Capítulo 02: La guarida.

Frío, era lo único que mi cuerpo sentía en ese momento quizás sea porque ya no vivo en mi ciudad tropical, Miami-florida, cuanto lo extrañaba pero necesitaba estar en Burgess y así estar con mis primos durante un tiempo, mi tía Bennett me necesitaba, los niños me necesitaban allí, de todas formas mi tía no estaría con ellos mucho tiempo ya que se iría de viaje a buscar un empleo "digno de ella" o algo así me dijo mi madre como excusa para que viniera de visita. Siento mi cuerpo totalmente frío "¿Dónde está mi manta?" me pregunté a mi misma mientras la buscaba con mi mano, la extendí lo suficiente hasta que conseguir llegar hasta ella, aunque sorprendentemente mi manta estaba mucho más helada que yo.

—No importa… —Murmure intentando cubrirme con ella, aunque tampoco llegaba a mis pies, gruñí furiosa y escuche unas risitas a mi alrededor. No le tome importancia y me aferre más a la manta.

— Sabes que solo puedo congelarte ¿cierto? —Escuche una voz varonil muy cerca de mí, abrí mis ojos a tope y con un movimiento rápido observe la situación. Jack Frost, sí el mismo, estaba sobre mí con su brazo cubriendo mi pecho, aun con rubor en mis mejillas lo aparté con brusquedad así que sin remedio cayo de bruces en el suelo. Chilló de dolor por un momento para luego cruzar su mirada conmigo.

— ¿Qué? —Le pregunté, el solo se limitaba a mirarme— ¿Qué sucede? —Pregunté de nuevo, él sonrió dulcemente esta vez, giró su vista y la unió con los presentes, Pippa, Cupcake, Monty, Caleb, Claude, Jamie y Sophie, todos sonreían pícaramente— Exijo una explicación jovencitos —Hablé en tono maternal, ellos solo se observaron entre sí.

— Es un secreto —Habló Sophie sonriendo, aun cómplice.

— ¿un secreto? —pregunté a los presentes, ellos asintieron— Bien… no habrá dulces por un tiempo —Dije con molestia en la voz ellos se decepcionaron por lo dicho, sentí un escalofrío recorrer mi vertebra, es cierto, muy cerca de mi estaba Jack Frost— Oh, por dios —Murmure y me gire a verlo nuevamente, él aún permanecía en el suelo aunque con una sonrisa victoriosa lo cual se me hacía extraño porque la verdad el golpe había sonado en la habitación con fuerza— ¿te encuentras bien?

— Hum, no me quejo —Habló él— primero me esfuerzo mucho trayéndote hasta tu habitación, luego intentas utilizarme como manta y finalmente caigo de bruces en el suelo —Hablaba sarcásticamente— me encantan sobre todo que me lancen al suelo —Culminó él con una sonrisa, causando carcajadas divertidas a los pequeños del lugar.

— ¡Genial! —Grité con entusiasmo— aunque no sabía que el espíritu del invierno fuera masoquista —Dije esto último con algo de asco, algo que solo él y yo comprendimos al instante.

— ¿¡Que!? —Grito él levantándose en el suelo— ¡Claro que no! —Aclaró.

—Está bien, está bien —Hable intentando contener la risa— No tienes porqué molestarte, congelador andante —Hablé en tono burlesco algo que molesto al guardián.

—Dormilona —Dijo él algo molesto, retándome a una lucha de apodos.

—Hielera —Hable esta vez yo, haciéndolo enojar aún más.

— ¡Complejo de Sandman! —Habló esta vez en un tono más fuerte y acercándose ligeramente hacia mí.

— ¡Nevera con patas! —Le grité yo levantándome de la dulce cama.

— ¡Chinche dormilona! —Abrí la boca haciéndome la ofendida, era cierto que a veces me quedaba aferrada a la cama pero de ahí a ser una chinche había una gran diferencia.

— ¡Tú! —Hablé molesta señalándolo, la pelea sobre apodos se había vuelto algo personal, así que comencé a pensar apodos que le sentarían perfectos al chico, un apodo perfecto con el que le dolería mucho su orgullo era "Vejete" le quedaría perfecto o eso creí en el momento.

