CAPÍTULO DOS: Regalos y Disfraces
Los rayos de luz se colaban por la ventana, se había negado a poner el despertador para la mañana del sábado, no quería que su esposa lo escuchara y se despertara temprano. Se removió entre las sábanas y con parsimonia salió de la cama, teniendo mucho cuidado de no despertar a Clarke, quien dormía a su lado, sólo con una remera y las bragas puestas. La noche anterior habían hecho el amor, alegando que formaba parte del regalo de cumpleaños de la rubia, ambas habían tomado la costumbre de taparse un poco después, ya que no sabían si en medio de la noche o a la mañana siguiente alguno de sus hijos podría entrar a la habitación.
Lexa se colocó el pantalón del pijama y la bata, aun intentando no hacer ningún ruido salió de la habitación, después de despertar a cada uno de sus hijos, los cuatro se dirigieron a la cocina para prepararle un desayuno sorpresa a Clarke, esperando que la rubia no se despertara antes de tiempo.
Aden y Fox acomodaban las cosas sobre la mesa, la idea era prepararle un desayuno a su madre con las cosas que a ella le gustaban, Lexa había estado los días anteriores yendo a comprar las cosas en su horario de trabajo, para que Clarke no sospechara nada. Habían horneado galletas, tostado pan y decorado la mesa, después de tener todo preparado, Lexa salió junto a Jessica al patio trasero, seguidas por Fox quien iba saltando a su lado.
-Mami, ¿puede Nala entrar a saludar a mami? –Preguntó con su voz cantarina sin dejar de saltar, Nala iba a su lado, intentando jugar con la castaña pero esta no dejaba de brincar.
-Claro –Respondió con una sonrisa la ojiverde, sus hijos no sabían que su madre había tenido una mala relación con las mascotas de pequeña, pero por pedido de la rubia no quería que ellos lo supieran, Lexa se burlaba diciéndole que aquello era un trauma que debía resolver pronto, y Clarke simplemente no decía nada.- ¿Quieres cortale un poco de cada una? –Jessica asintió con la cabeza.
Junto a la verja de madera, habían plantado muchas flores, y Jessica le había dicho a Lexa que quería sacarlas de ahí, y no comprarle un ramo en la florería, según lo que la niña le había dicho, era que aquellas flores las había plantado ella y las había cuidado con mucho cariño, por lo que quería darle esas a su madre. Lexa fue cortando las flores que su hija le fue indicando, las más grandes y las que más mostraban sus pétalos coloridos, quería las que ella consideraba perfectas.
Una vez entraron a la casa, Lexa unió las flores con un lazo azul que Jessica había escogido, alegando que tenía que parecerse a los ojos de su madre, Lexa no sabía de donde había planeado su hija aquellas cosas, pero le encantaba verla tan concentrada esperando que fuese uno de los mejores regalos, porque ya le había preguntado en más de una ocasión si el regalo le iba a gustar a su madre.
-¿Están listos? –Preguntó Lexa una vez terminaron de acomodar todo, los tres asintieron con una sonrisa dibujada en sus rostros, Lexa posó su mirada en Nala, quien estaba sentada al lado de Fox con la lengua afuera, era como si ella también estuviese lista para saludar a una de sus dueñas.- Iré a buscarla –Lexa pasó su mano por la cabeza de la perra y se dirigió a las escaleras.
-Mami –Se giró al escuchar a Aden detrás de ella.- No te olvides de taparle los ojos –Lexa le guiñó un ojo y se dirigió hacia la habitación.
La idea del desayuno había surgido de ellos tres, Lexa una tarde les había preguntado sobre qué le querían regalar a su madre, y entre los tres, en pocos minutos, fueron armando el plan de un desayuno sorpresa, con todo lo que a Clarke le gustaba, Fox se había ofrecido a hacerle un dibujo con cada integrante de la familia, pero para escribir "Feliz Cumpleaños Mami" había requerido de la ayuda de Lexa, por su parte Aden había decidido hacer un especie de collage con fotos que había tomado él, en el cual Lexa también lo había tenido que ayudar, y Jessica había decidido un ramo de flores.
Para Lexa hacer todo aquello sin que Clarke se enterase, había sido toda una odisea, la rubia había estado pendiente de ella y sus hijos, más de lo acostumbrado, alegando que ahora esperaban un integrante más en la familia y quería que fuese todo perfecto. Así que Lexa había estado toda la semana inventando antojos extraños, en los que Clarke estaba demasiado tiempo fuera de la casa, esa había sido su única idea para poder organizar la sorpresa.
Entró a la habitación sin hacer mucho ruido, Clarke se encontraba en la misma posición que la había dejo unos momentos atrás, sonrió al verla dormir, siempre había disfrutado del placer que le daba ver a su esposa descansar. En cuanto se sentó en la cama pudo sentir los brazos de Clarke rodear su cintura, y enterrar su cabeza contra su vientre.
-¿Pensabas ir a algún lado? –Lexa sonrió al escuchar la voz adormilada de su esposa.- Vuelve a la cama, es demasiado temprano seguro. –Lexa llevó su mano hasta la espalda de Clarke y la acarició lentamente con la yema de sus dedos.
-Necesito que te levantes y te vistas. –Clarke levantó la mirada para observar a Lexa, los ojos de la rubia mostraban preocupación y Lexa le sonrió para tranquilizarla.- Está todo bien –Clarke suspiró y volvió a enterrar su rostro en el vientre de Lexa.
