Capítulo 2
Antes de que cayera la noche, los rumores de que Granger había estado en su cama llorando silenciosamente durante toda la tarde ya habían llegado a los Slytherin.
Era el blanco de burlas cada vez que se aburrían en la sala común, ella, Potter y el Weasley. Cuando sacaron el tema de la depresión de Hermione, Draco se encontraba en la sala común, mirando al fuego verde de la chimenea, pensando en que era un completo idiota.
-¡Ey, chicos! –entro una triunfante Pansy por la puerta de la sala común-. ¿A que no adivináis quien ha estado toda la tarde llorando en su cuarto –dijo, pavoneándose de Granger- ¡la señorita Granger sangre sucia!
Draco levantó su mirada del fuego, con la mandíbula fuertemente cerrada y apretó los puños, aunque seguía mirando a la nada. Todos se reían mediante la imitación de Pansy que ahora mismo estaba haciendo.
La chica trepó por la parte de atrás del sofá y le dio unos golpes a Draco en la espalda.
-¡Bien hecho, esta vez la has hecho buena! –felicitó mientras todos se reían-.
-Si... ya…
Se levantó y se fue por la puerta hacia su habitación, dejando a todos callados. Preguntándose qué diablos le pasaba al engreído Draco Malfoy. Cerró la puerta tras de sí.
En situaciones normales se sentiría satisfecho después de gastar una broma, pero no ahora, había dejado destrozada a la chica, y no se sentía nada bien.
Golpeó la pared, maldiciendo, y apoyó al frente en ésta, los ojos se le empañaron.
-¿Qué me has hecho Granger? –susurró, y se dejó caer al suelo, apoyándose en la pared, cerró los ojos y por fin brotaron lágrimas.
