.
.
Reglas
.
.
Sus cabellos se movían a la par de la camioneta, las cuatro chicas iban dentro de una furgoneta cerrada sin la capacidad de ver por dónde iban. Esposadas de las manos y los pies no tenían mucha posibilidad de moverse.
Al principio del viaje charlaban normal, pero mientras más pasaba el tiempo sentían un nudo en el estómago.
Si bien sabían que lo que hacían estaba mal, nunca pensaron que las fueran a atrapar. Pero, todo cae por su propio peso. No tenían derecho a replicar pues eran ellas las criminales que habían estafado a cientos de empresas, no importa con que fines se haga.
– ¿Cuánto tiempo creen que falte para llegar? – Ino habló sacando a todas de sus pensamientos – Ya se me entumió el trasero – sus amigas rieron por el comentario.
– No lo sé. Pero ya llevamos un buen rato en carretera – siguió Sakura queriendo masajear sus muñecas, le dolían con un demonio.
Minutos después la camioneta se detuvo, alzaron su vista y se miraron entre ellas.
– Creo que ya llegamos – comentó Tenten.
Las puertas traseras se abrieron y ellas tuvieron que cerrar los ojos pues la luz les molestó. Todavía vestían la ropa normal, pero estaban a nada de convertir sus colores en uniformes color blanco y negro.
– Salgan – mandó un oficial en la puerta – Este será su reclusorio.
Las chicas salieron de la camioneta y se estiraron a más no poder. Ir sentada en una base demasiado dura les había impedido sentir el trasero las últimas horas. Los cuatro pares de ojos recorrieron el lugar con la mirada, tenía un espacioso patio. Diferentes edificios con ventanas enrejadas, todo el lugar estaba cercado y en las puntas contaban con púas para impedir que hubiera fugas.
Inmediatamente sintieron como su libertad seria bloqueada por un montón de vallas. Que no comerían cuando ellas quisieran, no tendrían espacios de intimidad, sino tendrían que compartir celdas con personas que no conocían, todo el tiempo estarían vigiladas. Tragaron duro. Eso era lo que se habían ganado.
– Nos vamos – anunció el oficial subiéndose a la camioneta junto con su compañero para después de unos segundos marcharse.
Vieron como aquellos hombres cruzaban la entrada con tanta facilidad. Ellas no saldrían por ahí en un buen rato.
– Atención – ellas respingaron al escuchar aquella voz demandante – Media vuelta. Ahora.
Dieron media vuelta y casi creyeron que se les iba a caer la baba. ¡Oh por dios! Esos debían ser los policías más sexys que jamas existieron. Lucían su traje policíaco y éste les quedaban de maravilla. Mostraban cuerpos fuertes, eran altos y corpulentos. Los trajes se les pegaban tan bien que creyeron flaquear.
Eran tres pelinegros y un rubio
– Bien, después de todo, no será tan horrible estar aquí –susurró Ino causando que escuchará un ajá de sus compañeras.
– Por aquí – habló el Uchiha haciendo un meneo de cabeza señalando la puerta del reclusorio –Caminen.
Las chicas hicieron caso mirando de reojo a los policías.
– ¿Por qué no nos dejamos atrapar antes? – bromeó soltando una risita la castaña.
– Silencio. – demandó Shikamaru al escuchar murmullos. Él no era de ser muy estricto pero su trabajo así lo obligaba.
El hombre de enfrente frenó haciendo que todas chocaran entre sí.
– De aquí en adelante yo me haré cargo de plantearles las reglas de este lugar. Después irán pasando con los demás oficiales para que conozcan su nuevo hogar y sus responsabilidades en cada área. – habló Sasuke.
Los otros tres policías asintieron y se fueron de ahí, dejando al pelinegro con las cuatro chicas.
– Sakura Haruno… – llamó leyendo su lista de recién ingreso, estaba esperando una rápida respuesta – ¡Haruno! – alzó la voz haciendo brincar a las muchachas.
– Lo siento. – se disculpó – Aquí estoy, oficial – hizo cual soldado.
– Con un presente bastaba – Sasuke no pudo contener su sonrisa ladina al ver a la pelirrosa regirse ante su mando. Así era con todas las que llegaban.
