Hetalia y todos sus personajes son de Himaruya, su servidora solo los utiliza para traerles esta y otras historias. Disculpen si es más corto que el cap anterior, más notas al final.
Llegué puntual con Emil, lo vi salir por las puertas de la escuela buscándome con la mirada. En cuanto me vio se acercó corriendo, nos saludamos escuetamente en un principio, pero terminé por abrazarlo con fuerza, enserio lo quiero tanto, no me importaría morir si pudiera hacerlo entre sus cálidos brazos, completamente ajenos al frio de Escandinavia.
—Cortaste tu cabello —fueron sus primeras palabras después del abrazo.
—¿Te desagrada?
—No, para nada, de hecho, creo que te queda mejor que el pelo largo. Andando.
Fuimos a un parque no tan lejos de la escuela, recuerdo haber venido algunas veces con nuestros amigos a explotar cosas o solo charlar otro rato; nos sentamos en una banca bajo una serie de árboles, el viento era agradable al igual que la temperatura, sería un clima perfecto para nuestra primera cita, pero ese no era el motivo por el que estábamos ahí.
Preguntaba y yo me limitaba a contestar, la voz se me cortaba de a ratos, pero ahora tenía alguien en quien apoyarme, alguien que me decía que todo estaría bien; y eso era todo, eso era lo que me hacía feliz, incluso entre lágrimas.
Alrededor de las 4:30 pm ya habíamos zanjado el asunto, me convenció para dejarles un mensaje de texto a mis padres, hoy pasaría el resto del día en su casa.
Durante el camino a esta recorrimos las calles tomados de las manos, era lindo ver sus sonrojos, me ponían de buen humor y él lo notaba, así que contra su actitud de siempre se dejaba hacer. Estar con él me hacía feliz, ya no me cabía duda de aquello.
Cuando llegamos a su casa y entramos lo primero que vimos fue a su hermano mayor compartir un momento bastante íntimo con su pareja, mis ojos se abrieron con sorpresa, sabía que su hermano mayor, Lukas, tenía a alguien especial porque Emil me lo contaba, pero nuca hubiera pensado que fuera otro hombre. Bien, apenas voy llegando y ya puedo ver las diferencias más claras que el cristal.
Ambos se besaban apasionadamente, como en aquellas películas norteamericanas, planchados el uno sobre el otro en el sillón de la sala, agradezco que su ropa siguiera en su lugar.
—Ya llegué —dijo al entrar sin verlos más de lo necesario, incluso acostumbrado parece—, tengo un invitado así que apúrate a hacer la comida y luego váyanse a un hotel, la sala no es para que estén besándose.
—Bienvenido Ice, ¿Quién es tu invitado? —preguntó Lukas separándose de su novio, este lo aceptó dejando un último beso rápido y se levantó para dejar que hiciera lo mismo. Ya ambos de pie arreglaron un poco sus ropas y se acercaron hasta el lugar donde me había quedado parado.
—Mi nombre es Xiang, soy novio de su hermano, mucho gusto en conocerlos —mis palabras sonaron nerviosas.
Después del shock inicial, sentirme un poco intimidado por aquella extraña aura que ambos tenían y mi deseo de causar una buena impresión los nervios simplemente me ahogaron. Hice una reverencia que duró un poco más de lo que hubiera querido cuando me incorporé repentinamente al recordar que eso solo se hacía en países asiáticos, maldije a mis padres un segundo, ellos y sus culturas tan distintas no hacen más que causarme problemas.
Ambos se miraron, intercambiando opiniones sin hablar, ahora que me daba cuenta, su altura superior incluso a la de mi padre también me ponía los pelos de punta.
Entraba al nerviosismo cuando una mano se extendió hacia mí, Lukas tenía su mano en mi dirección con una pequeña, casi imperceptible, sonrisa en su rostro.
—Lukas Bondevik, el gusto es nuestro.
Un suspiro de alivio escapó de mi boca y una sonrisa mientras estrechaba la mano frente a mí.
—Mathias Køhler, encantado de conocerte muchacho —comentó el más alto de nosotros mientras me daba una serie de palmaditas en el hombro que me hicieron soltar el agarre y trastabillar un poco, mi padre no acostumbra a tocarme, mi madre lo hace solo si es necesario. El único contacto que tenía era con mis primos que asistían a mí misma escuela y mis tíos, pero ya hacía mucho tiempo que no los veía. Era un contacto nuevo, pero no desagradable.
—¡Nor! ¡Ya estoy esperando! Den, por favor no lo molestes demasiado. —comentó Emil después de lo que supongo fue subir a su cuarto y dejar la mochila.
Lukas se separó de nosotros, viró sobre sus talones y tomó un delantal blanco que había sobre el sillón, lo ató a su cintura y se dirigió a la cocina donde ya lo esperaba su hermano.
—Venga Ice, no te molestes, no le estoy haciendo nada malo. —Dijo feliz de la vida Mathias, pero en eso su mirada se volvió hacia mí y adquirió un aura amenazante que me hizo erizar los cabellos— Pero como te atrevas a hacerle daño no puedo asegurar que salgas siquiera bien parado, ¿Entendido?
—Sí señor, por supuesto.
—No lo intimides más de lo necesario Anko, todavía quiero que venga a casa —destacó Lukas dándonos una mirada antes de hacernos una seña indicándonos que fuéramos a sentarnos para la comida.
