HOOOOOLA AMIGOOOOS :D

¡Ya he vuelto de mi acampada! Y aquí os traigo otro nuevo capítulo de esta querida historia.

¡Muchas gracias por todas las felicitaciones por mi cumpleaños y por todos estos reviews! ¡SOIS LO MEJOOOOOR!

Hoy no puedo contestar a los reviews, porque no tengo tiempo de nada T.T, pero aún así... ¡Gracias a Yinu25 , nina14j , LuiSiTa Gomez , Louperit , Luisa-Hamato2 , Hana Skyle , mesias619 , karai saki , Linnavery , Vania-5678 , Cooni fghjk , super ninja 2911 , IA-ali12 , , , Ana mariela , Forever fan ! GRACIAS A TODOS VOSOTROS POR LOS REVIEEEEEWS.

Aclaraciones: Primero, no hay ninguna razón del por qué de que Natsuki no tenga las manchas y Mitsuki sí, simplemente no las tiene xD. Y segundo, no voy a adelantar ningún hecho de si saldrá Karai o no, seguid leyendo y lo descubriréis.

No sé que más decir... Creo que nada xD. ¡Ah sí! ¡No os preocupéis por Juana y Roberto, creo que aún no lo van a dejar! Jajajajaja.


Chapter 2: Tomohisa; amistad eterna.

Un enorme instituto. Un alto edificio lleno de ventanas rodeado por un gran campo donde pasar el recreo. Con un gran reloj en la torre central. Sí, así era su instituto. Así era el instituto Okaro, en honor a su fundador y director, el señor Okaro Ruan.

El patio estaba lleno de adolescentes que venían de sus vacaciones, todos hablando del espectacular verano y de lo mal que era volver a clase. Quedaban diez minutos para que el timbre sonara y diera comienzo a las clases, pero a ninguno de los chicos parecía importarles. Cada uno andaba con los suyo; chicas presumiendo de ropa, chicos intentando llamar la atención de las chicas, nuevos integrantes del instituto…

Incluso, en el patio de hockey había un grupo de chicos practicando el deporte antes de las clases. Pero uno de ellos era diferente, uno que no fallaba ni un solo movimiento.

Tomohisa!

El mencionado se giró hacia aquella femenina y familiar voz; Mitsuki. El chico de dieciséis años saltó del campo para recibir a su amiga. La verdad, a él también le había cambiado ese verano. Era delgado y bastante alto, con una melena negra como la noche, con esa bandana negra y toques blancos en la frente, su habitual ropa que consistía en una sudadera negra con las mangas rotas dejando ver otras mangas cortas de una camiseta gris y, por debajo de esta, otra camiseta de mangas largas malvas, unos jeans grises, unas deportivas negras y unos guantes negros que dejaban ver sus dedos. En eso no había cambiado. Sus ojos eran oscuros; marrones oscuros. Y ese hueco en la dentadura en el que le faltaban dos dientes… A Mitsuki le encantaba su amigo, era tan… Él.

El chico la recibió con un gran abrazo, y al separarse, él saludó también a su prima, que pasaba de saludarlo de la misma manera que Mitsuki.

-¡Hey, Natsuki! –saludó con la mano y guiñándole un ojo.

-¿Cómo va eso, Jones?

-Bien, ¿cómo les fueron las vacaciones a mis chicas favoritas?

-¡Genial Tomohisa! Estuvimos por el bosque y…

El timbre que daba comienzo a las clases sonó, dejando a la pobre Mitsu a medias de la explicación.

-Será mejor que vayamos… No quiero llegar tarde el primer día.

-Yo me quedo por aquí –continuó Casey-. No me apetece entrar a primera hora.

-¡Yo me quedo contigo! –aseguró Mitsuki-. A mí tampoco me apetece.

Natsuki levantó los hombros, señal de que le daba igual, y se metió junto con los demás a clase.

-¡Haced lo que queráis!

En unos minutos, el campo se quedó vacío y en silencio. Como si nunca hubiera estado lleno de adolescentes charlatanes.

Casey y Mitsu decidieron empezar a caminar hacia la salida, para dirigirse a… Ningún lugar en especial.

-Casey Jones y sus incontables faltas a clase.

-Ni que no me conocieras –le guiñó un ojo-. Por cierto… Veo que no se te ha quitado la manía de llamarme Tomohisa.

-¡Ya sabes que me encanta llamarte así! "Tomohisa" significa…

-"Amistad eterna", sí lo sé… -interrumpió Casey-. Pero se me hace raro.

-¿Qué más da? Tú me llamas Mitsu y yo te llamo Tomohisa.

-De acuerdo, de acuerdo… -y sonrió, dejando ver el hueco entre sus dientes.

Le encantaba… A Mitsuki le encantaba Casey… Era el mejor amigo que pudiera tener nunca. Él era el único que sabía de su familia de mutantes –extrañamente se llevaba demasiado bien con su padre- y también sobre sus tres extrañas manchas. Aunque Casey le había dicho mil veces que ella "estaba buena", Mitsuki seguía pensando que era un extraño fenómeno. Quitando eso… Casey era genial, tenía todo lo que una chica podía querer. Era guapo, deportista, gracioso… Aunque ella nunca lo podría ver como algo más que un amigo. Sabía perfectamente que algún día Casey conseguiría a una chica perfecta para él. Pero, lo que ella no sabía, era cómo eran los sentimientos del chico.

Llegaron, sin casi pensarlo, al bosque donde vivía Mitsuki. A la zona cerca del lago.

