L…. lo… siento Alfred, de verdad lo siento- Inglaterra esta tan rojo como tomate y desvió la mirada

Alfred solo movió la cabeza en afirmación, estaba en shock por lo sucedido. Él había deseado este momento, tanto que intentó estar debajo del muérdago que colocó en su gorra persiguiendo a Arthur, hasta le había escrito a Santa Claus pidiendo eso de Navidad.

De lo sucedido, el único que quedó como estatua fue Matt, hasta que Inglaterra le preguntó que si se encontraba bien, que por él no habría problema y podía cuidar a ambos hermanos, esto último puso celoso a América.

Yo veo a Matt en buen estado- contesta muy molesto Alfred

Es cierto, estoy bien, no se preocupen, me voy a mi casa a jugar un poco de hokey- Matt salió temblando de la habitación de su hermano.

Cuídate mucho, Matt- Le gritó Inglaterra –Bien… ¿qué te apetece de comida?- Dijo tímidamente y sin mirarlo a los ojos.

Mmm… quiero… a ti Inglaterra- en lo último Alfred se levantó y abrazó por la espalda a Inglaterra y comenzó a lamer el lóbulo y cuello de Arthur.

Ahh!!! Santos scones!!!- grito el inglés, nunca le pasó por la mente del que una vez estuvo a su cargo le haría algo así –América quien te enseñó eso- mientras apartaba a su compañero.

Pues con mis anteriores compañías, ¿qué tiene de malo?- su voz sonaba muy provocativa

¿Cómo… que otras… com…pañias?- titubeó Arthur –Haz estado con…- Alfred no lo dejó continuar

Mujeres, ¿que tú no tienes acción muy a menudo Iggy?- mordió el cuello de Arthur

Idiota… eso no es de tu incumbencia…. Además un caballero no tiene memoria- contesto haciendo un énfasis a la última frase, como es costumbre de un "caballero como él"

Alfred ya empezaba a rozar la ingle de Arthur, cuando este al sentir aquella sensación soltó un leve gemido.

América, no pensé que tú…. Ah- su voz se escuchaba muy queda, estaba temblando de placer

Idiota, todavía me ves como un niño, date cuenta que ya ha pasado mucho tiempo, me veré de 19, pero no tengo esa edad, tu bien lo sabes, además tengo necesidades- al terminar de hablar mordió el hombro de Inglaterra. Logrando hacer que el otro soltara un gemido muy satisfactorio.


América, yo… ah, quiero……-

Dilo mi querido Arthur… que es lo que quieres- empezó a meter su mano debajo de la ropa de Arthur.

Ah!!!...quiero que….- Alfred ya estaba estimulando el punto L de Iggy