Sentimiento positivo


Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.


Capítulo 2: él, de nuevo.

Estaba a medio cambiar cuando tocaron la puerta.

-¡yo voy!-gritó Edward desde la cocina

Sin tener idea de quién podía ser a esa hora, terminé de ponerme la blusa y luego fui al baño para peinarme.

Teníamos una reunión con una pareja para una boda hoy y también tenía una pila de cosas que revisar para la fiesta de recaudación que sería ese sábado por la noche.

Y ya que Alice se había tomado una semana para darse una "luna de miel express" como ella misma me lo había dicho, tenía que arreglármelas con todo yo sola hasta que ella regresara.

Cuando acabe de peinarme, me puse los zarcillos que había comprado hace un par de días atrás para mí, y fui a la cocina por algo de café antes de ir a la oficina.

Edward estaba haciéndose unas tostadas con jalea ya metido en su traje y listo para irse.

-¿Quién era?

-¿Quién era qué?- el me miró extrañado

-en la puerta

-oh…- él se rió- no lo sé. Un tipo buscando a una pelirroja…- el negó con la cabeza divertido- no creo que tengamos ninguna vecina pelirroja ahora que lo pienso. Al pobre le deben haber dado mal la dirección - el sacó otro par de tostadas de la máquina y luego de ponerlas en un plato me las pasó- pobre tipo

Eso fue raro, pero decidí no darle importancia. A cualquiera podría haberle dado mal una dirección, pero resultaba extraño la hora. A punto de salir a trabajar…

-tengo que irme-me dijo mientras se metía el ultimo trozo de tostada en la boca- lo siento, nena. Pero de verdad, voy tarde

-está bien-contesté a regañadientes

-llega bien al trabajo y luego hablaremos por la tarde

Edward le dio otro sorbo a su taza de café y dejando un beso rápido sobre mi frente salió a toda prisa por la puerta con su maletín en la mano.

Yo tomé el pote de jalea y unté un poco sobre una de mis tostadas mientras me servía café en mi taza de color rosa que Alice me había regalado para mis cumpleaños.

Después de un rápido desayuno y segura de tener todo conmigo, salí del departamento y metí las llaves en la puerta para cerrarla.

Solo al darme vuelta para llamar al ascensor, me di un buen susto cuando vi a Emmett sentado a los pies de la escalera mirándome muy atento.

-oh, mierda-dije del susto-¿Qué estás haciendo aquí?

-buscándote- respondió con seguridad al tiempo que se ponía de pie y caminaba hacia mí

-¿Cómo sabes dónde vivo?

-Jasper me lo dijo

Maldito Jasper ¿Cómo había podido hacerlo? Él sabía que estaba con Edward ¿Por qué iba a darle mi dirección a él, sabiendo cuales eran sus intenciones? Tal vez él no se las había dejado bien en claro. ¿Pero, que le había dicho entonces como para que el accediera a darle mi dirección?

-te ves nerviosa- apuntó

-¿sí? ¿Ycómo se supone que reaccione al verte a las 8 de la mañana afuera de mi departamento como si nada?

-tranquila- él me sonrió con confianza. Oh, yo recordaba bien esa sonrisa.

-¿Qué quieres Emmett?-conteste fríamente

-olvidaste esto en la fiesta- el sacó mi brazalete de su bolsillo y me lo tendió

Aliviada yo lo tome entre mis manos sin poder creer que él lo tuviera. Recordaba haberlo guardado luego de que el broche se rompiera en la fiesta, pero al llegar a casa había podido encontrarlo. Estaba segura de que se había caído en alguna parte, incluso había llamado al salón para ver si estaba allí, pero no habían encontrado nada. Tal vez alguien se lo había llevado, eso es lo que había pensado, alguien que no pensaba devolverlo.

-de nada- dijo

-gracias- él me sonrió mientras yo miraba el brazalete entre mis manos. El broche estaba arreglado, intacto, como si nada le hubiera sucedido.

-se lo que significaba para ti

Y que él fuera quien lo dijera, me dejo helada.

-¿lo enviaste a reparar?

