-En verdad, lamento estar haciendo esto Srta Claymore- se disculpó Salomón Hughes quitándole la mordaza a Evelyn.
La chica dio un vistazo a su madre y hermano quienes estaban con la vista perdida en el horizonte.
-¿Qué les ha hecho?- preguntó preocupada, al igual que su familia, se encontraba sentada y atada de los descansa brazos de una silla.
-Es un hechizo para tranquilizarlos- contestó el mago- descuide, solo están adormecidos pero conscientes-
-¿Mamá?- Evelyn quería asegurarse que eran ciertas esas palabras- ¿Está bien?-
Su madre seguía viendo con mirada vacía hacia el frente, su hermano se veía en las mismas condiciones, pero aún estaba amordazado. Andrew, se resistía levemente ante las ataduras, pero su intento débil de sacarse la mano del nudo, era insuficiente.
El hombre alzó la varita.
- Actio - conjuró Salomón, atrayendo a él una caja hecha de engranes, los cuales se movían como aquellos que existen en los relojes.
-¿Pero qué...?-Evelyn observó aquel objeto extrañada.
- Sin lugar a dudas, su padre es un espléndido ser - Hughes observaba minucioso el artefacto aquel -...no cabe duda que el amor lo transforma todo-
Evelyn no entendía sus palabras, de hecho, no entendía nada de lo que sucedía.
- ¿Qué crees que sea?- de la nada un joven hombre y una mujer aparecieron dentro de la casa, se acercaron a Hughes, quien no se inmutó en lo absoluto. Evelyn ahogó un grito de sorpresa, no esperaba que eso pasaría.
-Algún artefacto inhibidor- respondió la mujer de túnica púrpura. Tenía su cabello azul recogido elegantemente en un broche plateado; su piel era tersa y sus ojos almendra se posaban igual de curioso como las de su compañero.
-¿Pero qué diablos?- el nuevo intruso mágico se acercó a Evelyn- ¿Por qué los tienes así?-
Evelyn vio a un joven, aparentemente de la edad de su hermano, ataviado con una chamarra de cuero café, arremangada de ambos brazos y pantalones de mezclilla negros, ya muy desgastados. Su pelo negro se encontraba atado en una pequeña coleta, sus ojos castaños le veían indignados. Evelyn noto algunas heridas en sus brazos pálidos, parecidas a quemaduras.
- No tuve otra opción- contestó Hughes guardando en su bolsillo aquel artefacto- las cosas se complicaron un poco por la chica-
-Entonces, ¿es verdad lo que nos dijeron?- pregunto la mujer acercándose con cautela a Evelyn.
- Así es Thara – Salomón caminó hacia una de las ventanas que daba a la calle, parecía algo inseguro por el lugar.
El silencio tenso se quebró gracias a la llamada entrante del celular de su madre. Salomón saco el aparato de su bolsillo y lo contemplo un segundo, el tono de llamada le era familiar a Evelyn.
-¿Deberíamos contestar?- inquirió Thara a Salomón, el hombre vio furtivamente a la chica.
-¿Quién es "Manny"?- Salomón le mostró a Evelyn el identificador del celular.
-¡Qué sé yo!¿Algún vendedor o un compañero de mi madre?- respondió fulminando con la mirada a Salomón.
-Dejó de sonar- evidenció el joven mago.
Al acto el teléfono de la casa sonó.
-¿Qué piensas hacer, Leonard?-Thara jaló del brazo al joven mago, impidiendo que se acercara al teléfono que no paraba de sonar.
-Si no contestamos levantaremos sospechas y vendrá la policía muggle- musitó Leonard quitándose delicadamente la mano de una Thara inquieta.
Los magos se vieron entre si aprobando la sugerencia del joven. Evelyn veía curiosa toda la escena, aunque una parte de ella estaba maquinando el cómo y qué haría para escapar de tan maniaca situación.
-Pon en modo que escuchemos todos- ordenó Salomón caminando hacia la cocina.
Leonard se puso la punta de la varita bajo su garganta y esta brillo ligeramente.
-¿Hola?- la voz de Evelyn salía de la boca de Leonard, la chica parpadeo un par de veces.
-Desata a la chica- una voz deforme y carrasposa salió de la bocina, los magos se acercaron al teléfono.
-¿Quién habla?- preguntó Salomón extrañado.
-El sujeto que tiene el pulgar a milímetros de un detonador, si no ponen a la chica al teléfono- el tono de la voz estaba alterada en muchos aspectos. Aquello nadie lo vio venir.
