Disclamer: Katekyo Hitman Reborn no me pertenece, es propiedad de Akira Amano, la trama del One-shot si es mía.
Advertencia: OCC leve por parte de Hibari.
N/A: Bueno aquí les traigo este One-shot, la inspi estuvo conmigo hoy día Sábado XD.
Summary: El que no sepa como bailar, no quiere decir que no tenga valor u orgullo. Ligero 6986,
Mención de: RyoHana, D96, LamIpin.
Lecciones de baile
-1, 2, 3,4-Conto Haru, mientras guiaba a un avergonzado Kyouya por el salón de baile de la mansión Vongola. El cual estaba vacío a esas horas del día, los demás estaban en misiones.
-Esto es estúpido-gruño, separándose de Haru con un empujón.
Haru tuvo que mantener el equilibro en esos peligrosos zapatos, con tacón de aguja número nueve. Hizo un mohín, inflando sus mejillas.
-¡Vamos Hibari-san!, si no practica no podrá bailar en la fiesta que será dentro de tres días-comento Haru, haciéndose a un lado su cabello corto, estaba molesta por la actitud del siempre inexpresivo guardián de la Nube.
-El baile es algo estúpido-afirmo molesto. Dándole la espalda a Haru, ella solo resoplo cansada.
El motivo de su cansancio era precisamente en ser la "maestra" de Hibari Kyouya.
Aun recordaba como Reborn y Tsuna le citaron en la oficina del capo, pidiendo su ayuda con cierto asunto. Haru quería con todo su corazón ayudar a su amigo y al arcobaleno en lo que pudiese, pensando en que de ese modo compensaría un poco la deuda de por vida que ella (creía) tener con Sawada Tsunayoshi y la Familia Vongola.
El asunto era simple, en tres días se celebraría un baile. Era una fiesta tras haber logrado una alianza exitosa y beneficiosa sin derramamiento de sangre innecesaria, por lo cual el capo de la "nueva" familia aliada, había pedido la presencia del Decimo Vongola y de sus guardianes en la fiesta. La fiesta seria como muchas otras, comida, gente de alta sociedad en el submundo. Y por supuesto, el típico baile con la melodía del vals llenando el ambiente nocturno.
El hecho, era que Haru debía enseñar a bailar a casi todos los guardianes.
Se negó a ser maestra de Gokudera. El motivo, simple, aunque los años pasaran Gokudera y Haru seguía llevándose para la patada. Haru no quería oír las quejas de Gokudera, ni tampoco la teoría matemática de los pasos de baile. Bianchi se encargo de su hermano, lo cual muchos aceptaron, a sabiendas de que Gokudera terminaría en el hospital probablemente.
Yamamoto fue otra cosa, Haru acepto enseñarle a bailar, se llevaban relativamente bien y él escuchaba cada una de sus instrucciones, al final de medio día ya había aprendido a bailar. No por nada era considerado un genio-innato-despistado (Como Squalo le llamaba).
Ryohei, bueno…Kyoko libro a su mejor amiga del calvario de tener que enseñarle a bailar. Kyoko ayudo a su hermano a aprender los pasos de baile, el boxeador se esforzaba al máximo. No porque aparte de que su hermana le enseñara, sino también; porque quería bailar con Hana Kurokawa cuando volviera a Japón en sus próximas vacaciones. Haru sabía que él no bailaría con cualquier otra mujer, pero quería aprender antes de ver a su querida flor*. Sintió un poquito de envidia por Kurokawa, Ryohei si bien era un tonto en ocasiones, tenía un lado tierno.
Lambo no tenía problemas para bailar, I-pin le ayudaba siendo su compañera de prácticas. Haru aun recordó cuando por error, los interrumpió cuando sus caras estaban tan cercas que ni ellos mismos se dieron cuenta hasta que Haru les llamo. Ambos salieron de la sala sonrojados, se vieron por un instante y corrieron a sus cuartos. Haru se golpeo la frente, metió la pata.
