Capt 2: Evitándote
Otro día, y otro amanecer con lluvia sutil y serena. Suspiró afligido, sí... otro día... y otra montaña de ropa esperando al sol para poder lavarse. Sollozó por el arduo trabajo que le esperaba, últimamente la lluvia no había cesado desde hace ya 3 días. Pero vaya suerte la suya. Dirigió sus pasos hacía la cocina y revisó que había para preparar de desayuno. Un inesperado "umm" salió de improviso denotando la insuficiencia de alimento. Perfecto, ahora por quejarse de la lluvia saldrá allá afuera... solo esperaba que el viento no aumentará para así conservar su sombrilla y por consecuente, no mojarse.
Desde la entrada un "Vuelvo enseguida" se escuchó como eco por los pasillos. Kaoru bajó la mirada observando el té caliente que tenía en la mesa. Llevaban dos días sin decirse mucho. Él con sus habituales y atentos comentarios y ella, con simples y poco animosas respuestas, ya era casi un martirio estar así y se alegraba de que yahiko estuviese en el Akabeko, últimamente no tenía animo para brindarle los entrenamientos que exigía, sin embargo, agradecía enormemente que él tuviese un trabajo de por medio, aunque sabía de ante mano que era por cierta niña que tanto el apreciaba.
Tomó con ambas manos el té dispuesta a beberlo pero se imposibilitó al querer levantarlo, se mordió el labio y prefirió dejar el té sobre la mesa. Esto estaba mal, muy mal. Cada día sentía que un pedazo de juventud se le escapaba de las manos, todo el tiempo se sentía débil, con desdén y poco animo para levantarse de la cama, tragó a penas recordando que últimamente había dejado la comida para más tarde sabiendo que jamás la tocaría, agradecía que Sanosuke siempre llegara con apetito y se la comiera, o de otro modo, Kenshin lo notaría y se preocuparía ( y eso es lo que menos necesitaba ahora ), pero bien, tarde o temprano lo sabrá, ¡Oh!, será observada con lastima de aquellos ojos de su amado. ¡No!, prefiere la muerte antes de volver a preocupar con sus niñerías a Kenshin. Se levantó de un jalón de la mesa tratando de permanecer estables los pies sobre el suelo pero, su cabeza dio tantas vueltas que pensó estar levitando, sintió el peso de su cuerpo jalarla hacía atrás con una fuerza tan impetuosa que sintió de lleno el golpe que se dio. Aun estaba conciente, lo sabía, pero a pesar de sentir el dolor de su caída, sabía que eso no se comparaba al dolor de si quiera pensar en perderlo, porque técnicamente lo estaba asiendo, el temor de decirle lo que sentía la imposibilitaba, aunque sabía que el sospechaba algo, un poco si quiera, pero de igual modo jamás él lo sabrá hasta que ella se lo asegure. Se lo asegure. Con fuerza sobre humana se incorporó a medias, como pudo, hasta quedar totalmente sentada, se tocó la cabeza sintiendo una presión muy fuerte y se sorprendió al sentirla húmeda, acercó con temor su mano a la altura de sus ojos observando lo que temía... ¡Oh! Sangre... sí... lo era... volvió a hacer un esfuerzo y se levantó dirigiéndose con apuro a la cocina. Estando ahí busco un trapo e hirvió agua para poder limpiarse.
¡Pero como podía ser tan tonta!, sí Kenshin se daba cuenta no dudaría en conmocionarse por lo que había sucedido, debía borrar señal de algún accidente, debía hacerlo ahora, antes de que él llegase a casa.
Con una bolsa en mano y con la otra ocupada sosteniendo la sombrilla, caminaba pensativo sumiéndose una y otra vez en miles de pensamientos que rondaban su cabeza. Desde aquel día en que Saito llegó de improviso y conversaron de "aparentemente" su propio futuro, siempre estaba pensando en ella, en Kaoru. Sabía que algo entre ellos había estado pasando desde que la conocía, pero dramáticamente, eso se frenó de modo que ambos actuaran con indiferencia. Estos días ella se había estado comportando de una forma tan extraña y fría, no podía asimilarlo del todo, y es que pensar que Kaoru se encontraba en ese estado tan... Solitario... simplemente lo devastaba, pero de igual modo el lo había permitido, se dijo así mismo que no se entrometería en aquel actuar tan extraño y la dejaría, ¿habrá hecho mal al dejarla de ese modo?, ¿Y sí necesitaba su ayuda?. Suspiró con cansancio, y eso que todavía estaba el hecho de compartir con ella todo su pasado.
