El largo trayecto de una noche de sueño había llegado a su fin para una joven poseedora de una larga cabellera castaña la cual tenía el deber de encargarse del desayuno del día de hoy. Al haberse encontrado despierta se dirigió hacia el baño donde ahí podría lavar su rostro el cual en aquellos momentos brindaba una mala impresión, posterior a eso se encargaría de acariciar suavemente su cabello con un peine (el cual le regaló su abuela) para que de esa forma su cabellera castaña pudiese encontrarse tan dócil como lo ha estado antes. Sí, la castaña era una mujer conocida por poseer una impactante belleza natural, muchas han llegado a envidiar los buenos atributos que posee esta hermosa joven debido a la gran variedad de miradas que ha llegado a ganarse en más de una ocasión mientras la misma se encontraba en un lugar de exposición pública, usualmente le gustaba creer que a diferencia de muchas ella no debía mostrarle mucha atención a su apariencia personal, no le gustaba el hecho de sonar engreída ni nada relacionado a ese tipo de defectos, pero lo que a otras le faltaba ella lo tenía, simplemente que a diferencia del típico prototipo de chica que le gustaba presumir de la belleza y utilizar esa cualidad a su favor, solía enfocarse más en las cosas que habitaban en el interior de un ser humano.
A lo largo de unos cuantos minutos en el baño la hermosa joven logró ser consciente del tiempo que poseía para preparar el desayuno antes de que su hermano se levantara a realizar otra queja de las muchas que solía hacer en un solo día, era increíble la gran variedad de quejas que un ser humano podría acumular en tan sólo el transcurso de un día, si la castaña tuviese que escribir la cantidad de quejas que suele hacer su hermano cada hora necesitaría posiblemente de una hoja completa, si el clima carecía de calor el joven años mayor que ella comenzaba a quejarse de lo frío que podía estar o del hambre que podía llegar a sentir en esas temporadas, y si por pura casualidad era todo lo opuesto terminaba por pedirle que hiciese algo de comida o que le ayudase a sobrellevar el calor, él nunca era capaz de conformarse con nada, que la comida le faltaba carne, que si tenía carne estaba muy dura, que si estaba en la contextura normal tenía un sabor extraño, había momentos en los que a veces deseaba cerrara la boca por tan sólo dos minutos para así poder disfrutar de todo lo que la rodeaba.
Estando en la cocina decidió preparar un desayuno apegado a las costumbres de su tribu, los ingredientes los tenía en la mesa y gracias a sus habilidades como maestro agua le resultaría menos difícil la mezcla de ingredientes. El único problema era ahora tomar una decisión para servir como platillo en el desayuno, como no poseía una fuente cercana para generar fuego debía elegir una comida simple y que necesitara de los ingredientes que se encontraban a su alcance en aquellos momentos. Dirigió su mirada hacia la sopa de cinco sabores que reposaba en un tazón, para después dar un recorrido en general de todos los alimentos que tenía, en el centro se encontraban las ciruelas de mar, una de las frutas más exóticas de su tribu y principal fuente de comercio en la Tribu Agua del Norte y la Tribu Agua del Sur. No era quizás un alimento rico si se hablaba de la cantidad de azúcar que puede tener un alimento, pero si se combinaba con la sopa de cinco sabores junto con las semillas de las uvas congeladas de mar podría ignorarse la salinidad que existía en las ciruelas marinas, las uvas congeladas era otro de sus alimentos favoritos, a diferencia de las uvas que crecían en otras zonas esta fruta resultaba poseer una alta cantidad de azúcar que con tan sólo una la garganta terminaría por quedar muy endulzada, las conocidas uvas congeladas adquirieron dicho nombre puesto que son familiares directos de la fruta mencionada anteriormente, no obstante no quiere decir que posea el mismo sabor o que sea de una contextura igual a esa fruta, su sabor es tan dulce que podría pasar desapercibido como una fruta y dar paso a confundirlo con un dulce. La razón de esto se debía a que las uvas congeladas de mar crecían en un área acuática donde la cual el agua poseía un alto contenido de glucosa gracias a las sustancias que brindaba muchos materiales acumulados cerca de donde crecían dichos alimentos, que debido a las bajas temperaturas solían congelarse y cubrir con su sólida capa de hielo las uvas, para que de esa forma a la hora de descongelar las uvas el material se congelara con el sabor, por esto mismo era considerado como uno de los productos comestibles más dulces provenientes de la Tribu Agua del Sur.
