Capítulo II

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"La proyección astral - o viaje astral - es un tipo de experiencia mental, por la cual ciertos sujetos creen haber experimentado algún tipo de percepción extrasensorial, consistente en una separación o 'desdoblamiento' de lo que llaman el 'cuerpo astral' - o sutil - que se separa del cuerpo físico"

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En algún punto del viaje y de la lectura, debí quedarme dormido. Cuando desperté íbamos volando de noche, y necesité un instante para orientarme. En cuanto lo logré miré junto a mí a Tom, que estaba tranquilamente leyendo el cuaderno que me había enviado Amy.

- ¡Eh! – Me quejé extendiendo la mano para alcanzarlo – eso es mío.

Tom me evadió. Una cosa era que le contara todo, y otra muy diferente, que él se acomodara a leer lo que me pertenecía.

- ¿No habrá alguna Tomcodiana por ahí? – preguntó, y no entendí bien su pregunta.

- ¿Qué? – quise saber enfadado, aún luchando por llegar al cuaderno.

Lo cerró y finalmente me lo devolvió.

- No has llegado hasta ahí – me dijo convencido – no te arruinaré la lectura

- Te lo agradezco – respondí con sarcasmo, tirando del cuaderno.

Sólo en ese momento recordé que me había quedado con el colgante en la mano y ya no lo tenía, así que comencé a mirar entre mi ropa, el asiento y el suelo.

- ¿Buscas esto? – me preguntó Tom sosteniendo el colgante.

- ¿Pero qué…? – exclamé.

No podía entender tanto acoso por parte de mi hermano, cuya única reacción fue la de reír.

- ¿Te aburres? – quise saber, intentando arrebatarle el colgante.

- Un poco… - aceptó, mientras continuaba riendo.

- Que agotador eres – me quejé, reabriendo el cuaderno, con la esperanza de ignorarlo, para continuar leyendo.

Ya me entregaría luego el colgante.

- Esas chicas no saben lo que es bueno… - intentó distraerme.

Yo insistí en concentrarme en las letras.

- Si supieran lo que quieren, ese cuaderno sería para mí – continuó.

Respiré profundamente, esperando mantener la paciencia.

Cuando noté que volvería a hablar, ya sabía que mi paciencia estaba a punto de acabar, pero entonces escuché una tercera voz, la de una auxiliar que nos estaba ofreciendo la comida. Una chica de ojos azules y cabello rojizo.

Supe inmediatamente que Tom me dejaría en paz, así que volví a leer.

"Mi adorado Bill ¡!...

Tengo que tomar aire antes de poder decir algo.

Me voy de vacaciones una semana y me encuentro con fotos tuyas, ¡espectaculares! y un video de Audi que me ha dejado sin aliento más de una vez, y eso que son unos poco minutos de video.

Uffff… tengo que volver a tomar aire. ¿Sabes tú las ideas que dejas deambulando por mi cabeza cuando veo tu lengua en acción?... entiendo, esas cosas no debería decírtelas, ¿pero qué mal hago? Esta es mi bitácora y me prometí que te lo contaría todo, bueno y menos bueno.

Cuando mi corazón vuelva a latir de forma normal, te volveré a escribir. Y aunque ahora mismo me sale mandarte más que besos, sólo te enviaré besos… eso sí, me reservo el derecho a decidir dónde te los daré ;-)"

Me reí. Esta Amy parecía graciosa.

"Cumpleaños Feliz, cumpleaños feliz…

Por favor felicita a tu hermano de mi parte, y permíteme enviarte un enorme abrazo y el deseo infinito de que seas feliz. Las fans, de diferentes formas están celebrando este hermoso día. ¿Qué harán?, ¿tienen pensado algo en particular?... me encantaría ver lo que quieras compartir con nosotras.

Besos mi amado Bill, espero que sea un día hermoso para ti"

Una felicitación por mi cumpleaños. Creo que me sentí apenado de no divulgar nada de lo que habíamos hecho Tom y yo por ese día. Aunque en realidad, cuando tienes obligaciones, muchas veces no hay tiempo para celebrar demasiado. Ahí está Georg, le ha tocado varías veces estar de gira en su cumpleaños, pero claro, que te canten el cumpleaños feliz las fans, también tiene lo suyo.

"Hola mi querido Bill…

Hemos tenido días tranquilos, estoy a la espera de verte, bueno verlos, en la gira por Sudamérica. Me imagino la ilusión que te hará llegar a un destino tan lejano. Cuando te miro, soy capaz de comprender la fuerza que puede adquirir un sueño, y la capacidad, poco explotada, que tenemos para realizarlo. Todos deberíamos creer un poco más en nosotros mismos.

