Hola este el segundo capítulo, espero no estar haciéndolo tan mal. Contesto a sus comentarios al final, muchas gracias por dejarlos.


Capítulo 2. El hogar que necesitaba

Casi había olvidado lo que era despertar si haber tenido malos sueños, esos en donde ella no estaba y jamás volvería. Ella estaba comenzando a despertar, habían dormido toda la mañana, seguramente estaría hambrienta cuando logrará por fin ponerse de pie. Tal vez sería buena idea buscar algo para que ambos desayunarán, sin embargo, a pesar de que llevaba algo de tiempo despierto ya, no había querido separarse. Debía hacerlo, porque Kagome en realidad no tenía ni siquiera ropa para poder cambiarse.

Logro salir del futón, aunque se quedó de pie observándola un poquito más. Sus agudos oídos le indicaron que había alguien afuera de la cabaña, aunque eran lo suficientemente buenos para que su olfato le señalara que no debía preocuparse puesto que era Shippo, seguramente los había esperado toda la mañana y no había podido contenerse de ir a buscarlos.

Salió de la cabaña para encontrarlo bajo un árbol justo enfrente, tenía su carita avergonzada, pero sin duda se veía más feliz de lo que cualquiera lo hubiese visto en algo de tiempo, en los últimos meses se había encontrado mejor pero no podían negar que los primeros habían sido temibles. Y aunque InuYasha fingiera cierta tranquilidad habían sido terribles para ambos…

─Enano, pensé que partías temprano a hacer esas pruebas tuyas.

─No, quise quedarme y pasar tiempo con Kagome, aún no le he contado todo lo que ha pasado mientras no estaba, he avanzado mucho, y no sé cuánto va a… ─Se quedó callado antes de poder terminar, aunque era claro que le preocupaba que ella se fuera de nuevo demasiado pronto, ¿acaso podía culparlo?

─Bien, ella aún está dormida, iré a conseguirle algo de ropa y comida, procura no despertarla, dejemos que despierte sola, pero no te alejes enano, vuelvo pronto ─salió corriendo a toda prisa, no había tenido un problema real o algún ataque de demonios severo en la aldea o los alrededores pero no podría evitar preocuparse al dejarla sola, Shippo sería suficiente para cuidarla, al menos los pocos minutos que se tardaría, en realidad sino fuera porque la ropa limpia y la comida la harían sentir mejor y más cómoda no se atrevería a alejarse de ella.

·· § ··

La luz que entraba por la ventana estaba comenzando a lastimarle los ojos, ya no tenía sueño, había descansado de maravilla y sin despertar en toda la noche, no recordaba cuando fue la última vez que eso había sucedido. Comenzó a sentarse en el futón ya que la comodidad que la había mantenido dormida no estaba, momentáneamente se asustó por despertar sola, el día anterior podía haber sido un cruel, cruel sueño, no es que no le hubiese pasado antes, pero esta vez estaba segura de que estaba de vuelta, al abrir los ojos y reconocer el entorno tuvo la certeza de su regreso.

Al lograr sentarse soltó un breve grito que terminó por asustar también al pobre de Shippo, él se había contenido de no molestarla pero no había podido resistirse de entrar en el cuarto solo para verla y asegurarse de que estaba ahí. Miro al zorrito que tenía enfrente.

─ ¡Shippo, me asustaste, no sabía que estabas aquí! ─ella, lo estaba mirando con sorpresa más que con enfado, pero vaya que la había asustado, aún tenía una mano en el corazón que amenazaba con salirse de su lugar.

─Perdón, InuYasha me dijo que no te despertara, pero quería verte ─dijo avergonzado, a Kagome se le derritió el corazón de ternura, abrió los brazos para abrazarlo.

─Ven aquí pequeño Shippo.

Lo abrazó fuertemente, ella también había extrañado hacerlo, él se acurruco en sus brazos como siempre lo hacía cuando regresaba del pozo. Se puso nerviosa al sentir que Shippo la estaba olfateando, jamás terminaría de acostumbrarse a este tipo de cosas, bueno, en el pasado ya casi lo estaba haciendo pero tenía mucho tiempo sin convivir con este tipo de comportamiento ya que no es normal que alguna persona "normal" lo hiciera, y aunque no le resultaba más que curioso, lindo o tierno viniendo del pequeño zorro. En ese momento le resulto algo extraño. Definitivamente adoraba a su hanyou y al demonio zorrito que tenía entre los brazos, pero debía admitir que a veces hacían cosas graciosas o que no podía explicar.

