Todos los personajes pertenecen a JKR y esta historia no persigue fines de lucro.
Hermione estuvo pensando cuidadosamente como llevar a cabo lo que se proponía. Necesitaba lanzar indirectas discretas al principio, tantear las reacciones de él antes de volver sus señales muy intensas. No era un juego en el que tuviera experiencia. "Bien, tendré que aprender ahora". Tampoco podía estar realmente segura de lo pensaba él de ella, y de que en caso de que pensara como ella pensaba en él, que Sirius quisiera pasar a acciones concretas. Aunque estaba muy convencida de que Black la había mirado con ojos de hombre ese desayuno, podría haber sido sólo ese momento y nada más. "Entonces, tendré que lograr que haya más momentos así… hacérselo… insoportable… y luego, que quede claro que yo quiero lo mismo". Pensar esas cosas a veces la ponía de un buen humor felino y a veces la sacaba de quicio, según pensara que tenía buenas posibilidades o no. Estos sentimientos eran nuevos para ella, y se sentía a veces como adolescente confundida y a veces como mujer muy segura. Pero estaba muy, muy convencida de que tenía que intentarlo, hacer algo con el cosquilleo constante que sentía entre sus muslos al cruzárselo por la casa o recordar ese inquietante sueño. Intentar algo, aunque resultara totalmente vergonzoso. Sólo quería evitar a toda costa que los demás se dieran cuenta.
Algunos días después de su sueño, al levantarse a la mañana, se sentó frente al espejo del tocador que había en el cuarto que compartía con Ginny. Necesitaba hacer pequeños cambios sutiles, sólo para él. La pelirroja había salido, y disponía de algunos minutos antes de que Molly subiera a ver porqué no se levantaba (la mujer se tomaba muy a pecho la limpieza de la casa, y quería que se aprovechara el día lo más posible. Sin remolonear). Se dio unos toquecitos con la varita en los labios, dándoles apenas un brillo leve y un tono algo rojizo, como si acabaran de besarla por horas y horas. Otro toque en el cabello leonino, que con un poco de magia podía tomar un aspecto mas salvaje que despeinado… como de descuidado a propósito. "Como si acabaras de levantarte de la cama de hacer el amor y no de dormir a pata suelta" solía decirle Ginny cuándo ella lo arreglaba así para verse con Krum. Y perfume.
"Bien, ahora el vestuario, lo más complicado". Los jeans más ajustados que tenía. No quería ponerse nada demasiado corto porque estaba segura de que eso sí que lo mirarían los demás, y quería sólo llamar la atención de Black. ¿Y arriba? No podía decidirse. Ella se sentía muy segura de su cuerpo, pero vestirlo para resaltar su sensualidad sin resultar sexual era más desafío de lo que se sentía capaz. Necesitaba escote pero no demasiado profundo, algo pegado pero no demasiado, algo lindo, pero no demasiado arreglado. "No demasiado, mi palabra del día". Un corpiño con más relleno, que le calzara perfecto. Vaya, como en Hogwarts la túnica normalmente tapaba todo, y los chicos tenían las hormonas a flor de piel, nunca había necesitado reparar en tantos detalles. Pero ahora quería vestirse para un hombre, y necesitaba resaltar todo lo mujer que era. Al fin se puso un ligero sweater de verano blanco, sólo con su piel por debajo y bajó. "Viktor me dijo una vez que éste sweater lo hacía delirar. La verdad es que resalta mis senos de una manera especial. Y no se ajusta demasiado, solo… cae sobre ellos." Al volverse para mirarse al espejo, se sintió satisfecha, y bajó muy segura de sí misma.
Sirius tomaba el café con lentitud. Tenía la vista clavada en la mesa. La reunión de la orden la noche anterior había sido larga y extenuante. Preocupante, como siempre, y había surgido el tema de…de… Hermione había entrado a desayunar, y se había sentado en el espacio que quedaba entre él y Ron. Carajo, parecía que cada día estaba mas buena o él más loco. ¿Y le parecía, o lo había mirado rápidamente, como valorándolo, al decirle buenos días? Y esa sonrisa que puso, como… Basta, mejor se concentraba en la orden, y no en los senos de ella que se apreciaban cálidos, firmes, detrás de ese maldito sweater que se ponía de por medio. O la tomaría ahí mismo, sobre la mesa, delante de las narices de Ron que también tenía la mirada perdida en ella. Sí, la levantaba, la tendía de espaldas, le arrancaba la ropa y le entraba sin pedirle ningún permiso, la hacía gemir de placer y la escuchaba gritar su nombre. Volvió a la realidad y vio que todos se habían retirado, que él estaba muy duro y que ella le decía hasta luego y salía, rozándolo al levantarse y meneando esa cola que él quería sentir sobre sus piernas, desnuda.