— ¡Lucy ¿Con quién hablas?! —Preguntó mi tía Bennett desde la cocina haciéndome sentir un miedo interior increíble, mire a todos los presentes y ellos me miraban con esos ojos de que no sabían que hacer en esa situación.

—Emmm… ¿Con Jack Frost? —Le grité algo confundida "¿está bien decirle eso?"

—Jajajajaja —Reía ella— Sigues tan imaginativa… —Se le escucho murmurar. De la que nos habíamos salvado por momentos, suspire en un acto reflejo.

—Chicos ¿Qué hora es? —le pregunte.

— 19 horas ¿por qué? —Habló Caleb.

— ¿Qué? —Respondí exaltada— ¿no piensan ir a casa?

— Digamos que… —Hablaba Cupcake— nos quedaremos a dormir aquí…

—Sí —Hablo Jamie decidido— Pocas veces tenemos tiempo para ver a Jack —Culminó emocionado, sonreí alegre por la emoción del pequeño, me acerqué a él y le acaricie con ternura su cabello.

— Chicos aquí traigo unas galletas —Habló feliz mi tía Bennett entrando sin tocar, los chicos gritaron felices con emoción y corrieron con ansias hacia tal exquisitez, sonreí por un momento pero luego recordé que estaba Jack en la habitación y lo miré dubitativa él solo sonreía, lo que me hizo dudar aún más— ¿tomaras una galleta o seguirás viendo a la nada? —me preguntó la tía Bennett con una sonrisa.

—Emmm, pues… —Mire a Jack para luego girar a observar a la tía Bennett— De acuerdo… —Dije aún no muy convencida, tome unas cuatro galletas con trozos de chocolate— Merci —Dije en francés causando una sonrisa en la tía, se retiró de la habitación y todos fijaron su vista en mi— ¿Qué?

— ¿Qué dijiste a la Sra. Bennett? —Me preguntó Claude, tal duda me sorprendió.

—…Gracias…en francés… —Hablé aun con dudas, todos excepto Jamie me miraron confundidos— Habló francés desde los 10 años —Comente— Ya que…digamos que viajo mucho —sonreí dubitativa.

— ¿Huh? —Preguntó Monty sin entender.

—Olviden eso… —Sonreí— ¿por qué no juegan un rato más con Jackie? —Comente emocionada.

— ¿Jackie? —me preguntó extrañado.

— Es por cariño… —Hablé sonriente, él me miro y sonrió de igual forma, tomé una bufanda y una chaqueta— Vamos… —Dije tomando de la mano a Claude y Monty— Saldremos otro rato —Hablé avisando el detalle a mi tía, ella asintió alegre respondiéndonos un "protéjanse o Jack Frost los congelara" todos nos reíamos por la elocuencia de tía Bennett, ya que si estábamos siendo acompañados por el mismísimo Jack Frost y jugaríamos con él sería imposible no morirnos de frío allá afuera. En cuanto salimos los pequeños lanzaron bolas de nieve por doquier y me sorprendí en cuanto vi como Jack hacia aparecer un montón de bolas de nieve por doquier, supuse que así sería más rápido jugar así que estaba bien y no opuse resistencia a ello. Decidí dejarlos jugar un rato con Jack mientras recorría un poco el lugar, ¡cómo me encantaban los sitios con nieve!, lo único que alguna vez he llegado a odiar de ellos era que algunas personas no tenían casa en donde poder calentarse y muchos animales, sobre todo los animales, no tenían hogar y por ello muchos morían.

Mientras caminaba tomando fotografías mentales de todo el lugar, escuche unos ruidos que provenían de un lugar en concreto, era una voz realmente grave la que hablaba, me escondí con precaución tras un árbol y observe atentamente todo el lugar, no había ninguna persona por los alrededores.

