Diclaimer: Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Square Enix y Disney, Kingdom Hearts.

« Roxas »

Estúpida hija de …. Me detuve ahí sólo porque, lamentablemente, compartimos lazos sangre, y eso sería más un insulto para mí adorada madre (y para mí) que para ella. Mi sueño sigue siendo que un día me digan que es adoptada.

Que conste que no la considero hermana mía, por si a alguien no le queda claro. Larxene. Puaj, hasta su nombre me da ganas de tirarme por un gran, gran abismo, donde un sonido tan molesto como ese no vaya a parar a mis oídos. Ni siquiera tengo idea de que tiene en contra mía. O en contra de todo el mundo. Es una amargada. Seguro que no se va a casar nunca y va a vivir para siempre rodeada de gatos tan negros como su propio corazón. El cual, ahora que lo pienso, ni siquiera sé si tiene.

Siempre que llegamos tarde (lo que pasa bastante seguido, por no decir casi siempre,) saltamos la reja de la escuela, evitando cuidadosamente los alambres de púas ensartados en el concreto para que no podamos "escapar". Más que un colegio esto parece una cárcel, con doble seguridad y todo. Aunque pensándolo bien, quién dijo que no lo fuera. Tareas, pruebas, trabajos, profesores, todos ellos me tienen chato. Sólo quiero que lleguen las vacaciones.

Hay que remarcar que los fierritos no cumplieron muy bien su función y pudimos entrar fácilmente. Sonreí con ironía. Ojalá se pudieran esquivar así las responsabilidades escolares.

Que conste que no soy flojo ni tonto. Bueno, quizá flojo sí. Pero es que el colegio es una lata. No sé por qué mis padres decidieron ponerme en este lugar tan estricto. Ni tampoco qué pasaba por la mente del director, o del arquitecto, o de quien sea cuando se construyó la escuela. Lo que sí sé, es que su sentido de convivencia era prácticamente nulo. Para empezar, los chicos y las chicas no compartimos clases. El colegio está separado en dos. O sea que con la población femenina hay casi nulo contacto dentro del recinto. Ni siquiera podemos vernos en los recreos, porque los patios están separados por una reja de madera. Sólo la quitan cuando va a haber un evento deportivo, o un festival. Y si alguno intenta cruzar…. Suspensión al momento. Hasta sale en el reglamento del colegio, en el artículo no sé qué puto número.

Lo sé, es muy estúpido ¿verdad? La teoría del director de que la compañía del sexo opuesto no es compatible con un buen rendimiento escolar me parece pura mierda. Las historias de parejas enamoradas que cruzan la reja para encontrarse no hacen más que apoyar mi teoría, aunque una historia contada por Axel no siempre es de fiar.

Creo que están equivocadísimos si piensan que tomando todas estas medidas los chicos dejarán de juntarse con las chicas, o que las chicas dejarán de juntarse con nosotros. Ilusos. Basta con ir al Starbucks más cercano y ya te puedes encontrar con cuatro o cinco grupos de chicos de nuestro colegio coqueteando.

- ¡Cuidado! – exclamó Sora, al tiempo que me retenía por el hombro y me obligaba a agacharme. Era el inspector, pero por suerte no nos vio. Seguro iba muy apurado a alguna cita "secreta" con la profesora de Artes.

Nos dirigimos a la azotea con más precaución que antes: Si nos descubrían, ya podía imaginarme el castigo de mis padres; meses y meses de exclusión social impuesta, sin posibilidad de hacer ningún tipo de actividad física aparte de la que nos hacen en el colegio... Y aunque suene patético, sin mi patineta, mis idas a nadar, ni mis salidas con amigos... casi podía ver mi cadáver en descomposición.

Amigos. Sinceramente esperaba que Axel y los demás estuvieran arriba. El otro día, así como a lo casual, Sora comentó que me estaba juntando demasiado con ellos, así que ésta me parece una gran oportunidad para que los conozca.

