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Un nuevo capítulo.
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Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
El Contrato
Capítulo II
Sanada solto la mano de su tío para caminar donde ella y tomarla de la muñeca, la cobriza lo veía asombrada pero solo se dejo conducir por el mismo, todas las personas del living los veían y murmuraban, él estaba tan tranquilo que lograba por mucho colocarla más nerviosa de lo que ya se encontraba, sin mediar palabra alguna este la condujo fuera del edificio hasta hacerla detenerse delante de una camioneta negra, de la misma se bajo un hombre vestido por completo de negro para abrir la puerta trasera.
- No irás al trabajo, te llevaran a tu casa, dale la dirección - negó de inmediato ante la órden dada, no eran nada, no había un contrato como al principio porque él así lo había decidido - Sube - demando el pelinegro y ella lo miro como si estuviera loco soltandose de su agarre, no lo iba a hacer - N-No... permiso - Sakuno saco fuerzas de donde no las tenía para apretar su bolso y retroceder unos pasos.
- Si escapas me vere obligado a subirte por las malas - amenazo este y la cobriza solo le sostuvo la mirada mientras retrocedía un poco más, perdería su trabajo y ella lo necesitaba de verdad, no tenía tiempo para discutir sobre un contrato que no existía en lo absoluto, después de todo él lo había dejado en claro - N-No voy a subir - señalo dando más pasos hacía atrás, escucho un suspiro de parte de este que negó con la cabeza.
- Si corres ten por seguro que te alcanzare y te subire al vehículo - aseguro este y ella giro el cuerpo comenzando a caminar con rápidez, lo único que deseaba era estar lejos de esa persona que en menos de dos horas había movido su mundo en sentimientos buenos y malos, escucho pasos detrás por lo que aumento su andar hasta que sintio una mano sobre su muñeca, se detuvo por completo girando medio cuerpo para observar a Sanada que la veía con aires de querer matarla.
Este la jalo más hasta cargarla sobre su hombro pasando una mano por su cintura mientras tomaba su bolso, la gente los miraba y antes de darse cuenta algunos periodistas estaban tomando fotos del momento - B-Bajame o comenzare a gritar - amenazo mientras este seguía caminando sin inmutarse ante el flash de las cámaras, de pronto estaban delante del auto, el pelinegro abrio la puerta de los asientos traseros y la metio dentro de este.
- Irás a casa y esto terminara aquí, entre tú y yo no habrá nada, no hay contrato, sin embargo, pedire que no hables de nada o me vere en la necesidad de acabar contigo - señalo tomando la puerta para cerrarla pero ella la detuvo y lo miro con los ojos acuosos - A-Acabas de decirle a tu tío que era tu prometida de nueva cuenta, más personas lo han escuchado... ¿de qué va esto? - pregunto sosteniendole la mirada, este tan solo se hizo hacía atrás con intenciones de cerrar la puerta pero no lo hizo.
- No pienso contraer matrimonio con alguien de bajo estatus que encima tiene trabajos para mantenerse, sin contar que tu familia tiene deudas, la prensa me matara por eso, me veran como el malo de la película y odio eso, más cuando estoy al mando de un emporio empresarial, me encargare de lo que dije pero tú no vas a ser mi esposa, escogere a otra candidata - y dicho esto cerro la puerta indicandole al conductor que emprendiera la marcha.
Sakuno se sentía horrible por las palabras de este, no podía hablarle de esa manera porque era una persona, no tenía derecho alguno de decirle esas cosas, se limpio algunas lágrimas traisioneras - No me lleve a casa, esa persona no se enterara, lleveme a este lugar por favor - el conductor asintió sin mediar palabra tomando la dirección inscrita, ella solo cerro los ojos por unos momentos, estaba más que claro que los cuentos de hadas solo eran eso... cuentos de hadas y ella nunca iba a encontrar al amor verdadero para tener un final feliz.
Sanada dio un hondo suspiro, esa mujer en menos de dos horas le había dado demasiados problemas, bajo del elevador observando a la casamentera que le extendio un expediente - Su candidata nueva, son demasiado iguales, estoy segura de que se llevaran bien pero solo piense en algo... esa chica que acaba de dejar ir era la candidata perfecta, nunca me equivoco Sanada-san, cuando la prensa le haga preguntas sobre su prometida le aseguro que no podrá con las mismas,
Riuzaky Sakuno era la indicada, espero que pueda con esto, mi asistente se encargara de su caso porque además de usted hay alguien que quiere a mi niña especial y me encargare de que se lleve acabo - comento esta saliendo de allí a grandes prisas, miro el expediente en mano y gruño, ¿porqué era que no estaba seguro de esa candidata justo ahora?.