-No vuelvas a asustarme –Susurró aferrándose con más fuerza al cuerpo de su esposa, depositó un beso en el vientre y volvió a levantar la mirada.- ¿Cómo te sientes? –Preguntó incorporándose para sentarse a su lado.
-Estoy perfecta –Respondió sintiendo los labios de Clarke sobre su cuello.- Cariño, creo que deberíamos dejar eso para más tarde –Lexa intentó ponerse de pie, pero Clarke no la dejó, aferrando su brazo a la espalda de la castaña. Clarke acarició con su mano libre el vientre de Lexa, hacía una semana que se habían enterado de los resultados, por lo que todavía no se le notaba el embarazo.- Clarke –Lexa empujó a Clarke sobre el colchón y se sentó sobre su regazo, colocando sus manos sobre los hombros de la rubia.- Levántate y vístete –Antes de que Clarke pudiese hacer algo más, Lexa se puso de pie y se alejó de la cama, esperando que la rubia hiciera lo mismo.
-Los niños deben estar durmiendo, podemos… -Lexa se cruzó de brazos mientras negaba divertida.- ¿Qué no me estás diciendo? –Lexa se acercó a Clarke y pasó sus manos por la cintura de la rubia.
-¡Feliz cumpleaños! –Susurró antes de unir sus labios, Clarke sonrió antes de corresponder el beso, a pesar de los años que habían pasado, las dos sentían como si fuese la primera vez que se besaban, se amaban cada día más, si eso podía ser, porque las dos estaban seguras que su amor no tenía límite, vivían para la otra y para sus hijos. Clarke intentó intensificar el beso, aún con la idea de terminar las dos desnudas en la cama, pero Lexa se alejó.- Vístete –Ordenó mientras le alcanzaba el short y la bata.
Clarke suspiró resignada y se vistió con lo que Lexa le había dado, cuando intentó salir de la habitación, sintió la mano de Lexa entrelazar sus dedos y juntas se dirigieron hacia la escalera. Clarke podía sentir el aroma que perfumaba la casa y giró su rostro para observar a Lexa quien no había borrado la sonrisa de su rostro.
-Sólo cumplo órdenes –Lexa se detuvo después de bajar el último peldaño, Clarke tenía una mirada interrogadora, la rubia no entendía nada y a Lexa aquello le parecía encantador, definitivamente sus hijos eran unos genios.- Yo te voy a guiar –Clarke arrugó la frente antes de sentir las manos de Lexa posarse sobre sus ojos impidiendo la visión, y se dejó guiar por su esposa.
En cuanto Lexa quitó sus manos del rostro de Clarke, la rubia no tuvo palabras para describir lo que estaba sintiendo en esos momentos ante la imagen que se le presentaba. Aden, Jessica y Fox, estaban de pie con una sonrisa en sus rostros, Nala sentada al lado de su hija menor, con la lengua afuera observando también a la rubia. La mesa estaba perfectamente decorada, cinco tazas para cada uno de ellos, galletas recién horneadas, junto a tostadas y algunos chocolates. Un florero con algunas flores se encontraban en el centro de la mesa, Clarke imaginó que eran de su propio jardín.
-¡Feliz cumpleaños mami! –Dijeron los tres al unísono con voz cantarina, una lágrima rodó por la mejilla de Clarke, seguida por otra y cuando se dio cuenta salían sin poder detenerlas. Clarke se acercó a sus hijos, se arrodilló ante ellos y los abrazó al mismo tiempo.
-Mami, ¿por qué llorás? –Preguntó Jessica sin separarse de su madre.- ¿No te gustó la sorpresa? –Clarke sonrió y depositó un beso en las mejillas de sus hijos.
-Me encantó cariño –Pasó sus manos por sus mejillas para interrumpir sus lágrimas.- Lloro porque soy feliz, ustedes me hacen muy feliz –Clarke recibió los abrazos de sus hijos.- Los amo mucho -Susurró la rubia, aferrándose a ellos.
-Nosotros también te amamos mami –Aden deposito un beso en la mejilla de la rubia.
-Hay que desayunar y después los regalos –Lexa había observado aquella escena con los ojos brillosos, ver a su esposa y a sus hijos de esa manera era algo que jamás quería olvidar, los amaba a los cuatro.
Lexa sonrió al recordar lo que Clarke le había comentado una vez, "Estuvimos a punto de perder todo, de un momento a otro, en un segundo la vida puede cambiar y perder a aquellos que más amamos. Quiero estar presente en cada momento de tu vida y de nuestros hijos, quiero que disfrutemos de la compañía del otro, quiero hacerte feliz como tú me haces feliz, y quiero demostrar el amor que siento por ti, y el amor que siento por ellos, cada vez que pueda, cada vez que me sea posible y necesario, porque los amo." Lexa había entendido y estado de acuerdo con aquellas palabras, era por eso y por lo que realmente sentía por su familia, que ninguna de las dos había dejado de demostrar el amor que se tenían, y el amor que les tenían a sus hijos, y ellos hacían lo mismo con ellas y sus hermanos.
-Te amo –Escuchó el susurró de Clarke contra su oído, la rubia pasó sus manos por la cintura de la castaña, acariciando a su paso el vientre de su esposa.- Gracias –Volvió a susurrar, pero esta vez observando los ojos verdes frente a ella, ojos que brillaban de felicidad, al pasar de los años, Clarke había descubierto que los ojos de Lexa tenían un brillo diferente según sus emociones.