-¿de qué habría servido devolvértelo roto?- éltenía razón. Aun así aun no explicaba porque lo tenía consigo. ¿De verdad este se había caído al suelo y él lo había encontrado más tarde?

No quise preguntárselo. Sin embargo, quería saber otra cosa.

-¿Por qué viniste aquí a dármelo?

-quería verte y pensé que enviártelo por alguien más sería demasiado… impersonal

¿Impersonal? Puf ¿desde cuándo nosotros dos teníamos algo personal?

-¿Qué quieres de mí, Emmett?-dije poniéndole los ojos en blanco.

El me observo serio ante mi actituddefensiva.

-¿quieres desayunar conmigo?

-ya desayune, gracias- yo presioné el botón del ascensor y Emmett solo continuo mirándome.

-bien, ¿qué tal almorzar?

-no puedo

-¿por qué no?-el parecía estar hablando muy en serio

-¡por que no!-dije fastidiada- porque no puedes hacer esto. No puedes solo aparecerte así como así y esperar que quiera comer contigo. No después de todos estos años

-sé que estas comprometida-medijo- pero no me importa

-Dios, no se trata de eso-¿acaso a él todo le importaba una mierda?

-¿entonces por qué no?

Por qué me lastimaste y porqueaún estoy enfadada contigo por lo que me hiciste.

-solo no quiero ¿de acuerdo?-yo opté por una simple negativa. ¿Dequé me serviría discutir con él sobre lo que había pasado hace tanto tiempo? Solo sentirme mal y probablemente acabar llorando.

-¿Cómo puedo hacer que cambies de opinión?

-no puedes hacerlo-me negué

Las puertas del elevador se abrieron y yo me metí adentro. Él se metió conmigo como si eso fuera lo más normal del mundo.

-¿de verdad?- las puertas volvieron a cerrarse y comenzamos a descender

-no has cambiado nada-admitió mientras me veía con detalle, recorriendo poco a poco cada parte de mi cuerpo

-tu tampoco al parecer-contesté enojada. Aunque el si lo había hecho. Siempre había sido más alto y fornido que yo, y obviamente con la edad esa diferencia se había acrecentado también. Sus rasgos eran mucho más maduros, pero no podía decir lo mismo de su comportamiento.

-te devolví algo que sabía que era importante para ti ¿y aun así sigues enfadada conmigo?

-ya te agradecí por eso- le dije con algo más de amabilidad- y de verdad lo apreció. Pero no quiero comer contigo, ni hoy ni mañana, ni ningún otro día.

Las puertas se abrieron frente a nosotros y yo salí de allí a toda prisa. El me siguió sin ningún problema.

-aun sigues viéndote hermosa cuando estas cabreada-dijo y con eso me descolocó por completo

¿Acaso estaba tomándome el pelo?

Le dediqué una mirada envenenada y el solo me miró con una sonrisa en la cara. Maldito hijo de puta. Y si, se veía totalmente irresistible, pero yo estaba demasiado enojada como para caer bajo sus encantos.

-tengo que irme a trabajar

-puedo llevarte

-tengo auto, gracias- contesté con sarcasmo mientras salía a la calle- y tu deberías hacer lo mismo

-¿en serio vas a casarte con ese tipo?- yo lo miré extrañada y entonces comprendí que él había sido quien había tocado la puerta más temprano; y claro al ver a Edward había inventado una torpe excusa y luego había esperado hasta que yo había salido del apartamento.

Pero preguntarlo de un modo tan directo y abierto… ¿Por qué le importaba? ¿Por qué tenía que importarle si hacía más de diez años que no me veía?

-¿por algo me comprometí, no?

Emmett me observó dubitativo.

-supongo- contestó al fin pero como si eso no fuera suficiente para él. ¿Acaso tenía que darle una lista de razones por las que casarme con Edward? Yo lo amaba y punto. – es solo que nunca te habría imaginado con un tipo como él.

Él tenía que estar loco ¿no me había imaginado con alguien como él? Mierda ¿y que se suponía que significaba eso? ¿Qué si él no lo aprobaba no podía salir con alguien? ¿A dónde había estado exactamente los últimos doce años como para poder darse el lujo de una opinión como esa?

