos; claramente se veía que tenía unos cuantos años por las leves arrugas que su rostro poseía. Iba vestido con una camisa entre morado y vinotinto, junto a una bata blanca de laboratorio. También llevaba un pantalón café claro y calzaba mocasines de un tono más oscuro.

—¡Uff… uff! Ay, que me da algo… —balbuceaba sin aliento el pobre señor, deteniéndose ya junto a Shade. Tomando grandes bocanadas de aire, con sus manos en sus rodillas y levemente inclinado, agotado de tanto correr y gritar. Una vez lo hizo, alzó la vista hacia la pequeña castaña—. No tenías pensado entrar en la hierba sin ningún Pokémon, ¿verdad? —Le preguntó el viejito, con cara de Braviary acusador.

—L… lo siento, señor… es que tengo que cruzar la hierba para llegar al laboratorio del prof. Okido… —le respondió Shade, con tono medio intimidado por su severa mirada.

—Ah… bueno… ya veo… tú debes de ser Shade Akasuna, ¿o me equivoco? —Preguntó el viejito, cambiando su mirada de Braviary acusador, a cara de Mareep comprensivo.

—Pues… sí, soy yo… esto… ¡Oiga! ¡Un segundo...! ¿¡Cómo es que sabe mí nombre!? —Exclamó boquiabierta la niña, empezando a creer que el señor era un ancianito psíquico ó algo así, aunque ciertamente no lo parecía.

—Je, je, je, pues tengo que saber el nombre de los futuros entrenadores, que inician su viaje y van a escoger su Pokémon inicial a mi laboratorio, ¿no? Además de que te conozco, desde que eras muy pequeña, pero es lógico que no me recuerdes, je, je… —Respondía el señor riéndose—. Por lo que deberíamos presentarnos "oficialmente". Yo soy el profesor Samuel Okido, pero puedes decirme solo prof. Okido o profesor. Déjame guiarte a mi laboratorio, no habrá peligro si caminamos juntos en la hierba.

—¡Whow! ¡Genial! Gracias, profesor. Es un placer conocerlo —Dijo Shade con una radiante sonrisa, en lo que estrechaba una mano del anciano, pero en realidad estaba pensando en ese momento—. (¿Éste es el Prof. Okido? Más bien se parece a mi abuelito Salomón…)

—Je, je, je, igualmente, jovencita Akasuna —sonrió el venerable, para añadir—. Dime, ¿ya sabes a cuál de los iniciales, vas a escoger como compañero?

(¡Por amor de Arceus! ¿¡Por qué siempre preguntan eso!?) —Exclamó en su mente la niña, pero apenada sonrió y confesó—. Pues, la verdad es que… todavía no me decido…

—Oh, entiendo. ¡Descuida! Una vez que lleguemos a mi laboratorio, seguro que te decidirás… —le sugirió el profesor comprensivamente, ya que eso era una reacción normal en casi todos los entrenadores—. ¿Sabes? Me parece interesante, que todavía no hayas tomado tu decisión… ¿qué piensas hacer, cuándo te entregue al Pokémon que escojas?

Shade dio un leve respingo, viendo al mayor con absoluta sorpresa y curiosidad reflejada en su mirar, debido a esa repentina pregunta. A medida que caminaban Shade meditó y trato de buscar las palabras con las cuales explicarle al prof. Okido el por qué quería un Pokémon. Una vez lo hizo le explico que siempre su madre en vida fue una gran conocedora y amiga de los Pokémon, llegando incluso a poder comunicarse con ellos mutuamente. La niña dijo que siempre había querido ser igual de unida a los Pokémon como su madre fue, llegando un día en que le prometió a esta volverse entrenadora para no solo participar en la liga con el equipo Pokémon que tuviera, sino también para formar fuertes lazos de amistad con ellos, madurando y creciendo junto a ellos. El hombre al acabar de escuchar atentamente la respuesta de la chica no pudo evitar sonreír complacido por ella, diciendo que de verdad admiraba esa decisión de su parte, al ver la duda en los ojos de la pequeña el profesor le explicó con tono serio de voz, que él tenía un nieto cuyo viajo Pokémon se inició unos pocos meses antes que el de ella, diciendo que aunque era un gran experto en el entrenamiento Pokémon, era demasiado severo con los de su equipo, cosa que aunque fuera efectiva para fortalecerlos, era algo preocupante para el hombre mayor ya que su nieto solo pensaba en ganar todo combate que se le presentara y si perdía, aplicaba entrenamientos cada vez más severos. Al escuchar eso Shade no evitó sentirse algo molesta, por lo que le preguntó cómo se llamaba su susodicho nieto, Samuel le respondió con el nombre de "Midori Okido".

