Muchas gracias por motivarme a seguir con esta pequeña idea:'3 :corazongei:

Love Live! Sunshine! ni sus personajes me pertenecen.


Fijé mi mirada nuevamente hacia ella, su sonrisa era agradable, pero sus ojos mostraban verdadero cansancio. Después de ese día no me he separado ningún momento de Riko, en un principio se mostraba nerviosa con mi presencia, pero días después se acostumbró a ella. No firmamos ningún acuerdo ni nada, simplemente fue lo que acordamos en el momento que nuestras miradas se toparon nuevamente después de que despertara aquel día que la encontré en el salón de música, le hice saber con una gran sonrisa que no me apartaría de ella, y con un fuerte abrazo me dije a mi misma que cargaría con su dolor.

Error mutuo

Capítulo 1

Hace un año

- ¿Por qué haces esto por mí? -me pregunto Riko dejando su helado, el cual no había probado ninguna sola vez.

-Sinceramente no lo sé, desde el primer momento en el que te vi sentí que debía protegerte -le respondí sin apartar la vista de mi helado, pero de reojo pude ver como Riko se sonrojaba y finalmente probaba su helado.

-Eres rara… -susurro para si misma, pero aun así alcance a escucharla.

Después de una larga semana de estar junto a Riko donde sólo la acompañaba a todos lados, claro, sin descuidar mi club, finalmente le propuse ir al parque por un par de helados. Sé que Riko tiene muchas preguntas para mí, y espero poder responderle cada una de ellas.

- ¿Estás consciente de que para ti soy una completa desconocida? -preguntó Riko sin dejar su helado.

-No lo eres, te conozco, no completamente, pero lo hago –le respondí antes de probar nuevamente mi helado.

- ¿Q-Qué…? -finalmente giró su vista hacia mí, y reí levemente.

-Te lo dije, desde el primer momento llamaste mi atención.

- ¿Eso no es raro?

-Tú misma lo dijiste, soy rara -respondí brindándole una sonrisa. Riko se me quedó viendo un poco más, para finalmente corresponder mi sonrisa y girar nuevamente su vista hacia su helado.

Riko en su pasado fue feliz, realmente feliz. Era una chica que día a día sonreía con la misma intensidad que el día anterior, en verdad era muy afortunada, pues antes de llegar a Uranohoshi me contó que en su anterior preparatoria fue kohai de Nishikino Maki, la "genio del piano". Gracias a Maki, Riko logro avanzar enormemente en su sueño de ser una gran y reconocida pianista, el piano unió a dos grandes personas, pero también ocasionó el fin de una hermosa relación.

-Riko, sobre ese día… -giré mi vista hacia la mencionada, pero me di cuenta de la pequeña sonrisa que tenía. Una pequeña sonrisa llena de amargura.

- ¿Sabes? Realmente amo tocar el piano, lo amo como no tienes idea… -dijo sin voltear a verme, pareciera que si lo hacía rompería en llanto- soñaba con ser la mejor pianista de mi generación, y si era posible de todas las demás, pero…

-… ¿Pero? -pregunté con cautela, inclinándome un poco para poder ver su rostro.

Ese hermoso rostro que no merecía ser manchado con amargas lágrimas.

-De un día para otro no pude hacerlo más, no pude tocar el piano, por más que lo intentara, por más que Maki me ayudara yo… yo… -Riko no pudo terminar su frase, la misma escena de aquel día se repetía nuevamente, no pudo con su dolor y simplemente cubrió su rostro con ambas manos antes de romper en llanto.

Volví a abrazarla, volví a protegerla entre mis brazos, pero esta vez no me derrumbé junto a ella. Esta vez la tomé firmemente de sus hombros e hice que me mirara cara a cara.

-Escucha bien, Riko. Yo, Watanabe You, estudiante de primer año de la preparatoria Uranohoshi y futura marinera ¡prometo ayudarte a que puedas volver a tocar el piano! -dije sin vacilar ante mis palabras, pero sin previo aviso sentí como Riko se abrazaba fuertemente a mí, llorando nuevamente sobre mi pecho- por lo que más amo en este mundo… en verdad prometo que lo haré… -termine en un susurro antes de esconder mi rostro entre su cuello, correspondiendo finalmente el abrazo. Riko sólo repetía una y otra vez un leve "gracias", y supe con sus palabras que finalmente sonreía sin penas.

Aunque nunca se lo dije, en ese preciso momento me di cuenta de cuanto me gustaba estar entre sus brazos.