Escucho el sonido del elevador siendo llamado y maldijo, esperaba que no se arrepintiera de lo que estaba a punto de hacer, salio de su oficina mirando el elevador que justo se detenía, la casamentera entro en este y él lo detuvo con la mano, la misma le sostuvo la mirada como esperando a que hablara a la de ya - ¿Dónde encuentro a Riuzaky Sakuno? - pregunto y esta sonrió como una niña pequeña, condujo una de sus manos hacía su bolsillo entregandole algo.
Aparto la mano del elevador que cerro las puertas de inmediato, miro la dirección y después su reloj, tenía una junta así que iría en cuanto terminara porque no podía perder a la cobriza, quiza la casamentera tenía razón y esperaba que fuera así porque no quería perder su patrimonio bajo ningún concepto, no le iba a pedir disculpas sino que la iba a convencer de firmar el contrato.
- ¡Date prisa Riuzaky! - asintió ante el grito de su jefe que estaba demasiado apurado, tomo el cuchillo para comenzar a cortar los ingredientes ante el pedido cuando sintio un leve mareo que llevo como consecuencia a cortarse la palma de la mano, solto el cuchillo gritando de dolor - ¡Sakuno-san! - de inmediato sus compañeros acudieron a su ayuda, sintio alcohol en la mano y algo en spray para después ver la venda que era colocada.
- ¡A sus trabajos, tú eres una inútil, de verdad no sirves para nada! - su jefe le grito mientras le daba el cuchillo para que siguiera cortando pero ni siquiera podía con la mano derecha - J-Jefe... necesita atención médica - señalo un compañero con la vista baja, todo mundo le tenía miedo al mismo, ella no podía quejarse porque en verdad necesitaba el trabajo - ¡¿Te pregunte?! ¡Corta las verduras sino quieres que te despida! - avento el cuchillo hacía donde estaba para caminar donde sus demás compañeros y gritarles.
Miro el cuchillo, sentía medio entumecida la mano, le dolía la cabeza y sentía un horrible mareo en esos momentos, ni siquiera había comido y ya era demasiado tarde, su organismo lo estaba sintiendo en esos momentos - Ella no cortara nada, además me encargare de comprar este negocio y despedirlo - alzo de inmediato la mirada observando a Sanada que venía acompañado de dos hombres vestidos de negro, seguramente era su guardia personal, todo mundo lo veía al igual que
a ella.
- ¿Usted quién diablos es? - pregunto su jefe alteramente, sin inmutarse ante alguien como el pelinegro que era dueño de un emporio empresarial - El dueño de este negocio, mi abogado se encargara de hablar con usted - este señalo a un hombre en el marco de una puerta, de cabello morado y ojos lilas, sin duda alguien guapo, este estaba de brazos cruzados mirando la escena con una leve sonrisa en el rostro que le daba demasiados nervios.
- No pienso vender este negocio y los quiero fuera - siseo su jefe con aires de grandeza mientras la miraba asesinamente, se sostuvo de la mesa tomando un poco de aire, el mareo estaba demasiado fuerte - Vendrás a mi oficina y hablaremos de esto Riuzaky - señalo este mientras caminaba donde ella pero ni siquiera se acerco cuando Sanada lo sujeto del brazo con fuerza.
- Yukimura - el ojilila asintió mientras él soltaba a su jefe y caminaba donde ella tomandola de la muñeca derecha, se mordio el labio presa del dolor y cerro por un momento los ojos - M-Me lastimas - le gruño y este se giro con furia en los ojos pero descendio la mirada observando la venda en la palma de su mano, una horrible punzada sacudio su cabeza que la hizo ver por completo pálida por lo que este la acerco hasta cargarla como una princesa, tomo su bolso que estaba en la entrada y salio de allí seguido de sus guardias mientras el ojilila interceptaba a su jefe.
- ¿Porqué das tantos problemas? - le pregunto este y ella quizo golpearlo o algo pero solo se aferro a su cuello cerrando los ojos, tenía demasiado sueño en esos momentos siendo honestos y no estaba entre sus planes hablar con el hombre que la había humillado hace menos de dos horas.
Se removio un poco en la cama en la que se encontraba, abrio los ojos poco a poco observando una habitación enorme, algunos muebles que apostaba eran opulentos adornaban la misma, se llevo una mano a la frente sintiendo frío, odiaba esa sensación, le traía malos recuerdos, horribles recuerdos de hecho - El señor ha dicho que en cuanto despertara se diera una ducha - alzo la mirada observando a una mucama, había estado tan sumisa en sus pensamientos que ni siquiera
la había visto entrar.
- N-No es necesario... ¿dónde esta el señor? - pregunto con calma mientras hacía a un lado las sábanas de seda y se sentaba sobre la cama con cuidado, aún sentía más o menos el mareo, tenía una tarea de cálculo que preparar para el día siguiente y era estresante tener que hacerla en la biblioteca de la misma, agradecía que tuviera un pase especial para ello gracias a sus calificaciones.
- N-No puede marcharse señorita, el señor no ha dado permiso para ello - aseguro la mucama y ella encarno una ceja, ese hombre no podía darle órdenes cuando no eran absolutamente nada, no tenía derecho alguno sobre ella - Me importa poco, ¿dónde esta? - pregunto observando sus tenis, era momento de darse prisa, si no entregaba ese trabajo lo más seguro era que tuviera problemas, se impulso para bajar de la cama pero se medio mareo por lo que termino sentada en la cama con una mano en la cabeza, odiaba no comer nada debido a que a veces no le alcanzaba el dinero pero nunca le había sucedido algo como eso.
- E-Esta en su despacho señorita, ordeno que se duchara y cambiara con la ropa que compro especialmente para usted - ladeo la cabeza mientras apretaba los puños, ese tipo en verdad era un completo imbécil, no podía creer que estuviera tan tonto como para ordenarle a ella cuando no eran nada.
- Me voy - se levanto aún mareada para buscar con la mirada su bolso, una vez lo encontro camino hasta el mismo con pasos tambaleantes, lo tomo y salio de allí ante la mirada desesperada de la mucama, se encontro en un pasillo enorme, quiza era una de esas mansiones lujosas que veía en revistas, decidio ir por el pasillo de la izquierda y encontro unas escaleras, esperaba no perderse por lo que apreto el paso pero un nuevo mareo la detuvo por lo que se sostuvo de la barandilla de la misma.
- ¿No podías quedarte y seguir mis órdenes? - un temblor recorrio por completo su cuerpo, no esperaba encontrarse con él porque iba a seguir sus órdenes de no hablar sobre que algún día lo había conocido - N-No tengo porque seguir sus órdenes, necesito irme a casa para tomar lo necesario e ir a la universidad y empezar con mis deberes escolares - le señalo volviendo a bajar pero esta vez con paso calmado pues aún le punzaba la cabeza.
- Tienes un cuadro de primer grado de anemia, ¿cómo sucedio? - se detuvo por unos segundos pero después continuo con su camino, escucho pasos detrás pero los ignoro, observo una enorme puerta que suponía que era la principal - Te hice una pregunta - señalo este y ella abrio la misma para observar una fuente frente a su persona, era simplemente hermosa, más allá habían un inmeso jardín por lo que veía pero no era momento de admirar nada.
Descendio los escalones para caminar hacía la derecha, esperaba salir por ese sendero, sintio que alguien la tomaba de la muñeca con fuerza - Odio que no me contesten cuando pregunto y odio que me ignoren, responde la pregunta - apreto un poco más el agarre, la estaba lastimando de verdad, se mordio el labio tratando de soltarse del agarre pero este no se lo permitio al afianzarla mejor.
- No tengo porque contestar esa pregunta, no somos nada - le espeto removiendose del agarre y este sonrió de lado ante su contestación - Me gusta que seas agresiva porque quiere decir que sabes defenderte por ti misma pero no uses eso conmigo porque no lo tolero, contesta la pregunta y después hablaremos sobre el contrato porque te puedo asegurar que si habra uno, ahora contesta la maldita pregunta Sakuno - espeto este y ella se quedo sin habla, ¿qué si iba a haber contrato?, no quería ser una broma para el hombre delante porque no podría soportarlo.
- H-Hay ocasiones e-en las que n-no... p-pruebo bocado, solo en la noche, hoy fue uno de esos días - contesto bajando la mirada, este dio un leve suspiro para soltar su muñeca y negar con la cabeza - Te quedaras en mi casa, harás tus deberes escolares en una computadora que te proporcionare, cenaras aquí, mi médico de cabecera llevara este caso de anemia, no te irás, vas a firmar el contrato de matrimonio conmigo y contraeremos matrimonio en dos días - la tomo de nueva cuenta de la mano para comenzar a andar hacía dentro de la mansión.
¿Iba a ser la esposa de Sanada Genichirou? Eso no estaba en sus planes siendo honestos, no lo esperaba, era imposible pero al parecer iba a ser realidad en dos días, sintio un leve vuelco al contacto de su mano con su propia mano, no era nada importante así que debía dejar de pensar en ello, solo le importaba su trabajo de cálculo por el momento, eso era lo más importante, debía dejar de pensar en cuentos de hadas justo en ese momento.
Sanada miro a Sakuno que estaba sentada delante de él tecleando como loca mientras pasaba algunas hojas de un libro enorme, descendio la mirada al sandwich que su servicio le había preparado a la misma, estaba casi entero y eso no le gustaba por algún motivo, sentía que debía cuidarla - Haz un intermedio en tus deberes y come - le señalo mientras pasaba algunos documentos y firmaba con maestría, la cobriza lo miro negando con la cabeza.
- Después de esto debo hacer un ensayo de un libro de literatura, no tengo tiempo para comer por el momento - contesto con calma volviendo su vista hacía la laptop que le había prestado, se veía demasiado concentrada pero eso no le impidio levantarse de su asiento para ir donde ella y tomarla de los hombros con algo de fuerza - Come, te ayudare - tomo el aparato y miro el libro, uno que hace mucho había leído.
Coloco el plato de comida y la leche frente a la cobriza mientras tomaba asiento y comenzaba a teclear, el silencio los envolvio por completo, miro el reloj, las nueve de la noche, la hora de la cena había pasado, noto que ella había dejado un poco de sandwich pero no dijo nada - Esta listo - le entrego la laptop que ella tomo y él tomo sus documentos para guardarlos, era hora de la cena así que por el momento lo dejaría allí.
- Llevaba veinte páginas, ¿cómo terminaste setenta hojas en cuarenta minutos? - pregunto sorprendida la cobriza y él solo se encogio de hombros indicandole con la mano que se levantara - Siempre he sido rápido además es un libro que leía hace mucho, se mucho del mismo ahora vamos, es hora de la cena - acomodo sus libros junto con la laptop para tomarla de la muñeca con cuidado pero entonces se detuvo observando su mano derecha, se le había olvidado por completo.
- Mi médico también revisara ese corte en la mano derecha así que no la muevas mucho - le indico para dejarla pasar primero, aún sostenía su mano cuando sintio algo diferente en el aire de su mansión por lo que de inmediato giro el cuerpo observando a una de sus ex novias quien estaba sentada en el sófa de la sala observandolos a ambos.
- Cuanto tiempo Gen-chan - saludo esta colocandose de pie para correr a sus brazos, sintio el apretón en su cuello de su parte y se sintio como en aquella época, completamente seguro - Ve al comedor - le indico a la cobriza que no respondía por lo que la empujo con suavidad y ella lo miro de mala manera - Por favor Sakuno, ve al comedor - le indico subiendo un poco el tono de voz y ella solo siguio a una mucama, tenía que hablar a solas con la chica a la que más había amado desde su niñez.
Sakuno tomo asiento llevandose una mano a la cabeza, realmente cuando pensaba que todo iba a estar bien terminaba peor - Me sorprende que Sanada te eligiera - alzo la mirada observando al tal Yukimura que estaba en el marco del comedor observandola como si quisiera algo - ¿E-Eh? - este sonrió levemente negando con la cabeza para acercarse con un maletín bajo el brazo.
- Soy su abogado, se todo y como se todo, tienes que leer este contrato y firmarlo, se lo daras a él y él me lo entregara a mí... Yukimura Seiichi - se presento este mientras le extendía un fólder que tomo de inmediato entre sus manos, le medio sonrió puesto que no lo conocía - R-Riuzaky S-Sakuno, un gusto - tomo su mano
para saludarlo y este negó suavemnete con la cabeza para hacer una leve reverencia.
- El gusto es mío, sin embargo, debo irme justo ahora, nos volveremos a ver Sakuno-san - se despidio este para dar media vuelta y salir de allí, miro su reloj eran las 9:30 p.m., miro la cena pero no tenía apetito - ¿Puedes mostrarme mi habitación? - le pregunto a una mucama que de inmediato asintió para indicarle por donde era, no pasaron la sala, algo le decía que Sanada se los había ordenado.
De pronto se vio en la segunda planta de la mansión pero aún podía ver la sala y se quedo de piedra cuando vio que Sanada sujetaba fuertemente entre sus brazos a la chica de hace unos momentos, siguio a la mucama hasta una habitación donde observo su bolso y las cosas del despacho - En el closet hay ropa preparada para usted - asintió mientras la mucama hacía una reverencia y se retiraba en silencio, de pronto se sentía cansada y lo único que deseaba era dormir un poco.
Camino hasta la cama no sin antes tomar la laptop para acomodar el archivo que mañana antes de entrar a la universidad tenía que imprimir, dio un leve suspiro para dejar de pensar en la escena que había visto, negó con la cabeza para empezar a editar el documento y olvidarse de lo sucedido, mañana tenía un día agitado en la universidad así que debía descansar desde ese momento.
Sanada entro en la cocina buscando con la mirada a Sakuno pero esta no se encontraba, dio un leve suspiro, el tiempo se le había pasado en compañía de Alexandra, su ex novia y su primer amor - La señorita se encuentra en su habitación Sanada-sama - asintió ante la información de una de sus mucamas para mirar la cena, estaba intacta, mañana hablaría seriamente con ella, por el momento tenía que hacer una llamada para que empezaran con lo necesario para llevar acabo la boda, no quería ningún contratiempo, era lo que más detestaba, que las cosas no salieran como las había planeado.
- ¿No te parece poco educado tener a Alexandra en la sala cuando tu prometida esta aquí? - ladeo la cabeza mirando a su amigo Seiichi que estaba sentado en las escaleras con su maletín a un lado además de una expresión levemente furiosa.
- Mi futura prometida sabe que no hay amor, son solo negocios en cambio con Alexandra siempre fue al revés - contesto a su pregunta con tranquilidad y noto que su amigo de toda la vida encarnaba una ceja en señal de desacuerdo, era raro que Seiichi se preocupara por cosas como esas siendo honestos - Alexandra se fue, no se despidio y después nos enteramos de que estaba comprometida, ¿en verdad piensas que esta aquí por ti? - pregunto altaneramente el ojilila, lo miro con enojo, ese tema era un tabú entre ambos.
- Eso no te incumbe Yukimura - le siseo con furia mientras miraba a las escaleras rezando porque Sakuno no escuchara nada porque no le apetecía lidiar con algo como eso en esos momentos - Cuando elegí a una candidata para ser mi prometida falsa, la vi a ella pero no la elegí, ¿quieres saber porqué? - eso si que no se lo esperaba en lo absoluto.
Seiichi necesitaba una prometida falsa durante seis meses pero al final no había elegido a nadie, le sorprendía que hubiera conocido a Sakuno o como mínimo que supiera de ella - Me mata la curiosidad - la verdad era que realmente quería saber pero no quería que se notara en lo absoluto.
- Ella no es una de esas chicas que pueden con esto, sentí que ella se iba a mezclar de alguna manera en una relación verdadera, iban a suceder dos cosas pense, la iba a lastimar o me iba a enamorar de ella así que decidí no elegirla aunque te dire que era la indicada, creo que fui un cobarde al no elegirla así que te pedire algo Genichirou... no la lastimes, no creo que ella pueda soportarlo - dicho esto se levanto tomando su maletín para descender los escalones restantes y caminar a su lado hasta la puerta, era raro que el ojilila le pidiera algo como eso cuando nunca se preocupaba por nadie.
- Le di el contrato por cierto, supongo que lo estara leyendo - escucho el sonido de la puerta y se quedo allí de pie pensando en lo dicho por su amigo, durante la mañana saldría la noticia de su boda con Sakuno pero era justo ahora después de ver a Alexandra que se estaba cuestionando... ¿realmente quería firmar el contrato con Sakuno para que la misma fuera su esposa por un año?.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los comentarios Clarii.