– Hinata Hyuga – la susodicha respondió como el hombre había pedido – Ino Yamanaka y Tenten – ambas hicieron lo mismo –Bien, era un pase de lista para chequear que fueran todas – aclaró.
– Capitán obvio a la vista – la pelirrosa lo hizo lo más inaudible posible, pues le pareció gracioso el comentario del oficial, ya que ¡ellas eran las únicas ahí!
– ¿Qué fue lo que dijiste? – Sakura abrió los ojos impresionada, la había escuchado, ocasionando que tragara duro.
– Yo… lo… lo siento, no quise… – balbuceaba o eso intentaba porque en realidad quería ponerse a gritar cuando sintió la fulminante mirada del oficial en su pequeña persona. Ella no era una persona de amedrentarse ante cualquiera, pero él tenia una mirada que hacia querer correr.
– Escúchenme bien – Sasuke suspiró hondo, él era el que menos paciencia tenia – No están aquí en un paseo por el parque, o de compras. ¡Están en un puto reclusorio! – las muchachas se empezaban a asustar – Aquí no hay compasión por ser mujeres, se les tratará como lo que son. ¡Unas malditas criminales! – vociferó enfadado, ni esa pelirrosa ni nadie se iba a burlar de él – ¿Alguna duda?
Las chicas negaron rápidamente.
– Perfecto. Porque la primera regla es respetar a sus superiores – su mirada siempre estuvo fija en los ojos jade – Nunca deben de retar a los oficiales en su mando – sus orbes se desilaron en las demás chicas.
Mientras decía todas las reglas del que seria su nuevo hogar. Sakura miraba los gestos que el hombre hacia al hablar, ella se mordió inconscientemente el labio inferior, dios mio, ese pelinegro era demasiado caliente. La forma en que le habló hizo que se le erizaran todos los vellos del cuerpo. No es que ella fuese una masoquista que adorara que la maltraten. Pero ese hombre hacia que se relamiera la boca en busca de más. Fijó sus ojos en la pequeña placa que tenia en su uniforme.
Uchiha… Pensó.
Ese estricto policía la excitaba de sobremanera que hasta podía fantasear con sus pectorales que seguro tenia por el ejercicio. Le gustaban los tipos difíciles. Y algo le decía que él lo seria, pero tarde o temprano iba a caer.
– ¡Haruno! – se postró frente a ella – ¡Presta atención! O ¿Estás disfrutando el paisaje?
Él sabia de antemano que esa pelirrosa no le había quitado la mirada desde que llegó, eso le pasaba a menudo, las reclusas fantaseaban con él la mayoría del tiempo, así que no le incomodó en lo absoluto. Sin embargo, le agradó demasiado que la mujercita se lo comiera con la mirada.
Sus amigas la miraron impresionadas, Sakura era terca y altanera, pero nunca imaginaron que fuera a ponerse a pelear con un oficial de policía ¡el primer día y a unos minutos de haber llegado!
Sakura se tentó a decirle que si lo estaba disfrutando, y que en su imaginación ya lo había montado diez veces haciéndola gemir hasta el cansancio, pero se mordió la lengua, aparte el sigiloso codazo de Ino la hizo reaccionar.
– No, oficial Uchiha – se limitó a contestar manteniendole la mirada al hombre.
Sasuke pensó que el sonido de su apellido salir de la boca de esa mujer, fue lo mejor que escuchó desde que llegó ahí, las demás reas lo decían pero eso solo le causaba repulsión. Muy diferente con la Haruno.
Sus compañeras suspiraron aliviadas. No querían que castigaran a Sakura por su altanería.
– Bien, ya sabedoras de las reglas del reclusorio, caminen, las llevaré a donde el oficial Uzumaki.
Sasuke se puso atrás de ellas para agilizar su caminar, llegaron a una oficina donde estaba esperando uno de sus compañeros. Disimuladamente le daba vistazos demasiado largos al cuerpo de la pelirrosa, su trasero era demasiado redondo que juro cabrían perfectamente en sus manos, él no era de devorar con la mirada a nadie, pero esa chica tenia algo que lo atraía demasiado.