-tal vez tu imaginación no es tan buena como creías- contesté haciendo que él me sonriera con ironía y mordiera sus labios como si lo hubiera dejado sin respuestas que dar. ¡Bien! Este era mi momento de salida- así que… ahora tengo que irme sino te molesta-estiré mi brazo abriendo la puerta de mi auto aparcado en la calle y metiéndome adentro, sin ninguna intención de continuar esa conversación.

-te veré por ahí-dijo el, aun con su sonrisa intacta- que tengas un buen día Rose.

El resto del día parecía trabajar en automático, sin prestar atención en las cosas, tanto que incluso tiré mi taza de café al suelo dos veces, que por suerte era de plástico, y también terminé sacando copias de los documentos equivocados por no haberme asegurado de que era lo que tenía que hacer.

Oh, y todo había sido a causa de una persona.

Estaba tan enfadada, enfadada con él y conmigo misma por permitir que eso me afectara de esa manera.

Sin embargo, me había devuelto mi brazalete. ¿Cómo es que había dado con él? Aun eso era un misterio, pero al menos lo tenía de regreso conmigo. ¿Ycómo había conseguido que lo reparen y estuviera listo para un lunes a las 8 am? O tenía un amigo joyero que trabajaba las 24 horas al día, los 7 días a la semana o él se había convertido en un experto joyero y yo no lo sabía.

Tomándolo entre mis manos, vi el broche y comprobé varias veces que este funcionara como se suponía que lo ía pasado tanto tiempo desde entonces… desde que mi madre me lo había regalado.

A causa de él, los recuerdos habían comenzado a ametrallarse en mi cabeza y no había forma en que hubiera podido detenerlos.

Recordando antes que otra cosa, esa noche en que nos habíamos conocido.

.

Mi amiga Jane y yo habíamos ido a una fiesta, apenas teníamos 16 años, mientras que el resto de los invitados tenían dos años más que nosotras.

-sentémonos aquí por un segundo- dijo Jane ocupando el banco vacío frente a nosotras

Sentándome junto a ella, acomode mí vestido sobre mis piernas y mire a mí alrededor tratando de no ponerme más nerviosa de lo que ya estaba.

-no conozco a nadie aquí- dije

-¿y eso qué?- Jane se encogió de hombros- no tienes que conocer a nadie para estar en una fiesta con ellos.

-tú tienes a Eliot

-y tú a mi

-hasta que te vayas con él

-solo será por un rato, no por toda la noche.

No era la primera vez que escuchaba eso, por lo que sabía que eso no era cierto

-ey, no me pongas esa cara- dijo- además aquí está lleno de chicos…. No creo que te lo pases mal con alguno mientras esperas que yo regrese

Jane y sus ideas.

-me las arreglare para hacer algo-contesté. Probablemente jugar con mi teléfono o caminar por ahí viendo con cuantas parejas me topaba.

-oh, ahí está Eliot- y por un segundo casi parecían salir pequeños corazoncitos de sus ojos, casi como en las caricaturas

-ve con él, me quedaré aquí- dije resignada

-¿segura?- a ella ni siquiera le importaba mi respuesta

-sí, segura

-eres la mejor, te adoro- ella me dio un fuerte abrazo y con una sonrisa de oreja a oreja se fue corriendo en dirección a su novio.

Desde lejos pude ver como ella lo abrazaba con energía y luego comenzaban a besarse con esmero.

Yo también quería eso. No iba a admitirlo en voz alta, pero interiormente me moría por tener a alguien que me estrechara entre sus brazos y me besara de esa manera.

Mi madre decía que aún era joven, que aun tenía mucho pode delante e incluso que si no conseguía salir con nadie en la secundaria aun tenía la universidad para hacerlo.

Ella pensaba eso, mientras que yo veía como todas mis amigas y compañeras de curso comenzaban a salir con chicos y a perder su virginidad, mientras yo iba a fiestas de chicos de último año, sola y sin ninguna experiencia en absoluto.

Sintiendo una ráfaga de viento, junte mis piernas y cruce mis tobillos regañándome a mí misma por no haberme traído un saco conmigo. Si el clima seguía así, terminaría esperando a Jane dentro de la casa y no allí, o de otro modo iba a congelarme.