-Fue su idea, sólo los ayudé –Comentó con una leve sonrisa, Clarke unió sus labios en un corto beso, siendo lento y suave.- Pero, si fue mi idea algo –Clarke arrugó la frente, Lexa tomó su mano y la guió hasta la silla que era habitual de la rubia. Clarke observó cada movimiento de su esposa, sus hijos sonreían esperando la reacción de lo que sea que Clarke estaba a punto de ver. Lexa puso frente a Clarke una taza completamente negra, por lo que la rubia pudo observar los granos del café que ya se encontraban dentro y sólo faltaba el agua, sus ojos se conectaron y Lexa le dedicó un pequeño guiño mientras vertía el agua.
-¡Me encanta! –Exclamó Clarke al ver que el color de la taza se esfumaba y dejaba ver la foto de los cinco, la tomó y la llevó hasta sus labios para beber el café. Volvió a arrugar la frente al sentir el sabor, no era ninguno que alguna vez haya probado, Lexa sonrió y deposito un casto beso en los labios de la rubia.- Es un café de vainilla y chocolate –Comentó con una leve sonrisa, y Lexa asintió mientras le servía el té a sus hijos y a ella.
-Mami, vení –Jessica se acercó a Clarke, una vez que todos habían terminado de desayunar, la tomó de la mano y la guió hasta el living, la rubia sin decir nada se dejó guiar, sonrió al ver que Fox saltaba como una bailarina seguida por Nala.- Vamos a darte tus regalos –Sonrió Jessica y los tres se fueron para buscar sus regalos, Lexa se sentó a su lado, recargando su espalda contra el respaldo.
-¿Todo esto fue idea de ellos? –Preguntó Clarke mientras se giraba para observar a una sonriente castaña, llevó su mano al vientre de Lexa y comenzó a acariciarlo con cuidado, Lexa asintió con la cabeza sin dejar de sonreír.- ¿Segura que no fue tu idea? –Esta vez negó, Clarke se inclinó para depositar un beso en los labios de Lexa.- Son perfectos, ¿no crees? –Susurró la rubia contra los labios de la castaña, quien asintió con la cabeza.
-Te aman –Comentó como respuesta.
-Nos aman –Depositó otro casto beso en los labios de Lexa, quien sonrió y asintió con la cabeza.
-Lo sé, y son encantadores cuando lo demuestran. –Clarke volvió a unir sus labios, Lexa giró su rostro al escuchar una pequeña risita proveniente de donde sus hijos se habían ido.
-Mami, cierra los ojos –Jessica estaba demasiado emocionada con todas aquellas sorpresas, y sus madres lo podían notar en su voz. Clarke obedeció y esperó que le dijeran que podía abrirlos.- ¿Los cerraste? –Lexa vio cómo su hija arrugaba la frente y asintió con la cabeza para que ellos se acercaran, siguió con la mirada a los tres, quienes se situaron frente a la rubia, intentó contener la risa que amenazaba con salir al ver que el ramo de flores le pesaba un poco.
-¡Ábrelos! –Dijo emocionada Fox con una sonrisa, Clarke los abrió justo cuando su hija comenzaba a dar saltitos.
-Cariño, deja de saltar. –Lexa se acomodó en el sofá para poder ver mejor a su esposa y a sus hijos, sobre todo cuando le dieran sus regalos.
-Es que estoy feliz mami –Clarke tomó a Fox y la sentó sobre su regazo.- Jess, tú primero –Ordenó la niña mirando a su hermana, como si ella fuese quien dirigía las cosas.
-Elegí las mejores –Jessica le tendió el ramo de flores a Clarke, en él había rosas, jazmines, lirios, tal y como había dicho su hija, ahí estaban las mejores, los pétalos extendidos de forma gloriosa, y los colores tan vívidos que a Clarke le dio lástima y ternura que haya cortado aquellas flores.
-Gracias hija –Clarke sintió el aroma de las flores y le sonrió a su hija mientras con una mano la acercaba para abrazarla.-Me encantaron –Le susurró antes de depositar un beso en su mejilla.- No debiste haberlas cortado, cariño
-Quería darte las mejores, mami -Jessica depositó un beso en la mejilla de Clarke y abrazó a su madre para después sentarse a su lado, esperando que sus hermanos le entregaran sus regalos.
-Ten el mío -Fox le entregó a Clarke una pequeña carpeta donde en la tapa se podía leer el nombre de la rubia.- Mami me ayudo con las palabras -Comentó sonriendo Fox, Clarke abrió la carpeta y sonrió al ver los dibujos, su hija tenía casi cuatro años, y los dibujos que hacía se podían diferenciar a la perfección, en todas había algún integrante de la familia, primero Lexa con Clarke, Clarke con Aden, con Jessica o con ella, también los cuatro juntos, y con Lexa, Clarke sonrió al ver que Nala también estaba en la mayoría de los dibujos. Una lágrima rodó por la mejilla de la rubia al ver el último dibujo, donde se encontraban los cinco, Lexa con el vientre un poco más abultado, a un lado también se encontraba Nala, y en la hoja se podía leer "Feliz cumpleaños mami. Te amo" junto a un corazón.- ¿Te gustó mami? -Preguntó con un tono de voz donde Clarke pudo notar un poco de temor.
-Si cariño, me gustó mucho –Clarke la abrazó y dejó un beso sobre la mejilla de su hija, antes de observar a su hijo. Aden tenía dibujada una media sonrisa, observando el álbum que tenía en su mano, el cual lo sujetaba con nerviosismo mientras se lo tendía a Clarke.