– Eso fue rápido… – soltó Naruro al verlas llegar – ¿Qué les hiciste? Se ven temerosas. ¿Otra vez las intimidaste? – le susurró acercándose a Sasuke.
– Solo hago lo que tengo que hacer – respondió escueto, saliendo de ahí.
Sakura vio al sexy policía alejarse, no sin antes mirar hacia atrás por una ultima vez, ella, complacida sonrió divertida y guiñó su ojo. No recibió una respuesta de eso. Pero no se sintió rechazada en lo absoluto.
Apenas había llegado y ya sentía que conocía al oficial Uchiha, la primera impresión que obtuvo de él fue que era enojón, mandón y estricto. Así que si él hubiese querido, la hubiera castigado en cuando lo intentó seducir, sin embargo, no hizo nada.
Giró su cabeza y ahora era un rubio quien estaba al frente.
Este hombre también es muy guapo, pero definitivamente no es mi tipo, pero en cambio sé a quien le encantan los rubios de ojos azules…
– Bien, soy el oficual Uzumaki – señaló su placa en su camisa – Y les diré como funcionan los trabajos, pueden ser diferentes tipos, ya sea de electricidad, limpieza, elaboración de los alimentos, jardinería…
El rubio hablaba y hablaba explicando el área de empleos en la prisión, mientras que las chicas prestaban atención o al menos eso disimulaban. Sus ojos azules miraban a las cuatro chicas, pero evitando unos ojos perlas en particular.
Hinata lo miraba embelesada, fijando su intensos orbes blanquecinos en toda la persona del oficial, el rubio estaba en igual de condiciones que el Uchiha, a diferencia que él tenia su piel tostada, queriendo mordisquearlo toda la vida, la Hyuga no era de fantasear con nadie, pero ese cabello rubio y sus brazos fuertes la dejó idiota, Naruto a cada segundo que pasaba se ponía más nervioso y a veces se trababa al hablar, algo muy inusual en él.
El Uzumaki se sentía realmente prendido de esos ojos que parecía que atravesaban el alma pudiendo ver todo de ti. Nunca había visto unos así. Por lo que tenerlos mirándolo, lo hacia sudar.
– ¿Alguna duda? – preguntó lo más normal que podía mirándolas y regalandoles una pequeña sonrisa.
Este oficial definitivamente es todo lo contrario al anterior. Pensaron todas.
La peliazul alzó su mano sin dejar de verlo. Haciéndolo carraspear un poco.
– ¿Si, dime?
– ¿No hay un trabajo que involucre computadoras o programación de las mismas?
Ino y Tenten sonrieron, conocían tan bien a la muchacha que sabían que Hinata no era de hablarle a los hombres a menos que fuera estrictamente necesario, y parecía que en el mundo de la Hyuga entablar conversación con el guapo rubio, era una emergencia.
– Eh… Si. – se rascó la nuca – Bueno, no… – pausó, respirando hondo.
¿Desde cuando diantres se le hacia difícil contestarle a una reclusa? ¡Y sobre todo nueva! Algo no debía estar bien en su cabeza, tal vez era por falta de dormir. Pensó.
Sakura se mordió las mejillas por dentro, intentando no reír, Hinata estaba algo sonrojada y parecía que el rubio también. Ambos eran muy tiernos. Si, definitivamente se llevaría muy bien con su amiga.
– Quiero decir – se compuso, regañándose de que esa no era una forma apropiada de comportarse como oficial al mando – No es exactamente como tu dices, pero si tenemos un taller donde las reclusas desarman y arman computadoras.
Hinata asintió comprendiendo, a ella le encantaba todo lo que tuviera que ver con las computadoras, era una hacker innata así que eran su fuerte. Y lo que el policía le decía era algo así como el mantenimiento en equipos de computo, no era lo suyo pero de algo a nada, prefería el taller.
– ¿Algo más? – volvió a preguntar y esta vez recibió una negativa por respuesta – Bien, entonces solo me queda llevarlas a la siguiente área.
Las hizo caminar por varios pasillos, todavía era muy temprano y las reclusas seguían en sus dormitorios.
