Todos los personajes y texto en negrita pertenecen a Rick Riordan yo solo los usaré para este fic.
Todos comenzaron a entrar en la sala de tronos no sabían muy bien como sentirse con los nuevos invitados en especial el hijo de Hermes y también por Annabeth bueno que debían estar felices la chica estaba ahí y ya había sido curada pero no estaba el hijo de Poseidón lo que significaba que él estaba solo, solo en aquel lugar del sueño que tuvieron y eso no era bueno.
Nico era uno de los que peor estaba y no se había alejado de Will ni un instante debes en cuando miraba hacia la puerta esperando la llegada de Percy eso es lo único que quería que el este ahí pero no, el idiota decidió mandar a la hija de Atenea primero que él, siempre hacia cosas así eso era lo que más molestaba al hijo de Hades porque no se permitió que lo trajeran a él primero ¿tanto le costaba ser egoísta y pensar primero en él?.
- Aquí siéntate Nico - le indicó el hijo de Apolo sentándose en un sillón grande, el chico se sentó y junto a él lo hizo Hazel.
- Él va a estar bien Nico él es fuerte - ella trataba de sonar valiente sabía que para Nico el hijo de Poseidón era muy importante, después de todo él había ido a su rescate, el ojinegro solo se limitó a asentir no medio palabra alguna, Frank se sentó junto a Hazel apretando su mano, sabía que esto también era difícil para ella, después de todo habían formado un equipo y sabía que Percy le quería a ella como una hermana pequeña.
Leo se sentía entre aliviado y culpable, lo primero porque la mitad del dúo que cayó a ese lugar ya estaba aquí y lo otro porque faltaba la otra mitad de ese mismo dúo, seguía sintiendo que todo era su culpa, solo por prestarle atención a la bendita estatua, si él no hubiera hecho eso, si él no hubiera abierto la galleta, esa era otra razón más del porque esto era enteramente su culpa, se sentó junto a Piper tomando su mano.
- Todo va a estar bien Leo - le susurró su amiga usando un poco de su poder logrando que el se calme un poco, Jason rodeó el hombro de su novia apretandolo un poco y luego apretó el hombro de su mejor amigo.
- Él llegará después es seguro - trataba de que su amigo no se sienta tan mal sabía que el se culpaba, bueno todos lo hacían después de todo, habían estado allí y ninguno pudo hacer absolutamente nada para salvarlos.
Los dioses se sentaron en sus tronos, los reyes veían a todos con algo de enfado, pues ninguno parecía mostrarle respeto, los hijos de Zeus en ningún momento se habían acercado a hablar con él, a la reina ni la registraban y si lo hacían era para enviarle malas miradas y eso no estaba bien, según ella, pues no debían tratarla así, Demeter veía a sus hijos con preocupación ya no estaban felices como hace horas atrás o hace unos días, otra vez estaban marchitos, no era la única que veía a sus hijos así, Dioniso, Afrodita, Ares, Hefestos y hasta Hades lo hacían.
Anfitrite por otra parte no entendía bien el motivo del ambiente, el Dios del sol ya les había puesto la información sobre el primer libro en sus mentes, pero eso no explicaba porque todos parecían tristes y acongojados, Tritón tampoco lo entendía, aunque por una parte saber que el odioso Dios de las fronteras del mar antiguo era ahora una semidiosa y cazadora, lo había puesto bastante feliz, porque era uno de los hijos de Zeus que peor le caía.
Apolo con un chasquido de dedos hizo aparecer la camilla en la cual Annabeth estaba recostada y junto a ella en una silla estaba sentada la teniente de Artemisa, la diosa de la luna vio con preocupación a su teniente pero sabía que era mejor no molestarla pues se veía cansada y bastante preocupada, en un asiento más allá apareció el hijo de Hermes, al cual los campistas ignoraban en especial sus hermanos, pero quien no lo ignoró fue Zeus.
- Preséntate- bramó el rey de los cielos viendo fijamente al chico, este frunció el ceño no le agradaba para nada el Dios, bueno más bien ninguno de los dioses, Hermes sabía lo que pasaría en cuanto el chico se presente así que estaba sosteniendo su caduceo.
- Luke Castellan hijo de Hermes- lo último lo dijo con odio, que le hizo dar al Dios de los ladrones un pequeño hincón en su divino corazón y tal como se lo esperaba Zeus saltó.
- ¡Tú eres el que va a robar mi Rayo! - Grito el Dios del Rayo levantándose, apretando su perno y apuntando al pecho del chico que vio con terror hacia al Dios pero una mano detuvo al gran rey.
- No debes lastimar a ningún invitado - hablo con una voz fría y seria Poseidón que eran quien menos se esperaban que lo detuviera después de todo el hijo del Dios de los ladrones había sido quien atacó a su muchacho - ¿Quieres que las moiras te castiguen? - cuestiono mientras Zeus le veía con indignación e ira, se safo del agarre y volvió a su trono, esto era una vergüenza para él, pues Poseidón demostraba poder detenerlo cuando quisiera, el Dios de los mares regresó tranquilo a su asiento, mientras Hermes lo veía con agradecimiento y Luke soltaba el aire que había retenido.
Los semidioses estaban más que sorprendidos por la acción y luego sonrieron con tristeza estaban seguros que así habría actuado su Percy por mucho que el dijera que odiaba al hijo de Hermes sabían que aún así el saltaría en defensa de él sin importarle que vayan a acabar con su vida porque así era él.
Los Stoll vieron por un instante a su hermano, de la que se había salvado, ellos aún no perdonaban lo que había hecho y tal vez nunca lo harían, porque primero que todo los abandono a su suerte, el había sido su líder por muchos años y después atacó el lugar que también alguna vez llamó hogar, sin importarle si quiera que ellos estaban ahí.
Chris por otro lado prefería ni mirarlo y solo mirar a Clarisse otra que estaba preocupada por que faltaba el estúpido hijo del Dios del mar, ese ser molesto que llegó a meterse en sus vidas y que los mal acostumbro a estar siempre para ellos, eso también le tenia molesta, por supuesto estaba feliz de que la princesita de Atenea esté con ellos, pero le faltaba el otro.
