Capitulo Uno: Despertar.
Cada tanto iban apareciendo alguna que otra visión en mi cabeza algunas de las que vi fueron esta: en una había un hombre ataviado con la típica ropa medieval y llevaba puesto un peto color negro, iba caminando hacia un jardín amplio lleno de flores en el cual dos doncellas, una de vestido rojo y otra de vestido beige estaban conversando cálidamente hasta que el tipo las interrumpió, después en otra el mismo hombre junto a la doncella de vestido beige iban ambos montados a caballo mientras eran acompañados de dos tipos con escudos y armadura de hiero, después vi como la doncella era alcanzada por una flecha mientras atacaban un gran castillo, el hombre este salió corriendo hacia ella y la tomo en sus brazos para luego intentar salvarla mientras una lagrimas le salían de los ojos, un tipo de armadura blanca vino para llevárselo a la fuerza a este aunque él no quería separarse de ella que lamentablemente había muerto. Luego era el mismo tipo pero ahora estaba contemplando como todo una gran ciudad era consumida en un gran incendio, lo más extraño de esa visión era que el tipo le salían como una especie de aura mágica de uno de sus ojos la cual era negra y que el fuego que se extendía en la ciudad también lo era, ahora podía ver como él mientras estaba tras unas rejas era visitado por la doncella del vestido rojo, ahí note que esta tenía el cabello verde, lo cual me parecía bastante peculiar. Después se lo ve asistiendo a una reunión en donde se podía ver a cinco tipos de armadura blanca y dos de hierro que custodiaban la entada, ahora se los veía con los mismos que estaban en reunión estaban intentando repeler un ataque enemigo el cual estaba formado por criaturas hechas de sombras y un montón de guerreros con cascos y escudos negros. Ahora podía ver como dos de los de armadura blanca junto con los de hierro estaba peleando con tres tipos: uno de cabellera castaña y corta que llevaba un mandoble, el otro era de cabello blanco y tenía una espada ligera, y el tercero tenía dos espadas pequeñas con lo cual le daba bastante pelea a los de armadura blanca. después se veía como el de armadura negra saca de una estantería dos libros cada uno con un símbolo distinto en su portada, pero era interferido por la doncella de vestido rojo con lagrimas en los ojos, luego, al final, se ve que este lo usa en la punta más alta de castillo en el que estaba con la doncella por detrás intentando evitar algo, el hombre empezó a flotar en el aire con los libros un resplandor blanco salía de los tres, se podía ver ahora como el castillo se encontraba en ruinas mientras un ejército invadía el lugar hasta que una gran luz blanca que provino de losas alto de este cubrió todo hasta desaparecerlo.
aquella luz en verdad era enceguecedora tanto que aun sabiendo que era una visión sentí como cerraba fuertemente los ojos, empecé a abrirlos para luego encontrarme en otro lugar, sentía que mi respiración era difícil y que me era imposible moverme, moví los ojos para ver en donde me encontraba, solo pude ver el techo y unas luces que me daban en la cara, una silueta tapo una de ellas y mirándome la cara, no podía verle bien la cara pero si notaba que estaba moviendo los labios parecía que me estaba diciendo algo, al final no le pude escuchar bien y por el cansancio que tenia me volví a dormir. Después de cerrar los ojos me vi en otras dos visiones en una pude ver a un poni o algo parecido color gris y de crin negra estaba junto a otros siete del cual uno de esos se le acerco con algo para entregárselo, la otra era el mismo poni con un sombrero marrón en medio de un desierto esquivando a un dragón de escamas celestes el cual levanto una gran nube de arena, después de eso me volvo a despertar ahorra era de noche o eso creo que es pues todo estaba a oscuras, un par de ojos dorados se hizo presente al frente mío estos parecían los de un gato por la forma de sus pupilas, después sentí mientras esos ojos no se apartaban de mi que dos personas estaba ablando, pero solo alcance a oír a una justo al final de esa conversación:
"¿Estás seguro de querer hacerlo?". Le pregunto una vos femenina, el otro no hablo, pero al parecer le asintió con la cabeza ya que continuo ablando ella. "Está bien si tu lo quieres, y espero que estés en lo cierto, no me lo quiero imaginar si hicimos esto por nada, minerva sal de ahí que estoy por yacer el hechizo y no quiero que se despierte". La gata le contesto con un maullido antes de retirarse de encima mío, después de eso sentí como una sensación cálida y agradable se iba haciendo presente en todo mi cuerpo hasta el pinto en el que me quede dormido una vez más.