Llegaron a un salón grande, estaba equipado por mesas y sillas, al final se podía ver que contaba con charolas, platos y vasos. Si, era la cafetería.
– Oficial Nara – habló Naruto – Son todas tuyas – dijo yéndose dejándolas con otro pelinegro, sintiendo en todo momento los ojos perlas en su espalda y en vez de sentir pesadez, se sintió realmente ligero.
Hinata bajó la mirada cuando ya no lo pudo distinguir, realmente estar con el oficial Uzumaki le había hecho olvidar que estaban en un lugar tan espantoso, él tenia un aura demasiado tranquilizadora y cálida.
– Bien… – soltó una largo y sonoro bostezo, las chicas lo miraron estupefactas – Sé que esto es muy problemático, pero les explicaré en que consisten las áreas de la prisión, esta es la cafetería, se dan tres comidas al día, a las 7:30 a.m., 2:00 p.m. y 7:00 p.m., tienen que formarse con su respectiva charola y vaso, en cada comida tienen 30 minutos para degustar de sus alimentos – explicó a grandes rasgos.
La única que se sentía a punto de desmayar era Tenten, ¡mierda! ¿Solo 3 comidas? No lo iba a aguantar, y menos cuando ella comía más de 6 veces al día.
Shikamaru las guió y les enseñó todo el lugar, las oficinas, los baños, el patio, los dormitorios, la biblioteca, la sala de televisión. Claro esta que en cada área explicaba sus respectivas reglas.
Checó su reloj y faltaban dos minutos para el desayuno.
Justo a tiempo, pensó él.
– Vengan por aquí, solo les falta lo ultimo, el oficial Sai será quien hable con ustedes.
Las reclusas comenzaban a recurrir los pasillos, mirando como las nuevas seguían al oficial Nara. De pronto, una rubia apareció en el camino, haciendo que Shikamaru bufara.
– Es hora de desayunar, reclusa – avisó regañando.
– ¿Quiénes son las nuevas? – alzó su cabeza por el hombro de él, siendo Shikamaru más alto.
– Eso no te compete. – soltó molesto.
Temari lo miraba divertido, el hombre chasqueó la lengua, ¿Por qué esa mujer no le hacia el más mínimo caso? ¿Debería de reprimirla para que vieran quien mandara? No, él no era tan mandón como Sasuke.
Las nuevas reclusas veían curiosas la situación, parecía que esa chica rubia le encantaba contradecir al pelinegro, pero lo más interesante era que a él le encantaba interactuar con ella y esa era la única manera de hacerlo.
– Está bien, oficial Nara… al fin y al cabo, usted es quien manda aquí – susurrando se acercó a él, ni siquiera se amedrentó, ya estaba acostumbrado a ese tipo de respuestas de ella.
Siempre lo molestaba y después se hacia la inocente. Pero eso era lo que él no admitiría, a Shikamaru le encantaba eso.
Siguieron caminando hasta llegar con el último oficial.
– Muy bien, hemos llegado a la parte final del tour – soltó sarcástico – Sai… – intercambiando miradas asintieron y él salió de ahí, dejando a las chicas con el ultimo pelinegro.
Las chicas siguieron con la mirada hasta que Shikamaru desapareció, les pareció graciosa la manera de interactuar con una reclusa, eso demostraba que algunas veces podrían tener algo de diversión.
– Entonces señoritas, necesito que hagan una pequeña fila para entregarles su uniforme – estaba detrás de un estante que contenía un montón de uniformes empaquetados, antes de tomarlos las inspeccionó – Parece que son talla chica – buscó hasta que encontró cuatro – Aquí están, firmen aquí de entregado, revísenlos, después tengo que llevarlas a sus dormitorios.
Las chicas asintieron, pero Ino no estaba muy de acuerdo con eso, todavía no podía asimilar que por quince largos años fuera a vestir solo de dos colores: blanco y negro. Lloró internamente, ella que ama la moda, nunca lo hubiera permitido, sin embargo, nada podía hacer.
– Dios mio, esto me quedará horrible – susurró abrumada.