Luke veía a sus hermanos, preguntándose cuánto daño pudo haber causado, si él solo quería lo mejor para los semidioses y Cronos le había prometido eso, que todos iban a ser bien tratados, una vez que sepan que debían estar de su lado, pero él sobre todo miraba a Chris que estaba con la hija de Ares, el ni siquiera lo había mirado, eso le parecía extraño después de todo se había convertido en su mejor amigo junto con Ethan el cual no veía por ningún lado.
- Muy bien este es el segundo libro - dijo Apolo con un rostro neutro viendo el título ¡oh! este libro le iba a fascinar a su tío Poseidón, se aclaro la garganta - El libro se llama Percy Jackson y el mar de los monstruos - cuando el Dios del sol terminó de leer le dedicó una mirada a su tío que se puso pálido.
- Perfecto, simplemente perfecto, ¿justo él tenia que ir a ese mar? no podía ir a otro ¿verdad? - el Dios ya estaba lamentando este libro preguntándose si las moiras no lo estaban castigando a él en vez de Atenea, por otro lado la diosa no había despegado la vista de su hija que dormía y en silencio esperaba que ella no le haya acompañado al chico en ese viaje.
- Tranquilo papá tal vez solo es el título y el no llego a ese mar - trataba de tranquilizarlo Orión pero luego vio que los griegos desviaban la mirada eso no era bueno.
- ¡Nuestro hermanito si que salió aventurero! - decía un feliz Teseo mientras abrazaba a Tritón, hace rato que lo había conseguido y no se le había soltado para nada, bueno es que era su forma de no ponerse triste ni pensar en su pequeño hermanito y cierta diosa.
- Tu hermanito me va a matar siendo inmortal - mascullo Poseidón y los demás solo le brindaron sonrisas comprensivas.
- Bueno bueno que ahora va el título del capítulo - sonreía Apolo pensaba que así estaba mejor entre más rápido leyeran más rápido tal vez traerían a su pequeño ex paciente que por alguna razón el ya le tenia cariño - se titula... - vio el libro sin decir nada.
- Lee de una vez Apolo - demandó Artemisa viendo a su hermano este tenia una sonrisa creciendo en su rostro para después soltar una carcajada, bueno la diosa estaba feliz de que el salga esta tontería, pero ya quería que empiece de una vez a leer - ¡Que leas! - le mando una flecha que abrió un surco en medio de su cabello.
- ¡Con mi cabello no Arty! - chilló el Dios sacando la flecha y acomodándose mientras las cazadoras reían por lo bajo igual que cierto rubio.
- Entonces lee de una vez y deja de reír como el idiota que eres - espetó ella el Dios hizo un puchero haciendo que los demás rían levemente, Atenea vio un instante al Dios del sol, ahora estaba segura que había visto mal cuando fue a su templo pues ahora hacia sus tonterías y reía.
- ya ya leo- acomodó una vez más el libro - Capítulo 1: Mi mejor amigo se prueba un vestido de novia - Los campistas no pudieron evitar soltar risitas con el título igual que algunos dioses entre ellos Hermes, Luke lo veía de vez en cuando.
Después de un momento las miradas fueron a Annabeth que dormía y Atenea fruncio el ceño - Dice mejor amigo no amiga - aclaro Thalia al sentir las miradas en su dirección y estas se desviaron hasta un sonrojado sátiro.
- Y ¿qué tal te sentaba el vestido? - bromeo Travis viéndolo de arriba abajo prefería bromear que seguir sumido en la tristeza en especial porque consiguió que Katie riera ligeramente.
- Le sentaba fenomenal- acotó Clarisse con una sonrisa malévola en su rostro mientras Grover enrojecia más.
- No es cierto - se defendió el sátiro- Me hacía ver los brazos muy gordos- al instante que dijo esto se arrepintió pues todos estallaron en carcajadas mortificandolo más.
- ¡Ay querido! yo te podría recomendar unos modelos bellisimos que hay en una tienda - sonreía Afrodita pues el sátiro había logrado con su comentario aligerar bastante el ambiente.
- Bueno pero hablen de vestidos más tarde que ahora vamos a leer - dijo Hestia con una sonrisa tierna los demás se permitieron reír un poco más y el sátiro solo suspiro mientras Quirón le daba palmadas en la espalda para tranquilizarlo.
Mi pesadilla empezaba así:
- Y empezamos el capítulo tan bien como el título del libro - resoplo el Dios de los terremotos, su consorte solo se lo quedó mirando, sabe cuanto él se preocupaba por sus hijos pero le parecía una exageración, solo era un sueño bueno que ella vio los del libro anterior pero seguían siendo solo sueños ¿no? además no podían ser peores que los que ya tuvo con Cronos.
- Los sueños de nuestro hermano son horrendos - declararon los tres héroes hermanos del chico de la pesadilla y Tritón solo se los quedó mirando mientras aún intentaba sacarse a Teseo de su espalda.
Estaba en una calle desierta de un pueblecito de la costa, en mitad de la noche, y se había desatado un temporal.
Las miradas fueron hacia Poseidón pues el era el portador de tormentas así que evidentemente esto era su culpa o de alguno de sus hijos, él simplemente se encogió de hombros era el futuro que iba a saber él algo de eso y Apolo siguió leyendo.
El viento y la lluvia azotaban las palmeras de la acera. Una serie de edificios rosa y amarillo, con las ventanas protegidas con tablones, se alineaban a lo largo de la calle. A sólo una manzana, más allá de un seto de hibisco, el océano se agitaba con estruendo.
- Alguna ciudad cerca de la playa - murmuró Reyna estudiando detenidamente el piso se sentía mal de que el hijo de Poseidón no esté ahí, sabía que no debía demostrar emociones, pues tenia que ser fuerte delante de sus soldados pero estaba agotándose, su hermana la estaba vigilando la había visto tan feliz la última vez aunque habían estado rodeadas de monstruos y llegaba aquí y ahora estaba así ¿qué habría pasado desde que se fue?.
