La serie "Los padrinos mágicos" no me pertenece en absoluto, si no a su creadorButch Hartman. La historia y sus personajes agregados, son de mi propiedad, si los deseas utilizar o los has visto en otro sitio informar.

Summary: Anti Cosmo siempre ha deseado un ahijado malvado para sí mismo, lastimosamente los seres mágicos son los únicos que pueden tener ahijados, pero cuando una niña tétrica y maléfica aparece en su camino, y ninguna hada desea ser su padrino por miedo, se le asigna a él y a su esposa. ¿Qué problemas traerá la pequeña niña de 12 años?

La historia es narrada en tercera persona.

Capítulo 2: Ella es mi ahijada.

Jorgen observó al anti padrino con desprecio. Él detestaba tanto al verdadero Cosmo como a su contraparte, por lo que convencerlo de que lo autorizase a tener a Evangeline de ahijada sería costoso.

- ¿Qué quieres, debilucho Anti Cosmo? – Preguntó Jorgen. Anti Cosmo estuvo a punto de hablar, pero él comenzó a burlarse de él - No es Viernes 13, deberías estar haciendo tontos planes para dominar el mundo mágico, que seguramente fracasarían. – Y comenzó a reírse descontroladamente. Anti Cosmo lo observó indiferentemente hasta que paró de reír.

- Nadie entiende mi sentido del humor. – Se quejó Jorgen.

- ¿Ya podemos hablar de modo serio? – Inquirió el anti padrino.

- Supongo que sí. ¿Qué es lo que quieres? Bien sabes que no te ayudaré con ningún plan malévolo.

- No es eso. – Dijo Anti Cosmo. Una mitad era mentira y otra verdad. La mentira es que en primer lugar había seguido a la niña por qué le parecía perfecta para ayudarle a conquistar el Mundo mágico, el hecho de que luego le hubiese caído demasiado bien vino después.

- ¿Entonces qué es? – Dijo Jorgen, impacientándose. – Tengo que ir a darme mi baño muscular. – Informó el padrino mágico.

- No era necesario que supiese eso. – Anti Cosmo se estremeció ante la imagen mental. – He venido a hablarte por que he conocido a una niña muy triste, que necesita tener… quizá… un ser mágico que la ayude… y había pensado que… podría ser yo… - Dijo el anti padrino, que con un anti poof creó una flecha gigante apuntándose a sí mismo.

- ¿Una niña triste? No la había notado… - Dijo Jorgen pensativo, ignorando por completo el pedido del anti padrino.

- Ella está encerrada en un lugar espantoso por algo que no hizo. – Mintió, ella realmente merecía estar allí para cualquier humano, pero para Anti Cosmo, eso era una fuente de maldad nueva y lista para explotarla sin piedad.

- ¡No! Hay que ayudarla y… Espera un momento… - Jorgen observó al anti padrino sospechando sus intenciones reales. - ¿Desde cuándo te importa a ti un humano? Solo los atormentas desde… digamos, ¡Siempre! – Jorgen no se veía muy convencido.

- Pensé que los padrinos mágicos eran buenos con los niños… Supongo que los anti padrinos son mejores en ese caso – Anti Cosmo sonrió burlón.

- ¡Claro que no! Ahora mismo dime donde está y le asignaremos un padrino mágico. – Dijo Jorgen. "Oh, eso no era parte del plan" Pensó Anti Cosmo, se suponía que ella sería SU ahijada.

- Em… Está en el hospital psiquiátrico de Dimsdale, pero yo creía que… - La voz de Anti Cosmo fue cortada por el poof de la varita de Jorgen.

De pronto ambos aparecieron en una gran sala, parecía el sitio donde los padrinos mágicos daban las conferencias, las gradas rápidamente se llenaron de seres mágicos, incluyendo… ¡A los tontos de Cosmo y Wanda! Y a su lado estaba el dientón de gorra rosada y su pequeño hijo Poof. Anti Cosmo agudizó su oído para escucharlos.

- Oigan, yo no deseé estar en Mundo Mágico. – Dijo Turner.

- Es un alivio saber que por una vez, no fuimos nosotros los causantes de alguna catástrofe. – Dijo Wanda.

Anti Cosmo estaba a punto de dirigirse a hablar con ellos, con odio, por supuesto; pero en ese momento Jorgen se presentó ante todas las hadas, y comenzó a hablar.

- Los he citado aquí este día, débiles seres mágicos, para comunicarles que una niña que no habíamos localizado antes ha sido encontrada por Anti Cosmo. – Dijo Jorgen. Todas las hadas voltearon a verlo impresionados.

- ¿Qué Anti Cosmo ha ayudado a un humano? – Preguntó Timmy Turner sin podérselo creer. Anti Cosmo le dirigió una mirada fría.

- Eso es imposible – Dijo Wanda. – Seguramente es parte de un plan malvado.

Anti Cosmo ignoró el murmullo que se formó en la sala, hasta que Jorgen volvió a hablar.