– Yo creo que cualquier cosa que uses, se te verá increíble – la rubia volteó y vio a el oficial sonriente.
¿Fue él quien le dijo eso? ¡Pues claro! ¿Quién más tendría una voz tan varonil? Boqueó un par de veces, sus amigas no lo habían escuchado, pues estaban muy tranquilas revisando que todo el paquete estuviera completo.
No supo que responder, se sintió abochornada, nunca creyó que dentro de prisión recibiría ese tipo de comentarios, sin embargo no se sintió incomoda.
– Les mostraré sus dormitorios – dijo siendo seguido por las chicas, caminaron poco más de tres minutos, hasta que por fin llegaron – Aquí tengo la lista de como se colocarán… – hizo una pausa – Hay dos camas disponibles – miró su lista – Sakura Haruno y Hinata Hyuga compartirán este cubículo – señaló. A lo que se miraron aterradas entre ellas.
– ¿Nos separarán? – Tenten preguntó asustada, no quería estar lejos de sus amigas.
–Si, lo siento pero las cuatro no pueden dormir juntas, a dos de ustedes les tocará con otras reclusas. Siganme.
Sakura y Hinata las miraban con tristeza e impotencia viendo como Ino y Tenten se alejaban con el policía.
– Mierda. – masculló la pelirrosa, Hinata sentía los ojos aguados – ¿Cómo pudimos caer a esto? – el golpe de la realidad la zarandeó fuerte.
Hinata ya se sabia la respuesta a esa pregunta pero mejor prefirió guardar silencio.
– Yo también me siento aterrada, Saku. Pero como siempre, sabremos sobrellevar esto – animó la pelinegra dándole un abrazo reconfortante que la pelirrosa no dudó en responder – Piénsalo de este modo, al menos no es como nos lo imaginamos, no hay rejas en los dormitorios y parece que podemos desplazarnos con algo de libertad sin estar encerradas tras unos horribles barrotes.
Sakura asintió. Ellas eran fuertes, podían con cualquier cosa, y además, debían ser responsables de sus acciones.
.
.
– Aquí es tu dormitorio – comunicó Sai a la castaña – La reclusa todavía está en la cafetería, cuando llegue se presentarán.
Tenten asintió apretando su uniforme a su pecho, el corazón se le aceleró desde que su grupo había sido separado, sentía como las piernas le temblaban por los nervios, estar con una compañera era algo incomodo, pero estaba segura que haría todo lo posible por aguantar.
Sai se retiró de ahí con Ino, quien le mandó una mirada llena de terror. Tenten se sentó en la cama que estaba desocupada acomodando sus cosas.
– Hola.
Al escuchar una voz giró su cuello de inmediato.
– Soy Temari – ofreció su mano acercándose y la castaña restregó su mano en un saludo – ¿Eres nueva, no? – Tenten apenas iba a responder – Obviamente, porque te vi cuando ibas escoltada tu y otras tres chicas por el oficial todo es muy problemático Nara.
Tenten soltó una risa al escuchar el peculiar apodo.
– Si, mis amigas y yo somos nuevas, por cierto soy Tenten. Espero no te moleste que me hayan asignado contigo.
– ¿Qué? Por supuesto que no – le restó importancia con su mano – De hecho, ya quería una compañera, estar sola es muy aburrido. – le regaló una sonrisa sentándose en su cama e invitó a Tenten a hacer lo mismo en la suya, quedando frente a frente.
Tenten sintió una buena vibra de parte de la rubia, era muy amistosa.
– ¿Y dime? ¿Cuántos años tienes? – cruzó sus piernas recostándose en sus palmas hacia atrás.
– Tengo 25 años. ¿Tú?
– 26. – respondió.
– ¿De verdad? Luces más joven. – Temari agradeció el cumplido.
– ¿No tienes hambre? Ahora mismo es la hora de la comida, pero en cuanto vi que Sai te trajo hacia acá quise venir a hablar contigo.
Tenten sintió que ella y Temari serian grandes amigas, más cuando se sentía como si se conocieran de toda la vida, la rubia era muy amable y con una gran personalidad. Sintió como si estuviese con Ino, Sakura o Hinata.