«Florida», pensé, aunque no estaba muy seguro de cómo lo sabía. Nunca había estado en Florida.
- Lo sabe por el mar - respondió con simpleza Belerofonte - el mar nos suele indicar exactamente donde estamos en cualquier punto del planeta - miraba el suelo mientras hablaba también estaba triste por el hermano faltante - Así fue como supo el día en que estaban cuando salieron de la burbuja y exactamente donde estaban - los demás asintieron eso no les sorprendía pues el chico tenia muchos poderes.
Luego oí un golpeteo de pezuñas sobre el pavimento. Me di la vuelta y vi a mi amigo Grover corriendo para salvar el pellejo.Sí, he dicho «pezuñas».
- Si no me dice no me entero - se llevó las manos al rostro Leo dramatizando, aún sentía culpa si claro que la sentía pero el siempre iba a reír ante su dolor.
- Pues ahí está para que veas Leo - le siguieron el juego los Stoll.
- De las cosas que uno se entera con esto de leer - siguió Chris y con esto se ganaron unas cuantas sonrisas y negaciones de cabeza.
Luke por otra parte ahora veía a Thalia que estaba tomando la mano de Annabeth si preguntaba si estaba bien pero prefería no acercarse a la hija de Zeus en especial si esta tenia su arco cerca apostaba cualquier cosa que era buenísima en ello.
Grover es un sátiro. De cintura para arriba, parece el típico adolescente desgarbado con una pelusilla de chivo y un serio problema de acné.
- Yo te podría recomendar unas cremas muy buenas para esos problemas - sonreía divertida Afrodita mientras Grover se tensaba y se sonrojaba y Piper sonría sabia que en este momento su mamá solo hacía esto por alegrar el ambiente y eso estaba bien todos lo necesitaban.
Camina con una extraña cojera, pero nunca adivinarías que hay algo en él que no es humano, a menos que lo sorprendieras sin pantalones (cosa que no te recomiendo).
- ¡No! ¡no es recomendable! - gritaron los semidioses griegos haciendo reír a los romanos por las caras de horror que ponían mientras el sátiro los fulminaba con la mirada y Apolo se sobresaltó por el grito repentino.
- Por eso no me gusta leerles - se quejó frunciendo el ceño y mirando a todos hasta sus hijos estos solo desviaban la mirada culpables por este hecho pero vamos que era emocionante poder gritarle a tu padre y que este no te mate o castigue según sea el caso.
Unos tejanos holgados y unos zapatos con relleno disimulan el hecho de que tiene pezuñas y unos peludos cuartos traseros.
- Peludos cuartos traseros pero muy sexys según Enebro - murmuró el sátiro haciendo reír al entrenador de héroes que lo alcanzó a oír.
Grover había sido mi mejor amigo en sexto curso y había participado conmigo y una chica llamada Annabeth en nuestra aventura para salvar el mundo.
- Y solo fue la primera vez - comentaron por lo bajo algunos campistas griegos mirando de soslayo a cierto hijo de hermes que era el culpable en parte de que ellos siempre estén haciendo eso.
Pero no lo había visto desde el mes de julio, cuando emprendió solo una peligrosa búsqueda de la que ningún sátiro había regresado vivo.
Dioniso le envió una mirada comprensiva al sátiro después de todo en verdad era el primero que había sobrevivido, cuantos más antes que él no lo habían intentado y no les volvió a ver, el era su Dios después de todo y Pan era el hijo de su hermano así que él se preocupaba un poco por todos ellos.
El caso es que, en mi sueño, Grover venía huyendo con la cola entre las patas y los zapatos en las manos, como hace siempre que necesita moverse deprisa.
- La cola entre las patas - murmuró Connor - Habla como si Grover fuera un perro - esto consiguió que Miranda riera y por ende él.
Pasó al galope frente a las tiendas para turistas y los locales de alquiler de tablas de surf, mientras el viento doblaba las palmeras casi hasta el suelo.
Más miradas fueron al Dios de los mares y este las ignoro por completo vamos que sus hijos también podían ocasionar esto, no solo él, era su pensamiento lo que le llevó a otro poco agradable y vio el libro con interés, no fue el único con este pensamiento sus hijos también pusieron su mirada ahí.
Grover estaba aterrorizado por algo que había dejado atrás. Debía de venir de la playa, porque tenía el pelaje cubierto de arena húmeda. Había conseguido escapar y ahora trataba de alejarse de algo.
- Lo había conseguido por poco - se estremeció Grover recordando aquel momento y la revolcada en la arena que se dio por culpa de ese cíclope además del agua de mar que tragó y después todo lo demás.
Un rugido estremecedor resonó por encima del fragor de la tormenta.
- Ay, que no sea algo de eso - susurro el Dios portador de tormentas temiendo lo peor para esta pesadilla sus hijos estaban igual y Atenea al verlos un breve instante tuvo la misma idea que ellos ¡vaya sorpresa se iban a llevar!.
Detrás de Grover, en el otro extremo de la manzana, surgió una figura indefinida que aplastó una farola, que acabó estallando en una lluvia de chispas.
- Es uno de esos - el Dios paso la mano por su rostro tratando de tranquilizarse porque si aplastaba como si nada una de esas farolas era uno de los más grandes y no era bueno, Anfitrite que había deducido lo mismo apretaba su mano suavemente.
Grover dio un traspié y gimió de puro terror mientras murmuraba: «Tengo que escapar. ¡Tengo que avisarles!»
Todos los semidioses se tensaron si antes había buen humor este acababa de huir por la puerta, Grover solo respiro hondo recordando a lo que lo había asustado en ese entonces, la verdad que ese viaje no fue agradable.
Yo no lograba distinguir quién o qué lo perseguía, pero oía a aquella cosa refunfuñar y soltar maldiciones. El suelo temblaba a medida que se aproximaba.