Ahora estaba en otra más y esta que sería la última visión que tendría por el momento: estaba en lo que parecía ser un camino en medio del bosque en él se encontraba un chico al cual le calculaba once o dos años tirado en el suelo agarrándose del hombro y un caballo a la par, de pronto un grupo de tres hombres de armadura de hierro y a caballo se le acercaron, uno de ellos bajo de golpe del caballo y se arrodillo a su lado.
"¿Joven Damián te encuentras bien?". Le pregunto uno de ellos que intento moverlo, pero el gimió de dolor apenas intento tocarlo.
"¿Que sucede?". Pregunto un hombre que llego en un caballo color negro este tenía una armadura color blanco, su piel era bronceada y una larga cabellera negra que le llegaba a penas a la mitad de la espalda que con aire de autoridad llegaba.
"Mi señor el joven se cayó del caballo cuando se sintió aquel estruendo cerca del campamento al parecer el animal se asusto y lo derivo y termino rompiéndose el hombro". Termino de decir el que estaba junto al adolescente, aquel hombre se bajo del caballo y se arrodillo con ambos tomo el hombro del niño y lo aparto un poco para saber cuan roto estaba, el chico solo grito con mucha fuerza.
"De verdad que está roto". Dijo apartando la mano. "No te preocupes Damián todo va estar bien". Le dijo para luego sacarse el guantelete y posarla en su hombro nuevamente. "sanationis acceleraretur". Pronuncio mientras un aura celeste claro cubría la zona dañada, un par de ruidos de usos acomodándose después el aparto la mano y con una gran sonrisa le dijo. "Bien como nuevo, te sugiero que te agarres bien para la próxima".
"Está bien". Le contesto el joven mientras se tocaba el hombro algo asombrado por lo que había visto.
Esas palabra que pronuncio el tipo de armadura blanca las repetía constantemente en mi mente una y otra vez, hasta incluso creo haberla repetido un par de veces, y en cada una de esas sentí como la misma agradable y cálida sensación que había sentido aquella vez. No se cuanta veces me abre despertado. en lo que llevo aquí unas veces de día y otras de noche, algunas con gente, que por culpa de mi miopía y el hecho de que no me podía mover mucho, nunca los pude ver claramente, y otras solo, cuando venia gente sentía que se asombraba cada vez mas ya que una de esas sentí como una voz femenina empezó a llamar a un médico, al parecer era una enfermera que me estaba tratando el daño que sufrí en la espalda, ya que estaba de lado cuando me desperté, al llegar el médico dijo algo de que no era posible lo que veía, no sé que estarán viendo pero también me estaba inquietando.
El tiempo paso y un día, muy temprano me pude despertar del todo, hice el intento de levantarme, pero tenía el cuerpo algo entumecido, seguí intentándolo varias veces hasta que pude lograrlo, me senté y mire a un costado en una mesita pequeña estaban mis lentes y el puñal, me destape y me note que estaba vestido únicamente con mis bóxers, no preocupe mucho por eso y baje de la camilla que era algo baja para una de hospital, a gatas poder mantenerme en pie para ir a buscar mis lentes, una vez pero me examine bien el cuerpo y note que mi brazo ... tenía unas vendas al igual que unas de mis piernas, había una especie de parche en mi espalda, lo cual podría deducir que era el lugar en donde medio con el aguijón la manticora. Después me puse a ver a mi alrededor para notarme en una habitación de hospital, me parecía gracioso pensar que después de cerca de seis o siete años me encontraría devuelta en uno, sentí que alguien abrió la puerta de la habitación, me gire en torno a esta para toparme cara a cara con algo inesperado, por la puerta estaba entrando una poni blanco y de crin celeste usando un traje de enfermera cargando una bandeja de metal con algo que no alcance a ver.