—¿Midori… Okido? —Shade no pudo ocultar su sorpresa, al escuchar el nombre del frío entrenador de ojos verdes, con el que lucho en su sueño de la otra noche. Pero al preguntarle que pasaba, ella le respondió al profesor que no le hiciera caso, sonriendo amablemente.

Unos cuantos minutos de caminata, finalmente llegaron al laboratorio, que constaba de un edificio de considerable tamaño, de blancas paredes y azulado techo, con ventanas cristalinas y una puerta de madera de roble al frente. Una vez entraron se pudieron apreciar paredes y suelos hechos de una especie de cerámica plateada, cuyas paredes eran adornadas por varios estantes de ciencias como del proceso evolutivo a través de las piedras evolutivas; la variación de las especies, etc. Había también algunas bibliotecas llenas de libros de los mismos temas, aunque predominaban los de los anteriores temas, estaban en algunas esquinas. Y el techo era igualmente blanco, con algunas lámparas alargadas alumbrando todo. Allí dentro los recibió un señor un poco más joven que el profesor, que igualmente iba vestido con bata blanca, junto a una franela negra y pantalón café, de ojos azules y cabello negro, (seguramente era el asistente investigador del profesor), este al presentarse con la pequeña de ojos celestes, dejo claro que se llamaba "Alphons Burton". Okido le pidió a Shade que los acompañara a él y a Alphons. Los 3 se dirigieron hacia una mesa de color verde pantano, en dónde yacían 3 pequeñas esferas, de color rojizo arriba y blanco abajo. Esas eran 3 Pokéballs y en el interior de estas se podía apreciar a 3 pequeñas criaturas, ya que aunque conservaban sus colores, también eran medio transparentes.

(¡Redoble de tambores, por favor!)

—Muy bien, Shade. Es la hora más emocionante de todo aspirante a entrenador… —comenzó su discurso el profesor, siendo rodeado por un montón de brillitos, al estar tan inspirado—. ¡La hora de escoger a tu primer Pokémon! Déjame mostrárselos.

Alphons le tendió la primera Pokéball al profesor y este procedió a lanzarla al aire. Al abrirse y que de ella surgiera la luz rojiza, apareció una pequeña lagartija bípeda, de pupilas azuladas. Cuyo cuerpo era de predominante color anaranjado, con el vientre amarillento. La punta de su larga cola estaba encendida en llamas de colores rojizos.

—¡Char! ¡Char! ¡Charmander! —Exclamaba la pequeña lagartija alegremente.

—Éste es un Charmander, el Pokémon inicial de tipo fuego —explicó el profesor y luego su asistente terminó la frase, diciendo—. Es muy fuerte y tiene mucha energía… pero también es algo difícil de controlar, cuando evoluciona, ¡ten paciencia con el si lo escoges!

—¡Está muy lindo! Pero… a ver los otros… —dijo Shade pensativa, tras acariciar la cabeza del Charmander con cariño, cosa que le agradó a la criaturita.

—¡Muy bien! Ahora el siguiente es el Pokémon de tipo agua, Squirtle —dijo lanzando la segunda Pokéball, una vez que Alphons se la tendió.

Esta vez de la rojiza luz se formó un Pokémon con la apariencia de una pequeña tortuguita celeste y bípeda, de extremidades algo regordetas, sus pupilas eran púrpuras. Su torso y vientre estaban cubiertos con caparazón de color café-rojizo en la parte del torso y amarillo claro en la del vientre. Tenía una cola de forma tan enrollada que parecía de ardilla.

—¡Squir! ¡Squirtle! —Exclamó alegre el Pokémon tortuguita.

—Bueno, está lindo igual, pero… no sé… a ver el último… —le dijo Shade a los 2 hombres con bata, aún mas indecisa y cruzándose de brazos, sonriéndole con dulzura a la tortuguita, a lo que ésta le devolvió el gesto.