Al principio, cuando recién lo mencionó, me pareció que estaba celoso, a lo amigo que está siendo dejado de lado, como si lo pudiera reemplazar. Pero nada más lejos de la realidad. Sora siempre va a ser mi mejor amigo. Nos llevamos tan bien que a veces es como si fuéramos la misma persona. Pero Axel tiene algo. No sé cómo explicarlo bien pero siempre que estoy con él me siento… como en un ambiente familiar. Como si ya hubiéramos sido amigos antes. Una sensación como de déjà vu. Pero bueno, no lo había visto jamás hasta antes de este año. Así que mejor aparto mis ideas extrañas.

Tengo la impresión de que se van a caer excelente. Seguro que si Axel y Sora se conocieran se daría algo parecido a lo que pasó conmigo. O eso espero. Además, es probable que se lleve de lo mejor con Demyx, con lo infantiles que son.

Quiero que Riku y Sora se unan a este grupo; nos lo pasaríamos filete. Recé porque estuvieran los trece arriba, así podría ver qué tal se adaptaba Sora. Pero con lo sociable e hiperquinético que es no tengo de que preocuparme. Dudo que exista una persona en el mundo a la que Sora pueda caerle mal. Si fue capaz de conquistar al antisocial de Riku cuando estábamos en pre-kinder, es capaz de todo. De hecho, hasta logró cambiarlo; ahora Riku es de lo más abierto, a menos que crea que la persona es una amenaza para nosotros. Y entonces se vuelve terrible. No me gustaría tenerlo como enemigo.

Abrí la puerta buscando con la mirada cualquier indicio de que los chicos estuvieran ahí, pero lamentablemente no los encontré. Extrañamente, Sora también pareció decepcionado. Me dirigía al centro de la azotea, cuando de repente algo tapó mis ojos.

- ¿¡Qué diablos...! – dije, dando un respingo

- Shhhhh. ¿Quién soy?… - me susurró una voz, bastante cerca de mí oreja.

- Mmmh….Déjame adivinar.- hice como que me lo pensaba, aunque en realidad buscaba una respuesta hiriente - ¿Un pobre imbécil de pelo rojo quizá?

Las manos que me sujetaban me soltaron.

- ¡Oh, que malo y cruel! Eres taaaan rudo, taaan rebelde… – Dijo Axel, al tiempo que apoyaba dramáticamente su mano en su frente, sonriendo con sarcasmo. Este Axel sí que disfruta haciendo teatro. Pero si pensó que me provocaría con lo de rudo y rebelde estaba muy equivocado.

- Ajá. ¿Qué hay? ¿Dónde están los otros?– Dije, con la mayor naturalidad posible. Axel me miró haciendo un puchero, reprochándome la falta de atención.

- ¿Quién sabe?- comentó vagamente, encogiéndose de hombros. – Demyx mencionó algo de su guitarra rota, así que dudo que venga. Zexión fue a hacer no se qué a la biblioteca, y los otros parece que no han llegado.

- Ah, vale. – Justo hoy tenía que ser. Entonces recordé que Sora estaba a mi lado, mirando con desconfianza el cabello rojo de mi amigo. Habría preferido que estuvieran todos pero, nah, es lo que hay.

- Este es Sora – lo presenté – mi mejor amigo.

Se dieron la mano y Sora se puso tenso. Yo igual me puse nervioso, no estoy seguro de por qué. Esperaba que Axel le causara una buena impresión.

- ¡Yoh! soy Axel, got it memorized?. – por alguna razón, Axel tiene la costumbre de decir algunas frases en inglés cada cierto rato. Cuando le pregunté por qué, mencionó algo de Estados Unidos y se sumió en sus pensamientos. Fue muy extraño.

- Ahmm. Uuuh. Sure.- El fuerte de Sora no era precisamente el inglés, así que reprimí una carcajada al verlo intentar responder de forma coherente.