- Les mostraré algunas imágenes de la niña, algún ser mágico que esté disponible será asignado a la pequeña. – Dijo el padrino mágico, y antes de que pudiese agitar su varita, el dientón de gorra rosada habló:

- ¿Y para qué vinimos nosotros? -

- Simplemente porque me agrada sacarlos de su patética rutina – Jorgen comenzó a reír, para luego agitar su varita y mostrar entre una nube, unas imágenes de la habitación de Evangeline en el psiquiátrico.

La niña estaba atada ahora, con una camisa de fuerza, y estaba mordiéndose el brazo, mientras lloraba desconsolada. A Anti Cosmo se le estrujó el alma oscura que tenía. Evangeline estaba sola y necesitaba su ayuda.

Los ojos verdes esmeralda de la niña estaban rojos de tanto llorar, y tenía una cara extraña, como si estuviese tan enferma que apenas si pudiese quedarse consiente.

Los hadas padrinos mágicos miraron consternados la imagen, algunos hasta lloraban, Anti Cosmo hasta vio que Timmy Turner tenía una mirada de pena absoluta.

Jorgen agitó su varita y las imágenes desaparecieron.

- ¿Y bien, quién será el padrino que tome como ahijada a esta pequeña niña? – Preguntó Jorgen. Nadie se levantó o alzó la mano. - ¿Qué ocurre, seres mágicos, acaso nadie tiene la compasión necesaria para ser el padrino de esta niña? – Jorgen estaba empezando a desesperarse, entonces Wanda levantó la mano para hablar.

- Jorgen, hay un problema, es que no hay más seres mágicos disponibles aquí presentes, todos tienen ahijados ya.

Entonces la puerta se abrió, y Binky, el padrino mágico de ojos púrpuras entró.

- ¡Yo no tengo ahijado! – Dijo él feliz. – Yo puedo ser su padrino. – Un gato negro apareció caminando frente de él, y un piano enorme se le cayó encima.

Jorgen observó rápidamente a Anti Cosmo, que se encontraba silbando inocentemente y balanceándose en sus pies. Obviamente que había sido él, pero no iba a permitir que lo supiesen, Evangeline debía ser su ahijada, él se lo había prometido.

- Ahora no hay seres mágicos que estén presentes que ayuden a esta niña. ¿Qué haremos? – Jorgen estaba sufriendo un tic nervioso.

Anti Cosmo flotó más alto y dijo en voz alta:

- ¡Pueden asignármela a mí!

Todos los hadas padrinos soltaron un jadeo sorprendido a la vez. Todos quedaron prácticamente con la boca abierta, hasta los padrinos mágicos de Turner. Entonces fue Jorgen quien habló:

- ¿Y por qué deberíamos darte ese cargo a ti? Además los anti padrinos no pueden tener ahijados mágicos. – Dijo Jorgen, cruzándose de brazos. Anti Cosmo volvió a usar la única táctica que podría salvarlo ahora, y esa era…

- Eso quiere decir que los padrinos mágicos son demasiado inferiores como para no poder resolver un problema, claramente los anti padrinos son mejores. – Anti Cosmo sonrió.

Ante esa afirmación por parte del anti padrino toda la sala se llenó de murmullos ofendidos y enfadados.

- ¡Eso no es cierto! – Protestó Jorgen. Anti Cosmo entonces supo que había ganado. – Desde hoy en adelante decreto que habrá una excepción a la regla de que los seres mágicos son los únicos en poder tener ahijados mágicos, cielos que nombre tan largo, declaro que Anti Cosmo y Anti Wanda serán los anti padrinos de la niña. ¡Esta sesión está acabada! – Y con un movimiento de su gran varita todos volvieron a sus respectivos hogares.

En la habitación de Timmy Turner todo estaba tenso.

- No confío para nada en Anti Cosmo ¿Quién sabrá que podrá hacer con la chica? – Dijo Timmy, alterado.

- Confía en Jorgen, Timmy. Él sabe lo que hace. – Dijo Wanda.

- Por una vez estoy de acuerdo con ella, además es la primera vez que no somos nosotros los causantes de un problema ¿Por qué involucrarnos? – Dijo Cosmo, observando el techo como un perfecto idiota.

Timmy accedió por el momento.

Anti Cosmo se encontraba en su castillo, había ido allí para darle las buenas noticias a su esposa, quien obviamente, estaba en la cocina.

- ¡Anti Wanda! – La llamó su esposo. La anti madrina se acercó dudosa.

- ¿Ya estás de mejor humor? ¿Has podido idear algo? – Preguntó ella cautelosamente, intentando no volver a cambiar el ánimo de su esposo.

- ¡Estoy más que feliz! Nos han asignado un ahijado. – Le comunicó el anti padrino.

Anti Wanda lo observó cautelosamente, como si sus facultades mentales no procesaran lo que Anti Cosmo quiso decir. Le miró en silencio hasta que se explicara. Anti Cosmo se pegó en la cara, como signo de frustración.

- Un ahijado, como Turner, un niño al cual concederle deseos… - Explicaba. Entonces Anti Wanda reaccionó sonriendo.

- ¡Eso es genial! ¿Y quién es? – Preguntó ella.