– Si. Pero antes quiero ir a ver a mis amigas – ambas se pusieron de pie y caminaron hacia la entrada.
– Si que son inseparables, ¿eh? – Tenten asintió riendo despacio. Adoraba a sus amigas, eran su familia. Su única familia.
– ¿Ino? – llamó y la nombrada volteó – ¿Con quién te asignaron? – preguntó curiosa una vez que miró sonreír a su amiga.
– ¡Con nadie! ¿Puedes creerlo? – soltó feliz – No tengo compañera, lo que significa que el cubículo es solo para mi.
– Si, Ino, nosotros también te extrañaremos – dijo con sarcasmo y fingiendo sentirse ofendida.
– Perdón, claro que las echaré de menos un montón, pero tu sabes que me encanta tener mi espacio.
Tenten asintió sonriente a la rubia, solo ella podía cambiar de humor tan rápido. Temari carraspeó atrás de ella.
– Ah, Ino. Te presento a Temari, ella es mi compañera de cubículo.
– Hola – saludó cortes.
– Un gusto, Ino. – ambas se sonrieron.
– Vayamos con Hinata y Sakura – opinó Tenten – Te presentaré a mis amigas.
Temari asintió encantada, desde que había llegado a ese lugar, era la primera vez que se sentía parte de un grupo. Y se sintió verdaderamente feliz.
.
.
Sus compañeros estaban en sus casilleros sacando sus cosas para irse a casa, ya casi terminaba el turno e igualmente él podría largarse de una vez por todas.
Se sentía incomodo desde la mañana, para ser exactos, desde que conoció a esa pelirrosa altanera. En la prisión existen infinidad de personalidades, pero no había conocido a alguien como ella, decidida, peleonera y, para la desgracia de él, buenísima.
Sasuke Uchiha se encontraba pensando en una mujer, pero no cualquiera, si no una reclusa nueva. Suspiró, debía de sacar esas ideas de su cabeza antes de que fuesen permanentes, iba directo a los dormitorios a hacer el ultimo rondín del día.
Escuchó gritos y de inmediato frunció el ceño dirigiéndose hacia el bullicio. Tardó varios segundos, ¿qué les pasaba? Antes había peleas entre reclusas pero se resolvían antes de entrar en acción, pero parecía que esta vez no era algo que pudiera pasar por alto.
– ¡Hey! ¡¿Qué mierda pasa aquí?!
Llegó al lugar, e inmediatamente todas las mujeres guardaron silencio ante su grito autoritario. Había dos personas peleando, no se sorprendió cuando una de ellas era la pelirrosa que al principio del día le había coqueteado.
Verla así, con el cabello alborotado, los ojos brillantes de la rabia, con el pómulo rasguñado, y el labio un poco hinchado, se miraba exquisitamente sexy, estaba agarrada por una chica castaña y rubia, sus amigas.
Se acercó rápidamente, las reclusas bajaron la mirada y se disiparon, quedando solo Sakura, sus amigas, Temari y otra chica de cabello morado y ojos café, la contrincante.
– ¿¡Alguien me puede decir que carajos pasó!? – exigió Sasuke mirando a Sakura.
– Oficial Uchiha – lloriqueó la pelimorado apegándose a él, a Sasuke no le gustó su cercanía – Esta mujer me pegó y me atacó como un animal, mire como me dejó. – se señaló el cabello hecho maraña, un ojo hinchado y el labio sangrando – Es nueva y ya nos ataca.
Sasuke giró mirando los ojos jade.
– ¿Es cierto eso?
– ¡No! – se defendió, sus amigas la soltaron, había llegado el oficial, no tenían porque seguir frenandola – Ella fue quien llegó de la nada a decirme que mi cabello era lo más feo que había visto en el mundo, me jaloneó un mechón y me defendí, eso fue lo que realmente pasó.
Tekumi, la chica del cabello morado era problemática, así que no sorprendería si hubiese atacado a Sakura.
– Tekumi, iras a aislamiento, Sakura eres nueva así que por esta vez se te dará otra oportunidad – Temari y la susodicha abrieron la boca.