-Son las que yo tomé. –Susurró después de que Clarke abriera el álbum, una sonrisa se dibujó en su rostro al ver que la primera fotografía era una de ella besando a Lexa en el porche de su casa.- Esa es de unos días antes de que adoptáramos a Nala. –Comentó mientras se sentaba a su lado, entre sus dos madres.- Esa la tomó mami –Señaló Aden la fotografía donde se encontraban los tres hermanos. Una a una las fue pasando, Aden había capturado excelente aquellos pequeños momentos, donde sus hermanas jugaban junto a Nala, donde Fox estaba concentrada dibujando, Jessica junto a las flores del jardín que tenían, ella y Lexa abrazadas, o alguna de ellas con sus hijos. Clarke confirmó en esos momentos lo que ya sabía hacía un tiempo, Aden tenía buen ojo para la fotografía, y esperaba que su hijo amara aquello. La última fotografía la habían tomado hacía unos días atrás, recordaba exactamente aquel momento, donde su hijo había insistido de tomarse una todos juntos, alegando que podía ser la primera foto donde también estaba su hermanito a pesar de no verse aún.
-Son hermosas hijo, me encantaron –Clarke abrazó a Aden, quien sonreía feliz al saber que a su madre le habían gustado las fotografías.- Los tres regalos y el desayuno, fueron hermosos y perfectos –Dijo pasando su mirada por cada uno de ellos, pudiendo percibir el brillo que contenían los tres.
-Mami, ¿y el tuyo? –Fox le sonrió a Lexa, pero al ver que esta no decía nada la sonrisa se borró de su rostro.- ¿Te olvidaste? –Preguntó arrugando la frente.- Mami y yo hicimos los dibujos –Fox se había girado para poder observar a Clarke, ya que al estar sobre su regazo no podía verle el rostro a su madre.- Las dos te los regalamos. –Lexa sonrió al escuchar las palabras de su hija, al ver que intentaba ayudarla.
-Claro que compré mi regalo –Intentó tranquilizar a su hija, quien la miró con una sonrisa.- Iba a esperar a dárselo esta noche, pero ya que lo dijiste… –Lexa se puso de pie, y bajo la atenta mirada de todos subió a la habitación que compartía con su esposa. Cuando regresó, pudo observar una sonrisa en los labios de su hija menor, mientras daba pequeños aplausos al ver que no se había olvidado del regalo.- ¿Cuál de los dos quieres primero? –Preguntó Lexa observando a Clarke con una sonrisa, en una mano llevaba un sobre blanco, mientras que en la otra un pequeño paquete.- ¿El sobre o el paquete? –Volvió a preguntar.
-¡El sobre! –Dijo Aden emocionado, Clarke sonrió y asintió con la cabeza.- ¿Qué es mami? –Preguntó en el momento en que la rubia tomó el sobre.
Clarke estaba siendo mujer de pocas palabras, pero la rubia estaba todavía un poco sorprendida al ver todo lo que sus hijos habían planeado para ese día, sabiendo que Lexa sólo los había ayudado, pero nada había sido su idea. Clarke arrugó la frente al ver dentro del sobre.
-Está vacío –Comentó desilusionado Aden observando a una sonriente Lexa.
-Porque es una sorpresa –Lexa tocó con su dedo la punta de la nariz de Aden, haciendo que este arrugara aquella parte.- Así que no lo van a saber hasta en la noche –Le tendió el segundo regalo a Clarke, quien lo tomó gustosa.- Está incompleto, pero ya te darás cuenta del porqué –Aclaró Lexa antes de que Clarke retirara la envoltura y dejara ver una caja de terciopelo verde oscura.
Clarke abrió con cuidado la fina y larga cajita, dejando al descubierto una cadena de oro con tres dijes diferentes, sonrió al reconocer su significado, pasó sus dedos por ellos, el primero era una cámara fotográfica, el segundo era un ramo de flores, mientras que el tercero una paleta de pintura, levantó la vista para mira a Lexa.
-Gíralos –Susurró la castaña sonriendo. Clarke los fue girando de a uno para encontrarse con una pequeña inscripción en ellos, en el primero estaba grabado el nombre de Aden, en el segundo de Jessica y en el tercero el de Fox.- Para el cuarto hay que esperar –Clarke levantó la mirada para observar a Lexa, sus miradas se conectaron, tanto los azules como los verdes brillaban. Clarke llevó una de sus manos hasta la nuca de Lexa, al mismo momento en que ella se inclinaba hacia adelante, y acercó a su esposa para unir sus labios.
-Es perfecto, cariño –Susurró contra sus labios antes de volver a besarlos.
-Hoy es tu día mami, ¿qué quieres hacer? –Clarke bajó la mirada para observar a su hijo, quien la miraba expectante esperando una respuesta.
-No sé, ¿ustedes que quieren hacer? –Clarke observó a sus hijos con una sonrisa
-¡No! Tú tienes que elegir, es tú cumpleaños –Aden se cruzó de brazos observando a su madre.
-En ese caso, se van a dar un baño y después vemos –Los tres asintieron con la cabeza y se dirigieron hacia sus habitaciones.- Pondré las flores en agua –Clarke tomó el ramo de flores y se dirigió a la cocina, seguida por Lexa quien la observaba atenta. En cuanto las colocó en un jarrón con agua se giró para observar a su esposa.- ¿No me dirás la sorpresa de esta noche? –Clarke pasó sus manos por la cintura de Lexa, acercándola contra su cuerpo.