Chrome, era otro caso algo…sorprendente (¿?). Su instructor no era ella, era Dino Cavallone. Haru pensó que el ilusionista Mukuro o sus compañeros Ken y Chikusa serian quienes fueran sus compañeros de baile, pero Reborn le dijo que ninguno de los de Koyuko sabía bailar tampoco, Haru recordó haber dado un respingó de sorpresa, si Mukuro no sabía bailar ella le debería enseñar, era lo más seguro.
Por otro lado noto como Chrome se movía al compás de Dino, siendo guiada por este, la ilusionista tenía las mejillas rosadas, vigilando que sus pies no aplastasen los de Dino. El joven Cavallone le pidió que levantase el rostro y viera de frente, esta así lo hizo y se sonrojo más cuando Dino le sonrió.
-"Ahora comprendo a Dino-san"-pensó Haru. Hibari aun seguía parado y no quería bailar con ella. Haru bufo, saco el celular y comenzó a apretar los botones, el sonido había captado la atención de Hibari.
-¿Qué haces?-preguntó, viendo por sobre su propio hombro como la chica de cabello marrón marcaba, algo molesta un número de teléfono.
-Llamo a Rokudo-san-declaro Haru, llevándose el celular a la oreja.
Hibari arqueo la ceja, ¿A Mukuro? Todo el mundo sabía que él y Mukuro tenían una rivalidad más peligrosa que una bomba nuclear.
-¿Porqué le llamas?-preguntó girándose.
-Como tarda en contestar este hombre-se quejo Haru, mientras chocaba la suela de su zapato de modo rítmico, en el piso.
-¿Miura, acaso me oyes?-interrogó con la voz teñida de amenaza Hibari, odiaba que le ignorasen.
-Sí, si te oí Hibari-san-farfulló Haru, con el celular aún pegado a la oreja.-Lo llamo porque él también tiene lecciones conmigo-aclaro Haru, llevándose un mechón de cabello detrás de la oreja, con el ceño fruncido. Desde que le regalaron su primer móvil, siempre detesto la musiquita de espera.
-Hmm, con que ese desgraciado no sabe bailar-afirmo divertido, como joderia a Mukuro apenas lo viera. Oh si, tenía una sonrisa de esas sádicas y peligrosas.
-Tú tampoco sabes y te niegas a aprender-Declaro Haru, sin medir sus palabras. Estaba demasiada enojada como para medir el impacto de sus propias acciones.
Hibari sin previo aviso, se acero a Haru, tomo su móvil y lo arrojo por la ventana abierta. El teléfono cayó entre unos arbustos del jardín.
-¿Diga?-pregunto una voz suave, y algo burlesca. Era Mukuro quien había atendido el teléfono, sin embargo su voz solo era oída por dos ardillas que olfateaban el celular, curiosas del misterioso objeto.
-¿¡Porque hiciste eso!-grito Haru, ese celular era nuevo. Un regalo de su padre tras haber terminado sus estudios universitarios.
Hibari la agarro bruscamente de un brazo, llevándola a tropezones, de los cuales Haru se salvaba de milagro. Quedaron en el centro del salón.
-Eres mi instructora no es así, pues haz tu trabajo-declaro Hibari soltándola y viéndola de frente.
-D-De acuerdo-tartamudeo Haru, tras ver que el ex prefecto de la Secundaria Namimori, no tenía tiempo para juegos.- Comencemos con la postura inicial-recito ella.
Hibari llevo una de sus manos a la cadera de Haru, mientras que la otra se enlazo sutilmente con su pequeña mano libre, puesto que la otra mano de la chica, estaba situada en uno de sus hombros. Hibari se dio cuenta de que el cuerpo de Haru era más pequeño que el suyo, los tacones solo conseguían que Hibari pensara que Haru era mucho más pequeña.
Haru silbo y fue entonces que Hibird con su pico apretó el botón del reproductor de música, el vals comenzó a llenar el aire.
Los pasos eran lentos, Haru sintió que Hibari le piso los pies al menos cinco veces, pero no se quejo, que Hibari quisiera aprender era un avance y una oportunidad única.