No fueron muchos los minutos en que se tardó para poder terminar la comida, usualmente como cualquier otra mujer ella debía encargarse de servir la comida y dejarla en un plato para cada habitante de su casa, no obstante eso le daba una mala impresión de que estaba comenzando a ser el típico prototipo de una sirvienta, cosa que era una de los muchos factores que la castaña detestaba con todo su ser. Por lo que simplemente se dedicó a salir de la cocina para así esperar a que el resto de sus amigos despertasen con el propósito de compartir un desayuno con ellos.
Pasando el transcurso aproximado de tan sólo unos pocos segundos luego de haber preparado el desayuno, la primera en despertar fue una joven de cabello corto de un color oscuro, ojos blancos cuyas pupilas eran difíciles de identificar debido a la enfermedad de la que había padecido al nacer, su piel era lo más cercano a la palidez debido a la poca cantidad de sol que ella recibía, a pesar de la perfecta tonalidad de su piel que caracterizaba a su amiga parecía verse escondida sobre un asqueroso manto de suciedad provocado por la exagerada cantidad de horas que la chica se la pasaba practicando y mejorando sus habilidades de tierra control. Le resultaba extraño que una joven proveniente de una familia de caracterizada elegancia y buen uso de los modales fuese a caer en lo que era el nivel de la suciedad en las 24 horas del día, encontrándose en una mañana tan bella como la que resultaba ser aquella por ningún interés en tan siquiera cepillarse los dientes. A este paso la castaña se vería forzada a llevarla a lo que era el spa, con el propósito de borrar todas las imperfecciones que habitaban en su cuerpo.
Era extraño el hecho de ponerse a pensar que inclusive una mujer de tan temprana edad fuese tan, por utilizar un lenguaje menos insolente utilizaría la palabra vulgar, dado la gran variedad de groserías que le solía gritar a un desconocido, o las innumerables peleas cuerpo a cuerpo en las que su amiga solía verse involucrada obligando a la castaña a abandonar sus actividades para así poder salvar a su amiga. En fin, más allá de tales defectos se encontraba Toph, eso quizás era el resumen de las muchas cualidades que se encontraban dentro de aquella niña tan ruidosa y violenta, claro, en más de una ocasión llegaba a ser sumamente grosera y la mayor parte del tiempo la joven poseedora de ojos azules deseaba colocar sus manos sobre su cuello para así poderla ahorcar hasta el momento en que la niña careciera de vida, pero, además de ser acusada de homicidio su vida tendría un notorio vacío en su corazón, uno casi tan parecido como el que su madre había dejado desde hacía ya bastante tiempo.
Reprimiendo las lágrimas que estaban por brotar de sus ojos se dirigió a donde se encontraba Toph con el propósito de darle los buenos días, necesitaba distraerse de aquellos sentimientos y la mejor manera de aquello era iniciar conversación con la chica de orbes blancos. Tomó una pequeña cantidad de aire antes de saludarla como de costumbre solía hacerlo.-Buenos días, Toph-Le dijo con un característico tono de dulzura mientras una sonrisa amistosa se hacía presente en su rostro.
-Como digas-Se limitó a decir la joven de escasez de vista con un tono de notoria indiferencia mientras su mirada se dedicaba a buscar la cocina, no hacía falta de tiempo para darse cuenta qué era lo que deseaba su amiga, a esas horas del día la única preocupación que tenía era en sí misma, así podía haber sufrido de un grave accidente algún familiar o una amistad cercana a ella se encontraría como si no le importaba, para no sacar a la luz esa vulnerabilidad que en un momento fue menospreciada e ignorada por parte de sus padres.
-Te he dicho en numerosas ocasiones que debemos esperar a que los demás estén despiertos para poder desayunar-Se dedicó a reprimirle la morena mientras levantaba una ceja dando a entender la decepción que había provocado su amiga.
La pelinegra se encogió de hombros ignorando sus comentarios para que, minutos después el hermano mayor de la castaña, Sokka, quien con poca discreción y escasez de capacidad por mantener silencio para salir de su habitación provocó que el resto de sus amigos se levantaran de mala gana mientras todos y cada uno de ellos se dirigía a la mesa sentándose en su respectivo sitio mientras le dedicaba una mirada de curiosidad a Katara, como si esperaban a que hiciese ademán de levantarse de su sitio para dirigirse hacia la cocina y servirle a cada uno su plato. Dicho factor fue el causante que la molestia diese a salir a controlar las facciones del rostro de la maestro agua, quien de mala gana se vio forzada a emplear el uso de las palabras para así declararle a sus amigos que no tenía planes de servirles el desayuno como si fuese una criada.
