Estoy contento porque si todo sal bien me van a romper la madre, no espera no era así como lo tenia que decir no importa luego explico por ahora aquí les dejo este capitulo.

Capitulo 2: Olvidar

El jefe Suárez regresaba de una misión solo quería sentarse en su silla y descansar el resto del día, llego a su oficina sin atender ninguna llamada de sus compañeros solo se sentó en su silla y trato de dormir.

-Hola Emil cuanto tiempo sin vernos- dijo un hombre que salio de las sombras que para desgracia del Jefe Suárez el conocía.

-No te esperaba después de tanto tiempo- dijo un poco asustado, después de enfrentarse cara a cara con el peligro, esta era la primera vez que estaba preocupado.

-Acaso no confías en mí- dijo pasando la mirada por todos lados para buscar algo.

-Dime que es lo que quieres- dijo Emiliano tratando de acortar esta conversación lo mas posible mientras el sujeto se agachaba.

-Tu sabes lo que quiero, que cumplas tu parte del trato- dijo lanzándole una de las cartas que estaban en el suelo que cayo en su escritorio.

-Pero- dijo Emiliano sin poder completar la oración.

-Tu sabes que es lo que va a pasar si completas esa oración a si que mejor guarda silencio, quieres, espero tu respuesta a la media noche- dijo saliendo de la habitación, Emiliano vio el sobre que le lanzo tomo el teléfono y comenzó a marcar el numero que nunca pensó marcar.

-Me puede comunicar con el director, si espero.

Más tarde ese día.

Emiliano caminaba lentamente por las calles como sino quisiera llegar su casa sabia que lo que acababa de hacer no solo cambiaría su vida si no la de toda su familia lo único que le faltaba era avisarle a aquel hombre y comenzaría todo.

-Ya esta listo todo-

-Deja de hacer eso, sabes que lo detesto y si ya lo hice-

-Bien estaremos en contacto, toma esto- dijo lanzándole un celular color gris muy simple, Emiliano continuo su camino y por mas que tratara de alagar su camino su inevitable llegada se hizo presente lentamente abrió la perilla se sentó en un sillón tratando de descansar pensando en como seguir con su plan.

-ya te dije que no quiero hablar contigo, déjame en paz- dijo Frida dando un fuerte portazo, la esposa del jefe Suárez bajaba las escaleras indignada por la conducta de su hija con un plato con comida en sus manos.

-Que pasa- dijo Emiliano un poco exaltado por la discusión que acababa de escuchar.

-Nada, solo es Frida que tuvo un mal día y no quiere hablar con nadie- dijo Carmela poniendo el plato de comida en la cocina.

-Quieres que hable con ella- dijo buscándola en la cocina para ver su respuesta o alguna seña por su parte.

-Creo que seria lo mejor- dijo Carmela, Emiliano se levanto y fue a la habitación de su hija toco la puerta que fue abierta de un golpe y cuando Frida se disponía a gritar a todo pulmón se dio cuenta de que era su padre y no otro integrante de su familia.

-Puedo pasar- dijo Emiliano viendo a su hija con la pijama puesta y los ojos rojos.

-Como quieras- dijo Frida regresando a su cuarto limpiándose las lagrimas de los ojos tratando de que su padre no la viera.

-Tu mama me dijo que tuviste un día malo- dijo entrando y buscando un lugar en donde sentarse.

-Algo así- dijo recostándose en su cama sonándose la nariz y aventando el pañuelo sucio al suelo en donde ya había muchos.

-Quieres hablar de eso- dijo recogiendo un poco de basura y tirándola en el bote.

-Preferiría que no- dijo tapándose la cara con la cobija.

-Fue ese tal Rivera, verdad, solo dime en donde esta y yo me encargare de el- dijo comenzando a aumentar el tono de su voz.

-Ese es el problema, El no esta- dijo con la cara aun cubierta con la cobija impidiendo que se escuchara.

-Entonces porque te afecta- dijo tratando de acercarse tal vez a algo incomodo.

-A mi no me afecta, por mi que se pierda todo el día- dijo dándose la vuelta en su cama tratando de ignorar a su padre.

-Frida, sabes que puedes decirme la verdad- dijo tratando de lograr algo que párale parecía inútil.

-La verdad es que…lo amo- dijo mientras poco a poco salía de su cobija.

-Disculpa- dijo que no quería aceptar lo que acababa de escuchar.

-Que lo amo y no se pensé que el también me amaba, pienso en el en cada momento y no puedo sacarlo de mi mente por mas que quiera es como si fuera por lo que vivo- dijo casi cara a cara con su padre con algunas lagrimas en los ojos.

-Frida eso es amor y por lo que parece del bueno, si ese amor no se corresponde no abra nada en el mundo que llene el vació en tu corazón- dijo sin ver a sus hija a los ojos, soltando algunas lagrimas de sus propios ojos.

-Y entonces que puedo hacer- dijo Frida sollozando un poco mientras hablaba.

-Tratar de no pensar en el, olvidarlo y esperar que el tiempo te cure- dijo tratando de evitar de llorar, el sabia lo que era eso pero este no era tiempo de recordar su remoto y turbulento pasado.

-No va ser tan simple, toda esta ciudad esta llena de recuerdos con Manny- dijo parándose de su cama e yendo al balcón para contemplar la ciudad.

-Tal vez deberíamos mudarnos de esta ciudad- dijo inconscientemente casi en murmullos.

-No quiero causar tantos problemas por esto, debe de haber otra opción- dijo Frida regresando del balcón a su cuarto.

-No es problema, me acaban de ofrecer un empleo en el FBI voy a ganar mas pero el único problema es lejos de aquí- dijo calmando a su hija por fin conciente de lo que había dicho.

-Si lo dices a si entonces, creo que seria lo mejor- dijo no tardando mucho para dar su respuesta.

-Esta dicho nos mudaremos de la Ciudad Milagro, será mejor que descanses mañana va a ser un gran día- dijo Emiliano y su hija le hizo caso pego su cabeza a la almohada tratando de dormir un poco, salio de su cuarto para que si hija pudiera descansar mejor bajo las escaleras y regreso a su lugar.

-Dime como te fue- dijo Carmela que veía la televisión desde el sofá.

-Creo que vamos a tener que mudarnos- dijo sentándose en el sillón

-Que pero porque- dijo alterada por lo que había escuchado.

-En este momento no te puedo explicar todo pero es lo que Frida desea- dijo tratando de calmar a su esposa.

-Pero no tenemos ni el dinero, ni el lugar….- dijo aun alterada pensando en todos los gastos que esta idea implicaba.

-No te preocupes yo tengo todo resulto, mañana o pasado mañana ya nos hemos ido- dijo abrazándola para calmarla.

-Estas seguro que debe de ser de esta manera- dijo entre los brazos de su marido.

-Tú misma dijiste que algún día vendríamos que abandonar esta casa y este es el momento justo, por favor apóyame en esto- dijo recordándole una promesa olvidada.

-De acuerdo es tiempo de olvidarnos de la Ciudad Milagro- dijo dándole un beso a su esposo.