¡Esspero que les guste!
Alice Pov
Baje de mi porsche y camine hacia la puerta.
Llegue y abrí con mi llave.
Jasper era el único en la casa, así que era comprensible que no se escuchara ruido alguno.
-¿Amor?-pregunte en voz alta.
-¡Estoy arriba!-me contesto un segundo después.
Deje mi bolsa y las demás cosas sobre un sillón y subí las escaleras.
-¿Qué haces?-pregunte al verlo buscando entre sus casi vacios cajones.
-Buscando una gorra.
-¿La negra con cositas plateadas?-él asintió.-La dejaste en mi casa la otra vez, ahora debe de estar en camino a Forks.
-Lastima, quería llevármela a nuestro "paseo".
Se acerco a mí y lo que se suponía que sería un dulce beso se fue convirtiendo en algo más.
¿Y qué es lo que esperaba luego de pasar más de 5 meses castos como los monjes?
Nuestros labios protagonizaban una danza perfectamente sincronizada pero que al mismo tiempo era una lucha por el control. Su aliento me embriagaba y me hacía perder un poco la razón. Era irónico que él me hiciera sentir con un solo beso lo que una botella de tequila no lograría.
Mis manos volaron a su rubio cabello, enredando mis dedos entre ellos. Sus manos estaban en mi cadera y comenzaban a subir y bajar mientras el beso continuaba. Allí donde sus manos me tocaban mi piel ardía como si sus manos fueran un sol. Nuestros cuerpos ardían sin defensa alguna, nuestras manos recorrían, rasguñaban y reclamaban algo que de por si era suyo y les había sido arrebatado por la distancia.
Fue caminando lentamente hacia atrás, sin romper el beso, jalándome hasta introducirme en el cuarto. Cerró la puerta y sus manos regresaron a mi cuerpo.
En el tiempo que habíamos sido separados comprobamos que si bien lo físico de la relación no era algo primordial si era necesario. Sentirlo cerca, poder tocarlo, olerlo y sentirlo. Al diablo con las conversaciones por teléfono, esto era mejor que el mismo cielo.
Mis manos tomaron vida propia, no se conformarían con solo acariciar su cabello, -eso podría hacerlo frente a cualquiera. Lo que tenía en mente no.
Encontré el borde de su playera e introduje mis manos. Recorrí su abdomen con una lentitud casi dolorosa, sentí cada uno de sus músculos contraerse ante mi contacto. Había más presión en nuestras manos que la que utilizaríamos en simples y castas caricias. Nuestros cuerpos pedían por más.
Sus manos se deslizaron dentro de mi blusa. Solo estaba paseando sus manos por mi espalda y yo ya estaba al borde del delirio. Mis terminales nerviosas trabajaban a mil. Mis pulmones clamaban por aire, pero mis labios no se separaban de los suyos. Me empezaba a sentir cada vez más húmeda. Cada parte de mi se encontraba aquí y ahora; la mudanza y los demás podrían esperar un poco más.
Encontró el broche que tanto ansiaba y de un movimiento lo desabrocho sin siquiera haberme quitado la blusa antes.
Capturo mi labio inferior entre sus dientes sin llegar a lastimarme y lo jalo un poco para luego soltarlo.
Su mirada tenía un poco de arrogancia. Logre que desapareciera al bajar mis manos aun más lento hasta el borde de su pantalón. Lo desabroche. Después de esto ya no había marcha atrás, ¿Pero quién iba a querer regresar?
Volvimos a caminar a tropezones hasta caer sobre su cama, él sobre mí.
Tome el extremo de su playera y la jale hacia arriba hasta quitársela antes de que él me tomara la delantera en cuanto a la ropa.
Nuestros labios volvieron a juntarse, solo fue un momento, su boca empezó a descender por mi cuello una y otra vez, cada vez hiendo más abajo.
Luchaba por controlar mi respiración al mismo tiempo que me enfrascaba en una lucha con ese maldito pantalón que no era capaz de quitarle.
Sus labios llegaron al nacimiento de mis senos, no pude controlarme más y como había estado deseando desde que empezó solté un gemido.
Al tener mis manos donde las tenía pude sentir perfectamente su reacción ante la mía.
Al parecer él no pudo tomarse unos segundos y quitarme la blusa, no, claro que no, él tenía que simplemente romperla. Tenía suerte de que esa blusa no fuera de mi completo favoritismo.
Bufe entre molesta y divertida por su falta de paciencia.
-¿Algún problema allá abajo?-susurro en mi oído a causa de su aun presente pantalón.
Un par de movimientos rápidos y el problema había desaparecido. Un maldito pantalón no vencería a Alice Cullen.
-No, ninguno.-
Regresamos a nuestro enfrascado entretenimiento.
