"Es creer en lo perdido"

¡! Elsa! ¡-grito Anna corriendo tras su hermana, logro atraparla tomándola del brazo-¿Podrías decirme lo que paso ahí adentro? ¡! Acabas de escapar de Hans!¡-recrimino la menor.

La albina furiosa se soltó del agarre

-y ¿Que esperabas que hiciera?-pregunto molesta.

-El rey Klaus está furioso-señalo intentando calmarse.

-a mi no me importa-exaspero con fuerza.

-Debería importarte, tu sabias la importancia de esta alianza-le recordó Anna sorprendida por la actitud de Elsa, y aunque ella posiblemente desconfiara, Anna tanto como ella no deseaba esa alianza.

-Por lo visto Hans tenia razón-murmuro algo dolida-nunca te has preocupado por mi-aquellas palabras dejaron sin aliento a la menor, no reconocía a la mujer que tenía enfrente.

-Elsa…

-¡! Dejame en paz! ¡-exclamo mientras huía nuevamente.

Anna solo miro correr a su hermana hasta perderla de vista, no se dio cuenta que lejos de donde estaba, Hans miraba satisfecho la escena mientras sostenia con la mano una copa de vino.

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Alguna vez escuchaste el dicho"Al mal tiempo, buena cara", debias sonreir y mostrar entusiasmo ante los peores momentos, funcionaba literalmente, sin embargo nuestra amada soberana hayaba fuera de lugar ahora necesitaba estar sola como siempre lo estuvo desde su infancia.

Lagrimas inundaban sus mejillas enrojecidas, mas sus ojos tan azules como el mar transmitian tristeza, una rafaga del viento acaricio su rostro melancolico provocando que sus cabellos sueltos danzaran lentamente, moviendose a su ritmo, y asi, abrazandose asi misma apreto sus ojos repimiendose por ser tan debil e ingenua; alejo aquellos pensamientos negando olimpicamente con la cabeza.

En una fraccion de segundo, y sin darse cuenta camino hasta llegar al valcon que daba la vista del reino, sin pensarlo subio con cuidado a la baranda, dejo que el viento golpeara nuevamente su rostro bañado en lagrimas dandose cuenta sobre una cosa, ya no podia seguir con la misma farsa. ¿Cuál farsa? La misma que seguia con una falsa sonrisa todos los dias, la que comenzo desde niña ordenandose asi misma dos cosas: resistir y aguantar. Algo que ya no podia hacer, toda persona tienen un limite y el de ella ya se habia quebrado.

-Elsa…-murmuro una voz familiar.

-Olaf-exclamo sorprendida-¿Qué haces aquí?

-Te oi llorar,y no me gusta, decidi seguirte para comprobar si estabas bien-dijo el muñeco, como siempre totalmente ajeno a las circunstancias.

-yo..yo…estoy bien Olaf, solo quise tomar aire-mintio forzando una sonrisa.

-no tienes porque fingir conmigo-advirtio dulcemente-se por lo que estas pasando, podras engañar a Anna y Kristoff pero a mi no-confeso Olaf ayudandola a bajar cuidadosamente.

-yo…-el la interrumpio.

-Has pasado por muchas cosas, Elsa-insistio Olaf-eh visto como las callas sin darte la oportunidad de desahogarte.

-es verdad-asintio la albina.

-y ¿Crees que esta bien?-pregunto-entre mas callamos nuestro dolor, mas grande se hace.

-si-murmuro.

-pero, la mas dañada serias tu misma, aguantarias tu sufrimiento, sin saber que con ello lo incrementas hasta el punto de querer explotar y llorar amargamente-dijo Olaf-al final tu sufririas mucho mas.

-¿Qué?-susurro Elsa confundida.

-Elsa, eres mi amiga, te quiero y…-tomo las manos de ella aunque las suyas solo fueran palos-…lo que menos quiero es verte sufrir-le sonrio.

-solo quiero ser feliz-sollozo la joven.

-Pues esfuerzate por serlo Elsa, lo mereces mas que nadie-dijo Olaf.

-tienes razon-asintio levemente-me esforzare para ser feliz-sonrio esta vez con sinceridad-ya fue suficiente de tanto sufrimiento-se limpio las lagrimas con la palma de su mano mientras Olaf se le acercaba y le daba un abrazo, el cual correspondio.