Había bastante gente en el patio, bebiendo y bailando alrededor de la piscina.

Chicas de más de nuestra edad, con menos ropa y… más actitud. Ninguna parecía tener frio. La verdad no tenía idea de cómo lo hacían. Tal vez fuera el alcohol…. Si era eso, debería replantearme seriamente la idea de comenzar a beber, sobre todo en fiestas como esas. Y en cuanto al modo de vestir, no estaba muy segura si alguien día tendría la suficientemente personalidad como para salir de casa con tan poca ropa encima. Y sobre todo tener que tolerar como los chicos me miraran como un trozo de carne. Bueno, al menos me mirarían de ese modo.

Regañándome a mí misma por compararme con otras chicas, suspiré y miré en dirección donde había visto a Jane con Eliot por última vez. Ahora, sin embargo, no había nadie allí.

-¿aburrida?- volviendo mis ojos al sitio desde donde provenía esa voz, me topé con un chico alto y de pelo negro viéndome con total atención

-algo así- contesté

-¿viniste sola?- sus ojos verdes parecieron encenderse ante la expectativa de mi respuesta. Dios, ¿de dónde había salido este tipo?

-con mi amiga Jane- dije

-¿y ella esta…?

-con su novio- yo sonreí

-así que te dejo sola, esperándola

Yo asentí con la cabeza

-bueno, no creo que le importe a tu amiga si yo te hago compañía mientras tanto.

A mí tampoco me importaría

Sentándose a mi lado vi como sus ojos observaban con atención mí escote.

¡Ni que hubiera tanto allí para ver!

-¿Cómo te llamas?

-Rose-dije

-muy lindo nombre- yo le sonreí ligeramente- soy Emmett

-un placer

-el placer es todo mío-dijo con una arrebatadora sonrisa que casi hace que se me caiga la baba.

Oh, ¿Qué estaba haciendo? Él debía de darse cuenta cuanto me gustaba por el modo en que lo estaba viendo y sonriendo como una tonta. Y sobre todo porque era claramente mayor que yo. Dejándome casi indefensa ante sus encantos.

-¿te traigo algo de beber?

-bueno, en realidad…- el alzó una ceja de forma interrogante- no me gusta mucho beber

-oh, vamos solo una cerveza… no te hará daño

Eso decía él.

-está bien- acepté

De buena gana él fue por un par de botellas hasta una de las mesas que había en el jardín y luego regreso junto a mi

-para la dama-dijo pasándome una.

Yo le di un sorbo rápido y al tragar sentí el gusto amargo y asqueroso. Conteniéndome de no escupir todo automáticamente puse mala cara y me lo trague todo.

-supongo que la cerveza no es lo tuyo- dedujo

-supongo que no.

-bien, podemos probar con otra cosa- insistió- ¿qué tal un trago? ¿Qué te gusta?

-nada demasiado fuerte

-bien, no vodka entonces, ni tequila. ¿Qué tal algo con frutas?

-eso suena bien

-bien- él me sonrió- dame 5 minutos y te preparare algo que vas a adorar.

Sin darme tiempo a contestar, él se fue a toda prisa a la casa denuevo, pero esta vez regreso con tres vasos con bebidas de 3 colores diferente. Rosado, naranja y rojo. ¿Pomelo, naranja y frutilla?

Haciéndome probar un trago de cada uno, yo accedí de buena gana.

-creo que tenemos un ganador- dijo al verme sonreír tras probar el de naranja

-si…

-tienes una hermosa sonrisa ¿ya te lo habían dicho?- yo negué

Emmett acarició entonces mi mejilla y miro mis labios con deseo.

Él quería besarme, yo podía verlo en sus ojos, pero yo no estaba tan segura de si debía dejarlo. No es como si nadie me hubiera besado antes, bueno, solo había sido en el juego de la botella dos veces y en el de 7 minutos en el cielo con Tyler, con quien tenía clase de biología. Pero nunca había sido enserio, nunca fuera de un juego.

-¿no eres de las que hablan mucho, no?- yo mordí mis labios y volví a negar.