-No –Respondió negando con la cabeza, acariciando los brazos de su esposa.- Pero puedo decirte cómo tienes que vestirte –Clarke la acercó lo más que podía para unir sus labios en un dulce y tierno beso, demostrándole con él todo lo que sentía, todos los sentimientos que su cuerpo, corazón y alma querían expresar, dar las gracias por aquel maravilloso comienzo del día que estaba viviendo.
Durante el resto del día recibieron visitas, sus amigos y familiares se habían presentado no sólo para saludar a la rubia, sino también para felicitar a la pareja por el nuevo miembro que pronto iba a llegar. Clarke estaba pasando un agradable día con todas las personas que amaba, pero no podía negar que le intrigaba saber a dónde irían esa noche con su familia. Lexa lo único que le había dicho era que se debía a un lugar bastante elegante, aunque Clarke intentó imaginar todos los lugares, jamás estuvo cerca de adivinarlo, y lo supo cuando, después de obligarla a que se vendara los ojos, se encontraran frente al restaurante en que habían tenido su primera cena, pasando entre los cinco una maravillosa velada.
-Mami –Clarke se giró para observar a su hija, a quien recién había terminado de bañar, las dos se encontraban en la habitación de la menor.- ¿por qué ustedes no se disfrazan? –Clarke sonrió sin dejar de observarla.
-Mami, ¿me ayudas? –Jessica entraba a la habitación, estaba completamente vestida a excepción de lo que llevaba en sus manos. Clarke se acercó a ella, tomó la capa roja y después de pasarla por su espalda la unió al resto del traje.- Gracias –Sonrió Jessica y se puso de puntitas para dejar un beso en la mejilla de su madre, quien se había inclinado.- Fox, apura –Le ordenó mientras se sentaba sobre la cama de su hermana.
-Es que mami no me viste –Fox se encogió de hombros al mismo tiempo que levantaba sus palmas hacia arriba, en un gesto que hizo sonreír a ambas rubias.- No me respondiste la pregunta mami –Fox observaba atenta a su madre, quien había comenzado a vestir a su hija.
-Porque nosotras ya estamos grandes para pedir dulces –Respondió Clarke mientras terminaba de vestirla. Fox no dijo palabra alguna, pero Clarke sabía que su cabecita estaba funcionando, seguro la niña estaba planeando algo y Clarke estaría pendiente de aquello.
-No importa –Dijo como si aquello tuviese solución, Clarke arrugó la frente, y siguió a sus hijas hasta el living.- Yo pediré dulces por ustedes –Clarke no pudo evitar soltar una carcajada al escuchar a su hija.- Mami, ¿te traigo dulces? –Fox había corrido hacia Lexa, quien estaba sentada en el sofá de la sala.- Ustedes son grandes para pedir dulces, pero les podemos dar –Sonrió dando pequeños saltos.
-Bueno.- Susurró la castaña cerca de su hija, sólo para que ella la escuchara.- ¿Están listos? –Lexa se puso de pie mientras se acercaba a su esposa, en el momento en que Aden se unía a ellos. Lexa sonrió al ver a sus hijos disfrazados, listos para pedir dulces.
-Que mami nos tome una foto –Fox se puso en medio de sus hermanos, colocando sus manos en los hombros de estos, haciendo puntitas con el pie porque no llegaba, y los acercó a ella mientras sonreía mostrando sus dientes blancos.- Dale mami –Apuró a la rubia, quien asintió y fue por la cámara.
-¿Listos? –Preguntó con una sonrisa Clarke, después de regresar con la cámara, sus hijos asintieron y ella tomó unas cuantas fotografías. No sólo la que estaban abrazados, sino también las que estaban haciendo alguna que otra pose de superhéroes, Aden iba vestido como Flash, mientras que Jessica de Supergirl y Fox de Wonder Woman.
Clarke recordó con una sonrisa el momento en que les había preguntado de qué querían disfrazarse ese Halloween, Aden no lo había dudado ni un segundo, era como si lo hubiese elegido hacía tiempo atrás, cada año cambiaba de superhéroe, primero Batman, después Superman, y ahora era Flash. Por su parte, Fox en cuanto había escuchado a su hermano decir aquello, se había puesto como meta convencer a su hermana para que los tres fuesen vestidos así. A la pequeña castaña le había costado bastante lograr aquello, y lo había logrado porque Jessica no se decidía por el disfraz que usaría, la menor se había puesto feliz, y a saltar alrededor de su hermana cuando esta le había dicho que sí. También había intentado convencer a su madre de disfrazar a Nala, pero eso no lo había logrado.
Después de tomarse algunas fotos con sus madres, salieron a pedir dulces por el vecindario, aunque los tres iban de puerta en puerta, Lexa y Clarke los esperaban en la acera, siempre bajo la atenta mirada de ellas. La gran mayoría de los vecinos habían decorados sus casas para la ocasión, e igual que los años anteriores siempre se preparaban con dulces, pues en el barrio había muchas parejas con niños.
Estuvieron alrededor de una hora caminando, mientras sus hijos caminaban delante de ellas, Clarke llevaba su brazo alrededor de la cintura de Lexa, mientras esta tenía la suya sobre los hombros de la rubia. Aquel era uno de los días favoritos de los tres hermanos, felices de tener casi una semana dulces para comer.
En cuanto regresaron a su casa, ninguno quiso quitarse el traje, alegando que se los querían mostrar a sus abuelos y tíos, por lo que así como estaban se dirigieron a la casa de los Woods, donde el resto de los integrantes los esperaban, esa noche cenarían allí junto con Harper y Bryan, y los padres de Clarke.