"¿Pero qué mierda?". Alcance a decir por la reacción que tuve al ver algo que estaba fuera de lo normal, acto seguido el poni salió inmediatamente serrando de un portazo la puerta, también pude sentir que llamaba a un doctor algo alarmada. ¡El poni hablo! Por alguna razón sentía que no pintaba nada bueno aso que tome el puñal y me prepare para lo que pueda venir, poco después llega la poni con otros dos: uno contraje de medico con estetoscopio colgando del cuello, y el otro era un... ¡UN PEGASO! ¿Pero qué onda? ¿Esto es posible aquí? Ya me era suficiente que el poni haya hablado. Los tres al verme con el arma en la mano hicieron distancia para que nada malo suceda, uno de ellos quiso acercarse.
"No, aléjate, tengo un arma y no pienso usarla". Le dije al pegaso que quiso acercarse.
"Cálmate, esa no es manera de tratar al que te salvo la vida". Me contesto este, y con eso me asalto un recuerdo, el que me encontraba en el bosque después de haber matado a la manticora, justo después cuando vi como un ser encapuchado salía de entre los árboles, después de eso me vino un dolor de cabeza, haciendo que me la agarrara con la otra mano. "¿Te encuentras bien?". Me pregunto algo preocupado.
"Si, solo me duele un poco la cabeza". Le conteste intentando ahora en mantenerme en pie.
"Sera mejor que se recueste, acaba de despertar, y lo más probable es que no este del todo bien". Me hablo el médico examinándome desde donde estaba mi estado.
"El doctor tiene razón, recuéstate". Le siguió el pegaso, sinceramente no me sentía en las mejores condiciones, así que les hice caso, pero no sin antes decirles algo.
"Solo si me prometen no hacerme nada raro y que me digan en donde estoy". Termine diciendo bajando por completo el cuchillo.
"No te aremos nada raro, es mas la enfermera vino a cambiarte los vendajes cuando te encontró despierto". Continúo el médico, yo termine enfundando el puñal y recostarme devuelta en la camilla.
"Vaya si que es alguien duro de convencer". Me dijo el doctor mientras se acercaba a revisar mi cuerpo.
"Ya me lo han dicho varios". Le conteste en broma, el médico solo giro los ojos antes de empezar su trabajo.
Paso un buen tiempo revisando cada una de mis heridas, las cuales ya estaban curadas, y a medida que las veía me empezó a contar de lo que me había sucedido: resulta que había quedado inconsciente por dos semanas en las cuales por alguna razón extraña empecé a recuperarme de manera "acelerada", yo le pregunte el por qué y él me contesto que teniendo en cuenta la cantidad de fracturas y la de las heridas recibidas, añadiendo el desgarre de algunos músculos, me debería tardar alrededor de dos meses en recuperarme antes de tener que pasar a habilitaciones por el tiempo en el que pasaría inmóvil, me sorprendí mucho puesto que eso no me lo esperaba y mas sabiendo que soy ordinario en todo los sentidos, lo único que por poco parecía normal era la herida de la espalda, el veneno me había destruido gran parte de la piel de la zona afectada, y que le sorprendió que hace unos días atrás estaba casi recuperada. Recordé en ese instante que en una de las veces en que me desperté en el que estaba situado de lado para que me curaran esa herida y que la enfermera se había ido a buscarlo alarmada por algo, ahí me di cuenta el porqué, tras eso con una mano me toque la zona esa en donde se encontraba ahora una especie de parche hecho con vendas y gazas.
"No te preocupes mucho, ahora mismo voy a ver como esta". Me dijo el doctor mientras dejaba en paz el brazo que use para evitar que la manticora me mordiera el cuello, cuidadosamente el retiro el parche y examino lo que tenía en la espalda. "Muy bien parece que la herida ya está cerrada, pero a juzgar por las marcas azules en la zona esta, puedo decir que el veneno todavía no ha sido eliminado de tu organismo". Termino diciendo este mientras anotaba algo en una tableta que le acerco la enfermera.