Genial. Como si fuera poco, además de comportarse como un completo ganador conmigo, él había notado que yo era tímida. Claro que él era lindo, mucho y si bien no estaba segura de que fuera mi tipo, porque en realidad no tenía un tipo específico, él probablemente era demasiado para mí.

Dios ¿en qué mundo podría yo salir con un chico como él?

Sonriendo una vez más, él bebió otro poco de su cerveza y se acomodó en el asiento del banco para estar más cerca de mí.

-¿así que…En qué año estás?

-primero-respondí

-¿y terminaste en una fiesta de los chicos de ultimo año porque…?

-Jane- contesté- su novio está en último año.

-¿y qué hay de ti? ¿Estas saliendo con alguien?

-no- contesté con timidez.

-¿no hay nadie que te interese?- él si parecía interesado en esa pregunta.

-no en mi curso-admití con sinceridad

-¿y en los demás?

-tal vez si- dije evitándome verlo a los ojos

-¿qué tal si bailamos un rato?-propuso aun con esa sonrisa galante suya.

Yo pase saliva.

-está bien-dije, dándole un último y largo sorbo a mi trago hasta terminármelo. Con suerte el alcohol conseguiría que no estuviera tan nerviosa.

Y si, ahí había comenzado mi uso del alcohol como relajante, incluso sin haber sido por completo consciente de ello.

Poniéndose de pie, el me tendió su mano y yo la tomé antes de seguirlo hacia adentro de la casa, donde la música estaba a tope.

Abriéndonos paso entremedio de los demás que estaban en la sala bailando, él me llevo consigo hasta el medio de la pista, donde con un simple giro consiguió ponerme de frente a él y comenzar a moverse al ritmo de la música.

La diferencia de estatura entre ambos era algo notoria, más aún porque yo no llevaba tacones y en su lugar unas chanclas de goma para estar más cómoda, pero tal vez eso me facilitaría el no tener que mirarlo a los ojos todo el tiempo.

Me moví al ritmo de la música y entonces pude sentir sus manos jugueteando sobre mi cintura. Lo deje hacerlo, ya que se sentía bien, así que continué moviéndome y tratando de pensar en que lo hacía bien. Que podía bailar con él del mismo modo que o hacía con Jane o cuando estaba sola.

Así que cuando la música cambió, Emmett me hizo girar para quedar de espaldas a él. Mis brazos quedaron cruzados sobre mi pecho aun tomada de sus manos, pero ahora el aprovecho para dejar su cabeza a un lado de mi hombro.

Aprovechando el hecho de que no tendría que verlo a los ojos, moví mi cadera y mis piernas intentando seguir la música y entonces el hizo lo mismo, ahora sin embargo, sin despegarse de mi cuerpo. Pude sentir sus jeans rozar contra mi vestido, moviéndolo y haciendo que yo deseara solo seguir bailando. Me moví un poco más y entonces sentí sus labios sobre mi cuello comenzando a besarlo lentamente. Mi cabeza se fue hacia tras inconscientemente y entonces el suspiró.

Dios, esto se siente tan bien, pensé.

Emmett se deshizo de mi agarre y entonces sus manos bajaron a ambos lados de mi cadera para moverla como él quería. Adelante, a un lado, atrás y de nuevo a un lado. Yo volví a echar mi cabeza hacia atrás en busca de su boca y entonces el me hizo girar una vez más dejándome cara a cara con él.

Volví a moverme, pero ahora mirándolo a los ojos, moviéndome algo más lento y acercándome algo más a él mientras él me analizaba con cuidado

Estaba acalorada, bueno había mucha gente ahí dentro, y entre las luces, el baile, sus manos y sus labios sobre mi cuello, ya no daba más.

Emmett sonrió y también se acercó a mí, rápidamente eliminando la distancia entre nosotros y apoderándose de mi boca.

Aun sorprendida, yo también lo besé haciendo que una de sus manos se fuera detrás de mi nuca para que yo no me apartara. Su boca se volvió más rápida y yo intenté seguirle el ritmo como pude. Claro que en cuanto su lengua entró en mi boca me sentí abrumada. Eso se sentía bien, realmente bien, pero me sentí algo torpe al intentar copiar sus movimientos, aunque él no pareció notarlo. Sus manos acabaron en mi cintura, presionando con fuerza contra la tela y contra mi piel de un modo deseoso.