A cada palabra que el Dios del sol leía los hijos del Dios del mar se tensaba más, Teseo se aferró a Tritón porque que le encantaba fastidiarlo, más que porque tuviera miedo, mientras Orión y Belerofonte solo arrugaban la nariz, por supuesto que Tritón ahora solo pensaba en cómo deshacerse de nuevo de su querido hermano el antiguo rey de Atenas, por otra parte Perseo y Aquiles ya también tenían una idea de que era lo que perseguía al sátiro y no les gustaba.
Grover dobló a toda prisa una esquina y titubeó; se había metido en un patio sin salida, lleno de tiendas, y ya no tenía tiempo de retroceder.
Los amigos del sátiro lo vieron con compasión pues estaba visto que la pasó mal y ese solo era el comienzo de su viaje buscando a Pan.
La puerta más cercana se había abierto con los embates del temporal. El letrero que coronaba el escaparate, ahora sumido en la oscuridad, ponía: «VESTIDOS DE NOVIA ST. AUGUSTINE.»
Ahora ya no lo veían con compasión pues sonrisitas burlonas comenzaron a aparecer en sus rostros también le lanzaron unas cuantas miradas mientras el sátiro se sonrojaba.
Grover entró corriendo y se ocultó tras un perchero repleto de vestidos de novia.
A Grover no le estaba gustando la mirada que le estaba enviando la diosa del amor pues estaba como decidiendo cuál sería el mejor vestido para él y probablemente con quien debía casarse así que muy valientemente el se escondió detrás de Quirón.
La sombra del monstruo pasó por delante de la tienda. Yo incluso podía olerlo.
Apolo se quedó mirando el libro un momento leyendo lo que seguía eso no era normal para nada el no debía sentir el olor del monstruo porque solo era un sueño, siguió leyendo.
Era una combinación repugnante de lana mojada y carne podrida, con ese agrio olor corporal que sólo los monstruos son capaces de despedir; algo así como una mofeta que sólo se alimentara de comida mexicana.
- Nunca he conocido una mofeta alimentada con eso - dijo Connor parpadeando y una sonrisa traviesa cruzó por su rostro eso era problemas dedujo Miranda.
- No vas a alimentar una mofeta con eso - regaño Miranda dándole un coscorrón haciendo reír a los demás.
- Papá- llamó Teseo en voz baja sonriendo.
- Tu tampoco tendrás una Teseo - respondió el Dios antes que su hijo si quiera abra la boca y este hizo un puchero.
- A Esciro le dan una tortuga gigante y yo no puedo tener una mofeta pequeñita- murmuro por lo bajo el antiguo héroe enfurruñado como niño pequeño ganándose unas miraditas de las hijas de Afrodita/ Venus y una leve risa del antiguo rey de Micenas.
Grover temblaba tras los vestidos de novia y la sombra pasó de largo.Ya no se oía más que la lluvia. Grover respiró hondo. Quizá aquella cosa se había ido.
- Si es quien creo que es dudo que se haya ido - dijo Atenea muy orgullosa como jactándose de según ser la única que ya sabía quién era el que perseguía al sátiro.
- No no se fue madre eso ya lo sabemos - respondió Malcom haciendo que su madre le clavé la mirada - Te recuerdo que nosotros ya sabemos esta historia pero gracias por tus comentarios - le sonrió y luego desvió la mirada al libro, bueno que en realidad no sabían la historia los únicos que la sabían eran los que se escaparon del campamento y Clarisse pero el no iba a admitir eso.
La diosa se tragó algunas cosas como maldiciones y demás porque era su hijo y la verdad es que le dolió la forma tan brusca con la que dijo las cosas, pero vamos que el chico tenia la razón de estar molesto, ella no se estaba portando bien, Apolo con una sonrisa burlona en su rostro continuó leyendo ocultandole a su querida hermana el hecho de que él chico estaba mintiendo.
Entonces centelleó un relámpago y explotó la fachada entera de la tienda, mientras una voz monstruosa bramaba: «¡¡¡Mííííía!!!»
Poseidón suspiró era muy obvio de quien se trataba y esto le hacía comprender el porqué del clima y su interrupción del mismo, después de todo el era el portador de tormentas y sus hijos estaban atados a estas, así que a veces su humor afectaba al clima y seguro que ese cíclope estuvo muy furioso persiguiendo a su presa y se calmó cuando supo que ya la tenia en sus manos.
Me senté en la cama de golpe, tiritando.
Will suspiró aferrándose al hijo de Hades pues recordaba al mini Percy ahí sentado en la oscuridad temblando y con lágrimas en los ojos ¿cuantas veces no habría pasado por eso? además que el chico de este libro no era mucho mayor del que se acababa de ir y eso le hacía recordar que el actual tampoco estaba ahí.
No había tormenta ni ningún monstruo. La luz de la mañana se colaba por la ventana de mi dormitorio.
- Esta escena me suena muy cliché- dijo Leo viendo el libro con cierto reproche - Vamos a cambiarla por, me desperté porque un gran Ovni venía acercándose más a la tierra - alzaba las manos con dramatismo y en una de ellas cargaba un aparatito del cual apretó un botón y muchos cañones comenzaron a disparar agua como si fuera lluvia.
- ¡Leo! - se quejó Piper tratando de ver a través de su pelo mojado, el gran Leo solo reía como maníaco pues el estaba seco a diferencia de los demás.
- ¿Están seguros que ese es hijo de Hefestos? - susurro Tritón a Orión este asintió ellos también estaban secos por eso de ser hijos del Dios de los mares, ante esto Teseo sonrió y chasqueó los dedos haciendo que una cantidad de agua caiga encima de Leo empapandolo.
- ¡Leo a la Monjarra! - grito más que feliz el antiguo rey de Atenas, mientras los demás reían y Leo también lo hacía aunque estaba mojado.
- Ya dejen de jugar - sonrió un poco divertido Poseidón, chasqueó los dedos y todos estaban completamente secos, así estaba mejor pensaba Leo todos algo más felices y riendo por sus tonterías en vez de pensando en Percy y en donde estaría.