- No tratamos con terroristas – respondió seria Thara quien a su vez sacó de su bolso su varita.
- Matarías incluso a la chica si lo haces- dijo Salomón observando a Evelyn.
Una risa diabólica resonó por la bocina del teléfono.
-Mi querido Hughes, el valor que le damos a la familia es directamente proporcional a lo que estaríamos dispuestos a hacer...- el celular de la mano de Salomón acababa de recibir un mensaje, el mago lo abrió y su cara se deformó a pánico-...¿no es así Hughes?-
Salomón se alejó con la mirada vacía hacia Thara, la bruja tomó el celular y se llevó la mano a la boca para ahogar un grito de terror. Era la fotografía de una mujer inconsciente y 2 niños atados con explosivos en su cuerpo.
- Eres un desgraciado hijo de...- la voz furiosa de Leonard le erizo la piel a Evelyn-...¿sabes lo que es un Avada Kedabra? Tenemos autorización de efectuarla, por si no estabas enterado- amenazó por ultimo.
- Debes sabértelo muy bien de memoria Leonard – dijo la voz con calma-...por cierto, este mes no le has llevado las lilas a tu madre, ¿a caso no te pagan lo suficiente para comprar un ramo decente?- se burló el hombre.
Leonard apretó su varita en tanto su rostro se llenaba de cólera.
- Te escucho- atinó en decir Evelyn a aquella voz, no podía soportar ver Salomon sentado en las escaleras con las manos en el rostro en desesperación.
- Solamente quiero que me escuches tú. Sin trucos y sin magia. Solo tú- ordenó la voz. Evelyn miro a sus captores un momento-¿a quién debo matar para que desaten a la chica, Hughes?-
La bruja se acercó a la chica con la mirada furiosa, sacó su varita y la desató en un segundo. Evelyn se frotó las muñecas y camino a prisa al teléfono. Ya no solo temía por su familia sino por otros tres que seguramente no tenian nada que ver con la situación, lo que se estaba volviendo cada vez más confuso y terrorífico.
-¿Quién...?-
-Escucha con atención- dijo la voz en su oído, Evelyn sintió como el ambiente se ponía más tenso-...tu madre tiene oculta una maleta. En ella está lo necesario para que sobrevivas.- la chica veía a su madre inmóvil en la silla-...ve con ellos, ya no estás segura en casa.-
-¿Segura? ¿De qué está hablando?¿Qué es lo que...?- Los nervios comenzaron a reflejarse en su voz de Evelyn. Ocupaba respuestas y las ocupaba ahora.
-Eres más fuerte de lo que piensas- la voz distorsionada tenía un tono ¿Paternal?.
-¡Espere!-
-Abre tu mente y sabrás elegir. Buena suerte- el sonido intermitente de tono se escuchó. La llamada se había cortado.
Evelyn dejo caer el teléfono. Miraba por la ventana la calle de San Patricio, lo que lograba apreciar por la ondulada cortina de la sala.
Su mente trabaja a mil por hora.
Existe un mundo mágico.
Existe un peligro inminente.
Además del hecho que un psicópata acaba de liberarla de una manera un poco ortodoxa.
La frente le palpitaba.
Un silencio incómodo se coló entre los presentes.
-¿Alguien puede decirme que demonios pasa aquí?- Evelyn enfrentó las miradas de los hechiceros.
-Se aproxima una guerra-
-¡Leonard!- le reprendió Thara.
-¿Y qué tiene que ver conmigo?- Evelyn cerro sus ojos, intentaba programar su mente para asimilar todo aquello.
- Hasta dónde sabemos- dijo Salomón levantándose de las escaleras lentamente-...tenemos encomendado llevarte a un lugar seguro y que aprendas a manejar tus habilidades mágicas...-
-¿Estás diciendo que soy una bruja?- no sabía si reir porque, admitemoslo, suena muy fuera de lo normal.
-Es lo que nuestros registros nos arrojan- Thara cruzo sus brazos.
-Si esto es igual a Harry Potter...- analizó la joven-...digo, al mundo mágico...- corrigió al ver confundidos a los otros-...¿soy algo así como "sangre sucia"?-
Los hombres se dieron una mirada furtiva, en tanto Thara arqueo una ceja.
-¿El que llamó, es mi padre?- Evelyn recogió el teléfono y lo colgó meditando.
-Quizás- respondió Leonard.