No tengo idea de cuánto rato estuve en la pista con él, pero en cuanto el dj volvió a cambiar el ritmo de la música, él se apartó de mi muy lentamente, dándome rápidos y húmedos besos. Lo vi sonreír y entonces yo lo hice también, comprendiendo que no solo para mí eso había estado bien.

Y pensar que antes había tenido calor, no era nada comparado con lo que era ahora.

Él me pasó una mano por el cabello, y yo lo miré.

-¿quieres algo para tomar o quieres que vayamos afuera….?

- afuera- dije sin pensármelo dos veces. Tenía más calor que sed, eso era seguro.

Lo vi sonreír y tras tomarme de la mano, se abrió paso entre la gente para llegar hasta afuera. Esta vez sin embargo, no regresamos al patio trasero de la casa, sino que fuimos al frente.

Había una pequeña brisa, pero esto estaba bastante mejor. Tomándome de la mano, me llevo hasta uno de los lados de la casa y solo entonces se detuvo.

-parece que no soy el único con calor –dijo al verme soltar un pequeño suspiro.

-había mucha gente adentro- me excuse.

- por supuesto- dijo y entonces se acercó para volver a besarme.

Yo le contesté casi al instante y empecé a andar hacia atrás hasta dar con la pared.

Me besó casi con la misma energía que lo había hecho adentro y cuando mi celular comenzó a vibrar, él se puso algo tensó.

-lo siento- le dije sacándolo del bolsillo de mi vestido.- tengo que atender- dije aceptando la llamada de mí amiga

-¿Qué sucede?- dije

- ¿Dónde estás Rose? No te encuentro por ningún lado.

- mmm… estoy, afuera- dije viendo como él me miraba de cerca- con…mmm…

- ok, lo siento- dijo con una risita- no quise interrumpir nada. Dile a mmm… que lo siento- yo me reí.

-¿ocurre algo?- volví a preguntar.

- solo quería saber si ya íbamos a irnos, recuerda que tu madre dijo que debíamos volver antes de las 3.

Mi madre y sus reglas.

- yo puedo llevarte- me ofreció con una voz que me sonó de lo más seductora.

-en realidad, me quedó en casa de Jane esta noche- le dije- y ella me trajo- le aclaré

Pude escuchar la risa de mi amiga del otro lado de la línea.

-bien- dijo él

-¿nos vamos ya entonces o te doy otros diez minutos?- preguntó

- te veré junto al auto- le dije

- muy bien, princesa- dijo sin poder parar de reírse y colgó.

-¿sabes? No pensé que cupiera más nada en ese vestido- dijo con una sonrisa pícara viendo como yo lo guardaba de vuelta en mi bolsillo.

Yo solo mordí mis labios viéndolo a los ojos embobada.

-¿así que ya vas a irte?

-si

-y no puedo llevarte a casa- él lo había entendido.

-bueno, no voy a dejar que un chico que acabo de conocer me lleve a casa- dije volviendo a la realidad.

- bien dicho-dijo- incluso cuando eso ahora me juegue en contra

-bueno, podemos….

-¿vernos de nuevo?-el completo mi frase. Yo mordí mis labios. Si él decía que sí, no tenía idea de que iba a hacer- desde luego- él me sonrió- anota tu teléfono en el mío y te llamaré.

¿Lo haría? Dios, si no lo hacía, yo solo pensaría que todo lo había pasado esa noche habría sido un sueño. Uno que no quería que aún se terminara.

El sacó su teléfono del bolsillo de sus jeans y entonces me lo pasó.

Le anoté mi número y se lo guardé con mi nombre. En realidad no solía darle mi número a desconocidos, sino que más bien esa era mi amiga, pero él no era tan desconocido, o al menos no ahora, y si era compañero de Eliot ¿Qué riesgo podía correr?

-muchas gracias- dijo tomando el aparato y volviendo a guardarlo.

- de nada- dije y cuando él estuvo por besarme otra vez mi amiga se apareció en la puerta seguida de su novio.