-te quiero Elsa-dijo el muñeco de nieve.

-yo tambien te quiero Olaf-contesto sonriendole.

-Lindo cuadro-expreso una voz cerca de ellos. Ambos amigos giraron sus rostros encontrandose al principe de las Islas del sur, recargado en la pared con una sonrisa maliciosa mientras sostenia una copa.

-Principe Hans-dijo Elsa.

-Olaf amiguito, la princesa Anna te esta buscando dice que necesita ayuda-informo Hans sin mirarle.

-no soy tu amigo-expreso Olaf, Elsa lo miro alegre, ese muñeco si que era un enigma.

-sera mejor que vallas, Anna dijo que era urgente-insistio Hans, Olaf le dirigio una mirada a Elsa preguntandole casi con ella ¿Si iba a estar bien?, la albina capto el mensaje y asintio sonriendole calidamente, el muñeco se fue dando pequeños saltos y cantando ocasionandole una risa a la soberana.

-lo estimas demasiado-afirmo Hans.

-es mi amigo-corrigio Elsa abandonando su sonrisa mirando severamente-¿Desea decirme algo?-pregunto.

-Creo que seria mas bien informarte-el tono era malicioso-su repentina e innecesaria huida dejo perplejos a los presentes-señalo mientras movia la copa que traia en manos, la accion lo hacia ver mucho mas manipulador.

-¿Qué deseaba?-exclamo ofendida-acaso queria que lo dejara besarme y agarrarme como si fuera suya-Hans lanzo una mirada despectiva dandole por entendido algo, si, esperaba eso.

-Solo hize lo que creia conveniente-llevo la copa hasta sus labios bebiendo un sorbo-es normal que un hombre corteje a una mujer-puntualizo.

-¡!Nunca eh permitido tal cosa!¡-replico ella apretando ambos puños.

-tampoco es necesario ponerse asi-rio Hans colocandose frente a la ojiazul, sus ojos verdes recorrieron velozmente a la joven, examinandola detenidamente; Poseia y debia admitirlo un irresistible cuerpo, su cintura era pequeña, sus curvas bien definidas, con el vestido que tenia puesto dejaba ver una generosa parte de su pecho, no era demasiado "grande" como otras mujeres pero era si en cierta forma atrayente. Otra cosa que debia admitir : Elsa es una mujer muy atractiva y bella.

La joven se dio cuenta de aquello, apenada cruzo ambos brazos.

-Podria dejar de mirarme-pidio mirandolo molesta.

-¿Acaso es culpa mia?-empezo Hans en un tono sarcastico-un hombre no se resiste ante los encantos de una dama-las mejillas tomaron un tono rojizo por furia, ¿Qué traia entre manos?, lo sentia si sonaba impropia pero Hans es un completo idiota.

-no diga nada mas-lo callo Elsa.

-¡Ups! Toque un nervio-rio galante-la "fiereccilla"se esta revelando.

Los puños se le cerraron fuertemente, queria intentar controlarse, no debia perder el control.

-deje de llamarme asi-dijo furiosa.

-solo digo la verdad "Fierecilla"-entono sensualmente acercandose, por inercia Elsa retrocedio hasta sentir el brazo imponente del sureño rodearle la cintura con fuerza.

-¡Suelteme!-exhalo asustada.

-Veamos, mira nada mas; una reina mostrando su belleza, un principe,los invitados adentro y el valcon esta oscuro, ambos estamos absoluta y completamente solos-enfatizo venenosamente-piensalo, podriamos hacer ese tipo de "cosas sucias"sin ser molestados-sugirio cerca de su oido.

Furiosa e indignada por tal peticion intento apartarse.

-Dejeme ir-dijo.

-piensalo Elsa-los labios estaban muy cerca de su cuello, llegando a rozarlo ocasionandole un escalofrio que recorrio todo su cuerpo-algun dia tendras que hacerlo, ¿Por qué no, ahora?.

-talvez lo haga-dijo tanjente-pero no, con el hombre que deseo matarme y engaño a mi hermana-no iba a dejarse intimidarse.

-Oh Elsa...Sigues sentida por eso, vamos deja el pasado atrás…

-No se olvida tan facilmente-murmuro mas para si misma.

-deberia hacerlo-dijo el llevando su mano hasta la espalda de ella acariciandola de una forma poca decente.