—¡Vaya! Qué interesante… normalmente todos los que vienen, escogen a uno de ellos 2 apenas los ven… —se asombró considerablemente Alphons, al ver la reacción de Shade, aunque le enternecía ver lo bien que se llevaba con los Pokémon de agua y fuego.

—De acuerdo… ahora por último, pero no menos importante… el Pokémon de tipo hierba… ¡Bulbasaur!

El profesor al lanzar la última Pokéball al aire, la luz rojiza dejo al descubierto al pequeño Pokémon de rojizas pupilas y cuadrúpedo, de cuerpo azul verdoso, manchas más oscuras y geométricas en su cuerpo, en cuyo torso yacía un gran bulbo verde oscuro; el cual Shade había visto la otra noche en su sueño. Apenas vio a Bulbasaur, la pequeña castaño miro fijamente a los ojos rojizos del Pokémon. Al notar que este hacia lo mismo con ella, sintió un extraño sentimiento de nostalgia, ligado con emoción en su interior, como si conociera a ese pequeño desde hace tiempo y que podían llegar a ser buenos amigos. Claro que disimuladamente se quedo en silencio un momento, sin apartar la mirada del pequeño Bulbasaur.

—… Ya he tomado mi decisión. Está más claro que el agua… te escojo… ¡a ti, Bulbasaur! —Exclamó finalmente, con una radiante sonrisa de oreja a oreja, la ya decidida niña.

«¿Cómo? ¿¡Yo!?» —Dijo el pequeño Pokémon, que aún no se lo creía.

—¡Vaya, vaya! ¡Qué interesante elección…! —Dijo el profesor, asintiendo junto a Alphons, ambos con una sonrisa radiante en sus rostros. Al ver la cara de extrañeza de Shade, el segundo comenzó a explicarle.

—Verás, Akasuna. Hace mucho tiempo, nadie escogía al inicial de hierba… ya que lo consideraban una "pérdida de tiempo", al ser un Pokémon tan débil y difícil de entrenar —Ésto no lo decía adrede, ya que sonaba triste al decirlo.

—Es cierto. Este Bulbasaur no ha salido del laboratorio en mucho tiempo —concluyó el profesor, igual de entristecido que el otro hombre.

—Pues… no me importa que digan que Bulbasaur es el inicial más débil… ¡eso es discriminación y una completa injusticia! Voy a mostrarles a todos que el también es fuerte. ¡Ven con tu nueva entrenadora, querido Bulbasaur! —Dijo Shade y extendió los brazos, al mismo tiempo que su nuevo Pokémon saltaba hacia ella y se abrazaban.

—¡Que lindas palabras, Akasuna! ¡M… me llegaron…! "Sniff" —exclamaba Alphons, comenzando a llorar, pero secando rápido sus lágrimas con la manga de su bata. El profesor se acercó a la niña y le pregunto.

-Ahora, dime… ¿quieres ponerle un apodo a tu Bulbasaur?

—¡Claro! Se llamara… a ver… —Shade comenzó a observar detenidamente a su Bulbasaur y al fijarse bien en él, vio que en su frente tenía una mancha, con forma similar a la de la letra T y no tardó mucho en tomar una decisión—. ¡Ya sé! Te pondré… ¡"Tristar"! ¿Te gusta, amiguito?

«¿Tristar? ¡Suena genial!» —Exclamaba asintiendo alegremente el pequeño Bulbasaur, feliz de tener un nombre propio y puesto por una entrenadora, que aunque apenas conocía, ya tenía mucho cariño.

¿"Tristar"…? —Oak pensó un poco—. ¡Que nombre más bonito! Y original también.

Acto seguido Alphons se acercó a la niña, entregándole 5 pequeñas Pokéballs, esta al recibirlas las guardó en uno los bolsillos de su cinturón verde fosforescente, los cuales estaban diseñados especialmente para ellas. Seguidamente le entrego un pequeño aparato de color rojo predominante, con algunos bordes y botones de color negro, que poseía un circulito azulado en medio. Se trataba de la Pokédex. Shade lo recibió con curiosidad, ya que era la primera vez que veía uno de esos aparatos de cerca, abriendo su portada y sorprendida de la cantidad de botoncitos multicolores que su interior poseía, así como una pantallita que desconocía para que era, hasta que por indicación del profesor, señaló su Pokédex en dirección a los Pokémon iniciales en el orden en que se los mostraron. Éste comenzó a describirlos, así como en su pantallita aparecía una pequeña ilustración del Pokémon que describía.