Me pareció atisbar una sombra a través del cristal: una forma humana. Enseguida oí que golpeaban mi puerta y a mi madre llamándome:
Aquí el buen humor que había antes se fue, pues no era bueno que alguien esté vigilando al hijo de Poseidón, podía ser cualquiera, desde un monstruo, hasta un semidiós que trabaje para Cronos y algunas miraditas fueron hacia cierto hijo de Hermes que había preferido estar callado.
-Percy, vas a llegar tarde.-La sombra de la ventana desapareció.
Eso fue un pequeño alivio para todos, Thalia que sostenía la mano de Annabeth era la única que no se había reído o hablado, aparte de Nico, en todo lo que iba el capítulo porque estaba más interesada en ver que su amiga despierte y tratando que la presencia de ese otro le incomode, sabia que no era el Luke de su tiempo contra el que lucho para liberar a Annabeth pero aún así era Luke, el chico con el que compartió la comida mientras corrían de los monstruos y ese mismo que ahora seguro estaba trabajando para Cronos en su tiempo, además debía añadirle el hecho de que su primo no estaba presente y seguía en aquel lugar pero se las iba a pagar cuando lo viera.
Tenía que ser mi imaginación. Era la ventana de un quinto piso, con una salida de incendios antiquísima y desvencijada... Era imposible que hubiera nadie ahí fuera.
Sí, parecía imposible, era el pensamiento general que había en los de la sala de los tronos, pero aún así no se fiaban pues aunque sonara imposible esa era la vida de un semidiós y las imposibilidades eran su día a día.
-Vamos, cariño -insistió mi madre-. Es el último día de colegio. ¡Deberías estar entusiasmado! ¡Casi lo has conseguido!
- Y cuanto apuesto que algo lo arruinó ¿verdad? - dijo el Dios de los mares viendo a Quirón este solo hizo una mueca el Dios estaba empezando a acostumbrarse a que a su hijo las cosas no le salían bien del todo.
-Voy -logré decir.Palpé bajo la almohada y para tranquilizarme agarré el bolígrafo con el que dormía siempre.
- Muchacho precavido - dijo Ares que ya llevaba su ropa normal pues en cuanto pudo se quitó el tutú y la malla con el eslogan soy una princesita - Siempre deben tener su arma cerca - aconsejó a los semidioses estos asintieron.
Lo saqué de su escondite y examiné una vez más la inscripción en griego antiguo que tenía grabada a un lado: Anaklusmos. Contracorriente.
Poseidón sonrió suavemente porque sabía que el chico estaba empezando a amar esa espada y eso era bueno, su esposa lo veía de a ratos viendo que el estaba muy emocionado con este nuevo hijo, tal vez debía darle una oportunidad y ver si era digno hijo de su esposo o no.
Pensé en quitarle la tapa, pero algo me detuvo. ¡Hacía tanto tiempo que no recurría a Contracorriente...!
- Perdió entrenamiento por esa época- se quejó por lo bajo Clarisse recordando cuando lo vio pelear contra los toros se lo veía fuera de forma y eso le disgusto en su momento, ahora le disgustaba el hecho de que no esté ahí.
Además, mi madre, el día que destrocé su vitrina manejando una jabalina torpemente,
- El solo es bueno con la espada - río ligeramente Katie y los que le conocían de mucho también lo hicieron, Orión hizo una mueca.
- Yo soy bueno con el arco - murmuró para si, se preguntaba si el era el raro de la familia y no su hermano Teseo, pues a parte de los ojos no compartía nada más con ninguno de sus hermanos, ellos manejaban espada, el un arco y flechas, el era rubio, sus hermanos de cabello oscuro, el era un semigiante, ellos eran semidioses y veía a su hermano inmortal a parte del carácter ante algunas cosas no compartían nada más, enserio se comenzó a cuestionar esto, también se preguntaba si se parecería en algo a su nuevo hermano bueno a más de parecer ser del agrado de Artemisa.
me hizo prometer que no volvería a usar armas mortíferas en el apartamento.
- Ella debió dejar que practique más- chasqueó la lengua Ares que no aprobaba el hecho de que el chico no haya entrenado en todo el año escolar.
Deposité a Anaklusmos en la mesilla y me arrastré fuera de la cama.
Con cada mención de la bendita espada a Zeus le entraba algo, pues esa en su tiempo fue la espada de su hijo ahora hija y sí, él sabía que ese castigo se lo tenia merecido pero eso no quitaba el hecho de que el chico primero lo había agotado antes de que llegaran los demás y solo tenia doce años, a eso debía añadirle que el muchacho en su tiempo también había herido a Ares, comenzaba a pensar una vez más que ese chico era un peligro, no solo el del libro sino también otro de los chiquillos de su hermano que estaba muy apegado a su otro hijo, además había notado las miradas del otro hacia su hija, él tenía que hacer algo.
Me vestí lo más rápido que pude. Procuraba no pensar en mi pesadilla, ni en monstruos, ni en la sombra de la ventana.
- Si seria mejor que no pensara demasiado en eso - murmuró un preocupado Will con su mano aferrada a la de Nico, por su cabeza aún pasaba lo que dijo el mini Percy de que las pesadillas ya eran algo que siempre estaba, eso no era bueno, nadie debía acostumbrarse a las pesadillas.
«Tengo que escapar. ¡Tengo que avisarles!»¿Qué había querido decir Grover?
- Pues que tenia que escapar y que tenia que avisarles ¿qué no le quedó claro el mensaje? - sonreía con sorna el ahora probatio ganándose muchas malas miradas.
- No querrás otro juicio querido legado o ¿si? - dijo Apolo con tono demasiado calmo y una mirada peligrosa - Porque si sigues con esos comentarios me aseguraré de que recibas algo más que una simple baja de rango - esbozo una sonrisa para nada tranquilizadora, haciendo que el rubio abra los ojos desmesuradamente y se encogiera en su lugar.