— ¿Habrá sido un animal? —Me cuestione en un susurro. Decidí mentalmente que regresar era la mejor opción pero no había dado un paso cuando volví a escuchar unos ruidos, me agache y comencé a caminar con suma delicadeza fuera lo que fuese no quería espantarlo, aparte de mi vista un arbusto con mucho cuidado y observe que a unos metros se ubicaba un canguro, con un boomerang y huevos en una tirante— ¿Un canguro con boomerangs y huevos? —Musité. Realmente me estaba volviendo loca, ya me lo había dicho mi madre alguna vez "¡Deja de ver esas películas de fantasías, seguro te conseguirás algún día con algo fantasioso y te llamare loca si es así!" Al parecer llevaba razón, primero Jack Frost, bueno en él siempre había creído al igual que en muchos más personajes, pero… ¿un canguro?

Luego de un momento de silencio el canguro comenzó a olfatear el ambiente a su alrededor— Me ha descubierto— Susurre.

—Solo haz silencio y no se dará cuenta —Escuché a alguien decir a mi lado, me sobresalte y caí de bruces en el suelo, en cuanto abrí mis ojos recuperándome del golpe pude observar quien era el "entrometido" y pues no era nadie más que el indomable Jack Frost.

— ¿Qué haces aquí? —le pregunté en un susurro.

—Solo te había venido a avisar que los niños estaban esperándote —Habló en susurro de igual forma.

—Oh —Dije sorprendida, gire mi vista nuevamente al sitio en donde estaba el canguro pero este había desaparecido, suspire y señale a Jack— tú culpa… —Lo acuse.

—Tú hiciste ruido no yo —Se defendió en seguida.

— ¡Pero tú fuiste el que me sorprendiste, bola de nieve! —Dije ofendiéndolo.

— ¡Si yo tengo la cabeza helada tú la tienes tan cerca al sol que se comenzó a colocar de color carbón! —Dijo él, ofendiéndome aún más. Mi cabello era totalmente negro, algo que era definitivamente natural no tenía por qué decir que se parecía a un carbón, ese chico definitivamente me sacaba de mis casillas.

— ¡Tú! —Le grité totalmente molesta nuevamente, él sonrió victorioso al darse cuenta que no tenía forma de defenderme de él, gruñí molesta y me levanté de la helada nieve. Observe nuevamente donde estaba el canguro pero no había señales de él, suspire nuevamente.

— ¿Estas intentando hacerte más delgada? —me preguntó el chico.

— ¿Qué? —Pregunte.

— Es que con tantos suspiros… —Dijo él en tono burlón. Yo solo tome un poco de nieve hice de ella una bola de nieve perfecta y se la lance al rostro tan rápidamente que no la logró esquivar— Me las pagaras… —Dijo él con un sonrojo en su rostro por el golpe que había recibido, sonreí victoriosa y comencé a correr en dirección a los niños, sentí como Jack me seguía volando, sonreí a carcajadas en burla estaba tan distraída en el juego que no me fije por donde caminaba y sin remedio, tropecé y caí. Pero parecía haber caído en un hoyo, escuché a Jack musitar un "Whoops" en la lejanía, el túnel parecía no tener final estaba rodeada de extenso musgo que parecía tener muchísimo tiempo allí, no podía hacer nada más que gritar mientras la gravedad me arrastraba al final del túnel. Sentía un frío recorrer por todo mi cuerpo y no era precisamente el frío de Jack Frost, no, era miedo. Justo en cuanto comencé a hacer un testamento mental y dejarles todo a mis queridos primos y a mi madre, vi una luz al final de ese extenso túnel— ¡Es mi final! —Grité desesperanzada, cerré los ojos fuertemente esperando ese fin, que nunca llego. Sentí como unas manos heladas me sostenían, abrí los ojos lentamente y observe nuevamente a Jack, el chico me sostenía como si no pasara nada, toda la rabia que sentía por el no haberme ayudado antes subió hasta mis mejillas tornándolas de un rojo intenso, me deshice de su agarre y esta vez sí que caí de bruces en el suelo, el karma estaba jugando conmigo eso era seguro.

Observe mi alrededor aun en el suelo y parecía ser tan solo un seño lo que estuviera viendo, era como una guarida pero, una mística. En la lejanía había unas cuantas estatuas con forma de huevos que se movían, flores por todos lados, me hizo recordar a la hermosa primavera, sonreí inconscientemente.