─Hueles mucho a InuYasha, él también olía un poquito a ti, aunque creo que su olor a perro no me dejaba olerlo tanto como…

No logro terminar la frase, ya que fue golpeado en la cabeza por InuYasha, Kagome no lo había escuchado entrar, la ternura que sentía se convirtió rápidamente en vergüenza que le dejó las mejillas ardiendo, y de un color bastante poco natural, lo sería si tuviera fiebre pero no era así.

─Kagome, mira el perro tonto me pegó ─dijo poniéndose en el hombro de ella para estar fuera del alcance de InuYasha.

─Deja de meterte en lo que no te importa, y no me llames perro tonto, chaparro del demonio ─dijo el su vez amenazándolo con el puño levantado nuevamente.

Kagome aún con la cara entre las manos solo pensó que seguían siendo los mismos que cuando los había dejado hacía tres años, y por lo que Sango dijo la noche anterior acerca de que Shippo se quedara con ellos, ella comprendió que esos dos vivían ahí juntos, pero se preguntaba cómo era que aún no se habían matado o herido al menos, aunque eso no lo sabía con certeza, era muy posible que ya hubiese sucedido.

Cuando levanto la vista, InuYasha la estaba mirando algo avergonzando, sin duda también por lo que el zorrito mencionó. Le estaba tendiendo algo con las manos, cuando lo tomó se dio cuenta de que era ropa limpia.

─Sango dice que puedes usar esto, iba a traerte algo de comer, pero me ha dicho que si quieres podemos comer todos juntos.

InuYasha sonaba bien y tranquilo; pero él no podía evitar pensar en que le gustaría pasar más tiempo a solas con ella del que habían tenido, y poder preguntarle muchas cosas que no dejaban de rondarle en la cabeza, si iba a quedarse con ellos (con él) por ejemplo…

─Gracias, si claro; me gustaría ir con todos, pero necesito un baño, hace mucho calor, y quisiera refrescarme.

Era cierto, la primavera no tenía mucho que había comenzado, no se preocupó por nada al cruzar el pozo, en su mente solo estaba ver a su amado InuYasha y sin pensarlos dos veces se fue sin más. Pero ahora que estaba ahí era el momento de empezar a notar las otras cosas que no consideró. Se puso de pie, para dirigirse al rio, pero en ese instante Shippo la empujaba a la otra puerta de la habitación.

─Utiliza este, puedes usar el mío cuando quieras pero también tomaré uno, las gemelas estaban jugando con barro y mi pelo, y ahora me pica, pero InuYasha solo lo usa en las noches ─y susurrando añadió─, no todas.

─Cállate zorro tonto ─dijo furioso─, mejor vete a lavar o nos iremos a comer sin ti ─Shippo salió directo al otro lado de la cabaña dispuesto a lavarse tan rápido como le era posible.

─El enano tiene razón, puedes utilizar este, aunque si no quieres puedo acompañarte al río y vigilar mientras te bañas ─mencionó InuYasha con un poco de timidez o tal vez era vergüenza pero Kagome no supo identificarlo bien, además no estaba segura si era por lo que Shippo había dicho o por ofrecerse a acompañarla, pero no le dio importancia para que él no se sintiera peor.

─No te preocupes aquí está muy bien ─comenzó a avanzar hacía el baño, y quedó, más que sorprendida de lo que vio. InuYasha había hecho un gran trabajo al hacerlo, y era más grande de lo que habría esperado, no lo había notado porque daba a la parte trasera de la cabaña pero incluso parecía que realmente le había invertido más esfuerzo e ingenio a ese cuarto de lo que lo había hecho en el resto. Se giró para verlo y decirle que estaba muy lindo pero no lo encontró ahí, seguramente se había salido y cerrado no solo para darle privacidad, sino también para ir a prepararlo y que ella no se bañara con el agua fría, Kagome pensó que no era necesario ya que su bochorno era mucho pero no salió tras él, puesto que agradecía las atenciones que estaba recibiendo.

Cuando terminó de asearse se dirigieron los tres con Sango, Miroku y los demás. Los viejos tiempos volvieron como si nunca se hubieran interrumpido, aunque ahora en lugar de tensiones había historias de felicidad, y anécdotas graciosas de todos. A veces se paraban en seco para no mencionar los momentos tristes, ya que sin duda hubo varios de ellos por la ausencia de su querida amiga, pero ninguno lo mencionaba ya que no querían hacerla sentir mal. Todos estaban seguros que si ella no había estado ahí no fue por no haber querido.

