No podía engañarse. Por más que lo intentara, fue un sueño demasiado claro para decir "No, Pipes, lo interpretas mal"
Ella sabía muy bien que esos eran sus recuerdos.

Dioses...

Esa mañana salió muy temprano de la cabaña. No quería que Lacy la encontrara en ese estado y comenzara a preguntar. No tendría las fuerzas suficientes para revivirlo.

Lo cierto es que el hecho de que Jason siguiese en el campamento, era un alivio. Tenía que contárselo a alguien. Su relación no había cambiado desde la ruptura. Ambos se amaban, lo sabían bastante bien... Como ahora la cherokee sabía la verdad.
¡A ella le gustaba Leo! ¡Desde un principio!

Caminó tranquila (o eso quiso aparentar) hasta la arena. Sabía que el rubio estaría allí, y en efecto, apenas la vio soltó su espada con la cual estaba entrenando. Corrió hacia ella, la abrazó y Pipes... No pudo evitar quebrarse.

Todos los que veían a estos dos semidioses, aún no creían en su ruptura. Las causas no fueron... Malas. No hubo peleas, sólo reflexiones. Seguían Lndo ellos, seguían amándose. Y eso confundía a la gran población del Campamento.
Pero Jason y Piper estaban aún más confundidos.

El tiempo que se tomaban era una manera de empezar de cero, sin recuerdos falsos. A veces olvidaban su guión, dejándose llevar por los sentimientos... Y hoy no era uno de esos días.

Acomodados en el búnker 9, la cherokee más tranquila, narraba aquel sueño. El hijo de Zeus nunca se había enterado de los hechos claros que la Niebla fundió en la mente de su...amiga. Ahora que escuchaba la historia, le era imposible pensar que Alguno de ellos, su mejor amigo y él, amaran a la misma mujer.

Jugaron con las memorias de todos. Y con sus sentimientos.

El elfo latino ya no estaba. Por más que recordara todo y notara sus sentimientos volver, le explico Jason, encontraría el dilema de amar a dos personas y...

Sólo poder corresponder a una.

—Leo Valdés, todo es más complicado sin ti.

Le hablaron al cielo, como aquella vez en la cabaña de Zeus. Recordando juntos, y compartiendo secretos. Tal vez, todo volvería a la normalidad. Con esa Cruel verdad detrás.

Pasaron días y noches sin sueños ni visiones. Tuvieron salidas, citas, compartires con los demás semidioses de la profecía. En aquellos momentos, Piper se volvía muda, y sólo sonreía ante la mención de algún recuerdo. O alguna mención de su antiguo amor.

El verano se terminaba, y debían decidir que hacer. Ella quería volver con su padre, pero no quería dejar a Jason, quería seguir intentándolo...

Ambos de irían.

¿Por qué la defiendes? Es una sucia ladrona.

Dylan miraba desafiante al Latino.

Todos aquí tenemos un mal historial, te lo recuerdo, señor Vandalismo.

Nadie dijo nada, la tensión se notaba en el ambiente. De repente, Dylan abrió mucho los ojos, exagerando un descubrimiento que acababa de hacer.

Te gusta ¡A Leo Valdez le gusta la pequeña despeinada hija de papi!

Leo le dio la espalda, caminando tranquilo de nuevo a su recámara. Sentía las venas ser fuego. Pero sonrió. Había que ver el lado positivo: Él no tuvo la necesidad de confesarlo, de otra manera su cabeza hubiese sido una fogata.

Abrió sus ojos. Se sentía un nuevo despertar, como si le volviesen a pinchar para la cura del médico. Por inercia se fijó si Festus estaba cerca. Pero el dragón estaba recostado unos metros más allá. A su lado sólo se encontraba Calypso.
El viaje estaba siendo muy largo, no sabían cuánto tiempo pasó. Al principio no era inconveniente, pero la impaciencia de la chica se volvía pesada.

Su mente trataba de evocar el reciente sueño, mientras miraba el largo cabello de su novia... ¿Eran novios? ¿Qué Eran? Estaba seguro que Dylan no se refería a Calypso, y que no fue una ilusión.

Parecía una verdad escondida en su cerebro.

Por un momento, se preguntó si había hecho lo correcto. Por un segundo, volvía a dudar.