-No corran –Lexa regañaba a sus hijos, quienes una vez habían bajado del auto, salieron corriendo hacia la casa de sus abuelos. Siguieron a los niños, quienes estaban saludando y mostrando sus disfraces.
-¿Dónde están mis superhéroes favoritos? –Lincoln llegaba detrás de la pareja, con una sonrisa se arrodillaba para abrazar a sus sobrinos quienes corrían a sus brazos.- ¿Ya fueron a pedir dulces? –Los tres asintieron.- ¿Me trajeron? –Los tres se observaron, y Lincoln sonrió al ver los rostros de preocupación en ellos.- No importa, vamos a pedir unos cuantos –Les guiñó el ojo y se puso de pie para saludar al resto de los presentes.
-Lincoln, ya tienen demasiados dulces en casa
-Son para mí, Clarke –Se excusó el chico.- Es la única manera de tener dulces gratis, y no voy a salir a disfrazarme yo –Se encogió de hombros, haciendo que la rubia sonriera.- ¿Vamos? –Preguntó volviendo a observar a sus sobrinos.
-Voy con ustedes. También quiero dulces –Lexa depositó un casto beso en la mejilla de Clarke y antes de que la rubia pudiera decir algo, los cinco salieron de la casa.
-¿En qué ayudo? –Preguntó Clarke, observando a Becca y a Abby, quienes se sonreían. Clarke siguió a las dos mujeres a la cocina, dejando a Ontari, Roan, Harper y Bryan en el living. Su hermana hacía unas semanas que había regresado de la luna de miel, mientras que Ontari llevaba en brazos a su primer hijo. Aunque Clarke sopesó la idea de quedarse ahí con ellos, sabía que con el tiempo su hermana y su cuñada se habían hecho grandes amigas, y que en más de una ocasión, las parejas salían juntas.
-¿Sucede algo? –Abby observó a Clarke, quien en esos momentos se encontraba pensativa, la rubia meneó la cabeza, y al ver la expresión en las miradas de las dos mujeres decidió hablar rápidamente.
-Todo está bien, sólo que… -Hizo una mueca con sus labios, tomó aire y lo expulsó lentamente, armándose de valor para soltar lo que la tenía preocupada, lo que rondaba por su cabeza.- …a veces creo que no somos muy estrictas con ellos –Clarke no pudo observar la mirada que se dedicaron ambas mujeres, ya que la rubia había bajado su mirada hasta sus manos, comenzando a jugar con ellas.
-Clarke –Escuchó la voz de su madre y levantó la mirada para observarla.
-Los consentimos demasiado, primero con Nala –Suspiró con algo de frustración.- Yo no quería, más allá de lo que haya sucedido con las mascotas que tuve, y en un día terminamos aceptando que tuvieran una. –Volvió a hacer una mueca con los labios.- Fox tuvo la idea de que Lexa se embarazara, no me mal entiendan, amé esa idea y amo que ella estuviese de acuerdo con que sucediera. –La mirada de Clarke se posó primero en su madre y después en Becca, y se sentó en uno de los taburetes de la isla.- Todo lo que piden, lo tienen. –Soltó una pequeña risita mientras negaba con la cabeza.- Lexa tiene razón, saben nuestros puntos débiles.
-¿A qué viene esto? –Preguntó Abby acercándose a su hija, y tomando asiento a su lado.- ¿Sucedió algo hoy? Porque en estos años, nunca te había escuchado decir algo así. –Clarke torció los labios en una nueva mueca.
-¿Saben cuántas veces los hemos castigado? –Ambas mujeres negaron con la cabeza.- Ni yo, no recuerdo una vez que los hayamos castigado.
-¿Recuerdas cuantas veces te castigue? ¿o a tu hermana? –Clarke negó con la cabeza y Abby se giró para observar a Becca- ¿Recuerdas cuantas veces castigaste a los tuyos? –Preguntó la mujer, Becca sonrió y asintió con la cabeza.
-Lincoln era hiperactivo, nunca estaba quieto, siempre tramaba algo o se había mandado una de las suyas. –Becca rió recordando algunas de esas cosas.- Y Ontari, bueno, Clarke tu conociste a Ontari, siempre fue así. –Becca se acercó al otro lado de la rubia, y colocó una mano sobre el hombro de la chica.- Clarke, no te preocupes por cuántas veces los castigaste o regañaste, preocúpate por las veces que los alientan, o los felicitan.
-Becca tiene razón, Aden hace unas fotos increíbles, que ni tú a esa edad hacías, Jessica ama las flores, puedo asegurarte que aprende más rápido de lo que cualquiera aprendería, lo lleva en la sangre, y Fox, para la edad que tiene, es toda una artista. –Becca asintió con la cabeza dibujando una sonrisa en su rostro.- No tienes que preocuparte por eso, están haciendo un excelente trabajo con ellos.
-¿Qué sucedió?
-Aden nos dijo que uno de sus compañeros no saldría a pedir dulces porque lo castigaron... –Comenzó contando la rubia.- …y nos preguntó por qué nunca lo castigábamos, le dijimos que era porque no hacía nada malo como para merecerlo. –Clarke se encogió de hombros.
-¡Mami! –Clarke se vio interrumpida por la llegada de sus hijos, Jessica se acercaba a ella con una sonrisa.- Mira lo que conseguimos –Clarke se puso de pie para acercarse a su hija con una sonrisa.