Sus pisadas se frenaron al sentir un aire helado chocar sin misericordia sobre su pecho. Frunció el seño extrañado, algo andaba mal...
No dudó en agilizar el paso hasta darse cuenta de haber soltado la sombrilla y haber empezado a correr en dirección al Dojo. Una presión en su pecho se hizo presente, aumentó el paso al tiempo en que se acercaba a su destino, estaba asustado, algo le había pasado a Kaoru, lo presentía...
Estoy parada en un puente. Esperando en la oscuridad. Y pensé que ya estarías aquí.
Su cuerpo tembló al pensar miles de cosas que pudieron haberle sucedido, susurró su nombre al borde del pánico, sin duda alguna, temía lo peor...
No hay nada más que lluvia. No hay pasos en el suelo. Escucho pero no hay ningún sonido.
Por fin observó el conocido camino en dirección a ella, llegó a la entrada y haló la puerta dejando caer la bolsa restándole importancia. Entró echo una fiera, sin embargo se quedó en silencio, no escuchó nada aparte del sonido de la lluvia al caer y eso aumento su temor, corrió en dirección a la mesa donde la había visto por ultima vez pero nada, el aire le faltaba impidiéndole gritar su nombre, estaba cegado de alguna forma por el temor de haberla perdido y en su interior un vació lo invadió aumentando su miedo.
¿No hay nadie que esté tratando de encontrarme? ¿Nadie vendrá a llevarme a casa?
Miedo, sí, tenía miedo, lo admitía, jamás había sentido aquel vació en su interior. Recorrió los pasillos.. se frenó en la entrada y miró la densidad de la lluvia allá afuera. "¡Oh! Kaoru.. dime que no estas..."
Sin saber donde seguir buscándola, se dirigió hacía la entrada dispuesto a encontrarla...
Es una maldita noche fría. Estoy tratando de entender esta vida.
-¿Kenshin?- Frenó en seco en cuanto escuchó su voz pronunciar su nombre. Un calor de alivio lo envolvió, giró su rostro en dirección a la voz y la vio allí, tan frágil e inocente como bien la recordaba, paso a paso caminó en su dirección, alzó el brazo simulando alcanzarla y en cuanto llegó a estar al frente suyo la tomó en brazos aprisionándola contra su pecho, abrazándola, diciéndole en silencio que no se apartara de su lado, no ahora, no en esos momentos.
Llévame a un lugar nuevo. No sé quién eres pero estoy contigo. Yo estoy contigo.
Sintió como el cuerpo de ella se tensaba, hundió su rostro sobre su hombro, inhalo su aroma, grabándolo, tratando si quiera de llevarlo consigo, escuchó como gimió su nombre e involuntariamente intensificó su abrazo, sintió duda por parte de ella pero, lentamente cedió y correspondió su acto.
Porque nada me sale bien y todo es un desastre. Y a nadie le gusta estar solo.
Sintió su aliento cálido sobre su oído e inmediatamente su piel se erizó.
- ¡Oh! Kaoru...Estaba tan preocupado...- Se sorprendió al escuchar su nombre salir de sus labios. Sus palabras se escuchaban temblorosas, llenas de angustia y miedo, se sintió culpable al preocuparlo así... - temí que algo te hubiese pasado... el solo pensarlo yo...- sintió como tembló todo su cuerpo. Su abrazo se debilitó, parpadeó extrañada al tiempo en que él alzaba la mirada fijándose en ella. Kenshin la miró a los ojos con tanta ternura que sintió sus mejillas enrojecer.
¿Por qué todo es tan confuso? Quizás esté loca. Es una maldita noche fría. Estoy tratando de entender esta vida. Llévame a un lugar nuevo. No sé quién eres pero estoy contigo. Yo estoy contigo
- Sí algo te hubiese pasado jamás me lo hubiese perdonado...- Sintió la piel hervir y el ardor en sus mejillas eran insoportables, inhaló aire retomando la iniciativa... era tiempo, se lo diría - ... Kaoru... yo te...- El sonido de la puerta principal al abrirse lo perturbo dejándolo a medias. Ambos miraron en dirección al frente, observando con recelo y desdén al inoportuno visitante.
