Holis! Aquí traigo el segundo capítulo.

Ni Zoey 101 y Bakugan no me pertenecen.

Cap: Mama Alice

Alice se puso los auriculares, selecciono una canción de su pequeño MP3 blanco y se dispuso a dejar que la música sonara. Las clases del día ya habían terminado y no tenía prisa por volver a su residencia. Las asignaturas eran duras en la APC, así que cuando tenía uno o dos minutos de descanso, lo aprovechaba.

A su alrededor otros chicos parecían hacer lo mismo. Algunos iban en bicicleta o en skate, otros charlaban en grupos y otros solo tomaban un poco de sol.

¡Hola! ¿Necesitas dar una vuelta? – oyó Alice que decía una voz por encima de la música. Paro el MP3 y le sonrió a su amigo Shun, su primer y mejor amigo en la APC. Era él quien le había enseñado el campus el primer día, quien le había ayudado a resolver las crisis de sus compañeras de habitación la segunda semana de curso y casi siempre era muy buen amigo.

Hola – le saludo Alice. Shun llevaba un casco rojo y sus cabellos salían disparados desordenadamente - . ¿Pasas por delante de mi residencia?

Shun sonrió. Llevaría a Alice hasta San Francisco si se lo pidiera; de lo fantástica que le parecía.

Ahora sí que pasare.

Alice monto la bicicleta de Shun, aguantándose de pie en los estribos que salían de la rueda de atrás y se agarro de sus hombros.

¿Estás seguro que no es peligroso? – le pregunto.

Depende de lo que consideres peligroso – admitió Shun, empezando a pedalear.

Cruzaron el campus esquivando bancos, mesas y estudiantes. Shun doblo a la esquina u freno hasta detenerse junto a un conserje con un uniforme de marino y una gorra de la APC que empujaba un carrito de limpieza.

¡Hola, Doppo! – le saludo Shun. ( ese nombre me da risa XD )

¡Shun! - Doppo parecía alegrarse de verlo -. ¿Cómo te va, chaval?

Muy bien – le contesto Shun - . Me encanta la escuela. Menos la parte de aprender, ya sabes. – Miro a Alice. Ups. Se había olvidado de presentarla - .Esta es Alice – dijo

Alice saludo a Doppo con la mano.

Hola, Doppo.

Encantado de conocerte, Alice – le dijo Doppo.

Oye ¿te dieron el papel de esa película? – le pregunto Shun - . Doppo es actor ¿sabes? – le explico a Alice.

Qué bien – dijo asintiendo con la cabeza.

Bueno, un proyecto de actor – contesto Doppo, con un gesto en la cabeza - . Y no, no conseguí el papel.

Ello se lo pierden – le animo Shun - . Doppo es alucinante. Mira. – Se giro hacia Doppo con una sonrisa y levantado la barbilla le dijo - : Recítanos algo de Shakespeare.

Doppo meneo la cabeza

No se… No querría…

Alice estaba a punto de decirle a Doppo que no se molestara, que podía verlo actuar en otro momento, cuando de repente el conserje se lanzo a hacer un monologo con prefecto acento británico.

Para aquellos que contaran los azotes y los desdenes del tiempo, la injusticia del opresor, la contumelia del hombre orgulloso…

Alice levanto una ceja a Shun y le susurro:

¿Contumelia?

Shun se encogió de hombros. No tenía ni idea de lo que significaba contumelia.

… las punzadas del espacio del amor - termino Doppo.

Shun y Alice aplaudieron.

¡Uau! ¡Impresionante! – exclamo Alice.

¿Y qué significa? – pregunto Shun. Shakespeare siempre sonaba grandilocuente, pero nunca acababa de entender qué demonios hablaba.

Doppo sacudió la cabeza.

Pues, la verdad, ni idea – admitió. Su walkie-talkie crepito.

Doppo – dijo una voz por el aparato - . Tenemos un uno – catorce en la terraza de la cafetería.

Estamos apañados – les dijo Doppo y luego contesto por el walkie -. Recibido. Voy para allá.

¿Qué es un uno – catorce? – le pregunto Alice con curiosidad. Era evidente que Doppo tenía un montón de códigos para incidencias de conserjería.

Un vomito – contesto él, con toda naturalidad - . Hasta luego. – Empujo un carrito por el camino y soltó otro monologo - . Para aquel que limpia los restos de manjar arrojados por el que siente nauseas y el que esta indispuesto. Este es el noble y triste deber del conserje…

Alice estaba intentando borrar de su mente la imagen de un alumno vomitando, cuando Dai apareció caminando con paso cansado.