Esta era la última prueba que necesitaba la diosa de la caza, para comprobar que efectivamente el muchacho de la lectura le agradaba demasiado a su hermanito, ahora solo quería saber de qué forma, si paternal o romántica, aunque algo le decía que era de forma paternal, pues en el almuerzo abrazo a sus hijos como si extrañará la falta de uno de ellos en vez de buscar coquetear con sus cazadoras o alguna campista.
Con tres dedos formé una garra sobre mi corazón y la moví hacia fuera, como empujando: un gesto para ahuyentar males que me había enseñado Grover hacía mucho tiempo.
Grover sonrió con nostalgia le alegraba que el se acuerde de cosas así no por nada era su mejor amigo y luego vio hacia donde estaban Thalia y Annabeth suspiró ¿cuándo llegaría él aquí? le hacía tanta falta.
Aquel sueño no podía ser real.
- Lo más probable es que si lo fuera - murmuró Hazel temiendose lo peor con el título de la historia y todo, veía a su hermano que seguía sumido en sus pensamientos con la mirada perdida y viendo hacia la puerta, de vez en cuando, le estaba afectando tanto que Percy no esté ahí.
Último día de colegio. Mi madre tenía razón, debería sentirme entusiasmado; por primera vez en mi vida, casi había logrado pasar un año entero sin que me expulsaran, sin accidentes extraños, sin peleas en clase, sin profesores que se convirtiesen de repente en monstruos decididos a acabar conmigo con una comida envenenada o me dieran tareas para casa con carga explosiva.
Poseidón con cada palabra que se leía estaba más y más extrañado, pues siendo su hijo lo normal es que viva atacado por monstruos debido a su olor pero con las últimas se quedo pasmado a su hijo ¿lo había intendo envenenar un maestro? ¿le habían enviado explosivos?
- No se preocupe señor que simplemente son divagaciones de Percy, nada de lo último le llegó a pasar - trato de calmarlo el sátiro el Dios suspiró un poco aliviado, Apolo por otra parte se quedó viendo al sátiro porque en parte lo que dijo fue mentira así que estaba preguntando cuál de las dos cosas si había ocurrido y eso no le agrado.
Al día siguiente me iría hacia mi lugar preferido de este mundo: el Campamento Mestizo.
- El de todos - corearon los griegos bastante felices pero igual no se les olvidaba que Annabeth estaba dormida y que Percy no estaba, pero la esperanza de que pronto llegaría es lo que les levantaba el ánimo.
Un día más y ya estaba. Ni siquiera yo era capaz de estropearlo.
- ¿Hablo demasiado pronto como siempre? - pregunto Frank viendo a los griegos estos asintieron sin poder evitarlo haciendo que Poseidón se ponga peor de lo que ya estaba.
Como de costumbre, no tenía ni idea de lo equivocado que estaba.
Y ahora aquí estaba el pensamiento de su hijo confirmándole sus temores, esto iba perfecto.
Mi madre había preparado gofres azules y huevos azules para desayunar. - Eso se vería extraño en un plato - hizo una mueca un legado de Ceres.
- Pues no tan raro como verlo comer Pizza Azul - se encogió de hombros Piper y los demás de Argos asintieron los romanos hicieron una mueca su pretor si que era extraño.
Ella es así, celebra las ocasiones especiales preparando comida de color azul.
Nico presto atención recién cuando mencionaron la comida azul y sonrio levemente sabia cuanto le gustaba a Percy el azul y cada vez que iba a su casa eso es lo que había, apretó un poco la mano de Will y suspiró, ¡Estúpido Percy! pensaba.
Supongo que es su manera de decir que todo es posible: Percy casi termina séptimo curso, los gofres pueden ser azules... Pequeños milagros por el estilo.
- Y de veras que es un milagro que el termine un curso sin ser expulsado- río Rachel y con ella algunos más pues hasta ahora en el único lugar donde aún duraba era Goode y eso porque Paul estaba ahí defendiéndolo ante los maestros.
Desayuné en la cocina mientras ella lavaba los platos. Iba vestida con su uniforme de trabajo: la falda azul con estrellas y la blusa a rayas rojas y blancas que se ponía para vender golosinas en Sweet on America, la tienda de caramelos donde trabajaba.
- Dulces - gritaron la mayor parte de los campistas las cazadoras no pudieron decir nada ni pensarlo si quiera pues también había chicas entre las que gritaron, Hestia les veía con una sonrisa, el ambiente estaba tranquilo y no tanta triste como al principio tal vez si fue buena idea ponerse a leer.
Llevaba su largo pelo castaño recogido en una cola de caballo.Los gofres estaban muy buenos, pero me temo que no los engullía como de costumbre, porque mi madre me miró y frunció el ceño.
Afrodita miró el libro con atención, esa mortal era demasiado especial una porque siempre parecía verse bien aunque pueda ser porque era su madre y el chico siempre la veía así otra eran sus ojos, la mayoría de personas con ojos multicolor eran sus legados o sus hijos, además parecía poder leer muy bien las emociones de su hijo y darse cuenta hasta de detalles pequeños como él hecho de que el no comía como siempre.
-¿Te encuentras bien, Percy?-Sí... perfecto.Ella siempre se daba cuenta cuando algo me preocupaba. Se secó las manos y se sentó frente a mí.
- Una excelente madre - alabó Demeter sonriendo la mortal era de su agrado igual que para muchas de las diosas presentes, Perséfone por otro lado vio con leve interés a los hijos de su señor esposo hace mucho que ella no cuidaba niños porque sus hijas eran diosas y los dioses suelen crecer rápido, además que con su madre ahí no es como que pueda tener muchos más, tal vez debía pensar en aquello.
-¿Es el colegio, o es...?No hizo falta que terminara la frase, yo sabía muy bien lo que me estaba preguntando.
Las diosas sonrieron les gustaba esta interacción que el tenia con su madre no necesitaban decirse demasiado para que él otro lo entendiera, los semidioses también sonreían por esto mientras Thalia lo hacía porque Annabeth se había movido un poco.
-Creo que Grover está metido en un aprieto -dije. Y le conté el sueño que había tenido.