"Y eso quiere decir que...". Le decía esperando a que me respondiera con lo que yo más esperaba.
"Que ya lo puedo dar de alta. Ya que no le encuentro ningún inconveniente que me permita retenerlo más tiempo". Me sentía alegre por dentro al saber que saldré. "Aunque". Joder no quería más impedimentos ahora mismo. "Deberá tonar una de estas pastillas cada veinticuatro horas". Terminó lo que me decía para darme después un pequeño frasquito varias pastillas en su interior.
"¿Y estas para qué son?". Le pregunte mientras lo agitaba a contraluz.
"Son para el veneno que todavía circula en tu cuerpo, recomiendo que tomes una ahora mismo". Me contestó, la enfermera que ahí estaba me alcanzo un vaso con agua el cual acepte y me bebí mientras consumía el medicamento antes dicho. "Bien, enfermera dele sus cosas mientras veo a otros pacientes". La aludida solo afirmo con la cabeza mientras se dirigía a un mueble. En lo que yo esperaba tranquilamente la cama a que me pasaran mis cosas el pegaso que estaba hace un rato se me acerco dejando una bolsa sobre la cama.
"Y como es la cosa. ¿Ya te puedes ir?". Me pregunto este.
"Pues, tal parece que sí, y dime. ¿Qué hay en la bolsa?". Le pregunte interesado en su contenido.
"Pues, tu ropa, resulta que cuando llegaste, la que traías puesta estaba toda manchada de sangre y rota así que me la lleve e hice que un diseñador hiciera unas nuevas a base de las anteriores". Me contesto, registre el interior para luego ver que dentro había un par de pantalones jeans y un par de camisas de color gris, en eso la poni enfermera me dejo mis botas, el estuche de mis lente, y el puñal junto a esta, me vestí un poco intranquilo mientras notaba que en ningún momento la enfermera me quitaba un ojo de encima. Después coloque todo en una mochila que también me la había traído el pegaso, notando así algo que había pasado por alto: un par de bóxers, tras verlos saque la conclusión de que también me los tuvieron que sacar para tomarle las medidas, y eso quería decir que por un tiempo la enfermera me había visto completamente desnudo, ella al ver cómo veía con duda la prenda, se torno roja y salió con algo de vergüenza por la puerta de la habitación al terminar de guardar todo salí acompañado por el pegaso de hospital, en la salida sentí como el estomago me rujía, ya que por mucho tiempo no había comido nada.
El pegaso me invito a comer ya que tenía que hacer unas cosas, y en el transcurso de la comida me explico todo desde donde estaba, y como él me encontró. Me dijo que estaba en Hoofington una ciudad de Equestria, un país gobernado por dos princesas: la princesa Celestia y la princesa Luna. El me había encontrado gracias a una poni encapuchada que gritaba auxilio, esta le hablo de mi y señalo donde me encontraba esperando encontrarse con algún poni mal herido, pero solo se encontró con migo y cuando quiso preguntarle algo a la poni esta había desparecido.
Yo le dije después que esa pudo haber sido la que vi antes de quedar inconsciente, para que después los dos quedáramos pensativos. Después de eso le pregunte de las marcas que tenían en los flancos así sacándonos de ese transe, este me contesto que esas marcas se llamaban cutie mark y que estas aparecían cuando un poni descubría su talento especial, después de la explicación me mostró la suya que era un rayo y me contó que esa la gano al descubrir que su talento era la velocidad de lo cual él vive compitiendo en diferentes carreras. Tras esto pasamos el rato conversando de donde venia, obviamente le omití un par de cosas, y le dije que lo que más quería en ese momento era regresar a mi mundo, ya que con todo lo que hablamos era obvio que no me encontraba en la tierra.