Hoy es jueves, nos reuniremos nuevamente en torno a tus fotografías, videos, entrevistas. Nos hacemos llamar Billcodianas, un poco obvio el nombre ¿no? Nos consideramos adictas a ti, así que eres nuestra droga particular.

Que largos pueden ser los días, cuando esperas ver a alguien que amas ¿verdad? quisiera tanto poder verte en un concierto, pero ya llegará mi momento, sólo hay que tener fe.

Besos"

Lamentaba que Amy no hubiese podido estar en ninguno de nuestros conciertos, de alguna manera me habría gustado verla, aunque claro, tampoco podía saber quién era. Por un instante quise imaginármela, pero no me era posible conjeturar ni el color de su cabello, ni de su piel, pero me pareció recrear en mi mente, una sonrisa llena de luz.

Tomé una tostada de mi bandeja y le un bocado. Miré la bandeja de Tom y vi mi colgante en un rincón.

No lo pensé dos veces, lo tomé y lo metí dentro de mi bolso.

- No se vaya a perder la llave de tu amada – comenzó a molestarme - ¿será de un cinturón de castidad?

Lo miré, a veces Tom me sorprendía.

- Ahí viene tu auxiliar – le indiqué, mirando a la chica pelirroja que se acercaba por el pasillo.

Tom volvió a dejarme tranquilo.

"Mi amado Bill…

Aún no logro regresar del todo a mi cuerpo. Te contaré un sueño, pero piensa que los sueños no siempre son coherentes.

Estaba en una especie de pasillo, como parecido a los que hay en los hospitales, pero no era uno, era un sitio para hacerse masajes, las personas iban a que les arreglaran los dolores de espalda y esas cosas... incluso recuerdo haber visto una botella con una especie de aceite lechoso de color rosa anaranjado... bueno... el asunto es que estaba sentada en ese pasillo y estabas tú y Tom sentados en un sofá frente a mí, esperando. Veía que la gente los miraba y les hablaba y tuve la sensación de que eso los agobiaba a ambos. Hubo un momento en el que me animé a acercarme y algo que veías en mí hacía que les hicieras un gesto a los guardaespaldas para que no me detuvieran. Estabas en el sofá casi echado en el respaldo, como de perfil, te veías muy cansado y yo me acuclillaba delante de ti y te ponía una mano sobre la pierna, luego me decías lo cansado que estabas. Pero ese cansancio era por todo lo negativo que tenía tu condición de estrella, entonces te decía 'Para mí - me indicaba con la mano abierta sobre el pecho para acentuar mis palabras - en mi corazón - ahí cerraba el puño y me lo oprimía contra el pecho - eres precioso' Tú me mirabas y me sonreías, con una sonrisa de agradecimiento, como si te permitiera respirar con mis palabras, y agregué 'eres fuerte' y no puedo describirte esta parte, sin que se me llenen los ojos de lagrimas. Te incorporabas, aún sentado en el sofá y me dabas un beso en los labios, sólo un toque…

Gracias por regalarme este sueño"

Era extraño, pero el relato de aquel sueño, había logrado que mi corazón se agitara ligeramente. No podía decir que existiera alguna relación entre este sueño, y las sensaciones que en ocasiones tenía cuando despertaba, pero lo pensé.

Probablemente sería mi imaginación.

Terminando de leer aquello, pude imaginar la intensidad de sus ojos, la verdad es que no me importó que fuesen azules, verdes o castaños, pero tuve la sensación de que debían de ser unos ojos preciosos.

"Bill Kaulitz Thümper…

Uno de estos días, acabarás con mi vida y ni siquiera lo sabrás. No, espera… seré el fantasma que vele tus sueños.

He visto el video de las fotos que se han tomado Tom y tú, para Vogue. Muchas veces me pregunto si en realidad eres consciente de lo sensual que eres, algunas veces la respuesta es sí, y agrego, 'lo hace a propósito', pero en otras me convenzo, que es algo que está implícito en tu naturaleza, que no puedes - ni quiero – cambiarlo.

¿Qué puedo agregar a esto?, simplemente, que no estoy segura si habla Amy, o su espíritu.

Más que besos Bill

P.D.: Las Billcodianas al completo, estamos arañando paredes, tú sabrás que puedes hacer con eso… ;-)"

Definitivamente Amy me arranca más de una sonrisa.

