Pov Dimitri
Mire a Roza antes de que los demás guardias me jalaran hacia el exterior de la cueva; estaba débil a causa de las endorfinas provocadas por la mordida que me había dado el Strigoi, pero al ver a Roza siendo atrapada por ese mismo Strigoi, todo adormecimiento y falsa felicidad se fue de mi cuerpo, y estaba listo para hacer frente a cualquier Strigoi que se acercaba.
-No seas idiota Belikov, corre-me grito Stan antes de jalarme, junto con otros guardianes al exterior de la cueva
-Te amo-susurro Roza al momento que nuestras miradas se conectaron.
De repente una horda de Strigoi se acercaba, y fui empujado por los guardias que salían, mire a Roza, pero fue rodeada por Strigoi.
Todo era un caos afuera de la cueva, los Strigoi estaban en la entrada esperando a que obscureciera para poder seguirnos.
No podía dejarla allí, no ahora que estábamos dispuestos a estar juntos, no debió regresar a ayudarme, ella debió haber salido cundo pudo.
-Belikov, ¿a donde cree que va?-dijo Alberta al percatarse que me dirigía a la cueva-no puede regresar
-Rose esta adentro, no puedo dejarla allí-dije sin importar que sospecharan que nuestra relación iba mas allá de profesor-alumno
-¿Qué esta asando aquí?-pregunto Janine al percatarse de mi pequeña discusión con Alberta-Tenemos que irnos de inmediato, esta por anochecer y esos malditos no van a desaprovechar la oportunidad para atacarnos de nuevo
Alberta y yo nos miramos en silencio, mientras la mirada de Janine iba de uno a otro como pelota de pingpong, con el seño fruncido sin entender nada.
-Rose esta adentro-dije con un hilo de voz, y estaba 90% seguro que mi mascara de guardián fue remplazada por una de dolor y desesperación.
Janine estaba en completo silencio y el shock se reflejaba en cada una de sus facciones, mientras una pequeña y silenciosa lágrima resbalaba por su mejilla.
-No podemos hacer nada, ella ya debe de estar muerta-dijo Stan.
-No, ella es fuerte, sigue con vida y no la dejare morir allí-grite tan fuerte que provoque que Stan se estremeciera ante mi, mientras que los demás se voltearon a mirarme sorprendidos, ya que siempre me he caracterizado por mi autocontrol ante situaciones difíciles.
Mire a Janine, quien seguía llorando mirando fijamente a la cueva, y entonces me dirigí a rescatar a Rose, pero fui detenido por varios guardianes
-Entiéndelo, no podemos regresar-alguien a quien no identifique me dijo-tenemos que regresar a la Academia, ella se ha ido-me decían con pesar.
Seguí forcejeando, repartiendo golpes a todos aquellos que se me ponían enfrente.
No la podía dejar allí, no a mi Roza, cuando un fuerte golpe en mi nuca provoco que mi visión se volviera negra, mientras mi único pensamiento fue la sonrisa de Roza…