-Si esperan que me levante de mi asiento para servirles la comida como si fueran bebés van a tener que esperar por un largo tiempo, si quieren desayunar háganlo por ustedes mismos-Murmuró tranquilamente mientras vio que su pareja, el joven Avatar hacía ademán de levantarse de su sitio, quien de mala gana se dirigió a la cocina y trajo en cuestión de medio minuto el tazón donde reposaba la comida.
Mientras sus amigos se dedicaban a servirse su plato correspondiente se dio de la incomodidad que generaba aquel silencio que había surgido a causa del hambre, sin nada por hacer decidió estudiar las expresiones faciales de sus amigos. Iniciando con Toph, quien al parecer se encontraba muy ocupada como para prestar atención a todo lo que se encontraba a su alrededor, siguiendo ahora con la novia de su hermano mayor y una de sus mejores amigas, Suki, cuyo rostro iluminaba la habitación donde todos se encontraban con una bella sonrisa llena de simpatía. Posterior a su amiga de tan hermosa sonrisa siguió con su hermano quien parecía comer como si su vida dependiera de ello, sin tan siquiera limitarse a usar los cubiertos que la joven castaña había envuelto con suma delicadeza teniendo por envoltura las servilletas. En momentos como aquellos le resultaba sumamente difícil averiguar qué era lo que chicas de gran clase como Suki veían en un chico como él, quien a la hora de sentarse a la mesa apenas si se acordaba de respirar. En fin, seguido de Sokka se encontraba otro de sus seres más queridos, a quien en más de una ocasión habían osado en decir que se encontraban en una relación, Zuko, quien se encontraba sumido entre sus pensamientos mientras se tomaba su tiempo para dar un bocado al curioso platillo que había cocinado la maestro agua. Ya para terminar con su tarea se encontraba su, actualmente, novio el joven Aang quien era reconocido y respetado por todos aquellos que se encontraban a su paso. A diferencia del resto de sus amigos él parecía encontrarse preocupado, como si estuviese escondiendo un tema de gran repugnancia para ella y sus seres queridos, factor que resultó ser suficiente para que de esta forma la chica se dedicase a realizar una pregunta con respecto a su comportamiento tan extraño.
-¿Ocurre algo malo, Aang?-Al haber finalizado una, de las muchas preguntas que irían aproximándose a la hora de recibir respuesta por parte de su amigo, todas las miradas se centraron en el chico quien a simple vista se encontraba sumamente incómodo con aquella pregunta tan directa que había hecho su amada. Inclusive Sokka había hecho a un lado su plato para dirigir toda su atención hacia el moreno poseedor de ojos grisáceos.
-No…bueno sí…en realidad es difícil de explicar-Dijo con suma dificultad, como si estuviese analizando el vocabulario que fuese más fácil para no tener que hacer del tema algo cuya importancia fuese de todos los que estaban ahí en ese momento.
-Inténtalo, aunque cueste darte cuenta muchos de nosotros ya sabemos que hay algo que te está perturbando, lo mismo pasó cuando tratabas de aprender tu fuego control-Observó Zuko con tranquilidad mientras se dedicaba a tomar otro bocado de su desayuno preparado por su amiga, Katara.
-Debemos irnos de aquí-Fue lo único que se limitó a decir sin darse cuenta de la sorpresa que había llegado a albergar los pensamientos de todos y cada uno de los que se encontraban sentados en la mesa, Sokka quien todavía se encontraba con su plato entre sus manos no logró darse cuenta que había tirado una rebanada de pan al suelo dándole la oportunidad al lémur de tomarlo y empezar a devorarlo. Mientras el resto de sus amigos todavía se encontraban en aquel trance dirigió una mirada a la maestro agua, quien parecía ser no podía creer lo que había dicho su pareja.
Lo único que la castaña deseaba saber en aquellos momentos era recibir una respuesta más específica para saber por qué debían irse y a dónde debía ser como para que resultara de gran preocupación para el joven Avatar.
Estaba claro que, la llegada de una noticia de tal magnitud como aquella indicaba que en el porvenir de muchos se aproximaría lo que es el desagrado, al recibir de manera tan sorpresiva y directa la llegada de una trágica noticia.