Asustada y no sabiendo que hacer, utilizo sus poderes; formo una bola de nieve aventandozela directamente en el rostro. Tampoco permitiria ser humillada nuevamente, aprovechando la distraccion del principe camino rapidamente quiso abrir las puertas pero pronto se dio cuenta de algo: estas estaban desesperadas.

-Nisiquiera lo intentes-hablo Hans-despues de que el muñeco de nieve se fuera, me tome la molestia en trabarla-Elsa ahora estaba llena de miedo, los nervios fueron evidentes pues el hielo comenzo a hacerse presente. Su ensismamiento duro el tiempo suficiente, hasta que sintio como Hans la agarraba por atrás, no tuvo tiempo siquiera de hacer nada, porque simplemente sintio que Hans le ponia un pañuelo en la boca, no supo que tenia, cuando quiso hacer algo todo se volvio oscuro.

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Anna no podia creer lo que habia pasado momentos atrás, su hermana creia que no le importaba en lo absoluto, ¿De donde habra sacado eso? Pensaba Anna mientras caminaba de un lado a otro nerviosamente.

-Por favor Anna, calmate-pidio Kristoff sentado en una silla.

-¿Cómo quieres que me calme?-grito Anna provocandole un susto breve a Kristoff-Elsa piensa que no me preocupo por ella.

-pero que dices, tu quieres a Elsa-exclamo el rubio tratando de calmarla.

-dicelo a ella-dijo algo sentida.

-seguramente lo dijo sin pensar-trato de animarla.

-no lo se, Kristoff…Sonaba tan segura y francamente temo…-un pequeño chillido salio entre sus labios, las palabras dichas por Elsa la dejaron anonada y triste. Acababa de recuperarla despues de tantos años y la estaba perdiendo por una ridicula idea.

Kristoff la envolvio entre sus brazos.

-toda estara bien-le comento Kristoff.

-no quiero perderla…-sollozo-…no de nuevo…

Una admosfera llena de melancolia se creo aquellos instantes, las palabras alentadoras del rubio no animaban a Anna, pero ambos olvidaban un diminuto detalle ese momento.

¿Dónde estaba la "Reina de las nieves"?

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Empieza a abrir ambos ojos, siente el trabajo que le esta costando hacerlo, los siente cansados mas termina con su lavor, intenta observar; no puede su vista es nublosa ocasionandole un breve mareo llevando ante tal acto su mano hasta su frente, cierra un momento los ojos concentrandose en desvanecer aquel mareo, este desaparece. Los abre por segunda ocasión, ahora ve con perfecta claridad, mirando unicamente el techo pintado de azul; cae en cuenta que estaba acostada.

Se levanta y observa que esta en su habitacion, confusa se pregunta ¿Cómo llego ahí?, hizo memoria; su último recuerdo fue en el valcon, hablaba con Olaf animadamente y luego llego…

¡Hans!

Por supuesto ahora recordaba todo, Hans le habia puesto un pañuelo en la boca, solo Dios sabe que le habia puesto supuso que debio ser demasiado fuerte para dejarla inconsciente.

La puerta emite un sonido, ella gira ambos ojos buscando el causante; el entreceño se le frunce y empieza a sentir la ira recorriendole las venas.

-Veo que ya despertaste-Comento tranquilo como si no hubiese hecho nada malo.

-Usted…-lo señala acusatoriamente-tuvo la osadia de dejarme inconsciente y eso es practicamente un secuestro.

El sureño sonrie sin preocupacion.

-¿Secuestro?-usa un tono inocente-eminencia, es una acusacion demasiado fuerte-camino unos pasos-yo solo la traje aquí.

-…colocandome un pañuelo dejandome inconsciente-replico Elsa.

-Pero, mis intenciones fueron buenas-ella enarco una ceja.

-y ¿Cuáles son?-pregunto.

En una fraccion de segundo, las manos de Hans la empujaron contra la cama dandole tiempo para colocarse encima de ella.

-hacerte mia-respondio Hans.

¿Qué tal? Decidi alargar un poco mas la historia, en el proximo capitulo no habra Lemon pero si habra un pequeño Hot entre estos dos jejeje, quise escribirlo en este capitulo pero queria dejarlos con la duda, si ya se soy mala XD.

Hasta la proxima.

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