- Hola.. ¿eh?.. ¿interrumpo algo?- Sonrió por lo bajo soltando el cuerpo de Kaoru. ¡Oh! Sanosuke... ya se las cobraría...
- No... nada en absoluto. Me voy a descansar, tengo algo de sueño.- El dolor que sentía la aturdía, temía caer pero su cuerpo era más resistente de lo que aparentaba, se deslizó como pudo a su dormitorio dejando a ambos allá en la entrada.
La observó irse en dirección a su alcoba. Aquella indiferencia le había dolido demasiado. Se mordió el labio con frustración al tiempo en que Sanosuke posaba una de sus palmas en su hombro. No, dejar las cosas así sería olvidarla y eso, a estas alturas ya le era imposible, sobre todo por el hecho de haberse dado cuenta de la importancia que ella retomaba en su vida. Fijó su vista a la entrada y casi se cae de espaldas sí no fuese por Sanosuke, quién lo tomó de ambos hombros. Sollozó abrumado, otra vez salir con esta lluvia por haber tirado lo necesario para el desayuno...
Se recostó con sumo cuidado sobre su fotón, la presión en su cabeza estaba disminuyendo poco a poco y eso la reconfortó. ¡Oh! que alivio, antes de que Kenshin llegara había curado su herida y limpiado el desorden que ocasionó su caída, sí se hubiese dado cuenta juraría estar tomada por sus brazos en dirección a casa del doctor Gensai. Y ahora que lo pensaba mejor, ¿Porqué motivo la buscaba con tal desesperación?, ella estaba bien, segura en el Dojo, entonces..¿Porqué pensó que ella estaba en problemas?. Abrió sus ojos con sorpresa... ¿Acaso sospechará algo sobre su caída?. No, si fuera así no lo tomaría a la ligera y se lo preguntaría para saber su estado.
Dejó aun lado la idea de cambiarse y prefirió caer rendida al sueño. Solo unas horas, solo eso necesitaba para sentirse con "algo" de fuerza para ver pasar ese día. Y entre sueños la duda de que quiso decirle se agolpó en su memoria.
- Puedes decirme... ¿Porqué los encontre de esa manera? ¿ehh, Kenshin?.- Se sentó aun lado del pensativo pelirrojo con una toalla en su cabeza, lo miró expectante esperando respuesta alguna pero, aquel se encontraba tan fuera de aquella habitación. Frunció el ceño con impaciencia, odiaba que nadie respondiera pronto a sus demandantes preguntas- ¡Hey! Kenshin...¿Me escuchas?- Colocó su pesada mano por lo ancho del hombro del delgado hombre y lo zangoloteó con rudeza esperando así que reaccionara...
- ¡Ahhhh!.. síiii.. te... oiiiiigo- ante su forzada respuesta, Sanosuke seso su insistencia para dejarlo acoplarse a su actual mareo- Ahhh..- Sus ojos giraron desorbitados, debía admitir que Sanosuke tenía una fuerza monstruosa, tanta, que lo había dejado muy atontado.
- ¡¿ya puedes decirme que pasó entre tu y Kaoru?!- Kenshin despegó sus manos de sus oídos por aquel tremendo grito y fijó su mirada en Sanosuke, ambos se vieron, uno de ellos miraba al otro con impaciencia mientras que el otro simplemente lo observaba de manera sería. Y en cuanto Kenshin inhaló aire para hacerle saber la verdad, Sanosuke abrió los ojos con entusiasmo.
- Yo...- frenó para poder tragar algo inquieto – sinceramente...- se llevó una mano a su nuca rascándose con algo de temor- Es que, No paso nada Sanosuke- El puño del guerrero cayó de llenó a la cabeza del pelirrojo, estaba furioso, se notaba, tenía los ojos saltones y gruñía entre dientes.
- ¡Como que nada!.. ¡No por nada tu y ella estaban de ese modo! ¡quiero que me lo digas bribón...¿eh?- Ante el regaño perdió de vista al vagabundo, quién se las ingenió en escabullirse de su sermón, pero no tardó y lo vio en plena huída- ¡Kenshin vuelve aquí!
A Kenshin se le erizó toda la piel hasta la punta de los cabellos al escuchar a Sanosuke llamarlo, no dudó y se incorporó debidamente para huir de sus impetuosas preguntas. Esto era justamente lo que menos necesitaba, ahora huía de Sanosuke, después, tendría que continuar con sus arduos quehaceres.