La comida transcurrió mejor de lo que nunca hubiera previsto, entre risas, recuerdos, preguntas y respuestas. El nerviosismo desapareció en breve, el ambiente era cálido, "justo como el de una familia", pensé; pero entonces sacudí mi cabeza para alejar esa idea de mi mente, no, "como la familia de Emil", la mía nunca tendría uno como este. Nosotros éramos distantes los unos de los otros… tres extraños viviendo en la misma casa, nada más.
La comida terminó, Emil volvió a su habitación por los cuadernos donde habían hecho apuntes el día de hoy y volvió a bajar; Mathias fue hasta un reproductor de música conectados a unos altavoces que no vi hasta que me dijeron que tenían para poner algo de música; por mi parte ayudaba a Lukas a limpiar la mesa y guardar lo que quedó de la comida en el refrigerador mientras él limpiaba los platos usados.
Todo me parecía irreal, una estancia amigable, hablando entre todos pese a no estar en el mismo cuarto… me sentía como nunca en casa, me sentía feliz con ese pequeño deje de nostalgia. La música de violines, flautas y otros instrumentos que no alcancé a distinguir sonaba a un volumen no muy alto, suficiente para darle música de fondo a esta realidad que parecía una ensoñacón.
En cuento Lukas y yo terminamos en la cocina fuimos de regreso a la sala, Mathias ayudaba a Emil a hacer hacia atrás el sillón individual y dejar espacio entre este y una pequeña mesa de centro; una vez hecho mi novio tomó los cojines del mismo sillón y los colocó en el suelo, indicándome que ahí nos sentaríamos, yo para copiar los apuntes en hojas y él para leer y apoyarme si no entendía algo.
Lukas tomó uno de los libros del gran librero que había en la pared frente a la sala y tomó asiento plácidamente en el sillón triple para comenzar su lectura, Mathias por su parte venía cargando una caja de cartón un poco grande entre sus manos, unas pinzas pequeñas y pegamento, en la tapa del paquete podían leerse las letras de LEGO, supongo que le gusta armarlos como pasatiempo, se sentó al otro extremo del sillón donde estaba su pareja.
Agradable, cómodo, tranquilo, pacifico. Creo que esas serían palabras adecuadas para describir aquella primera tarde de mis 16 primaveras en casa de mi novio, en compañía de su hermano y su pareja. Copiando apuntes, leyendo y armando LEGOS, todo me parecía irreconocible, todo era nuevo. Desde que me encontré con Emil hoy en la tarde todo era perfecto, lo daría todo para poder seguir viviendo entre ellos, me sentía entendido, tomado en cuenta, amado; no quería irme de aquí.
Mi teléfono sonó alrededor de las 8 y algo, en cuanto vi el nombre que aparecía en la pantalla supongo que palidecí ya que Emil me preguntó si todo estaba bien.
No, esto no estaba para nada bien, me levanté de mi lugar e indiqué rápidamente que saldría a contestar la llamada, me alejé lo más que podía, no quería que nuestra estancia se arruinara por culpa de ellos. Seguramente mi padre ya había salido de trabajar y mi madre de asistir a alguno de sus cursos extraños, así que ya habían visto el mensaje.
El sonido del timbre seguía sonando, pasé mi mano por mi cabello haciéndolo hacia atrás, me estaba poniendo nerviosos, y eso es todavía peor, nervioso no pienso bien en lo que hago o digo. Contestar o no contestar, he ahí la cuestión. Si lo hacía recibiría un regaño de proporciones monumentales que me inquietaría y ya no me permitiría seguir disfrutando mi estadía; si no contestaba seguramente los preocuparía y el regaño sería aún mayor al llegar a casa (porque tenía que volver quisiera o no), estoy seguro de que esta vez mi madre no se interpondrá entre los golpes que me de mi padre.
Unos brazos rodearon mi cintura y se cernieron en mí pecho, giré el rostro sorprendido y alcancé a ver el blanco cabello de Emil detrás de mí, su cabeza descansaba sobre mi hombro, escondiendo su rostro entre mi cuello y su flequillo, me abrazó con un poco más de fuerza. —Contesta, yo estoy aquí para apoyarte, ante todo. No lo olvides.
Mi corazón latió con fuerza, un calor se instauró en mi pecho y con seguridad deslicé mi dedo sobre la pantalla iluminada de mi celular, la llamada acababa de ser contestada. Solté un suspiro fuerte y me dirigía a las personas del otro lado de la línea.
—Mamá, papá, ¿Qué pasa?
Hola gente, sé que dije que esto iba a ser un two-short, pero me pareció bien alargarlo un poquito más (ya más de tres capítulos creo que no haré). Espero que les esté gustando la historia, si es así háganmelo saber, los reviews me hacen muy feliz, vivo de ellos (Ok, tampoco tan dramático, pero si me hacen sentir que alguien lee mis historias). Un agradecimiento a los que dejan reviews, aunque sean cortos, otro para quien pone favorito o en alerta, y otro para quienes lo leen aunque no comenten, aún así les quiero mucho.
El siguiente cap espero no tardarme tanto en hacerlo, aunque ya mañana entro a clases y pues estoy muy nerviosa por todo eso. Aún así, antes de que el mes termine ya tendrán el capítulo 3.
Nos leemos hasta entonces, cualquier queja, sugerencia o comentario en un review. Hasta luego.