-Para después de cenar –Jessica dibujó una sonrisa en su rostro, asintió con la cabeza y tomó la mano de su madre para dirigirse juntas a la sala. Su sonrisa se borró al ver los envoltorios de los dulces sobre la mesita de café que se encontraba en medio de la sala.- Espero que ustedes dos no estén comiendo –Clarke se acercó a sus hijos, al tiempo que tanto Aden como Fox se metieron a la boca el poco chocolate que tenían en sus manos.
-Mamá tenía antojo –Fox señaló a Lexa, quien se encogió de hombros al sentir la mirada de su esposa sobre ella.
-Que mamá tenga antojos, no quiere decir que ustedes también.
-Nos dio antojo al verla comer –Aden se encogió de hombros, y tomó otro chocolate, dispuesto a comerlo bajo la atenta mirada de Clarke.
-Aden, deja eso –Lexa se lo quitó de las manos.- Ve a lavarte las manos, tú también Fox –Ambos niños asintieron con la cabeza y salieron de la sala.- ¿Qué le sucede? –Lexa se acercó a Clarke, y pasó su brazo por la cintura de la rubia, quien le dedicó una dura mirada.
-Creo que está buscando que lo castiguemos –Respondió de forma cortante mientras se cruzaba de brazos.
-¿Por qué? –Lexa decidió continuar con la conversación, ignorando el tono que estaba utilizando su esposa, quien como respuesta se encogió de hombros.- ¿Estás enojada? –Susurró intentando que nadie las escuchara.
-Lexa, ¿no podías haber esperado hasta después de cenar? –Clarke se giró para observar a su esposa.- Y no me vengas con tus antojos, sabías que iban a querer. –Lexa hizo una mueca con los labios, y suspiró pesadamente.
-Cariño, tienes razón –Lexa observó como el resto de las personas se dirigían al comedor, pues la cena ya estaba casi lista.- No debí dejar que comieran dulces. –Clarke asintió con la cabeza.- Lo siento –Susurró Lexa, y una sonrisa se dibujó en su rostro al ver que Clarke ladeaba la cabeza. Clarke se inclinó para depositar un casto beso en los labios de Lexa.
-Si vuelves a hacer lo mismo, tendrás problemas –Clarke depositó un casto beso en la mejilla de su esposa, se dirigió al comedor sonriendo triunfante al ver cómo se borraba la sonrisa del rostro de su esposa, Lexa sabía que Clarke siempre cumplía sus promesas.
A pesar de que sus hijos apenas habían probado bocado de la cena, ninguno quiso comer el postre, por lo que los tres se habían retirado para poder jugar.
Un golpe seguido de un llanto, hizo que todos se giraran en la dirección de la que provenía, ni Clarke ni Lexa lo pensaron demasiado, sus cuerpos actuaron por puro instinto, se pusieron de pie y se dirigieron hacia donde sus hijos estaban, encontrándose con ellos en el camino.
-¿Qué sucedió? –Clarke debía reconocer que estaba más tranquila al ver que los tres se acercaban a ellos, aunque Jessica tenía un corte en el labio superior, mientras que Fox sangraba del pómulo. Clarke llevó sus manos hasta las mejillas de Jessica y limpió las lágrimas, mientras Lexa observaba el golpe de Fox.
-En el baño está el botiquín –Escucharon que Becca decía detrás de ellas.
Clarke tomó la mano de Jessica y Lexa la de Fox, y seguidas por Abby, se dirigieron hacia el baño. Clarke sentó a Jessica sobre la tapa del retrete, mientras que Fox estaba sobre el borde de la bañera, sus piecitos golpeaban el mármol mientras sus manos estaban aferradas al borde, y una pequeña sonrisa dibujaba su rostro, se giró para observar a su hermana, quien continuaba llorando.
-¿Va a quedarme cicatriz? –Preguntó Fox a su abuela, quien se había inclinado ante ella para limpiarle la herida. Clarke no era médica, pero había tenido experiencia observando a su madre curar algunos cortes, por lo que ella se estaba encargando de limpiar la sangre de Jessica.
-Creo que va a quedarte una –Respondió Abby con una leve sonrisa al ver los ojos brillosos de su nieta.- Lexa, ¿puedes decirle a Marcus que me alcance el botiquín del auto? –La castaña asintió con la cabeza y se fue en busca del hombre. Abby limpió la herida de Fox con mucho cuidado.
-Se te aflojó el diente –Comentó Clarke al ver que el diente se movía un poco.- ¿Te duele? –Preguntó al ver que su hija continuaba llorando, Jessica negó con la cabeza.- ¿Por qué sigues llorando? –Clarke terminó de limpiar la barbilla, que se había manchado con sangre.
-Porque me ensucié el disfraz –En cuanto termino de decir aquellas palabras, Jessica comenzó a llorar de nuevo, Clarke sonrió, la abrazó y la tomó en brazos para sentarse ella y sentar a su hija en su regazo.
-Cariño, no te preocupes –Clarke comenzó a acariciar la espalda de su hija, quien enterró su rostro en el cuello de su madre, Clarke sentía los espasmos de Jessica entre sus brazos.- Lo lavamos y listo –Jessica se separó para observar a su madre, quien con su mano libre limpió las lágrimas que caían por sus mejillas.- Hay que ponerte hielo para que no se te hinche el labio. –Clarke depositó un beso en la frente de su hija, quien le respondió con una sonrisa.
-Niñas, ¿qué sucedió? –Lexa regresaba con el botiquín que Abby llevaba en el auto, y se lo entregó a la mujer, observando de Jessica a Fox, y viceversa.