Puso la cabeza entre las manos. El deseo había ido creciendo y creciendo en los últimos días, y a veces había intentado pararlo, porque era impensable, la relación que había entre ellos, la diferencia de edad, la situación en la que estaba. Pero ya no quería pararlo. No le importaba que fuera más joven, mucho más joven, lo excitaba. La tendría, la quería, y sabía que podía, como había podido con cada mujer que quiso, cada vez.
Lo único que importaba, era que esa chica era la mejor amiga de Harry, y solo por eso, ella no podía ser desechada sin más. Tenía que dejarle en claro que sólo era sexo. Tenía que hacerle mojarse por el. Al fin y al cabo, Hermione parecía muy madura, muy lógica.
Sirius había empezado a aparecer en cada comida, y para Hermione pronto fue casi obvio que él se la comía con los ojos, aunque tenía más intuiciones que hechos concretos, y aun así, aún había un largo trecho hasta lograr meterse en su cama, pensaba. Pero ese pequeño avance la hacía sentirse más segura y audaz. Lo rozaba ligeramente cuando se cruzaban (que eran más bien pocas ocasiones), cuando cruzaban miradas la sostenía un segundo y la desviaba, sonriendo. A veces se sentaban todos en el salón, al anochecer y a veces charlaban todos o cada uno estaba en lo suyo. Solía llevar un libro y sin prestar ninguna atención a la lectura, jugueteaba con un mechón de su cabello, pasaba los dedos acariciando su cuello, su clavícula, descendiendo hasta sus senos, muy, muy distraída. Una noche lo miró directamente y le sonrió, una sonrisa velada que decía todo, los párpados caídos. El no sonrió, pero la miro fijamente sobre su vaso de whiskey, y sin dejar de mirarla, lo dejo sobre la mesa y se levantó, yendo escaleras arriba. Se disponía a seguirlo, ya demasiado caliente y decidida a apostar todo de una vez. Apenas estaba cerrando su libro cuando… sonó el timbre. Walburga empezó a gritar escandalosamente y allí quedo todo.
Bien chica, me he dado cuenta, asi que cuéntame todo- Ginny habló con voz divertida nada más meterse ambas en sus camas.
¿El qué? –
El que le coqueteas sin descaro a Sirius
No tenía sentido fingir, pensó Hermione. Se sentía confiada con Ginny, y además, después de esa noche necesitaba hablarlo con una amiga.
¿Soy muy obvia?-
No tanto, pero a mí no se me escapa una- dijo la pelirroja como satisfecha de sí misma- Los dos son obvios si uno sabe hacia dónde mirar, digamos. No creo que nadie más se haya dado cuenta, si eso te preocupa.
¿Los dos somos obvios? ¿Qué quieres decir?-
Bueno, esta claro que él te mira más de lo que mira a cualquiera de nosotros. Te mira fijo a veces, cuando te haces la tonta y… oh, se le prende fuego la mirada. –
Hermione se sonrojó de placer. Entonces sí que no habían sido sólo imaginaciones suyas, como a veces pensaba, dudando
¿Y desde cuándo viene esto, Mione?- preguntó la Weasley
Desde que llegué… no unos días después. Tuve un sueño y…
Detalles, detalles-
Estás loca, nada de detalles, pero para resumir digamos que él me cogía toda y cuando me desperté, no podía dejar de pensar en eso. Que bueno que me digas que me mira también. No aguanto más, quiero hacerle todo, pero no se cómo concretar. Me gustaría que él tomara alguna acción más concreta. No quiero lanzarme sobre él y quedar como una tonta, capaz resulta que él con mirarme tenía más que suficiente.
No creo. Es decir… es hombre ¿no? No se hacen tan los difíciles. Y vos sos muy linda, y además esta encerrado… solo… ¡desesperado!- Concluyó entre risas
Supongo que eso, es una ventaja para mí, aunque no es muy halagador.-
No le des tantas vueltas. Tira señales más claras. Y ya, no va a tardar mucho en caer, creo.-
Ginny bostezó y se dio vuelta. Bien por Hermione, pensó, Sirius sí que estaba bueno y a cualquiera le venía bien una revolcadita con un hombre así. Luego se podía volver mas satisfecha a jugar con los chicos buenos.