Luego de deshacerme del pantalón mis manos volaron de regreso a su espalda, bajan y subían en un círculo vicioso. Sintiendo y deleitándome con cada centímetro de su perfecta anatomía.
Coloco ambas manos en mis hombros y empezó a deslizarlas lentamente hacia abajo provocando que al estar desabrochado mi sostén también se fuera deslizando.
Nuestras bocas seguian disfrutando una de la otra, pero nuestros ojos no estaban cerrados. Nos mirábamos de manera retadora mostrando atrevimiento.
El sostén estaba a punto de dejar su respectivo lugar, en un movimiento más y no habría nada más que me cubriera…
El eco del timbre resonó por toda la casa.
Una parte de mi lencería recién adquirida cayó al suelo.
Entre nuestros cuerpos había nada de separación. Él estaba literalmente sobre mí. Podía sentir cada reacción de su cuerpo y había una en especial que empezaba a sobresalir de las demás. Mis pezones ahora endurecidos estaban contra su bien formado pecho. Mis manos rasguñaban su espalda y las suyas marcaban un camino imaginario sobre mi torso desnudo.
-Alguien está llamando a la puerta.- Logre decir entre jadeos y gemidos.
-Ya escuche- reanudo el beso y yo me volví a separar.
-¿No piensas ir a ver quién es?-
Me miro a los ojos.-No.-fue su respuesta e intento volver a besarme pero gire el rostro.
El timbre volvió a sonar.
-Podría ser alguien importante.
-O podrían ser niñas exploradoras esperando vender galletas.
-No pienso seguir haciendo el amor contigo si hay un grupo de niñas exploradoras en la puerta de la casa.
Suspiro sabiéndose perdedor y colocando con frustración su rostro junto al mío.
-Lo siento.-me disculpe por mi quisquillosa conciencia.
-No hay problema.-su voz era sincera. Por supuesto que no había problema, con Jasper nunca había problemas; siempre me entendía.-Ya habrá ocasión.-una sonrisa traviesa adorno su angelical rostro.
Se levanto y comenzó a ponerse los pantalones.
Sin Jasper junto me sentí completamente desnuda. Busque mi sostén y lo encontré casi debajo de la cama, me lo puse en un segundo.
-Jazz, necesito una blusa.-le dije antes de que saliera del cuarto con la playera ya puesta.
Su rostro reflejo confusión por un segundo hasta que recordó que es lo que había hecho con la mía.
-Hay ropa tuya en el cajón de la izquierda.-señalo un lugar en el armario antes de ir a ver quién era el inoportuno visitante.
¿Desde cuándo tenía ropa en casa da Jasper? O más bien, ¿Cuándo había traído mi ropa aquí? Tenía que poner más atención en las cosas que hacía.
Busque entre la ropa que había en el cajón algo que se pareciera a mi difunta blusa. Mis hermanos no notarían la diferencia pero probablemente Kate, Bella y Rosalie sí.
Sip, definitivamente yo había traído la ropa. Logre encontrar una blusa azul de tirantes un poco más anchos y menos traslucida que la anterior.
Me dio un vistazo en el espejo del baño antes de bajar para acompañar a Jasper, empezaba a tardarse.
Al bajar las escaleras no lo vi, así que deduje que no habían sido las niñas exploradoras. Había sido alguien más importante, tal y como yo había dicho.
Camine hacia la sala al escuchar su voz.
En la enorme sala había dos personas. En un sofá estaba sentado Jasper y en el otro un hombre mayor al que no conocía.
-Buenos días.-salude antes de sentarme junto a Jasper y tomar su mano.
-Buenos días, señorita.-
-El señor Jenks es el abogado de la familia, al parecer tiene algo importante que decirme.-me explico Jasper.
Emmett Pov
-Ok, ya no siento la cabeza.-se enderezo Kate, tomando su cabeza entre las manos.
Habíamos estado los cuatro acostados sobre la encimera de la cocina, dejando colgar la cabeza por un extremo, por los últimos 30 minutos.
Kate se bajo de la encimera como si tuviera 40 años y no 18. Se fue a acostar al recibidor, -donde solía estar el piano-, junto con Edward y Bella.
Esto era todo lo que podíamos hacer, -Esme y Carlisle se habían ido junto con la mudanza por la mañana, llevándose TODO-, no había televisión, ni teléfono, ni siquiera comida.
Los únicos que faltaban para poder irnos de una buena vez eran Jasper y la enana, aun no llegaban por razones que no quería imaginar.
Me asegure de que Kate ya no pudiera escucharnos antes de empezar a hablar.
-Aún no entiendo como la dejaste ir.- le dije a Zac, que estaba recostado a mi derecha, para encontrar algo en que entretenerme y de paso indagar un poco en un asunto de bien común.
-¿A quién?-pregunto sin mucho interés.