- Good, you are a quick learner– Axel al parecer también notó las dificultades de mi amigo, y consideró divertido seguir confundiéndolo. Sora sólo lo miró desconcertado. Pero al parecer decidió no estrujarse demasiado el cerebro. Nunca lo ha hecho, así que ¿por qué empezar ahora? Si no entiende algo, pues sigue adelante y listo.

- Tú eres… ¿El famoso pirómano? – los ojos de Sora mostraron gran desconfianza. Sentí ganas de golpearme la cabeza. ¿Por qué Sora era tan directo? La palabra "sutil" no existía en su diccionario. Temí por la reacción de Axel, pero éste solo sonrió divertido.

- Pues sí. Pero lo de la niña del pelo y el brazo quemados, y el incendio forestal son sólo rumores. Tampoco son ciertos los de la botillería que explotó cuando rompí todas las botellas de alcohol y les prendí fuego, ni lo del auto quemado rodando por la montaña. Ni eso de que me gustaba quemar gatos. – a medida que hablaba, mi amigo iba enumerando con los dedos.

- Ah. ¿Y lo del colegio que destruíste haciendo explotar la cocina?

- Eso es nuevo, pero no, tampoco. No sé quién es el ocioso que inventa todas esas estupideces – sonrió él. Sora sonrió de vuelta y pareció relajarse un poco.

- Seguro fue alguien con mucha imaginación. Pero entonces ¿Por qué te dicen pirómano?

- Porque me gusta el fuego, por que más va a ser.- Axel lo miró con cara de "Duuh".- Solía hacer malabares con fuego en la calle, hasta que alguien del colegio le contó al director. Me acusaron de pirómano, y tuve que irme.

- ¡Wow! ¡Me encantaría ver eso! ¿Sabes escupir fuego y ese truco que es como una bola de fuego voladora? – Sora se veía muy emocionado. Incluso se puso a agitar los brazos como si estuviera haciendo los trucos que había dicho. Es tan predecible. Sabía que se llevarían bien.

- Eso, y mucho más. Algún día podrías venir con nosotros; te enseñaré algunos trucos.

- ¡Seguro que sí! – La sonrisa de Sora fue enorme. Y la mía también, estaba claro que Axel lo había conquistado. Aunque no estaba muy seguro de quien había conquistado a quien.

Nos dirigimos a una de las esquinas de la azotea, la que da al edificio femenino, para que no nos diera el viento. Mientras tanto, Axel le contaba a Sora de esos dos meses en los que vivió en un circo, durante unas vacaciones. Yo ya conocía esa historia. La había escuchado por lo menos tres veces. Así que dejé de escuchar. Mi mirada se perdió en el horizonte.

Poco a poco mi mente quedó en blanco. Me encontraba en un estado de absoluta calma, absolutamente relajado. Aunque algo… Algo no estaba bien. No sé que era, pero algo no calzaba. Tenía una sensación como de que todo fuera… demasiado perfecto. Como el silencio antes de la catástrofe. Como la calma antes de la tormenta.

Últimamente tengo este sentimiento a menudo. Es muy incómodo. Principalmente porque no tengo razones para pensar así. Es decir ¿A quién le pasa? ¿Quién podría estar descontento con una vida sin grandes dolores, sin grandes problemas? Debería estar contento con tener esta vida normal y corriente… Sobre todo considerando que hay gente con muchas, muchas más dificultades. Soy un malagradecido. Ni siquiera debería sentir estas "sospechas" infundadas.

Por el rabillo del ojo algo llamó mi atención y me distrajo de mis pensamientos existencialistas.

En la azotea de las chicas, al frente de nosotros, había un par de personas. No estábamos lo suficientemente cerca como para vernos las caras, así que aunque las conociera no las podría haber identificado. De todas maneras algo me impedía apartar la vista.

Un de ellas era rubia, estaba agachada y parecía estar escribiendo algo en una croquera. La otra tenía el pelo rojo, un rasgo que hasta ahora sólo había visto en Axel. Creo que por eso se lo comenté, que iba a saber yo que reaccionaría de esa manera.