-Estábamos jugando y nos golpeamos –Respondió la mayor de las hermanas.- ¿Puedo decirle a la abuela que me de hielo? –Clarke asintió con la cabeza y volvió a depositar un beso en la frente a su hija antes de que esta saliera del baño.
Abby terminó de curarle el pequeño corte a Fox, quien no había dejado de sonreír al saber que tendría una cicatriz en su rostro, la mujer había tenido que limpiar la herida, para después pegarla y la había cubierto. En cuanto terminó, Fox regresó a la sala, para contarles a sus tíos que llevaría una cicatriz en el rostro.
Un par de horas después, en cuanto regresaron a la casa, los tres se dirigieron a sus habitaciones para ponerse sus pijamas. Clarke ayudó a Jessica, mientras Lexa estaba en la habitación con Fox, después de arropar a sus hijas y despedirse de ellas, ambas chicas se dirigieron hacia la habitación de Aden, quien esperaba sentado en el borde de la cama.
-¿No vas a dormir? –Lexa entró a la habitación, seguida de Clarke, ambas se sentaron a cada lado de su hijo, quien se había encogido de hombros como respuesta.- De acuerdo, entonces hablemos de lo que sucede. –Aden, quien estaba observando el suelo de su habitación, levantó la vista para mirar a su madre.- Tú no las empujaste, ¿verdad? –Aden parecía dudar de aquello, y después de unos minutos de mantenerse en silencio, negó con la cabeza.- ¿Por qué dijiste eso?
-Quería ver si me castigaban –Respondió en un susurro bajando la mirada
-¿Por qué quieres que lo hagamos? –Clarke estaba comenzando a molestarse, no con su hijo, pero no entendía porqué él quería que aquello sucediera, porqué mentía.- Puedes decirnos lo que quieras.
-¿Ustedes me quieren? –Preguntó para sorpresa de ambas mujeres, quienes se observaron sorprendidas.
-Cariño, ¿alguna vez te hicimos sentir eso? –Clarke se había arrodillado frente a su hijo, mientras que Lexa pasaba su mano por la espalda de él.- Aden, mírame –Los ojos azules brillosos del niño se posaron en los azules de su madre.- Nosotras te amamos, a ti y a tus hermanas, son nuestra vida. –Clarke sabía exactamente lo que sentía por sus hijos, amor y adoración por ellos, pero sentía que las palabras en esos momentos no bastaban para hacerle notar a Aden que aquello era cierto.
-Aden –El niño levantó la mirada para observar a Lexa, quien lo miraba sonriente.- Ustedes son nuestra luz, los vamos a amar siempre…
-Un compañero dijo que cuando te castigan, es porque te quieren –Interrumpió Aden, intercambiando la mirada entre sus madres.
-Cariño, los padres siempre quieren a sus hijos, no importa lo que suceda. Y si castigamos es porque hicieron algo que no debían, que estaba mal o que podrían salir lastimados. –Una leve sonrisa se dibujó en el rostro de Aden.
-Entonces, ¿ustedes si me quieren? –Preguntó con algo de duda, Clarke sonrió y asintió con la cabeza.
-Nosotras te amamos. –Aden se abrazó a sus madres, quienes correspondieron el abrazo y depositaron un beso en la cabeza del rubio.- Será mejor que vayamos a dormir –Una vez que lo arroparon, las dos se dirigieron a la puerta.
-Yo también las amo –Una sonrisa se dibujó en ambos rostros. Clarke suspiró, la duda que había tenido horas atrás se había disipado por completo, ambas estaban haciendo un buen trabajo, ella siempre había creído que la base de toda familia era el amor, y en esa casa había de sobra.
Sintió las manos de su esposa sobre su cintura, y un beso en su cuello, por su parte acarició el vientre de Lexa, su nuevo hijo era prueba de todo el amor que los cinco se tenían, porque para Lexa y Clarke, lo primordial en esa vida era que sus hijos fuesen felices, y ambas estaban seguras, no sólo de la felicidad de aquellas tres luces, sino también de la felicidad de la otra.
¡Hola! No soy muy buena escribiendo los N/A por eso siempre digo lo mismo, aunque cierto.
Con respecto al capítulo, además de que espero que les haya gustado, espero que se hayan enamorado de estos tres pequeños. Primero con los regalos sorpresa para Clarke por su cumpleaños y después con los disfraces. Con respecto a eso quiero aclarar que nada tiene que ver con las series que están dando, amo DC por lo que no encontré mejores disfraces para los tres, aunque dejé afuera a Zatanna sobre todo, que junto a Wonder Woman son mis favoritas.
Saliendo un poco de eso, puede que en unos caps veamos algo más con respecto a DC, es que mi lado DC fan me obliga a poner algo con respecto a eso, como en la primera parte donde Clarke finalmente tiene la moneda de Dos Caras (Harvey Dent).
Ya que a Sabri le encanta molestarme con respecto a que Fox es mi favorita, estoy mostrando más sobre Jessica y Aden, porque amo a los tres.
Se que hasta el momento no están apareciendo muchos personajes, la idea es enfocarme más en ellos cinco, pero eso no quiere decir que no vayan a aparecer.
Como siempre, gracias a quienes leen, y a quienes se toman el tiempo ya sea de votar o de comentar. Espero que la historia esté siendo del agrado de ustedes. Perdón por las faltas de ortografía o los errores que pueda llegar a tener.
Hasta el próximo miércoles.
Twitter: Maiteshd