Hera aunque no lo quería admitir sabía que el chico era bueno, pero más le ganaba su enojo porque el derrotó a su hijo y también estaba el hecho de que lo había hecho con solo doce años, el niño era una bomba en potencia que tal vez debía destruir y mirando a su esposo el pensaba lo mismo.
Ella apretó los labios. No solíamos hablar de ese otro aspecto de mi vida. Procurábamos vivir del modo más normal posible, pero mi madre estaba al corriente de la situación de Grover.
Los semidioses se removieron incómodos, la verdad es que sí, los mortales que aceptaban vivir con sus hijos semidioses solían preferir no mencionar esa parte de sus vidas, a menos que fuera estrictamente necesario.
-Yo no me preocuparía, cariño -dijo-. Grover ya es un sátiro mayor; si hubiese algún problema, estoy segura de que nos habrían avisado desde el campamento...
Grover suspiro Sally estaba confiando en él y él se lo pagó haciendo que su hijo vaya a una misión suicida, ¡vaya! protector que era, además ahora el estaba solo en ese lugar y no podía hacer nada, esto lo deprimía pero intentaba no demostrarlo.
-Me pareció que tensaba los hombros al pronunciar esta última palabra.-¿Qué ocurre? -pregunté.
Ares se estaba empezando a aburrir con esta lectura, si estaba muy lindo eso que el comparta con su madre y todo además que parecía no perder detalles de sus movimientos, pero el quería acción y vio a su hija que no parecía muy cómoda desde que empezó el capítulo se preguntaba porque.
-Nada. ¿Sabes qué vamos a hacer? Esta tarde iremos a celebrar el fin de curso. Os llevaré a Tyson y a ti al Rockefeller Center, a esa tienda de monopatines que os gusta tanto.
Los que conocían al cíclope hermano de Percy sonrieron al oír su nombre, el era una dulzura, en cambio otros sonrieron por los monopatines y por la nostalgia que esto les producía.
- Pero el es un peligro andando en ese aparato - reía Travis junto con Connor todos se los quedaron mirando esperando una explicación.
- Sally le logró comprar uno, azul por supuesto - sonreía Connor- Y una vez lo vimos por la ciudad -
- Y el iba a toda velocidad y casi se estrella con un poste - comenzó a reírse por el recuerdo igual que su hermano.
- Menos mal cargaba el casco - siguió su hermano - Porque esquivó el poste pero de la estrellada contra el piso nada lo salvó- termino por decir y todos tenían sonrisas divertidas en el rostro.
El que más sonreía era Nico el también lo había visto montar ese monopatín y las caídas que había tenido, después de todo el hijo de Poseidón siempre buscó momentos para estar con él y que no esté solo, se arrimó más a Will, tal vez el confundía las cosas y no sentía eso por Percy sino algo distinto.
Uf, eso sí que era una tentación. Nosotros siempre íbamos muy justos de dinero. Entre las clases nocturnas de mi madre y mi matrícula en la escuela privada, no podíamos permitirnos ningún extra, como por ejemplo un monopatín. Pero algo en su voz me inquietaba.
Hermes vio de soslayo a su hijo Luke ahí sentado lejos de todos, parecía prestar especial atención a la descripción de la madre del muchacho y apretaba los puños con una mirada que no pudo descifrar tal vez no se equivoco con su anterior pensamiento y algo le pasó a su madre mortal, esperaba descubrir que era para solucionarlo, aunque sabía que por ahora su hijo lo odiaba.
Luke estaba escuchando atentamente la descripción de aquella mujer, esa si sonaba a una madre no la que el tuvo y todo era culpa de los dioses, ellos la dejaron así, ellos los dejaban al cuidado de personas como su madre que no se hacían cargo de sus hijos y cuando llegaban al campamento eran niños que sufrían porque ahí tampoco encontraban un padre o una madre que cuidara de ellos, porque así eran los dioses solo engendran hijos para luego dejarlos a su suerte.
-Un momento -dije-. Creía que esta tarde íbamos a preparar mi equipaje para el campamento.Ella empezó a estrujar el trapo que tenía entre las manos.-Ay, cariño, es que... anoche recibí un mensaje de Quirón.
Las miradas de la sala fueron hacia el centauro que estaba en su silla de ruedas pues eso de estar de pie no era cómodo.
- Quería mantenerlo a salvo como le prometí a su padre, mantenerlo al margen del nuevo problema que surgió- Poseidón lo vio agradecido eso significaba que estaba pendiente de su hijo.
- Pero naturalmente el no hizo caso e igual fue al campamento y se metió en problemas - comentó Miranda de manera distraída mientras veía su blusa, bueno que esto lo estaba pensando pero no notó que lo había dicho en voz alta, haciendo que el Dios de los mares suspire y se recuéstese más en su trono, Katie le dio un codazo a su hermana que la vio confundida - ¿lo dije en voz alta? - se ruborizó de la vergüenza.
- Tranquila a todos nos pasa - quiso calmarla Connor abrazandola por el hombro.
- Claro a todos nos pasa que casi matamos de un infarto a un Dios- susurro muy alto Travis ganándose un golpe de Katie, mientras Apolo volvía a la lectura.
El corazón se me encogió. Quirón era el director de actividades del Campamento Mestizo, y no se habría puesto en contacto con nosotros a menos que ocurriese algo muy grave.
Y vaya que era grave era el pensamiento general de los griegos mientras los demás pensaban en cual podría ser él problema entre ellos estaba Luke que si bien no levantaba la vista para ver a Thalia, si prestaba atención a la lectura.
-¿Qué te dijo?-Considera que... ir al campamento ahora mismo podría ser peligroso para ti. Quizá tengamos que aplazarlo.
Los dioses vieron extrañados el libro, el asunto tenia que ser muy grave para que Poseidón no quiera que su hijo esté en el único lugar que ellos consideran seguro para sus hijos griegos.
-¿Aplazarlo? ¿Pero cómo va a ser peligroso, mamá? ¡Yo soy un mestizo! Es el único lugar del mundo seguro para alguien como yo.