- Ahora iremos a recogerla, te encantará, es diabólicamente linda. – Le dijo Anti Cosmo. – Además, estoy seguro de que ella nos ayudará en la conquista del Mundo Mágico. – Marido y mujer sonrieron de forma maléfica, levantaron sus varitas y aparecieron en el gran jardín principal del hospital psiquiátrico, allí, los pacientes pasaban un buen rato bajo la luz solar. Era un lugar donde debería reinar la paz, la armonía y el silencio.

Era todo lo contrario, y a Anti Cosmo le fascinó el panorama tanto como le preocupó.

Unos enfermeros sostenían a la pálida niña que el anti padrino había venido a buscar, le sostenían los brazos detrás de la espalda mientras ella miraba con odio a una niña rubia de ojos azules.

- ¡Déjenme! – Chillaba Evangeline, retorciendo su pequeño ser para escapar. – Solo le daré su merecido.

- ¿No lo ven? Está loca, más que el manicomio merece ir a la silla eléctrica. – Decía la rubia. – Entiendo por qué su familia no la quería. – Se burló.

Anti Cosmo y Anti Wanda ni siquiera se molestaron en esconderse, con el gran tumulto que se había formado por la pelea nadie se daba cuenta de su presencia. El matrimonio tenía el ceño fruncido.

- Si tuvieras cerebro, me lo comería. – Dijo Evangeline, recuperando la calma y con ella, la neutralidad e indiferencia. - ¿Tus padres te querían, oh dulce señorita? Te han dejado aquí porque tu tío es enfermero, como si fueses un trozo de basura para dar su viaje por el mundo. ¿Qué me dices, niña rica? Al menos mi familia no me dio el "gusto" de conocerla para saber que se siente que te abandonen como si fueses una muñeca vieja. – Terminó, con una sonrisa burlona.

A la niña rubia se le llenaron los ojos de lágrimas, y salió huyendo de allí, completamente humillada. Evangeline rió fuertemente por su logro.

La escoltaron a su habitación otra vez. Anti Cosmo y Anti Wanda siguieron a los enfermeros, en forma de ratones.

Apenas los enfermeros dejaron la habitación de Evangeline, ellos pasaron por debajo de la puerta.

La niña estaba sentada en un rincón, justo como Anti Cosmo la había encontrado la primera vez. Estaba con los ojos cerrados, así el anti padrino pudo observar mejor las ojeras violetas que rodeaban sus ojos.

Ambos volvieron a su forma normal, y Anti Cosmo se le acercó cautelosamente.

- ¿Evangeline? – La llamó. La niña abrió los ojos lentamente, para encontrarse cara a cara con el anti ser mágico.

- ¡Anti Cosmo! – Soltó de repente, para abrazarle efusivamente por solo unos segundos para luego soltarse y mantener la distancia. Aunque fuese malvada, seguía siendo una niña pequeña y tenía sus reacciones infantiles. Contrario a lo que pensaba, a Anti Cosmo no le molestó para nada el abrazo. Lo consideró adorable.

- Evangeline, esta es mi esposa, Anti Wanda. – Tomó la mano de ella, y la acercó hasta la anti madrina.

- Hola, compañera. – Dijo Anti Wanda sonriendo. Evangeline le sonrió amablemente.

- Un placer absoluto, señorita. – La niña le tomó la mano y la sacudió levemente para luego soltarla. Anti Wanda no entendía el gesto, pero lo tomó como una buena señal y le sonrió de vuelta.

- ¿A qué se debe esta encantadora visita a mi morada tan bella? – Evangeline tenía su voz cargada de sarcasmo. Anti Cosmo se le volvió a acercar.

- Te prometí qué volvería por ti, y a eso hemos venido. – Los ojos esmeralda de la niña empezaron a brillar – Te sacaremos de aquí.

- ¿Verdad? – Preguntó ella, sonando tan esperanzada como sospechosa. Era normal con todo lo que ella había pasado que desconfiara de desconocidos.

- No te mentiría a ti. – Afirmó el anti padrino, sonriendo para infundirle confianza.

La niña les sonrió felizmente. ¿Sería posible? Ella jamás había tenido un amigo en su vida, y mucho menos alguien que la apreciase. Creer lo que estaba ocurriendo le resultaba imposible. Sentía como si hubiese obtenido una familia de un día para el otro. No pudo evitar saltar y abrazar a ambos seres anti mágicos fuertemente. Ellos se miraron mutuamente para sonreír. Ahora sabían lo que era amar a un ahijado. Evangeline era ya algo especial para ellos. Anti Cosmo sentía que este nuevo suceso cambiaría algo, lo presentía.

- Vamos a casa, Evangeline. – Murmuró. Su esposa y él levantaron las varitas, para aparecer en su castillo, por siempre tétrico y oscuro, cosa que fascinó a la niña.

- Bienvenida a casa.

¡Hola! Nuevo capítulo. Realmente me fascina escribir sobre estos personajes, Evangeline es una niña adorablemente linda.

Esta historia recién comienza ;) Pronto traeré el tercer capítulo.

¡Gracias por los reviews! Espero que siga recibiéndolos por este cap.

Saludos.