« Axel »

Este chico Sora era de lo más alegre. Tenía una risa fácil e inocente y su sonrisa destellaba a cada rato como el mismísimo sol. ¿De dónde sacará semejante felicidad y energía? Digo, podría compartir su secreto, que a más de alguno nos hace falta.

"Pero Axel, ¿Tienes tú alguna razón para estar triste?" me dijo esa vocecita interior tan útil a veces (pero tan desagradable para otras cosas). Pues la verdad es que no, admití. Sólo que, por algún motivo extraño, el relajo y la inocencia de este niño me recordaron cosas que no quería recordar, un yo que se quedó junto a su familia en Estados Unidos, y que, ahora que lo pienso, probablemente jamás recuperaré. ¿Cómo recuperas la inocencia una vez que ya la perdiste? Es tan imposible como quitarle el colorante a una bebida...

Guardé silencio unos momentos, ensimismado. Sora me miró con curiosidad. De pronto, algo dentro de mí se rebeló. ¿Qué estoy diciendo? ¡Basta de emosidad! No saco nada con deprimirme. Además, ¿desde cuándo me deprimo? Debería tomar a este chico como ejemplo, en vez de sentir envidia de él.

- ¿Estás bien Axel? – Vaya, además de todo, parece que Sora es bastante perceptivo.

- Sí, claro. ¿Por qué? – sí, mentí, pero dudo que lo note. Después de todo, soy muy bueno mintiendo.

- No sé…. Como que tuviste un cambio emocional freak. – Aún tenía una cara de sospecha.

- Naaah, te lo imaginaste pequeño. – Le provoqué, en parte para disimular.

- ¡No soy pequeño! - gotcha, pensé, de manera involuntaria. Reaccionó justo como esperaba.

- ¿Ah sí? Párate, ya veremos quién es más alto. - lo miré desafiante.

Nos levantamos y nos pusimos espalda con espalda, aunque no era necesario. A la legua se notaba que yo era una cabeza más alto que él. ¡Si no me llegaba ni al hombro!

- ¡Eso es injusto! Eres mayor que yo, obviamente eres más alto. - se quejó.

- Entonces tengo todo el derecho a decirte pequeño.– Me sentí orgulloso de mi argumento irrefutable.

Sora parecía un niñito emberrinchado, un conejo atrapado y sin salida. Pero dentro de todo no parecía estar tomándoselo tan a pecho. Parecía estar a punto de devolverme el comentario cuando Roxas lo interrumpió.

- Mira Axel, en la azotea de al frente hay una chica como tú. Tiene el pelo rojo. –

Desvié mi mirada, como si dos manos invisibles me hubieran obligado. Como si hubiera recibido la señal que estaba esperando; la palabra que te despierta luego de un sueño hipnótico. Algo hizo click en mi cabeza. Sentí como un estremecimiento extraño, una premonición de que algo importante iba a suceder.

Y sucedió.

En la azotea vi, como si un imán me obligara a observar detenidamente, a una chica de más o menos la edad de Sora o Roxas. Tenía la piel pálida, y se movía con una gracilidad impresionante. No es que se moviera mucho, estaba sentada en el rincón y miraba a su amiga detenidamente, para luego garabatear algo en su cuaderno. Pero había algo así como un aura de delicadeza a su alrededor, que se percibía incluso a la distancia.

Sentí una urgencia extraña de que mirara en esta dirección y me reconociera. Como si ella fuera la clave de algo muy importante. Como si supiera algo que yo no. Un secreto importante. No sé por qué no me llamó más la atención la chica de pelo rojo, que destacaba más, pero eso sólo realzaba la idea de que la chica rubia era más… digamos… esencial. La llave de los misterios. ¿Qué sucedería si no lograba verla nunca más? ¿Y si no la encontraba? ¿Cómo resolvería el enigma? Ya estás grandecito para esto, pensé. Si no haces nada, no sucede nada. Todo el mundo lo sabe. Y antes que se enfriaran mis impulsos grité:

- ¡TÚÚÚÚÚ! ¡LA DEL EDIFICIO!-

Ambas chicas se voltearon a mirarme, y aproveché de hacer señas para llamar la atención. Roxas y Sora me miraron con estupor, y no era para menos. Ahora podría llegar un profesor en cualquier momento. Mi grito fue el inicio de una cuenta regresiva.