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Cuando llegamos al aeropuerto de Moscú, me había leído mucho más de la mitad del cuaderno, y quería seguir, no quería parar hasta terminarlo, pero sabía que lo mejor que podía hacer, era concentrarme en todo lo que ahora se nos venía. Entrevistas, conferencia de prensa, los fans, la presentación. Y aunque siempre me preparaba con mimo, para que los fans vieran lo mejor de nosotros, esta vez había alguien que estaba en algún lugar, esperando por verme.

Todo salió muy bien en la presentación, algunos fallos que personalmente me era imposible solucionar. Los horarios nos llevaron corriendo, eso acompañado del cansancio que arrastraba por el viaje. Creo que incluso se me notaban algo enrojecidos los ojos, por la falta de sueño. Pero como teníamos tantas ganas de volver a Rusia, creo que eso nos ayudó.

No puedo negar que un momento antes de salir del escenario, pensé en Amy, e intenté calcular la hora que sería para ella, y en que quizás me estaría viendo, pero una vez que puse un pie sobre el escenario para actuar, sólo me preocupó hacerlo bien. La adrenalina me llenó las venas y pude percibir, por aquellos minutos, la sensación maravillosa, por la que me subía a un escenario, por la que me mantenía en el mundo de la música, aunque más de una vez habría deseado borrarlo todo y sólo cantar.

Cuando subí al avión, para abandonar Moscú, me dejé caer en el asiento agotado, durmiéndome caso de inmediato. Y por extraño que pareciera, soñé con Amy, con sus manos despejando mi rostro con suavidad, del cabello que caía sobre él. Sentí con tanta claridad el roce de sus dedos, que me estremecí y me desperté desorientado y buscándola a mi alrededor, hasta que pude situarme y reconocer aquello como un sueño. Miré a Tom que estaba dormido a mi lado, él se había pedido la ventana esta vez. Me levanté del asiento para estirar un poco las piernas y me fui hasta el baño. Miré mi imagen en el espejo, tenía ligeramente marcadas las ojeras, que se borrarías cuando pudiera dormir en mi cama, veinte horas seguidas.

¿Qué pensaría Amy de mí, si me viera demacrado?

Me mojé las manos y dejé que la frescura del agua suavizara un poco mi expresión y salí en busca de una auxiliar, a la que sonreí al encontrar.

- ¿Me das una coca cola? – pregunté.

- Claro – respondió diligente, para inmediatamente después abrir un frigorífico y ofrecerme la bebida y un vaso en su correspondiente envoltorio de plástico.

- Gracias – sonreí nuevamente.

Por la forma en que me miraba, estaba seguro que si no fuese por su trabajo, me habría pedido un autógrafo.

- ¿Cómo te llamas? – quise saber.

- Stephanie – sonrió amablemente, con aquella medida justa que les enseñaban, para ser cordiales sin coquetear.

- ¿Me dejas un lápiz y papel?

Con el tiempo había aprendido a reconocer a una fans, para bien o para mal.

- Desde luego – dijo, al borde mismo del entusiasmo.

Le escribí un agradecimiento por el viaje, la coca cola y la atención que nos había prestado a Tom y a mí. Y se lo firme.

- Mi agradecimiento por escrito – se lo entregué.

- Muchas gracias – sonrió, esta vez no de aquella forma estudiada.

Creo que después de eso, me sentí un poco menos cansado, yo cantaba, porque era lo que más me gustaba en la vida, pero lo hacía también, por personas como ella, que me apoyaban de forma anónima, sin pedir más que una firma.

Me senté. El ambiente estaba silencioso, muchos de los pasajeros dormían, al igual que Tom. Abrí la coca cola y dejé el vaso en el revistero. Bebí tranquilamente, y pensé en la hora, pensé en ella, y en que estaría dormida y que yo pisaría la misma tierra dónde ella vivía, cuando su día comenzara.

Continuará…

Aquí les dejo el siguiente capítulo, al menos por los comentarios y mensajes que me llegaron ayer, parece que la historia les va gustando. ME ALEGRO MUCHO.

Si les soy sincera, tengo un bosquejo, más o menos, hecho de la historia, pero como siempre digo, los personajes cobran vida, y ya veremos porque caminos nos llevan.

El sueño, es uno que tuve con Bill hace un tiempo, entonces lo escribí, y ahora lo he convertido en parte de esta historia.

Besos y MUCHAS GRACIAS por leer, y por sus mensajes, que me alimentan el alma.

Siempre en amor

Anyara