El día o mejor dicho la tarde pasó entre risas y deliciosa comida, Kagome decidió que quería caminar un poco, recorrer un poco la aldea y los alrededores. No todos pudieron acompañarla ya que al menos Sango y Miroku debían atender a sus pequeños y Rin y la anciana Kaede tenían que ver algunos asuntos pendientes que no podían esperar. Se dispuso a ir únicamente con InuYasha y Shippo que parecían no querer dejarla, ella estaba contenta con esa actitud por parte de ellos. Caminaron por la aldea y ella saludo feliz a los aldeanos que pasaban, varios de ellos la reconocieron y le hicieron saber que también la había extrañado. Comenzaron a caminar hacía los alrededores entre los árboles pero Kagome se dio vuelta al darse cuenta de Shippo se había detenido de manera brusca y con la cabecita dirigida al suelo.

─Shippo que sucede, ¿estás bien?

El contesto con la voz llena de tristeza. ─ ¿Te vas a ir verdad? Vamos rumbo al pozo.

El definitivamente estaba triste, ella lo levando entre los brazos y suavemente le contestó, no estaba segura de muchas cosas pero irse así sin más no era algo que fuera a hacer.

─No debes preocuparte, no sé si el pozo está abierto, pero aunque lo esté o no, no lo cruzaré hasta que pueda abrirlo a voluntad, me costará mucho abrirlo sola, y aunque no está Kei aquí no me daré por vencida ─el zorrito puso cara de confusión ante el nombre de un chico y antes de que preguntará le dijo─, Kei es un amigo que me ayudo para volver aquí y me será difícil hacerlo sin él, pero tampoco quiero alejarme de ustedes, yo también te extrañe mucho, no lo dudes.

Shippo pareció un poco más tranquilo, e incluso intento darle una sonrisa, no podía definirse como una gran sonrisa de felicidad, pero en ella había confianza, una que de alguna manera lo dejaba tranquilo puesto que sabía que ella le decía la verdad, que no se iría… al menos por el momento.

─Kagome, hoy tenía que ir a hacer una prueba, si voy… ¿estarás aquí cuando vuelva? Solo serán tres días pero ahora soy el más fuerte de mis compañeros, seguramente tardaré menos, pero no…

Ella sabía lo que quería decir, tenía miedo de irse y que al volver ella no estuviera ahí. Sin duda quería quedarse, cuando cruzó lo hizo pensando que no había vuelta atrás, por eso fue el abrazo silencioso con su mamá ya que ninguna sabía que esperar, pero ahora tenía el tiempo para probar, no es como si se fuese a pasar la vida deseando siempre cruzar al otro lado porque sin importar cómo terminará la charla que debía tener con InuYasha estaba segura de algo, se encontraba en el lado correcto del pozo.

─Pequeño Shippo, ves a hacer tu examen para ser el mejor demonio zorro no solo de tus compañeros, sino de toda la región, yo estaré aquí cuando vuelvas no importa si son dos días o cinco, cuando regreses estaré aquí ─se lo dijo con tanta seguridad que el zorrito esta vez le sonrío un poco más feliz y salto al suelo.

Se despidió de InuYasha y les dijo que le avisarán a los demás de su partida, de un brinco y colocando una hoja en su frente salió flotando para ir a dónde debía. Kagome se giró y ahora se enfrentó a un InuYasha serio, él la estaba mirando pero no pudo identificar su mirada. Ella estaba ansiosa y aunque sabía que debían hablar no sabía cómo comenzar. Se acercó hacia él y tomándolo de la mano, no lo dirigió hacia el pozo, le pareció más adecuando el rumbo hacía el árbol sagrado, InuYasha la miraba sin saber cómo preguntar lo que tanto necesitaba saber, no opuso resistencia y se dejó guiar sin retirar su mano de la de ella.

Cuando llegaron ella lo jaló para sentarse juntos recargados en un tronco quedando ambos de frente al árbol que fue testigo de la primera vez que se habían visto. Ella comenzó preguntándole que pensaba y de la manera más dulce que encontró añadió:

─Sabes que debemos hablar, han sido tres años, no sé qué piensas y de verdad me gustaría saberlo.

─No quiero que te vayas ─antes de darse cuenta ya había pronunciado las palabra que tanto miedo tenía de decir, la Kagome que estaba frente a él le dio la confianza de hacerlo, ella había madurado sin duda alguna y él al saber lo que era estar sin ella no quería arriesgarse otra vez.

─Yo tampoco quiero irme, es decir, me gustaría que el pozo estuviera abierto pero si no se abre me gustaría estar aquí ─ella se giró para mirarlo de frente─, pero si me quedo hay muchas cosas que debo solucionar.