—"¡Bip-bip! ¡Charmander! «El Pokémon Lagartija» De tipo Fuego. ¡Bip-bip! La intensidad con la que arde la llama de su cola es un indicador del estado físico y emocional de este Pokémon. Cuando la intensidad de la llama está baja, su salud puede estar en riesgo, cuando arde con normalidad, Charmander está saludable y alegre, cuando arde con más intensidad estará enfadado; si su fuego se vuelve azul es porque encontró un rival fuerte y digno de el. Y si la llama desaparece o se apaga, Charmander moriría. Es muy fuerte tanto por su ataque y velocidad. ¡Bip-bip!"—


—"¡Bip-bip! ¡Squirtle! «El Pokémon Tortuguita» De tipo Agua. ¡Bip-bip! Es una de las especies más difíciles de encontrar, ya que habita tanto aguas dulces como marinas, preferiblemente zonas bastante profundas. Cuando siente peligro, oculta sus extremidades y cabeza en el interior de su caparazón, el cual es prácticamente impenetrable. Es relativamente fácil de criar gracias a su destacado carácter alegre y simpático, así como por sus defensa y ataque. ¡Bip-bip!"—


—"¡Bip-bip! ¡Bulbasaur! «El Pokémon Semilla». De tipo Hierba/Veneno. ¡Bip-bip! Una semilla yace en el interior del bulbo de su lomo, la cual dependiendo de la cantidad de luz que haya estado recibiendo en su etapa de Bulbasaur, se volverá un saludable capullo cuando evoluciona a su siguiente etapa, y cuando evoluciona a la última etapa este capullo se abrirá finalmente. Bulbasaur es un Pokémon muy leal y cariñoso con su entrenador, dando incluso su vida por defenderlo, un gran amigo y fiel compañero, todo un luchador innato, que nunca retrocede en batalla. ¡Bip-bip!"—


(«Un gran amigo… y fiel compañero») —Repitió Shade en su mente, girando su vista hacia su pequeño Bulbasaur, el cual le miró con una sonrisa alegre en su rostro, la cual se contagió en el rostro de Shade—. ¡Muchas gracias! Les prometo que cuidaré bien de Tristar.

—No tienes que decirlo, pequeña —asintió Alphons, sonriendo bastante feliz por el pequeño Bulbasaur y la nueva entrenadora.

El pequeño Bulbasaur se acercó a sus antiguos compañeros Pokémon del laboratorio, los 3 charlaron un buen rato despidiéndose entre sí. Tanto el Charmander como el Squirtle le desearon la mejor de las suertes a Tristar, diciéndole que tenía mucha suerte de tener a una entrenadora como esa niña y que no se diera por vencido nunca. El Pokémon de hierba sonrío y asintió vivazmente, a la vez en que el notaba que el hombre de edad y de bata, que cuidó de él durante tanto tiempo llegando a considerarlo como un padre se acercaba. El profesor Samuel Okido se colocó de cuclillas para acariciar por última vez al pequeño Pokémon de hierba, al cual había cuidado desde tanto tiempo que ya lo consideraba un hijo.

—Sabemos que cuidarás muy bien de él —continuó el prof. Okido, a la vez en que le guiñaba un ojo a Tristar—. Hasta pronto, pequeño. Tengo la certeza de que con la ayuda de esta jovencita, te volverás un poderoso luchador algún día, cuídate mucho.

«¡Sí~!» —Tristar asintió sonriéndole, a la vez en que frotaba su cabeza, entre las piernas del hombre.

"Una vez Shade se despidió y se fue corriendo a la ruta 1, rebosante de hierba verdosa y fresca, junto a su nuevo y querido compañero. El profesor y su asistente se despidieron igual de ella con la mano, felices de ver que por fin habían hallado a una buena persona que cuidara de ese pequeño Bulbasaur, claro que algo nostálgicos al ver que se lo llevaban, pero sabiendo que era lo mejor. Pero lo que la pequeña entrenadora castaña no sabía… era que acababa de dar el primer paso… hacia una emocionante aventura que nunca olvidaría…"


¡Continuara…!


¡Hasta aquí el 1er capítulo! Como ven no cambio demasiado, solo mayormente la escena del sueño de Shade, presentando al entrenador con el que esta lucho como el nieto del prof. Okido, Midori Okido :3

¡SAYONARA!