Lamentablemente el me dijo que la única manera que él conocía para que yo pudiera regresar, era viendo a la princesa Celestia, pero eso era algo imposible para mí, pero que si llegaba a hablar con su alumna especial por algún modo podría llegar a hablar con ella. El problema era que ella vivía en Poniville y quedaba lejos de ahí y para llegar debía tomar un tren, al principio le pedí que me dijera para donde era, pero él insistió en que fuera en tren y me paso algo de dinero para que lo hiciera. Sinceramente hubiera preferido ir caminando, pero no podía negarle toda la ayuda que él me estaba ofreciendo, después de eso me dijo donde estaba la estación de trenes y se fue, ya que según el tenia asuntos pendientes que resolver antes de irse el también por razones personales.
Tras caminar un buen rato llegué a la estación, me dirigí a la boletaría y compre un pasaje a Poniville, me quede sentado en el andén hasta que llegara el tren, y en transcurso de los minutos vi pasar al frente mío un montón de ponis, entre ellos una clase que no le di importancia hasta ahora: los unicornios. Sinceramente no les había prestado atención, hasta que vi como uno hizo brillar su cuerno para que un grupo de maletas empezara a flotar hasta una carreta. También se me acercaban curiosos alguno que otro potrillo al verme, pero no pasaba mucho para que alguna poni se lo llevara alejándolo de mi, en eso sentí el silbato del tren, me pare de donde estaba parado y directo al andén del tren. Mientras esperaba vi como dos pegasos se ponían a mi lado para esperar también el tren, una era una pequeña potrilla de piel rosa y crin lisa color uva, sus ojos eran azules y carecía de la marca en su flanco, la otra era color vede, de crin roja atada en una trenza, no llegue a verle el color de sus ojos pero pude notar que su cutie mark era una flecha y a juzgar por su altura deduje que era una adolece. La pequeña me miro y me regalo una sonrisa a la vez que me saludaba con uno de sus cascos, la otra se encontraba acomodando alfo en su mochila. Después de que esta terminara de ver lo que llevaba le hablo a la más pequeña.
"Listo todo en orden, bien Cloud, dame los boletos". Le pidió esta a la más pequeña.
"¿Que boletos?". Le pregunto desorientadas.
"Los que te di para que cuidaras en el parque". Le respondió esta, por alguna razón sabia como terminaría esa conversación
"Yo no los tengo". Le decía está un poco asustada de la otra pegaso.
"¿Como que no los tienes? pero si yo te los di... oh no, no me digas que te los olvidaste haya". La más pequeña no contesto solo agacho la cabeza, al parecer si lo hizo. "Sube". Le dijo agachándose para que la pequeña se montara en su lomo. "Hay que encontrarlas rápido antes de que perdamos
El tren". Termino diciendo para luego salir volando rápidamente con la otra encima.
No paso mucho para que llegara el tren, cuando ya dieron la orden de que se podía abordarlo me metí y me senté junto a una ventana que daba a los andenes en donde había visto a las pegasos, me quede viendo nervioso a ver si y lograban llegar, el vagón se empezaba a llenar, pero los ponis evitaban sentarse conmigo dejándome solo, y así pasaron los minutos hasta que el silbato del tren sonó y empezó a moverse.
Por momento pensé que no lo habían logrado, hasta que sentí un par de voces que reconocí al toque, me asome por el respaldar de asiento para verlas acercarse, se veía que la mayor estaba buscando un lugar en donde sentarse, lamentablemente todos los lugares estaban ocupados a excepción de los que estaban junto a el mío, se la veía a verlos desocupados, pero no me había notado hasta que se acerco, pues al verme se sorprendió, por momento se la veía dudando si sentarse o no, no paso mucho para decidir en sentarse que estaban por delante del mío mirando a mi dirección, la más pequeña se la veía algo contenta y como que no le importaba viajar con un ser extraño a lo que acostumbran ver.