– ¡¿Qué?! ¡No puedes hacer esto! – la chica estaba enfadada – ¡Ella es la que debe irse a aislamiento!
– ¡¿Estás contradiciendome?! – gritó y la chica agachó la cabeza – ¡Yo estoy al mando! ¡Se hace lo que yo ordeno! – Tekumi lloraba desconsolada – Ahora, váyanse a sus cubículos, no quiero más problemas, si no todas irán a aislamiento.
Sakura se sintió mal, primer día y ya estaba envuelta en problemas. Quiso agradecerle al pelinegro pero le dolía mucho la cara. Así que se dispusieron a irse a dormir una vez se tranquilizara la situación.
– Haruno…
– ¿Si?
– Mañana a primera hora, te llevaré al doctor para que te revisen – más que una orden fue una petición. La pelirrosa asintió siendo acompañada de sus amigas y Temari.
Ya alejadas de ahí, Temari soltó una risita traviesa.
– ¿Qué sucede? – preguntó Hinata.
– El tiempo que llevo aquí, el Uchiha nunca había tenido preferencias con nadie, si eran dos las que se metían en problemas, ambas eran enviadas a aislamiento.
– Pero dijo que por ser la primera vez…
– No, Sakura, eso fue solo una excusa – la miró – Pudo enviarte a ti también, pero no lo hizo.
– Cierto, cuando esa Tekumi pidió tu aislamiento, se puso más furioso. – aportó Ino de lo que pudo notar.
– ¡¿Y qué me dicen de que la llevará al doctor?! – Temari alzó la voz emocionada.
–Mmmh, ¿eso no lo deben hacer todos los guardias? – inquirió Tenten.
– Si, pero el Uchiha no la hecho jamás – dijo remarcando la ultima palabra.
La pelirrosa sonrió despacio. ¿De verdad ese policía gruñón, mandón y arrogante la había defendido? No quería ilusionarse, pero parecía que las señales daban exactamente eso.
.
.
– Bien, esta es la dirección.
Un pelilargo se encontraba al frente del gran reclusorio de mujeres en Tokio, se adentró al establecimiento, la secretaria del lugar le dio acceso de inmediato a la oficina del jefe.
Orochimaru lo saludó con una gran sonrisa en cuanto lo vio cruzar por la puerta.
– Te estábamos esperando, Neji. Buenas noches.
El castaño se limitó a sonreír educadamente, porque admitía que ese tipo sin color de piel, le daba mala espina.
– Como ya habíamos quedado por teléfono. Ya eres personal de este reclusorio. Mucho éxito.
– Gracias. – agradeció estrechando su mano con el pelinegro.
Ese día, muchos corazones se encontraron y otros están por hacerlo, para dar inicio a una gran historia de muchas emociones.
.¡Hola, hola!
¡Gracias a las personitas que me alentaron a seguir! Me alegra muchísimo que quieran seguir la historia. A decir verdad, al principio del capitulo me trabé un poco pero ayer me puse a escribirlo y ciertamente prácticamente no batalle nada en hacerlo, espero que los siguientes capis sean igual, cruzo los dedos para que así sea xDD
¡Ya tengo la idea principal para el siguiente! Por favor no me hagan tardar en subirlo, contendrá escenas subidas de tono 7u7 de… ¡eso se los dejo a su imaginación! ¿Soy mala? xDD Déjenme reviews, que mientras más comenten, más rápido actualizo :D
Otra vez, mil gracias a quienes me dejan su opinión del fic, les respondo por MP, pero quienes no tienen cuenta, lo hago por aquí:
- Guest: ¡Gracias por seguir la historia! Espero te haya gustado el segundo capítulo. Te mando muchos saludos.
- chico tranquilo: ¡Hola! Debo decir que me alegra leerte por acá, me has hecho el día con tu comentario y a decir verdad, me disolviste la traba que tenia para seguir el capi :D ¡Gracias! Decidí seguir la historia para seguir leyendo las buenas vibras y la energía positiva de lectores como tú :3 espero seguir haciéndolo en lo que resta el fic. Te mando muchos saludos.
Espero leer sus comments, se les quiere.
Lussyvr14