─ ¡Si, ya sé que Kei te espera en tu época! ─él lo dijo de una manera más fuerte de la que hubiera querido, pero tomándolo por sorpresa ella se sentó a horcajadas en sus piernas, de manera que lo estaba mirando a los ojos.

Ella había adquirido confianza para hacer este tipo de cosas por el terror de perderlo, si no iba a estar con él, sería por qué él no lo quisiera, pero no por no haber hecho todo lo que estaba en sus manos para hacerle saber que ella quería estar no solo ahí sino con él. No podía obligarlo, solo podía decirle y mostrarle lo que sentía y escuchar que tenía que decir. Le sostuvo el rostro entre las manos y cuando se dio cuenta de que él no la apartaría le dijo:

─Nadie está esperándome, con cosas a solucionar me refiero a que necesito dónde vivir, que vestir, a que dedicarme… Hay muchas implicaciones al quedarme y no sé cómo solucionarlas todas, me gustaría abrir el pozo y realizar algunas cosas en casa, no son indispensables pero sería bueno para mí poder hacerlas…

El no pudo soportar la mención de ella de volver a su casa, ahora él levanto sus manos y sostuvo su rostro, se la acerco de manera brusca como para silenciarla de golpe, no quería escuchar nada que pudiera alejarla de él. La besó, pero no como la noche anterior, ese beso había tenido dulzura, este estaba cargado de necesidad, no podía dejarla continuar, debía hacerle saber que no podía estar si ella, ella respondió de la misma manera.

Las manos de ella se deslizaron de tal manera que ya se encontraban en su nuca acercándolo más a su boca como si fueran capaces de utilizar el mismo espacio, las manos de él inexplicablemente ya se encontraban en la cintura de Kagome jalándola más hacia su cuerpo, ella soltó un gemido…

Él se separó nervioso y consiente de lo que acaba de hacer, pero no hubo tiempo para la vergüenza sus labios sobre los de ella le susurraron que se quedará junto a él.

─Claro que quiero quedarme con ustedes… ─ella lo miró confundida.

─No, no me entiendes, no solo te quedes aquí, quédate conmigo… y con Shippo ─aún la tenía sujeta de la cintura, volvió a apretarla contra su cuerpo.

Ella lo besó nuevamente con una ternura infinita, era bueno saber que ahora podía besarlo y sentir ese acto de manera tan familiar, ella se removió en sus brazos, pero el roce de todo su cuerpo contra él hizo que ambos se pusieran nerviosos, ella bajo sus a manos al pecho de InuYasha y él se puso más nervioso temiendo que ella siguiera bajándolas si detenerse. Sin darse cuenta sus manos terminaron en la cadera de Kagome, ella se puso aún más roja de lo que los besos lo habían hecho y él se avergonzó por su atrevimiento. Estaban llevando esto demasiado lejos. Estaban en donde alguien podría verlos y ninguno de ellos tenía la sensación de que esos fueran los besos o roces que alguien pudiera darse en público.

Con una gran muestra de autocontrol y toda la delicadeza que pudo ella comenzó a separarse. Él intento detenerla, pero ella se inclinó hacia él para besarlo nuevamente, esta vez solo fue un roce de labios, sabía lo mucho que debía haberse esforzado para pedirle quedarse con él, no quería forzarlo a nada más. Eso era lo que ella necesitaba, cuando Shippo regresará se preocuparía sobre volver a casa y las cosas que consideraba debía hacer en su época, pero por ahora estaba en su hogar, y no, no se refería a la cabaña que le acababan de ofrecer para vivir, estaba entre los brazos de InuYasha y ese era todo el hogar que necesitaba al menos por ese instante.

Ya tendrían tiempo de estar solos en privado, esa noche por ejemplo. Por ahora debían volver con los demás a cenar y decirles que Shippo se había ido y tardaría un par de días en regresar.


Lamento que debí volver a actualizarlo, pero apenas estoy comprendiendo del todo como trabajar por aquí. Repuesta a sus comentarios:

MaruRamoneStone: ¡Hola! es un Inu-Kag, al comenzarla la pensé así, si esta historia no queda tan terrible, es probable que me arriesgue con un S-K.

Andy taisho: Oh disculpa, creo que debí especificar que era un Inu-Kag desde el principio. Pero si no hago un desastre con este, tal vez me anime con un S-K

bnees: Intentaré no tardar mucho al subir los capítulos, me está gustando mucho realizarlo, espero a ustedes les agrade leerlo.