Y así el viaje siguió de esta manera, lo único que nos separaba era una mesa fija al suelo del tren, yo me quedaba viendo la ventana mientras la mayor de las dos pegasos leía un folleto y la más pequeña jugaba sobre la mesa con una pequeña pelota, de la cual me pregunte de donde la saco. Yo también tenía un folleto y en el leí que mi destino está a un día de viaje y que pasaría por tres pueblos antes de llegar a Poniville, ya habíamos pasado por uno de esos pueblos y la misma cantidad de ponis que se habían bajado en este se habían subido, lo cual le molestaba a la mayor, al parecer mi presencia le molestaba, yo solo hacia caso omiso de sus quejas. llegó un momento en el que me sentía demasiado aburrido que empecé a tararear varias canciones que me savia de memoria mientras marcaba el ritmo con los dedos, al parecer la pequeña le gustaba eso ya que empezaba a inventarse letras para eso, lo cual me hacia desconcentrarme de vez en cuando, dure un buen tiempo así hasta que ya no encontraba ninguna canción más que una que me parecía infantil por el ritmo que tenia, la empecé a tararear, lo curioso es que cuando lo hacía no sentí en ningún momento a la pequeña cantar hasta que un grito me saco del trance, no tanto a mi sino que también para el resto de los pasajeros.
"¡LA HOJA DEL PINO!". Grito está al lado mío dándome un buen susto, como hizo para cambiar de lugar si estaba ase unos segundos delante mío, para eso tenía que haber pasado por encima de la otra.
Tras recuperarme vi que las dos pegasos me miraban sorprendidas, sobre todo la que tenía encima, y que los demás ponis nos clavaban sus miradas curiosas.
"¿De dónde sabes esa canción?". Me pregunto la pequeña incomodándome un poco.
"La aprendí cuando iba a un conservatorio musical. ¿Porqué?".Le conteste.
"Es que mi madre me cantaba esa canción cada vez que iba a dormir". Me dijo algo triste y sacando un par de lagrimas.
"Vamos Cloud, ve aquí". Le dijo la otra para que la pequeña fuera con ella esta se le acerque volando.
"Blood, la extraño mucho". Dijo llorando en los brazos de la otra.
"Si yo también la extraño". Trataba de consolarla mientras yo por mi parte, recibía miradas fulminante de los demás ponis, la verdad es que esto me hizo sentir mal y tenía ganas de gritarles a los otros a que me dejaran en paz, pero no lo hice y me quede cayado mirando por la ventanilla del vagón.
No sé en qué momento me había dormido, pero ahora estaba en otra visión, en esta me podía ver junto a un chico de aproximados dieciséis años, sentados junto a un árbol mirando al horizonte, me levante de ahí mire a mi alrededor, note que un viejo venia por detrás, esta se le acerco al chico y le hablo.
"¿Que le sucede joven Damián? ¿Porqué no está en el castillo practicando magia?".
"No me siento de humor para practicar". Le contesto este, claramente se le podía ver que algo le afectaba.
"¿Tienes algún problema que contarme?". Le pregunto esta mientras se acicalaba una larga barba.
"Nada de importancia".
"Pues entonces déjame ayudarte". Le dijo para luego arrodillarse sobre unas de sus piernas y extendiendo una de sus manos a él.
"¿Q-que vas a hacer?". Le pregunto este mientras trataba de alejarse del anciano que logro alcanzarlo y tocar su frente con uno de sus dedos.
"Pax Animi". Dijo y de su dedo salió una tenue luz blanca que envolvió la cabeza del joven por escasos segundos. "Y ahora dime. ¿Cómo te sientes?".Le pregunto dejándolo en paz y volviéndose a parar, el joven solo lo miraba sorprendido desde el suelo.
"Bien. ¿Qué me hizo?".Le dijo este.
"Aplique en ti el conjuro de paz mental, este solo se le aplica a aquellas personas cuyas dudas e inquietudes le atormentan la mente a las personas, también sirve para alejar la tristeza y otros males, incluso puede llegar a curar la locura, es algo útil cuando unos siente mal por un hecho que le afecto mucho, sin lo que le haya ocurrido". Le explico este mientras contemplaba el horizonte con los brazos cruzados en su espalda. "Es un bonito lugar el que viniste a solucionar tus problemas". Dijo este para luego desvanecerse en el aire junto con todo lo demás. Ahora me encontraba en aquel espacio vacío en el que me encontraba hace mucho tiempo atrás, solo que ahora me venía a la mente de lo que había sucedido hace unos segundos en el tren, me sentía mal por hacerle recordar algo doloroso a la niña, no era mi intención, y para colmo estaban todo esos ponis que me miraron mal, una amarga sensación me invadía cada vez que pensaba en eso, hasta que me acorde del conjuro que el viejo utilizo, sé que no sabía magia y que no la poseía , pero me sentiría mejor si lo intentase que sentirme de esa manera, me senté con las piernas cruzadas y cerré bien los ojos mientras pronunciaba las palabras: Pax Animi.