Al día siguiente, Hermione tuvo su oportunidad. Terminaba el desayuno, y Sirius se había levantado rápidamente, quedando en la cocina ella y los Weasley. Molly empezó a repartir instrucciones para la limpieza de ese día. Todos escuchaban con hastío, y Molly terminó poniendo encima de la mesa una bolsa ensangrentada con asco.
Y alguien haga el favor de alcanzarle a Sirius la comida para Buckbeak en algún momento. No la soporto más en la cocina.-
Hermione se apresuró a agarrar la bolsa, aunque no tuvo mucha competencia. Mientras los otros se dirigían a la habitación que tenían que limpiar ese día, ella subió las escaleras hacia la habitación en la que Sirius tenía el escritorio. Supuso que estaría allí, trabajando en algo. Dio unos golpecitos en la puerta entreabierta y la empujó suavemente. Entró
No había nadie en la habitación. Se volvió para ir a buscarlo a su habitación, y dio un respingo y soltó la bolsa, porque lo tenía parado justo detrás de ella.
Me asustaste, Sirius-
No tendrías que entrar en habitaciones privadas sin permiso, Hermione- Seguía parado muy cerca de ella y no parecía muy enojado.
Vine a traerte…- se sentía completamente trastornada, lo tenía muy cerca. El acababa de bañarse, el cabello mojado, descalzo, con sólo el pantalón.
Ajá. Veo-
Si, si, ves..- No podía recuperar el control de la situación, sentía la humedad entre las piernas, la boca completamente seca. Trató de desviar la mirada, miró la pared un minuto y volvió a mirarlo. Se sonreía, burlón
¿Qué te parece si dejas de jugar juegos tontos y me dices que estabas buscando en realidad, niña?- La tomó de una muñeca y la atrajo hacia sí, brusco, dejándola muy cerca. Y luego la soltó, mirándola de forma intensa.
Oh…- No tenía palabras.
La tomó delicadamente de una mano, la hizo girar y quedar de espaldas a él. Hermione era un títere en sus manos, no quería tener voluntad. Como en su sueño, el le rodeó la cintura, estrechándola con fuerza, pegando sus caderas a la de ella, que al sentir su dureza, casi le grita que quería sentir esa dureza adentro suyo. Ascendió con sus manos hasta llegar al borde de sus senos, donde se detuvo. Puso su nariz en su cuello y aspiró profundamente. Avanzó, dejándola inclinada sobre el escritorio, su pecho contra la espalda de ella.
-¿Y bien?-
- Sirius, por favor… oh-
El había desprendido su corpiño y tenía una mano en su seno, acariciándolo suavemente debajo de su remera. Hermione sintió la presión contra sus glúteos, y presionó aún más.
-¿Si?- La voz de el sonaba gruesa en su oído. Sacó la mano de debajo de su remera y le introdujo un dedo en la boca que ella chupó con fruición. Volvió a llevar la mano hacia su pecho y con el dedo húmedo jugueteó con su pezón. Su otra mano desprendía hábilmente sus jeans y empezó a masajear en círculos su clítoris, a través de la ropa interior, sin tocarla directamente y por eso volviéndola más loca. Mordisqueando su nuca. Ella se inclinó más sobre el escritorio y el bajó sus propios pantalones, sin dejar de acariciarla entre las piernas. Se dio el gusto de friccionar sobre esa cola firme. Hermione estaba cada vez más cerca del punto cúlmine.
-¿No me dices nada, chiquita?¿Qué era lo que necesitabas?-
- Basta, por favor, hazme terminar… oh, Sirius-
Entoces, él sacó su mano de su pecho, la otra de su entrepierna y le dio apenas una palmada en la cola, incorporándose y subiendo el cierre de su pantalón.
No-
¿q… queeeé?-
Que no, nena.- La dio vuelta con otro movimiento ágil. – Te espero esta noche.- Se fue.
Maldito Black. Maldito. Hermione llevo la mano entre sus piernas y acabó con el trabajo que el había empezado, odiándolo.
Sirius subió a su habitación y también acabó. Sin tocarse apenas. No había querido seguir, mejor esa noche tranquilos y cómodos, y había sentido un placer perverso en dejarla con ese adelanto.