-¿lista?- preguntó.

-por supuesto- dije apartándome de la pared y también de él.

-adiós amor – le dijo mi amiga a Eliot y le dio un rápido beso. Él quiso continuar, pero ella lo detuvo y comenzó a andar hacia su coche.

- supongo que te veré pronto- dije

- por supuesto- dijo él y me dio un beso de despedida en los labios- que duermas bien

-tu igual- dije aun flipando y entonces me fui de allí.

.

Si, había sido toda una noche que recordar esa en la que nos habíamos conocido, pero solo había sido una de las tantas que recordaba haber pasado con él.

Tratando de no pensar más en el pasado, continúe trabajando, centrándome en los eventos que tendríamos esa semana y las cosas que aún quedaban por resolver. Respondiendo emails y haciendo llamadas acá y allá asegurándome que n quedara ningún cabo suelto.

Almorcé en la oficina un poco de comida china que me ordené, sin ganas de salir de allí solo por algo de comer. Mucho menos para sentarme sola en un restaurante y arreglármelas una ensalada con papas.

No, no necesitaba hacerlo, y además, podría continuar trabajando.

Aun con varias cosas por hacer para mañana, a las 6 en punto, apague mi laptop y tome mi abrigo lista para regresar a casa.

Soportando el tráfico de costumbre, media hora más tarde llegue a nuestro departamento, donde Edward ya estaba esperándome frente al sofá mirando las noticias.

-¡llegaste!- su voz sonaba alegre por algún motivo

-si… -dije-¿saliste antes?- eso si era una novedad

-no había mucho que hacer hoy en la oficina por suerte

Ojala pudiera decir lo mismo, sobre todo, contando que era yo sola la que debía encargarse de todo hasta que Alice regresara.

-¿y qué tal fue tu día?-preguntó

-atareado

-lo imagino -dijo- ¿Alice ya se fue verdad?

-si- dije. Recordándome que ya le había contado eso más de tres veces, incluso antes de la boda.

-bueno, supongo que se lo tienen merecido. Ambas trabajan demasiado

-lo dice el hombre que nunca está en casa- le solté dejando mi abrigo y mi bolso sobre el sofá.

- Rose…- dijo ahora poniéndose de verdad serio

-se lo que vas a decir, pero sabes que tengo razón. Te pasas más de la mitad de la semana viajando y sales muy tarde de la oficina la mayoría del tiempo

-mi trabajo era así incluso antes de que nos conociéramos- apuntó ahora cabreado ¿de verdad? ¿Era él quien iba a enfadarse por eso?- y si mal no recuerdo, tu dijiste que no te importaba que tuviera que viajar tanto. Que tu trabajo te mantenía tan ocupada como a mí y no ibas a molestarte por ello

-bueno, evidentemente después de 4 años, lo hace

Edward me dirigió una mirada envenenada.

-eso no es por mi trabajo ¿no es así? Esto es por la Boda de Alice ¿no?- yo lo mire seria, pero aun así no dije nada.- ¡Mierda Rosalie!-gritó- vamos dímelo, hazlo. Dime todo lo que tengas para decir ahora.

-sí, es por la boda de Alice ¿ok? Es por eso

-¡lo sabía!- él se jacto de sí mismo- ¡sabía que ibas a hacer esto!- Edward estaba indignado y enfadado, y al parecer eso era más importante que como yo me sentía

-¿entonces porque mierda te fuiste?-grité casi poniéndome histérica

- es trabajo

-podías no ir, tú me lo dijiste, tu equipo se encargaría de ello

-sí, pero no sería lo mismo sin mi ahí. Dios ¿es que no lo entiendes? No puedo faltar solo por ir a una maldita boda. De otro modo nunca conseguiré es asenso.

-¡no fue una maldita boda!- mi voz se cortó y pude sentir mis ojos llenándose con lagrimas

-oh, no, vamos, ¿no vas a ponerte a llorar por esto o sí?

-te necesitaba ahí conmigo-dije con mi voz comenzando a hipar. Así no me habría sentido sola y vulnerable, algo que no habría sucedido si él hubiera estado ahí conmigo, puesto que Emmett no iba a acercárseme.