Cuando volví a abrir los ojos me encontraba recostado sobre la mesa, por alguna extraña razón me sentía mejor que antes, mire al rededor y veía que habían pocos ponis en comparación con los que habían cuando sucedió lo otro. Después mire por la ventanilla y vi ya era de tarde, deduje que me había dormido por más tiempo de lo que había imaginado y que ya habíamos pasado el segundo pueblo, mire al frente y vi que las dos pegasos estaban sentadas, Cloud estaba recostada en su hermana durmiendo mientras esta le acariciaba su crin, esta me vio despierto y me empezó a hablar.
"Que bien que despiertas". Me dijo aliviándose de algo.
"¿Por qué? ¿Paso algo?". Le pregunte intrigado.
"Nada especial, es que vi como tu cabeza se caía en la meza, pensé que algo malo te había sucedido". Me explico ella, y dándome motivos para poder explicar el porqué me había despertado contra la mesa.
"Hey Blood". Intente llamarle la atención, lo cual funciono. "Perdóname si hice llorar a tu hermana". Le dije agachando un poco la cabeza, lo cual sorprendió a la pegaso ya que ella no se lo esperaba.
"No hay nada de que pedir perdón".
"¿Segura?". Le pregunte dudoso ante lo que me decía.
"Si". Me contesto y mientras soltaba un par de lagrimas. "Es que hace tres años que murió nuestra madre dejándonos solas con él, y muchas veces mi humana antes de dormir me pedía que le cantara esa canción, pero yo no me acordaba la letra". Me siguió explicando, le sentí algo de lastima, pero había algo de lo que me dijo que me dejo con una pequeña duda.
"Perdona, pero con 'El' te refieres a tu padre ¿verdad?". Le pregunte.
"Si es que se le puede llamar así". Me dijo con la voz un poco quebrada, me da la sensación de que sin quiere le abrí una herida que no quería.
"Oh, disculpa no quería...". Quería intentar disculparme pero ella me interrumpió.
"No hay porque pedir disculpa". Me dijo intentando disimular un poco el dolor que sentía mirando por la ventanilla, y otra vez me sentía mal, ahora le había hecho daño a ella y por más que me quería disculpar ella negaba con que no había razón, por un momento pensé en el conjuro, pero de nada sirvió, seguía igual, así que junto a ella también me quede mirando el paisaje de la tarde.
"Si tienes ganas de llorar, llora". Le dije sin saber por qué.
"¿Y porque lloraría?". Me pregunto tratando de secarse las lágrimas que aun le salían.
"Porque es mejor sacarlo, que guardárselo adentro". Le conteste algo indiferente, ella solo me miraba ahí sosteniendo a su hermanita que dormía hasta ese momento.
"Blood. ¿Sucede algo?". Le pregunto llamándole la atención algo somnolienta.
"No, nada, no pasa nada". Le decía evitando seguir derramando lágrimas, pero le fue algo imposible que al cabo de unos minutos empezó a llorar abrasando fuertemente a su hermana.
Ya había pasado unos minutos de que Blood se había puesto a llorar, y ahora se encontraba mejor, después nos presentamos como correspondía, ellas me dijeron cuáles eran sus nombres, la mayor se llamaba Bloody Wings, pero ella prefería que la llamaran Blood nada mas, la menor era solamente Cloud, después me dijeron que estaban yendo a la casa de una tía en Poniville para vivir ahí, les dije que también iba para ahí, aunque para otra cosa, luego pasamos lo que daba de la tarde jugando con la pelota de Cloud, y un par de juegos de mesa que por casualidad Blood traía, por momento todo parecía ir bien hasta que Blood me pregunto algo.