—Hermoso ¿cierto? —Me preguntó Jack, inconscientemente asentí. Me levante del suelo y esta vez como una niña pequeña me quite toda la ropa abrigadora que traía y comencé a recorrer el lugar. Cada vez que veía una hermosa flor detenía mi paso y la observaba muy de cerca— En serio te gustan las flores —Dijo Jack.

— Me encantan —Sonreí feliz.

—Me alegra, porque ya es tarde… —Escuché hablar a una voz distinta, la misma que había escuchado antes en el bosque, gire rápidamente y mis ojos observaron a aquel canguro extraño, lo señale por instinto y abrí mis ojos a tope.

— ¡El canguro! —Grité sorprendida. Jack y el canguro quedaron en shock por unos instantes, luego Jack comenzó a reírse a carcajadas sosteniendo su estómago por la gracia que había causado mi elocuencia.

—Espera —Habló el canguro— ¿Cómo me llamaste? —preguntó él en un tono molesto.

—…canguro… —Hablé dubitativa, el me miro molesto.

—Soy un conejo, jovencita —Dijo nuevamente— El conejo de pascua…

— ¿¡Qué!? —Grité sorprendida— ¡Es el conejo de pascua! —Hablé con emoción y sin medir mis impulsos salté sobre él, sintiendo todo su pelaje en mis manos, sin duda era un suave y lindo conejo para mí, él abrió los ojos sorprendido y Jack paró de reír para colocar un semblante serio.

—Hey —Se quejó Jack, yo lo observe con una sonrisa en mi rostro.

—Wooh —Dije sorprendida, descubriendo que estaba totalmente aferrada al conejo incomodándolo un poco— Lo siento… —Dije bajándome de él, solo me sonrió.

—No hay problema —Dijo esta vez muy contento— Espera, que hacen una humana y ¡tú! —Señalo a Jack— ¿aquí?

—Esa chica de allí —me señalo Jack— te estaba espiando sin saber que eras tú…

El conejo me vio sorprendido yo solo sonreí falsamente pues Jack me había acusado de acosadora.

— Espera… sigo sin entender algo… —Volvió a hablar colocando su mano en su frente— ¿tú crees en mí? —Yo asentí— ¿no eres un poco mayor? —Me preguntó, infle las mejillas y me gire dándole la espalda a ambos— Lo siento, no era la expresión…quise decir… Emmm… —Seguía buscando una forma de disculparse, seguro habría hecho una cara tan graciosa que a Jamie le hubiera encantado, Jamie…

— ¡Los niños! —Grité asustada— ¡Debo buscarlos! —Grite nuevamente buscando con la mirada una salida, el conejo y Jack notaron la preocupación en mis ojos.

— La salida es por allá —Hablo el conejo de pascua señalándome un camino.

—Gracias, debo irme —Dije para luego salir corriendo siguiendo la dirección que me había dado el conejo, no sentí la helada presencia de Jack, sin embargo no podía detenerme ahora, ¡debía buscar los niños! No había problema con Jack porque él sabía dónde vivíamos él podía volar pero en mi caso yo debía correr a toda velocidad antes de que los niños llegaran sin mí a casa.

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En cuanto iba a volar tras Lucy para hacerla sufrir un poco antes de pasar la noche con los niños, Bunny colocó su mano sobre mi hombro deteniéndome en el acto.

—No fui a dejar huevos a Burgess, amigo —Hablo él con semblante serio.

— ¿Y quieres que te pregunte a qué fuiste? —Le pregunté en tono sarcástico.

—Escucha, bola de nieves —Sonreí ante tal apodo, me había recordado la discusión que había tenido con Lucy, el conejo se mosqueo por mi sonrisa— ¿mi seriedad te hizo gracia, Frost? —Me preguntó, negué aun con la sonrisa en mi rostro— Pues entonces vayamos rápidamente a ver a Norte…

En cuanto él dijo eso la sonrisa se borró de mi rostro.