Hibari comenzó a sentirse algo acalorado, posiblemente se debiera a que casi nunca estaba con mujeres. No como sus "compañeros", se regaño mentalmente conocía demasiado bien a esa mujer, tal vez mejor que el mismo Vongola.
Haru era el tipo de chica, que ama los dulces, el cosplay, y que es íntegramente apegada a sus tradiciones japonesas (algo que Hibari encontraba atractivo en una mujer, aunque casi nunca conoció a mujeres de ese tipo). También sabía que su lealtad iba más allá que la de cualquier persona, hubo un tiempo en que él se burlo de esa lealtad, puesto que esta era impulsada por el amor incondicional no correspondido que le tenía al Jefe herbívoro.
Con los años se dio cuenta de que era más que leal, era digna de confianza, se preocupaba por todos (Inclusive por los sanguinarios Varia), sabía que se debía a la ayuda que estos les brindaron a los Vongola durante la batalla contra Byakuran.
La música se hizo más lenta, llegaba el momento en que se debía girar a la doncella, y volver a la postura inicial. Hibari así lo hizo, Haru cerró los ojos mientras su cuerpo se balanceaba en un círculo, sin embargo sintió como su espalda choco contra algo, era cálido y suave. Desprendiendo un perfume algo masculino. ¿Masculino?
Haru levanto la cabeza hacia atrás, encontrándose con los penetrantes y hermosos ojos azules de Kyouya, quien la miraba con intensidad, Haru no podía respirar su corazón latía demasiado rápido. Hibari acorto la distancia inclinando el rostro con el de ella.
-Kufufufu-una risa inundo el aire-Parece que llego en mal momento, Haru sensei-agrego con burla y diversión Mukuro Rokudo, quien estaba en las escaleras del salón de baile, sentado en los escalones, con esa postura que solía usar en sus días de vándalo. Los días en que fue vencido por Tsunayoshi y su grupo e inicialmente encerrado nuevamente en Vendicare.
Haru se separo, más roja que una cereza, un tomate y un semáforo rojo combinados. Hibari gruño, mientras sus ojos se clavaban en Mukuro, quien solo sonrió mas.
-No te conocía esas manías, Hibari-kun-se mofo la Niebla Vongola.
-¿A qué mierda viniste?-interrogó molesto Hibari.
-Vine para que Haru sensei me enseñara a bailar, pero veo que e interrumpido una "lección privada"- insinuó con picardía. Haru se puso más roja, parecía ciruela.
-¡E-Es un malentendido Rokudo-san!-grito Haru, moviendo frenéticamente los brazos, de arriba a abajo.
Mukuro se incorporo y bajo de los escalones con su larga cabellera recogida en una coleta, se acerco a Haru, quien aun estaba nerviosa, y le beso la frente. Hibari quedo helado. Haru simplemente se sonrojo.
-Vendré mañana a practicar, y espero que también me dé una lección "privada" Haru sensei-afirmo Mukuro, se dirigió a la puerta y le envió una última mirada a Hibari, con esa sonrisa burlona que tanto le caracterizaba, la cuál y fue en aumento al ver el aura oscura que Hibari emanaba de su cuerpo.
Mukuro no era el mejor para saber de asuntos interpersonales, pero cuando posees tantos cuerpos, puedes experimentar las "sensaciones" que tienen tus muñecos. Y Mukuro podía reconocer los deseos ocultos tras los orbes de Hibari. Haru sería un nuevo modo de acabar con la paciencia del carnívoro e insistente Hibari Kyouya.
Y si eso significaba tener roces tan insignificantes como un beso en la frente o en la mano, lo haría gustoso. Al fin de cuentas estaba aburrido
FIN (¿?)
N/A: Aclaraciones antes que nada
Su flor: El nombre de Hana significa Flor en japonés, por eso puse esa frase.
Acepto tomatazos, amenazas de bomba, o de asesinato. Acepto todos sus castigos, si les gusto dejen reviews por favor.
ATTEN: Suigin Walker