"Oye Daniel. ¿De dónde eres? ¿Y que eres? Nunca antes había visto a un poni parecido a lo que eres". Me dijo mientras repartía unas cartas para iniciar una partida.
"Para la primera, solo te puedo decir que no soy de Equestria". Le conteste algo sarcástico.
"Ja, ja, ja, que gracioso". Me decía mientras me fulminaba con su mirada, Cloud solo se le reía.
"Y para lo segundo, soy un humano". Ella me miro dudosa ante lo que le dije. "Para explicarte mejor que es un humano soy una especie de mono evolucionado con poco pelo". Ella y su hermana me miraron con una cara de no entender lo que les había dicho. "Creo que sería mejor en dejarlo en que soy un humano nomas". Les dije y ambas asintieron con la cabeza, sentimos después como sonaba el silbato del tren, y vimos que ya nos estábamos acercando a un pueblo, justo paso un inspector por el vagón pidiendo los boletos, lo detuve y le pregunte si podía bajar por unos segundos a comprar algo y este, para mi fortuna, me respondió que si, después les dije a la chicas y les pregunte si querían algo, solo Cloud me respondió con demasiada alegría un muffin de chocolate con crema, Blood solo un pay de manzana.
Apenas llegamos me dieron quince minutos para poder regresar y al salir al andén, por un lado vi a un grupo de ponis con aspecto de pandilleros armando escándalo con ferroviario, el escándalo que armaban era tal que unos ponis con armaduras se les acercaron a calmar la situación, y mientras lo hacia otro grupo de esos ponis iban metiendo una especie de baúl en el vagón del frente. Uno de esos se detuvo a mirarme, este era un unicornio negro y de crin gris oscura, traía una armadura diferente a los demás, y apenas distinguí su cutie mark la cual era una lanza sobre una medialuna, este me miro de reojo antes de meterse en el vagón con los demás. Me fui de ahí tratando de encontrar rápido un negocio en donde comprar todo, lo cual no tarde mucho ya que por un momento sentí el dulce aroma me indico donde, al entrar algunos ponis que estaban ahí se sorprendieron de verme, yo camine tratando de ignorarlos hacia el mostrador donde me atendió un viejo poni color naranja y crin canosa, mire bien lo que tenia y le pedí unos seis moffins de chocolate con crema y dos pay de manzana medianos pera llevar, tras haberme dado lo pedido, y de haberle abonado con lo justo me volví lo más pronto posible. Al llegar vi como los pandilleros se metían sin protestar demasiado, al vagón de atrás, junto al tren se encontraba el inspector que al verme me hizo seña para que me apurara subir al tren. Una vez adentro el me hablo.
"valla suerte que tienes, el grupos ese de rufianes nos hicieron tardar más de la cuenta". Me dijo, dándome notar que era alguien mayor por el tono de voz.
"Y yo creí que por poco perdía el tren". Le conteste de manera sarcástica, ambos nos reímos un poco. "Disculpe". Le llame la atención. "¿Esos no causaran ningún problema, verdad?". Le pregunte teniendo esa inquietud con respecto al grupo ese.
"No se Preocupe, ellos no molestaran mientras la guardia real está en este tren". Me dijo calmándome, le agradecí por el hecho y le regale uno de los muffins que había comprado.
Cuando me volví con las demás note que había uno de esos ponis con armaduras en el fondo del vagón, le pregunte a Blood que era ese poni y ella me explico que es un guardia real, lo que hizo pensar en aquel baúl extraño, capas que llevaban algo importante como para que vinieran varios de ellos. Les pase los muffins y uno de los pays a las hermanas mientras que yo solo me comía la mitad del otro, el cual lo corte con el puñal. Al caer la noche las pegasos se durmieron con algunos de los pasajeros que había en ese entonces, yo me quede mirando en dirección al guardia que de vez en cuando me clavaba una mirada intimidadora hasta que me llego el sueño, me recosté en la ventana y cerré los ojos.
Ya solo quedaba un par de horas para que mi aventura empezara.