Hola, Alice ¿Qué tal, Shun? – les dijo, pegando un mordisco a su pastelito Bing Bong. Estaba intentando hacerse pasar las penas con algo bien relleno de crema y con churritos de colores por fuera. Por lo menos ayudaba… un poco.

¿Qué pasa contigo, pequeño D? – le saludo Shun.

Alice miro con desaprobación el azucarado bollo de su hermano.

¡Dai, se supone que no tendrías que comer esta basura! – le reprendió. Dai tenía un serio vicio con el azúcar y Alice siempre intentaba cortárselo de raíz, así que le arranco el pastelillo de las manos.

Shun asintió mostrando su acuerdo.

Tiene razón - dijo, quitándole el bollo a Alice. – Es mas bueno si lo bañas en jarabe de chocolate. Muchísimo más bueno.

Alice se quedo boquiabierta, sin poder creérselo.

¿Pero que se creía Shun?

¡Shun! – le grito, recuperando el pastelillo.

Devuélveme mi Bing Bong – se quejo Dai.

Otra vez lo mismo, Alice comportándose como si fuera su madre en vez de su hermana mayor. Podía ser tan…desagradable.

No – le contesto Alice negando con la cabeza. Alguien tenía que vigilar a Dai y si ella no lo hacía, seguro que volvería al pastelillo escarchado de azúcar - . Los chicos en edad de crecer no tienen que comer ningún Bing Bong.

¡Eh! – le contesto el levantando las manos. ¡Ya estaba harto! - ¡¿Quieres dejar de comportarte como si fueras mama? – le grito, empujándola y siguiendo su camino.

Alice no podía creer lo que acaba de oír. ¡No se estaba comportando como su madre! Solo trataba de ayudarlo.

¿Te puedes creer lo que me ha dicho? – le pregunto a Shun, segura de que el la apoyaría. Shun siempre la comprendería.

Mas o menos – le contesto, encogiéndose de hombros.

¡¿ Perdón? - le dijo Alice, mirándolo incrédula. ¿Dónde estaba su amigo incondicional?

Bueno, a veces lo tratas como a un crio – le respondió Shun con calma. No quería discutir con ella.

Alice le golpeo el brazo.

No lo hago – protesto Alice.

Un poco enfurruñado, Shun se froto el hombro a través de su camiseta azul.

Este moretón tendría que aparecer dentro de unos veinte minutos.

Yo no trato a Dai como a un crio – dijo Alice haciendo una mueca. Era su obligación cuidar de él, ¿no? Después de todo, era su hermanito y estaban lejos de su casa.

Shun debatió consigo mismo un momento. ¿Tenía que darle la razón a Alice solo para evitar la discusión? Otro, eran amigos y los amigos se dicen la verdad. Así que tenia que decirle la verdad.

Si lo haces – le repitió.

Alice tenía el Bing Bong en la mano y lo miraba como si fuera un criminal.

¿Por qué? ¿Por qué no lo dejo comer basura como esto? – pregunto.

¡¿Basura? – le repitió Shun con incredulidad, arrancándole el pastelito. Estaba claro que Alice no tenía ninguna simpatía por la comida basura. ¿Qué pasaba con ella? ¿Acaso no era una adolecente?

Estas hablando de la combinación perfecta de química y azúcar.

Alice hizo girar los ojos en un gesto de desesperación y cruzo los brazos sobre su camiseta estampada.

No le veía ninguna gracia a esa bollería demasiado dulce y llena de colores artificiales, que le sabía a cartón. Sin embargo, era evidente que Shun no se iba a dejar convencer.

Me tengo que ir – dijo por fin.

Con un profundo suspiro, Alice se alejo de Shun a grandes zancadas, dejándole con el Bing Bong en la mano. El chico sonrió y mordió el pastelillo, pero antes de que tuviera ni siquiera tiempo de tragárselo, Alice volvió, le arranco el Bing Bong de la mano y le puso la otra debajo de la boca, con una palma hacia arriba. Como un perrito malo, Shun abrió la boca y le escupió el trozo medio masticado de perfección química – azucarada en la mano.

Alice intento no hacer ninguna mueca de asco cuando el trozo de pastelillo masticado aterrizo en la mano. Luego, le lanzo una mirada de disgusto Shun, giro sobre sus talones, se dirigió a su residencia y tiro la desagradable pasta y lo que quedaba del bollo en la primera papelera que encontró.

Continuara…

Espero que les haya gustado :) porfa dejen reviews.

Sayonara :D

Amaya Kuso