- ¡HOLAA! ¿CÓMO TE LLAMAS? – Definitivamente no era la pregunta más brillante. ¿En verdad esperaba que me respondiera, siendo que sería equivalente a delatarse en voz alta?

De todas maneras, las chicas parecían demasiado anonadadas para responder. Aunque tampoco las podría haber culpado por eso.

- YO SOY A….- Roxas se lanzó encima de mí y me obligó a callar. – ¡Déjame imbécil!¡Esto es importante!

- ¿Te falla algo, estúpido? ¿Quieres que nos descubran? – entendía que tenía razón, pero algo dentro de mí se rebelaba. Y algo dentro de mí hacía que todo se volviera extremadamente caótico.

- No te met… –

- Nada de peros Axel- me dijo Sora- Las puedes volver a ver en cualquier momento, si van a nuestra misma escuela.

- ¿Ah, sí? ¿Y cómo se supone que la voy a encontrar? ¿O peor aún, reconocer?- entonces se prendió una lucecita en mi cabeza. ¿Y si le decía en qué clase estaba? en mi curso son la mayoría bastante dados a faltar, así que las posibilidades de que me atraparan viendo la lista de los ausentes era casi nula…. Así como las posibilidades de que ella fuera a buscarme luego de mí presentación digamos, tan "outrageous"… no recuerdo la palabra en español. Pero ese no era momento de pensar en traducir mis pensamientos. De hecho, ni siquiera era momento de pensar. Era momento de actuar.

- ¡VOY EN CUARTO CURSO! – entonces recordé que outrageous significaba algo así como escandaloso. La palabra precisa para describir todo esto. Sonreí con ironía.

- ¡AXEL! ¡Hay que esconderse, rápido! – Roxas me tomó del brazo, y comenzó a arrastrarme hacía la escalera que subía hasta el observatorio, donde se reúne normalmente el club de astronomía. Sólo que desde este año también es nuestro lugar de reunión, porque Zexion se consiguió la llave seduciendo a la encargada de la limpeza. Claro está que los profes no tienen idea, así que pasamos de lo más piola, incluso cuando hacemos ruido, porque las paredes son gruesas para impedir la entrada de la luz y el frío de la noche. Así que, si un profe se da una vuelta por la azotea, aunque no podamos verlo por la falta de ventanas, igual no nos escucha.

Las manos me temblaban severamente cuando intenté introducir la llave en la cerradura. Era como si una gran descarga eléctrica me recorriera de pies a cabeza. Antes de entrar, vislumbré a Sora haciéndoles señas a las chicas de la azotea para que se fueran pronto. Quién sabe si la inspectora del otro edificio también se dirigía a la azotea a investigar.

Apenas la chicas salieron de nuestra vista Sora dio media vuelta y corrió hacía nosotros. Entró justo a tiempo, porque ya se escuchaban los pasos en la escalera. La puerta del observatorio se cerró segundos antes que se abriera la puerta de la azotea. Justo a tiempo, demasiado a tiempo. Ahora todo dependía de que el inspector no escuchara el latido de nuestros corazones. Que por cierto, estaban muy, MUY alborotados.

Jeje, eso es todo. Muchas, MUCHAS, gracias por los Reviews a Achlys-chan666, Nikolas Sur, Sasume – Uchiha y a mi recién adquirida beta reader informal ¡o0 burn . baby 0o! ¡Disculpen la tardanza! Espero puedan opinar de nuevo (: Si les surgen dudas con algunas expresiones, no duden en preguntar, hay unos cuantos "chilenismos". ¡Muchos Cariños a todos!

PD: El retraso es culpa absoluta de o0 burn . babu 0o

PDD: Babu no quería que pusiera eso, pero lo puse igual como muestra de cariño :)