la coleccionista de corazones
Ginny parecía complacida con mi respuesta, pero el silencio entre los dos significaba que ahora era su turno de hablar sobre ello, lo que indudablemente la puso tensa y prevenida, como si estuviera a la expectativa de cualquier cosa, entendí en esto que ella también había sido lastimada, pero no me cabía en la cabeza como hombre alguno podía dañar el corazón de mujer tan bella y perfecta. Esto era inverosímil, no podía haber opción alguna de que esto fuera verdad; lastimar a alguien como ella de seguro era pecado capital. Ella retiro los ojos de los míos giro la cabeza de nuevo hacia el frente aun teniendo el cuerpo girado en mi dirección y se sumergió en sus pensamientos, lo que me cautivo, parecía como si estuviera escogiendo con cuidado sus palabras, no se cual era el fin de esto, quizás no lastimarse a sí misma con lo que estaba a punto de decirme, o tal vez disminuir el dramatismo para no quedar como una demente. Ginny entrecerró nuevamente los ojos con esa magia de la que había dado muestra antes, en el momento en que me miro por primera vez; se dirigió en totalidad hacia mí, su cuerpo, su postura, su rostro, sus ojos, todo apuntaba en mi dirección, como envolviéndome en su cautivadora presencia. Sus labios comenzaron a moverse y su voz era casi imperceptible, tuve que poner mucha atención a lo que estaba diciendo para poder entender su susurro, creí en un momento muy breve estar leyendo sus labios, pero pronto me di cuenta que no era ni su voz, ni su dolor lo que no me dejaba entender, era yo el que no quería darle crédito a lo que me estaba contando.
La historia de Ginny comenzó como cualquiera, era una adolescente y había un chico del que ella se había enamorado, el era un joven apuesto y muy popular, solían pasearse en los descansos por la cafetería y los corredores, eran la mejor pareja de la escuela, la más popular todos los admiraban, todos los envidiaban, ella una de las chicas más hermosas que sin duda cualquiera habría visto jamás; y aunque no lo dijo estoy seguro que era la más guapa de la escuela, aquella con la que todos sueñan, aquella que fue la primera experiencia autocomplaciente de algunos jóvenes tímidos en la privacidad de sus habitaciones. Ya podía imaginarla tan hermosa, tan radiante, tan juvenil, la semilla de la belleza que era actualmente, nunca comparable con la de ahora, pero sencillamente magnifica para un adolescente. No era una historia para nada triste y no entendía por qué su reacción anterior, se notaba que había tenido muy buenas experiencias en el ámbito sentimental a pesar de que no fueran muy serias, me siguió narrando su historia de amor escolar, la cual no era muy entretenida, era tal cual el que cualquiera habría visto en la televisión. Y como toda película de amor adolescente el verdadero problema se enfoca en el baile de graduación y este no sería la excepción. Ginny unas cuantas horas antes del baile fue invitada por Neville un joven apuesto pero desarreglado y por eso no era para nada popular, tampoco era de los más estudiosos, uno de esos chicos anónimos que abundan en las escuelas. El siempre vio a Ginny durante toda la escuela, la admiraba y en silencio la amaba, por fin cogió valor de acercarse a ella, sabía que no tenia posibilidad de una vida a su lado, pero antes que sus vidas se alejaran del todo, quiso pasar a su lado el baile de graduación.
Ginny por lealtad a su novio lo rechazo, era un rechazo sencillo, no implicaba mucho y no tenía la intención de hacerle daño, fue muy cordial pero Ginny jamás se imagino cuanto le afectaría a este chico raro, Ginny vio como antes sus ojos el pecho de Neville se abría, primero su epidermis para dar lugar a la dermis, la hipodermis, los músculos, los huesos, vio como sangraba a montones, como su piel se empalidecía por la pérdida de sangre, la grasa corporal se movía, para dar lugar al dobles de la carne, parecía un corte quirúrgico Ginny no entendía absolutamente nada, al principio grito aterrada y después su parálisis no la dejo moverse en lo absoluto, nunca había visto morir a nadie, el olor de la sangre y de los órganos la envolvía; Neville jamás grito, no produjo ningún ruido y tampoco se desplomo; allí de pie frente a ella con sus ojos lleno de lagrimas sin derramar, con ese temblor en los labios que nos da a todos cuando estamos nerviosos, Neville aun respiraba, la ropa rasgada en el torso y aquel agujero enorme exhibiendo los pulmones de Neville que aun se movían. Ginny no se explica que fue lo que sucedió pero se acerco a él con el rosto bañado en lagrimas, pronto la sangre dejo de brotar de tal forma y Ginny pudo evidenciar el ritmo de los pulmones y el corazón de Neville. sintió curiosidad, no podía dejar de escuchar el palpitar del corazón de él y ver como se sincronizaba con el de ella, Ginny dejo de llorar y llevo su mano a su pecho, sintiendo su propio palpitar y metió la otra en el pecho de él para sentirlo; cuidadosamente Ginny apretó su puño y encajo el corazón de Neville en su mano, este no dejo de palpitar, por el contrario, su palpitar se torno cada vez más veloz, mas irregular, Ginny no daba crédito a lo que veía y sentía pero el sentimiento de pánico que antes la gobernaba se transformo en deseo, tan incontrolable que la llevo a retirar su mano sin abrirla adueñándose del corazón del pobre Neville, al tiempo todo comenzó a cerrarse quedando como si nada hubiera ocurrido, con la diferencia de que el corazón, estaba fuera de su cálido lugar.
Su relato dio una pausa pienso que con la intención de darme espacio para respirar y lograr que mis ojos volvieran a encajarse en su lugar, continuo diciendo que no sabía el por qué de su reacción pero ella metió el corazón de Neville en su bolso y le dio la espalda a este chico que se quedo de pie rígido como roca y sin brillo en sus ojos. Ginny se fue corriendo a su casa, sin esperar a que las clases terminaran, sin esperar a nadie totalmente extasiada; allí abrió su bolso y saco aquel corazón que aun palpitaba majestuoso el olor la envolvía llevándola a un trance, Ginny coloco el corazón de Neville en un frasco y lo ubico en una de las repisas donde reposaban aquellos muñecos de felpa que la acompañaron en su niñez. No recuerda muy bien lo que ocurrió después sabe que desde ese momento cambio algo en ella, se dedico a arreglarse para el baile de graduación y lo próximo que recuerda es estar bailando con su apuesto novio Draco en medio de un templete elevado en medio de un hermoso jardín iluminado con pequeños y delicados faroles que convertían el lugar en algo esplendido, la luz de los faroles llenaba la atmósfera de una magia romántica, su baile lento era admirado desde las ventanas del gran salón, nadie se atrevía a interrumpir su lugar, es como si este hubiese sido construido para esa ocasión en especifico. Una música ligera con toques modernos, era la pieza la cual acompañaba el momento el cual cerró con un tierno pero apasionado beso de parte de Draco hacia Ginny, sus labios no se separaron en el instante en que Ginny no muy segura de lo que hacía acaricio el pecho de su acompañante tiernamente, lo que la llevo a sentir el palpitar del corazón de su enamorado amante; el beso se tornaba mas y mas apasionado incluso en el momento en que la mano de Ginny comenzó a presionar firmemente hacia dentro, abriéndose espacio entre las ropa y la carne de su novio el cual no se percataba de lo que ocurría debido al beso que callaba cualquier quejido, y el cual distraía la atención de cualquier espectador, ahora el corazón de él, le pertenecía a ella.