El estar de cabeza provocaba que no le funcionara bien el cerebro, de seguro era eso.
-A Kate, idiota.-quise darle un golpe pero al intentar moverme sentí que me caía y mejor me quede quieto.
- Ya hablamos de eso Emmett. En realidad creo que es de lo único serio que hablamos tú y yo.- hablaba en voz baja y hacia pausas para pasar salive sin ahogarse.- Lo hablamos antes de que termináramos, lo hablamos luego de que termináramos y lo seguimos hablando aun a pesar de que terminamos hace meses.
-¿Y eso qué? Donde hubo fuego cenizas quedan. Solo utilizas el tiempo transcurrido como pretexto para no volver a acercarte a ella.-Rosalie, que estaba recostada a mi izquierda, tampoco había estado de acuerdo con la ruptura.
-Y más que solo fuego yo creo que eso era un incendio forestal.-Apenas termine de hablar y Rose ya me había pisado de alguna manera.
-Es enserio, Emmett.-se quejo Rosalie.
-Ok, ok me comporto.-
-No creo que sea buena idea eso de volver a acercarme. Tengo suerte que sigamos conservando nuestra amistad después de lo que paso.
-¿Y vivir en la duda que hubiera pasado si lo hubieran intentado de nuevo?-Le dijo Rose, intento girar su cabeza para verlo pero no pudo y mejor siguió mirando la entrada a la cocina.
-El que no arriesga no gana.-le dije sabiamente algo que había escuchado por ahí.
-Lo pensare.-fue su conclusión del tema.
Pasamos un rato más ahí de cabeza hasta que escuchamos la puerta cerrarse.
Los tres bajamos de un salto de la encimera.
Una sensación de vértigo me invadió, todo me daba vueltas y había estrellitas de colores por todas partes.
Al momento en que Zac y yo intentamos caminar caímos al suelo.
Escuchamos las risas de Rosalie resonar por toda la casa vacía. Ella había alcanzado a sentarse antes de caerse.
Un segundo después los demás estaban ahí parados burlándose de nosotros. Jasper y Alice eran los únicos que no reían a carcajada limpia.
Nos levantamos como pudimos y nos sentamos en los banquillos de la barra.
-¿Por qué tardaron tanto?-les pregunto Kate a los recién llegados.
Todos teníamos la idea de por qué se habían retrasado y Kate solo quería ponerlos en evidencia.
-Rosalie tengo algo que decirte.-Jasper le dijo con expresión seria. La verdad era que ambos tenían una expresión demasiado seria. Eso no concordaba con nuestras especulaciones.
-¿Qué paso?-Rose seguía sonriendo.
Algo no me daba buena espina, así que tome su mano.
-Jenks fue a la casa y me dio malas noticias.-le dio una rápida mirada a Alice y otra a mí antes de regresar la vista a Rose.
Alice también sostenía la mano de Jasper.
-Nuestros padres estaban en Suiza y su vuelo de regreso se desplomo en el atlántico.-sus palabras habían sido frías y sin tacto.
Espere que Rosalie empezara a llorar, a gritar o a buscar culpables. Espere una reacción normal de un hijo ante la pérdida de sus padres, una reacción que nunca llego. Ni quiera la fuerza con que sujetaba mi mano cambio.
-¿Nena, estas bien?-le pregunte buscando su mirada, pero ella le mantenía la mirada a Jasper.
Todos se habían quedado en silencio esperando alguna reacción por parte de Rose o de Jasper pero no llego ninguna.
Alice no parecía tan sorprendida ante la ausencia de emotividad que los demás.
-¿Rose?-se acerco Kate y coloco una mano sobre su hombro.
-Oh, -parpadeo un par de veces, me miro y luego a Jasper otra vez. No había rastros de lagrimas en su mirada.-Eso no me lo esperaba.-tampoco había tristeza en su voz.
Empezaron a hablar como si se tratara del clima.
-El avión se hundió completamente antes de que llegara el equipo de rescate, por lo tanto no se encontraron cuerpos.-
-Supongo que de todas maneras no hubieran querido un funeral.
-En realidad Jenks me adelanto que en su testamento habían pedido no tener funeral ni nada de esas cosas.
-Algo común en ellos.-
La conversación entre los dos hermanos nos dejo perplejos.
-¿Nos tendremos que quedar mucho para la lectura del testamento?- Rosalie parecía molesta por tener que retrasar el viaje.
-No, mañana en la mañana tenemos que ir a ver a Jenks a su oficina.
-OK, eso está mejor.-su molestia se había ido- Entonces mañana luego de la lectura podremos irnos.
Edward fue el que intervino para ayuda de nuestra confusión.
-Esperen, esperen. ¿Les acaban de dar la noticia de que sus padres murieron y ustedes están preocupados por no retrasar el viaje? ¿Cuál es su problema?