-Dios…- el peino su cabello hacia atrás aun enfadado y suspiró con fuerza- sabía que ibas a hacer esto. Ayer cuando regrese no dijiste nada y tampoco esta mañana, pero lo vi en tu cara, sabía que ibas a reprochármelo en algún momento.

¿Reprochándoselo? Yo no podía creer lo que mis oídos estaban escuchando ¿qué sucedía con Edward? ¿Por qué se estaba comportando así? ¿Desdecuándo su trabajo era más importante que….yo?Tal vez desde que la posibilidad de ese maldito asenso había aparecido frente a él.

O tal vez desde que yo nuncale había pedido nada que interfiriera con él. Estando siempre tan ocupada, nunca le habíareprochado por sus largas ausencias, incluso cuando me sintiera sola en casa… me había callado la boca, sabiendo lo importante que eso era para él.

Y el obviamente había interpretado que lo estaba. Que a mí no me importaba, o tal vez ni siquiera lo notaba. Pero vivir con él, con alguien que pasaba casi los 5 días de la semana viajando… él no tenía idea de cómo se sentía eso.

Tal vez a Edward no le importaba no despertarse conmigo a su lado todos los días. Me sentí mal al pensar eso.

-Rose, vamos, sabes que lo siento…- el trato de alcanzarme, pero no lo deje- sé que era importante, pero tú me dijiste que no importaba si no iba

-¡te lo dije porque pensé que ibas a quedarte conmigo, que ibas a darte cuenta que quería que fueras conmigo!

-bueno, si hubieras sido un poco más directa lo habría entendido- me regaño- además, no es como si hubiera sido nuestra propia boda

¿Estaba de broma? ¿Nuestra boda? Ni siquiera le habíamos puesto una fecha, o hablado de ello desde nuestro compromiso, y ¿ahora me decía esto?

-si hubieras faltado a nuestra propia boda…- dije aun sin creérmelo- no estaríamos teniendo esta conversación

-sabes que no quería decir eso- me corrigió- no me refería a… ¡Dios!- el exhaló audiblemente y me miro a los ojos- jamás te haría algo así, y lo sabes

Un par de lágrimas cayeron de mis ojos y Edward me observó preocupado.

-Rose, te amo y sabes lo que siento. Debería haber dejado el trabajo por esa vez, debería haber estado ahí contigo, lo siento

Yo negué con la cabeza sintiéndome una tonta. Si no me hubiera puesto a llorar al probablemente ni se hubiera dado cuenta de ello.

-está bien, Edward, olvídalo

-no digas eso- él me tomó de la mano y me miró sintiéndose muy mal- fui un idiota al no acompañarte, y eso no volverá a suceder

Yo asentí con la cabeza mientras con una mano quitaba las lágrimas de mis ojos.

-Rose…

-lo sé Edward, lo sé.- yo negué con la cabeza sin querer continuar con esa conversación- Ha sido suficiente, ya no quiero hablar más sobre esto

-no hagas esto, cariño, vamos…. No me apartes de este modo

-no fui yo quien hizo las cosas mal

-no, no fuiste tú- el me dirigió una mirada dura

Soltando su mano me dirigí al baño y cerré la puerta detrás de mi antes de dejarme caer al suelo aun llorando, y sin poder detenerlo.

Una ducha podía mejorarlo, o eso esperaba.


Como prometí, estoy de vuelta, apenas una semana después,

Espero les guste este capitulo y que vean como va avanzando esta historia y entiendan mejor como es la relación entre Rose y Emmett. ¿qué opinan de Edward?

Algo que olvide mencionar es que cad capítulos, uno de ellos estará narrado por Emmett, así que será una especie de "Emmett pov", que la verdad me pareció necesario y que le daba un giro interesante a la historia.

En fin, espero sus reviews, y espero de verdad que sean al menos un par mas que la semana anterior. No se si preocuparme por que al no dejarme reviews es que nadie esta leyendo la historia o simplemente no tienen ganas de escribirme nada. Ajajja ¿es que ya nadie lee fic estos días?

Nos vemos la semana que viene

Saludos a todas,

Bella McCartney Darcy