La mayoría de los dioses asintió el chico tenia razón, eso solo les hizo pensar que entonces el lugar debió dejar de ser seguro y ya querían saber el porqué.
-Normalmente sí, cariño. Pero con los problemas que ahora tenemos...-¿Qué problemas?-Lo siento, Percy. Lo siento mucho. Iba a contártelo esta tarde, pero ahora no puedo explicártelo del todo. Ni siquiera estoy segura de que Quirón fuese capaz de hacerlo. Ha ocurrido todo tan de repente...
Todas las miradas fueron hacia el viejo centauro que las ignoró todas, ah como él quería olvidar esos días donde lo acusaban de ser un traidor matando la única defensa que mantenía a salvo a quienes el más quería proteger pero no, no podía olvidarlo.
Me quedé atónito. ¿Cómo era posible que no pudiera ir al campamento? Quería hacerle un millón de preguntas, pero justo en ese momento el reloj de la cocina dio la media.Mi madre casi pareció aliviada.
- Fue salvada por la campana - dijo Rachel comprendiendo a la pobre mamá de Percy pues ella misma se sentía así a veces cuando tenia que explicar las cosas que veía a las demás personas.
-Las siete y media, cariño. Tienes que irte... Tyson debe de estar esperándote.-Pero...-Hablaremos esta tarde, Percy. Ahora vete a la escuela.
- Esa charla nunca llegó- susurraron los griegos que sabían esa parte de la historia, los demás esperaban ver cuál era el problema que surgió.
Era lo último que me apetecía hacer, pero mi madre tenía una expresión de fragilidad, una especie de aviso escrito en su mirada. Si la presionaba demasiado, se echaría a llorar.
Algunas diosas sonrieron enternecidas por el pensamiento de que el no quería hacer sufrir a su madre, en cambio otros dioses comenzaban a pensar que tal vez esa era una táctica de la madre para evitar hablar buena manipulación
Además, lo que decía de mi amigo Tyson era cierto: no tenía que hacerle esperar en la estación del metro, eso lo disgustaba mucho, le daba miedo andar solo por lugares subterráneos.
Los que conocían al pequeño cíclope arrullaron era solo un niño crecido, por supuesto que tendría miedo de lugares así, los que no lo conocían solo se los quedaron viendo mientras cierto Probatio gruñía por supuesto que el se acordaba del pequeño cíclope y también de la arpía amiga suya, que con ayuda de los otros no pudo saber si ella había dicho una profecía o no.
Recogí mis cosas y me dispuse a marcharme, pero todavía me detuve en el umbral.-Mamá... ese problema del campamento, ¿podría tener algo que ver con mi sueño sobre Grover?
- Y vaya que tenia que ver - murmuro Grover viendo sus manos no definitivamente ese tiempo en la cueva o era algo que quisiera recordar para nada.
No me miró a los ojos.-Ya hablaremos luego, cariño. Te lo explicaré todo... al menos, todo lo que pueda.
- Al parecer si era un tema muy difícil para hablarlo con él - murmuró Ariadna viendo aún a los hijos de su esposo pensando en que seguramente todas las madres de mestizos la tendrían así de difícil al hablarles sobre problemas en los que probablemente se vayan a meter.
Si porque para un padre o madre no es fácil decirle a tu hijo o hija ve y pelea con monstruos para defender a la gente, a veces ni los mismos dioses querían aquello un ejemplo era Dioniso el si podía evitar que sus hijos hicieran algo lo hacía, él no quería héroes.
Me despedí de ella a regañadientes. Corrí escaleras abajo para pillar a tiempo el tren n. 2.No podía saberlo en aquel momento, pero no me sería posible mantener una charla con mi madre aquella tarde. De hecho, ya no volvería a casa durante mucho, mucho tiempo.
Y ahí se iban las posibilidades que aún guardara Poseidón de que su hijo no se meta en problemas, los hermanos del chico solo suspiraron ya debían irse acostumbrando a que él no se iba a quedar quieto, el único que no entendía nada era Tritón, ¿por qué se preocupaban tanto? los semidioses siempre vivían así, era totalmente normal iban de aventura en aventura sin ayudar a nadie más que a ellos mismos, porque cuando se los necesitaba no estaban.
Al salir a la calle, miré el edificio de piedra rojiza de enfrente. Por un segundo vi una sombra oscura, una silueta humana dibujándose contra la pared, una sombra que no parecía pertenecer a nadie.Luego empezó a ondularse y se desvaneció.
Una sombra fue el pensamiento general de todos pues claro está parte de la historia ellos no la sabían y se preguntaban quién sería el que este vigilando al hijo de Poseidón.
- Bien aquí termina el capítulo- anuncio Apolo poniendo un separador donde dejo la lectura.
- Vamos a cenar y luego a dormir - dijo Hestia y todos asintieron comenzando a levantarse de sus lugares.
- Yo llevaré a esta señorita a sus aposentos - aviso Apolo a punto chasquear los dedos para llevarse a Annabeth.
- ¿Señor Apolo será que puedo seguir con ella? - pregunto Thalia, el Dios la vio y sonrió.
- Claro nena pero mejor será que vayas al templo después de comer - le guiñó un ojo, chasqueó los dedos y desaparecios.
- Cuantas veces le tengo que repetir que no llame nenas a mis cazadoras - se quejó Artemisa rodando los ojos mientras se acercaba a su teniente.
- Demasiadas mi señora, demasiadas- le dijo esta y la diosa bufo mientras comenzaban a salir hacia el comedor.
- Tu amiga estará bien teniente no te preocupes y al otro seguro lo traen pronto - trato de calmar a la chica y esta solo asintió, detrás de ella había alguien que les vigilaba.
- Así que al final se fue con ellas - suspiró con tristeza el hijo de Hermes viendo a la hija de Zeus partir con su señora y preguntándose qué la habría orillado a aceptar ese trato cuando siempre estuvo reacia ante la petición de Zoë Belladona.