Evelyn dió un suspiro pesado. Pasó su mano por su cuello, intentando pensar si llamar a la policía o ir al psiquiatra.
Una diminuta luz, proveniente del ojo de un caballo de porcelana, le desconcentró. Al tomar la figura, se percató que era una cámara tan pequeña como una aceituna.
-Hola "big brother"- murmuró; intuía que por medio de esta, aquella voz distorsionada, veía todo lo que sucedía.
-Los muggles y su tecnología- Leonard examinaba la figura, Evelyn se lo retiro de las manos al chico y puso la cámara frente a ella.
-Prueba que puedo confiar en ti-
Al momento, un sonido particular, sonó en el celular de su madre. Había llegado un mensaje. Era el video de la familia de Salomón que se encontraban fuera de un edificio, desconcentrados pero a salvo, en donde su esposa tomaba a sus hijos y desaparecían en un callejón oscuro.
Hughes se puso de pie con semblante de alivio.
-Iras a verlos cuando regresemos al ministerio, Salomón- le detuvo Leonard.
-¿Mamá?- Evelyn le quitó un mechón a su madre del rostro - ¿Dónde está la maleta?-
-Bajo mi cama, amor- contestó soñolienta.
Evelyn camino hacia la escalera.
-Perdoname- la madre de la chica derramó una lágrima, aún con su mirada opaca y perdida. Evelyn se detuvo al escucharla. Un hueco grande se asentó de golpe en su estómago.
La chica apretó el pasamanos y continuó subiendo las escaleras de dos en dos. Thara y Salomón le seguían los pasos de cerca.
-¿Qué pasará con mi mamá y mi hermano?- abrió la recámara de su madre y asomó su cabeza bajo la cama-...imagino que les borraran la memoria,¿No?-
-Descuida, no te olvidarán, si es lo que te preocupa- dijo Thara mientras asomaba la mirada por la ventana de la habitación.
-Me preocupa más el trauma de...bueno...- Evelyn sacó la pesada maleta-...todo esto...-
-Pareces más tranquila- se percató Salomón de una actitud muy diferente de la joven.
-No presiones, ¿Quieres?- suspiro Evelyn.
La maleta contenía artefactos que jamás los había visto antes. Folders con notas, planos de edificios que desconocía, tubos de ensayos con etiquetas marcadas con códigos barras, una pequeña caja aterciopelada y un reloj. Este último, parecía detenido, no funcionaba.
-Me dijo que esto me serviría para sobrevivir-
-Llevemosla al Piso 13- cargo con ella Salomón- debemos irnos antes que lleguen- salió aprisa de la habitación.
-¿"Que lleguen"?- se extraño Evelyn. Los nervios comenzaron a traicionarle de nuevo.
Al regresar a la planta baja, Evelyn vio como Leonard le apuntaba a su hermano en la sien. La chica sintió escalofríos al presenciar como su hermano se desmayaba al momento que la punta de la varita se iluminaba.
-Espera- se interpuso Evelyn entre su madre y Leonard-...¿Mamá?-
Su madre volteó a verle con los ojos humedecidos. Evelyn sentía el pecho pesado, ahogando una gran tristeza. Sentía pánico, incertidumbre. No tenía idea de nada de lo que sucedía. Solo sabía que debía proteger a su familia.
- Perdóname, perdóname...- sollozaba la mujer- solo queríamos protegerte-
-Descuida mamita- Evelyn abrazó a su madre-...no te preocupes, todo estará bien- una lágrima se escapó de sus ojos. La impotencia le carcomía el alma.
-Estarán bien- Salomón le tomó del hombro y la alejó de su madre.
-Te amo- la voz de su madre se apagó al instante que Leonard apuntaba su sien con la varita.
Evelyn caminaba a paso veloz por la calle San Patricio, al lado de aquellos seres mágicos que creyó en algún momento que eran de fantasía.
Llegaron a un paradero desolado, al lado de la autopista. Lo único que había allí era una máquina vieja de refrescos y la caseta de autobuses desgastada.
-¿Esperaremos la ruta?- preguntó Evelyn viendo al vendedor de pases indiferente a su llegada.
-Tomaremos la vía rápida- mencionó Leonard, en tanto abría la puerta del despachador de refrescos.
Evelyn observó asombrada. Adentro podía ver el interior de un edificio, dónde el ir y venir de personas y seres mágicos, parecían lo más normal del mundo.
-Bienvenidos al piso 13- saludó un hombrecillo de sombrero y traje negro.
