Bueno, cómo les prometi, aquí tienen la segunda parte de ésta pequeña historia de tan sólo dos capítulos. Espero que les guste y espero su opinión. Gracias por las alertas y por agregar la historia a sus favoritos, significa mucho para mi. Y ahora, ya no los entretengo más (:

Disclaimer: ¡Aleluya, J.K Rowling por crear todo ésto!


Y ahora voy tratando de evitar algo que me conmueva

Invernando como un animal en una cueva

Desde que te has ido mi vida ha sido soledad… Desolación…

He vuelto, cómo siempre.

No he podido soportar lejos de ti otro día más. He sido débil, cómo todas las veces que vuelvo y te encuentro allí, en la sala de nuestra casa, cómo un fantasma. Porque en eso te has convertido, Draco. Mi Draco, aquél que me conquistó y me robo el corazón cómo un vil ladrón ha muerto dejando a su paso las cenizas que no he tenido las fuerzas de dejar ir. Porque te necesito conmigo, a pesar de saber que no eres más que un ánima que vive sólo por su hijo, si a eso puedes llamarle vivir.

Sé que me amas. Sé que me necesitas, pero el que no lo demuestres, más allá de querer escucharte decirlo, me está desgarrando por dentro. Poco a poco, mi mundo comienza a derrumbarse.

Porque si tú no eres feliz, yo tampoco lo soy.

Quizás, me enamoré del hombre equivocado. Tal vez, tú y yo no debíamos estar juntos, porque esto no es un matrimonio de verdad. No vamos a mentirnos, Draco. Bien sabes tú, sentado en ese mueble sin quitarme la mirada de encima y bien lo sé yo, que no puedo dar un paso sin miedo a que tú termines por irte completamente.

Y por eso, siempre me voy. Porque estoy cansada de mantener algo que ya no tiene arreglo. Porque, tú, mi amor, eres cómo un muñeco roto y los muñecos rotos no pueden repararse, no tienen arreglo. Simplemente se botan, se reciclan o los dejas escondidos en alguna parte de la casa para que ningún visitante los vea. Y eso me duele, porque yo quiero al Draco que brillaba por sí sólo, sin necesidad de esa tenue llama en la chimenea a tu lado.

Sé que estás agradecido porque yo haya vuelto. Sé que si me voy, terminaras por no soportar la herida aun latente que se encuentra en tú corazón. Y lo sé, porque me sonríes, te levantas de aquél viejo mueble e incapaz de verme directamente a los ojos, pasas el torso de tu mano por mi mejilla, en una simple caricia, casi un roce, demostrando que todavía queda vida en ti y que, a pesar de que el Draco que amé se fue, sigo enamorada perdidamente de ti, de éste nuevo Draco.

Y por eso, vuelvo siempre.

Daphne me ha atendido de maravilla, pues mi hermana me comprende, aunque ella si tenga un matrimonio feliz con Theo. Incluso, nuestros sobrinos, Draco, me han alegrado el día haciéndose los que no saben lo que pasa entre nosotros. Hasta que Scorpius, mi niño, ha ido a visitarme. Y me lo ha contado. Me ha contado, cómo asintiendo con la cabeza, sin necesidad de palabras, has dado tu bendición para la boda con Rose. Y eso ha logrado que mi corazón vuelva a latir, con la misma llama intensa con la que latió cuando te conocí a los nueve años. Porque sé, que sigues siendo humano, aunque aparentes ser un ánima que ronda por la casa y el Ministerio, otra alma en pena que se ha quedado olvidada en la tierra, luego de la guerra.

Sé que lo hiciste por mí. Y por tu hijo, aunque no lo admitas. Porque cada vez que ves a Scorpius, tu rostro se ilumina asomando casi imperceptiblemente a aquél Draco perdido en la oscuridad. Amas a tu hijo y me amas a mí, pero estás tan absorto en tu propio dolor, que no logras aceptar que nosotros también te amamos a ti.

Sabes que me volveré a ir. Y luego, regresaré. Porque no puedo dejarte, aunque lo único que me demuestre tu cariño es una simple caricia cada vez que llegó para luego volver a la frialdad, a la indiferencia e irte a tu habitación, nuestra habitación, cómo ahora lo haces. Aun así, no puedo irme realmente. No tengo la fuerza suficiente.

Quizás, algún día la tenga. Tal vez, ese día me marché para no volver. Pero…

–Te amo, Draco. Y eso me lo impide. –Y con un susurro, que sé que no has escuchado por estar tan lejos, me dirijo hacía nuestra habitación con parsimonia, para acostarme a tu lado y entregarme a los brazos de Morfeo, casi sola, con la certeza de que no lo estoy del todo. Pues, siento tu perfume y tu respiración acompasada. Sé que no estás dormido y que en pocos minutos, cuando estés inconsciente soñando con el pasado que te atormenta, te aferrarás a mi cintura y yo, mi amor, no te soltaré. Porque he vuelto, cómo siempre.

Porque estoy segura que sin ti, nada es igual.

Porque esta casa ya no es un hogar desde que te fuiste sola y triste

Paredes frías, camas vacías, siento sin tu aliento el tiempo lento

Porque esta casa ya no es un hogar desde que te fuiste sola y triste

Paredes frías, camas vacías, tanto tengo y tanto me arrepiento.


¿Reviews? (: