CAPÍTULO 2
Me quedé en shock ante tal noticia, no me lo podría creer, no sabía como ni el que responder.
-Esperamos su respuesta dentro de dos días, sería un gran honor para nosotros que aceptara esta gran oportunidad para poder ir a estudiar al extranjero señorita Gómez.-Decía el director mientras buscaba unos papeles en su cajón, al dar con ellos, los puso en frente mío.- Este papel es la inscripción a la universidad, este otro la entrega de la beca y por último, este es información sobre dicha universidad y su residencia. Ahora por favor, retírese que he de hacer una llamada importante.
Asentí despacio con la cabeza cogiendo los papeles entre mis manos, salí del despacho musitando un simple "Adeu" y me dirigí con paso lento hacia la salida, suponiendo que allí estarían mis amigos esperándome.
Siempre había sido una persona fría ante mis estudios, desde pequeña me prometí que no dejaría que nada ni nadie se interpondría en mi futuro, pero ahora todo eso había cambiado, tenía a Carla mi mejor amiga, la hermana que nunca tuve. La conocí en primero de la ESO, vino de intercambio ya que ella había nacido en Madrid, pero decidió quedarse aquí ya que me explicó que allí en Madrid no era muy aceptada entre sus compañeros, "como yo" pensé en esos entonces. Desde ese momento hemos sido inseparables, hemos hecho miles de locuras juntas.
Por otro lado estaba él, Iago. Llevábamos ya tres años saliendo juntos y sinceramente nunca pensé que llegaría a enamorarme de nadie, él cambió mi vida por completo. Iago era popular hasta que empezó a salir conmigo, ya que al salir con la rarita de clase, que así me llamaban, empezaron a dejarle de lado, aunque a él, por lo que vi nunca le importó.
Alguien cortó el hilo de mis pensamientos posando sus manos sobre mis ojos.
-Cielo, sé que eres tú.-Quité las manos de Iago de mi cara, era imposible no reconocer su olor.
-¿Qué quería el director?-Me abrazó por atrás apoyando su barbilla sobre mi cabeza, por lo menos me sacaba una cabeza y media.
-Primero vayamos a por Carla y volvamos a mi casa, allí podremos hablar con más tranquilidad.-Me separé despacio para poder cogerle de la mano y salir en busca de mi alocada amiga, pero no dimos ni tres pasos que ya la encontramos discutiendo con una de las más popular de clase. Suspiré y me separé de él, la agarré de la camiseta llevándomela casi arrastrando mientras ella no paraba de refunfuñar e insultar a la otra.
Una vez se tranquilizó, le expliqué que tenía que hablar con ellos y mis padres, que por eso teníamos que volver a mi casa. Durante todo el trayecto no paró de preguntarme qué que había pasado en el despacho del director y qué era eso tan importante que tenía que hablar con ellos, pero no le dije ni mú hasta llegar a casa. Esperamos a que mis padres vinieran a comer y una vez ya estábamos todos en el sofá, fui a mi cuarto a por los papeles, entregándoselo a mi padre.
-Hija…esto…esto es una beca para ir a estudiar a Nueva York.-Mi padre estaba flipando en colores, no podía creérselo, me miró incrédulo y le pasó los papeles a mi madre.
-Eso era lo que tan importante os tenía que decir…El director me ha dicho que tengo dos días para pensármelo, que es una gran oportunidad para poder ir a estudiar al extranjero. Pero…no sé que hacer..-Bajé la mirada al suelo ante la mirada de Iago.
-Acepta.-Dijo él, pude ver de reojo como se mordía un poco el labio, eso solo lo hacía cuando estaba nervioso.
-No puedo… tengo todo aquí…mi familia, Carla, tú..-Le miré y luego me fijé que Carla estaba seria, algo muy extraño en ella. Iago me cogió de la mano haciendo que me sentara sobre sus piernas para poder abrazarme.
-Empollona, prométeme que vas aceptar, prométeme que no me vas a olvidar y sobre todo, prométeme que les vas a dar una lección a esos americanos.-Dijo Carla mientras me daba unos toquecitos con el dedo en la pierna, nunca había llegado a comprender la manía que le tenía a los americanos.
-Cariño, es una gran oportunidad, desde que empezaste la ESO siempre nos repetías una y otra vez que tu sueño era ir estudiar al extranjero, así que ahora no lo dejes pasar.-Mi madre me cogió de la mano mirándome con ternura.
Pasaron los dos días y yo aún no sabía que hacer, Iago estaba distante desde que les di la noticia y Carla… bueno seguía con sus locuras de siempre.
Ese día fui a darle la noticia al director que si que aceptaría la beca e iría a estudiar fuera. Mis padres estaban muy orgullosos de mi, Carla lloriqueaba porqué me iba a echar de menos y seguía sin saber nada de Iago.
"Tres días después"
Todo había pasado rápido desde que acepté la beca, pasaron tan rápidos los días, hasta que llegó el día de irme.
Allí estábamos, en el aeropuerto llorando a moco tendido sin despegarme de Carla que estaba igual que yo, abrazándonos con fuerza, prometiéndonos que nos escribiríamos siempre que pudiéramos, que pondríamos el skype y seguiríamos haciendo las mismas tonterías de siempre. Iago a un lado no dejaba de mirar el suelo. Mis padres cogieron a Carla como pudieron, ya que no había manera de quitarla de encima y se la llevaron para poder tener algo más de intimidad con mi chico.
-Iago…yo...-No sabía que decirle, no me salía la voz, no dejaba de llorar. Alzó su mirada y pude comprobar que tenía los ojos rojos, así que supuse que habría estado llorando.
-Shh… no digas nada ahora..-Me abrazo con fuerza, escondió su cara entre mi pelo y cuello, me aferré a él y notaba como me temblaban las piernas.
Ahí estábamos los dos, llorando, abrazados, ninguno de los dos queríamos que nuestra historia acabara, teníamos tantas ilusiones, tantas cosas planeadas para el futuro y ahora nada... todo se había esfumado.
-Podríamos intentarlo a distancia...sé que es difícil, que hay muchos km que nos van a separar, pero no me entra la idea en la cabeza que no vas a estar conmigo, que te vas al extranjero y ni si quiera sé cuando voy a poder volver a verte...-Susurró sobre mi cuello, sin dejar de abrazarme contra él.
-Por poder se puede cielo...-Me separé de él cogiendo su cara entre mis manos, limpiando sus lágrimas con el pulgar.- Por favor no llores, sabes que odio las despedidas y más odio verte llorar. Ya verás, dentro de nada me tendrás aquí dándote la lata de nuevo con mis tonterías y locuras.-Le di un suave golpe en la punta de la nariz con el dedo causando que sonriera levemente.
-¿Me lo prometes? -Él también limpió los restos de lágrimas que quedaban sobre mis mejillas. Asentí con la cabeza y me besó despacio, disfrutando del poco tiempo que nos quedaban juntos.
Pero no todo dura para siempre ya que a los cinco minutos volvieron mis padres, avisándome que mi avión despegaba dentro de quince minutos. Me despedí de ellos también entre lágrimas y abrazos, achuché con fuerza a Carla y besé por última vez a Iago.
Pasé todas las revisiones previas antes de subir al avión y ahora ya era el turno de subir, nerviosa me abracé a mi equipaje de mano buscando entre los asientos mi número hasta atinar con él. Me quedaba por delante un largo vuelo, por suerte llevaba conmigo un libro y una película, pero como a la noche anterior no dormí nada por los nervios, así como despegó el avión, me dejé llevar por los brazos de Morfeo, quedándome dormida en el avión.