-Edward-Jasper intento hablar pero fue interrumpido por Edward.
-Deberían de estar llorando o algo por el estilo, por lo menos una mirada triste.
-Edward-volvió a intentar Jasper y volvió a ser interrumpido.
Kate, Alice, Rosalie y Jasper mantenían una cara de póker. Sentí que me estaba perdiendo de algo.
Bella asentía dándole su apoyo a Edward.
La única que no lo miraba era Kate y eso porque se estaba mirando las uñas.
Quizás no estaban en negación tal y como en este momento alegaba Edward y solo fuera que de verdad no sentían nada por las personas que les habían dado la vida.
-¡Edward!-exploto Alice- Podrías dejar que ellos te dieran su explicación de las cosas.
Rosalie comenzó a hablar pero solo me miraba a mi.
-¿Si en este momento llegara y te dijera que tu tía Maggie está muerta, llorarías o reaccionarias de alguna manera que dijo Edward?
-No tengo ninguna tía llamada Maggie.- conteste.
Edward me dio una zape en la cabeza. –Es un decir.-me explico.
Bueno, por le menos había hecho que Rosalie riera.
-No, solo me sentiría triste por la muerta de esa persona.-Zac contesto la pregunta de Rosalie.
-Exacto, eso es lo que sentimos Jasper y yo. Solo tristeza por la muerta de esas personas.- su mirada era decidida y sincera.
-Pero son sus padres.-replico Bella.
-Ellos nos dieron la vida, pero no fueron las personas que nos criaron.-le contesto Jasper.- No hay recuerdos o situaciones que podamos añorar junto a ellos simplemente porque no las hay.
-Las únicas veces que los veíamos era cuando era estrictamente necesario para ellos mostrar una imagen familiar, ya saben: cenas, reuniones, congresos.-nos explico Rose.
-Ahora tiene más sentido su inexistente reacción. -Les dije.
Alice seguía en silencio. De seguro ella ya había escuchado la explicación de Jasper de camino aquí.
-No quiero parecer insensible ni nada de eso, pero, ¿El viaje sigue en pie para mañana?-pregunto Kate. Ella tampoco necesita asimilar información, hacía años que ella ya sabía esto.
-Claro que sí, ya me convencieron de vivir quien sabe cuánto tiempo en un camión no me harán cambiar de ocasión de nuevo.-dijo Rosalie sonriendo.
¡Vaya que nos había costado convencerla!
-Solo una pregunta, ¿Dónde vamos a dormir?- Edward había dejado su tono dramático.
-¿En nuestra casa?-opino Rosalie.
-No, ya le entregue las llaves a Jenks.-respondió Jasper.
-Demonios.-maldijo Kate.
-¿En un hotel?-pregunte.
-Nones, es temporada alta y los hoteles están llenos.-me corrigió Alice. Me había olvidado de su presencia.
-¿En el suelo de nuestras habitaciones?-pregunto Zac, divertido.
-Supongo que es lo que nos queda. El camión o esa cosa la traen hasta mañana.-le contesto Edward.
-¡Dormiremos en el suelo y pediremos Pizza para comer y cenar!-Grito Alice manteniendo los brazos en alto.
-¿Me puedes decir con que magnifico teléfono pediremos la pizza?-Últimamente Kate estaba abusando con el sarcasmo.
-Con los celulares-le contesto la enana haciéndole un mohín.
Kate estaba a punto de contestarle cuando se quedo mirándola fijamente. Sonrió maliciosamente.
-Bonita blusa, Alice ¿Es nueva?-
Jasper sonrió ante algo que no note, Rosalie y Bella rieron silenciosamente y las mejillas de Alice se tornaron rosas.
¿Alice sonrojada?
¿Las chicas de que se reían?
¿Por qué Jasper sonreía de la nada?
¿Porque los unicos que no entendiamos eramos Zac, Edward y yo?
Una simple conclusión llego a mi cabeza: El mundo se estaba volviendo loco.
Gracias por todas las que dejaron review y agregaron a favoritos este historia, (estas ultimas son más que las que dejaron review). Al empezar a escribir no estaba muy entusiasmada con la idea, pues ya estaba desconectada de la historia (aun lo estoy un poco) pero lo que me animo era saber que habia personas ahi afuera esperando a seguir leyendo mis locuras, asi que, cada vez que leo un review de este fic me alegro de haberlo continuado. Pliss por lo menos dejen una carita feliz en el review para saber que estan leyendo y que les gusto o una carita triste para que yo me esfuerce aun más.
Cambiando de tema, acabo de subir el primer capi de la otra historia que ya les habia dicho, ojala y pueden pasarse a leer. Me gusta tener su opinion.
¿REVIEWS?