-¿Nos bañamos?

-No creo que nos dé tiempo… La segunda hora comienza dentro de poco –contestó Mitsuki mirando su reloj de pulsera.

-¿Quién dijo que vaya a ir a la segunda hora? –Casey salió corriendo y empezó a quitarse su camiseta.

Al llegar al lago, el chico se había quedado simplemente con los calzoncillos, dejando ver un cuerpo moderadamente musculado. Mitsuki no pudo evitar ruborizarse mientras se acercaba a la orilla. Casey se tiró de golpe, y al salir a la superficie, removió su cabeza rápidamente alborotando su pelo mojado.

-¡Está genial!

-No me pienso meter, Casey.

-Oh vamos, ¡quiero verte en bikini! –gritó burlonamente, haciendo que Mitsu se enrojeciera.

-¡Eres un idiota! –gritó enfadada-. ¡Y para tu información no tengo bikini debajo de la ropa! –Mitsuki se giró, dándole la espalda y se cruzó de brazos.

-Es lo mismo… -susurró Casey para luego sonreír por la idea que se le había ocurrido.

La chica seguía dándole la espalda, pero extrañamente había dejado de oír a su amigo hace unos minutos. Aunque no se iba a dar la vuelta, le resultaba extraño que Casey no hubiera hablado ya o algo por el estilo.

Antes de darse cuenta, notó como un cuerpo mojado la abrazaba levantándola del suelo.

-¡CASEY! –gritó asustada.

El chico empezó a reírse mientras se la llevaba hacia el lago. Ella intentaba soltarse, pero era imposible, Casey la superaba en la fuerza. Entonces, sin poder evitarlo, su amigo se tiró al agua, junto a ella, mojándola toda la ropa.

-¡Eres imbécil! –gritaba mientras nadaba y se soltó de él-. ¡Me has mojado entera y además está helada!

-JAJAJAJAJA, vamos Mitsu… Si está muy buena JAJAJAJAJA.

En seguida, entre las risas de su amigo, la chica se salió del agua mientras se quitaba la cinta húmeda del pelo y se secaba este.

-¡No me hace ninguna gracia! ¡Tengo frío!

-JAJAJAJAJAJA, pues tendrás que… Quitarte esa ropa JAJAJAJA.

-¿¡Qué?! –se sonrojó-. ¡Ni de broma voy a hacer eso!

-Pues no se te secará y enfermarás.

-Te odio…

Haciendo caso a su amigo, se quitó el jersey y la camiseta de tirantes, y después los pantalones y las zapatillas, y por último las gafas de sol, quedándose en su ropa interior de color rojo y dejando ver un precioso cuerpo de adolescente y unos preciosos ojos verdes tóxicos que relucían con la luz del sol.

-¿¡Qué miras?! –le gritó enojada.

-A ti, estás muy buena –contestó Casey guiñándole un ojo y haciendo que ella se sonrojara.

-Eres imbécil, ¡no me vuelvas a hablar! –volvió a girarse dándole la espalda.

-Oh vamos Mitsu… -Casey empezó a salir del lago dirigiéndose hacia ella-. No seas… ¿Qué haces?

Entonces se dio cuenta de que su amiga estaba buscando algo entre su ropa mojada.

-Oh no, oh no, oh no…

-Mitsu, ¿qué pasa? –preguntó mientras llegaba a donde estaba ella y se arrodillaba a su altura.

-¡No encuentro mi collar! –le gritó mirándole a los ojos, haciendo que él se sorprendiera por ese intenso color, aunque ya los conocía.

-¿El de la tortuga?

-¡Sí! ¡No sé dónde está! –dijo nerviosa-. Oh no… Como lo haya perdido por el camino… ¡Era mi objeto más valioso! O peor… A lo mejor está en el lago… Ay no…

Casey, sin decir nada a su amiga que estaba empezando a perder los nervios, corrió hacia el lago y se tiró de cabeza, hundiéndose hasta el fondo.

-¡¿En serio?! –gritó Mitsu mirando hacia donde se había ido su amigo-. ¿¡Ahora te vas a nadar?! ¡Eres el peor amigo del...!

No pudo continuar porque Casey salió a la superficie para luego, rápidamente volver a sumergirse. Así estuvo unas cuantas veces hasta que al final salió del agua.

-¿Qué estabas haciendo?

-Oh, nada… -dijo mientras pasaba de largo al lado de ella. Ni la miró y empezó a ponerse la ropa.

-¿Qué te ha ocurrido en el agua? ¿Por qué hacías eso?

-Por nada que te importe –contestó Casey secamente, terminando de vestirse.

-Oh vamos… ¿Qué te pasa? –dijo Mitsu intentando colocarse frente a él.

-¿No decías que te dejara de hablar?

-¡Venga Casey, solo era un pequeño cabreo!

Su amigo la ignoró y comenzó a caminar, alejándose de ella.

-¡VALE! –gritó ya enfadada-. ¡Pues cabréate! ¡Me da igual!

Mitsuki se giró e intentó retener sus lágrimas, pero era imposible. A parte de perder su objeto más preciado, había perdido a su mejor amigo.

Pero, al momento, notó como alguien la abrazaba por la espalda y le colocaba, justo delante de sus ojos, su preciado collar con una tortuga. La chica lo cogió y se giró ante el perteneciente de ese abrazo. Cómo no, era Casey… Sin dudarlo, se lanzó hacia él y le dio un gran abrazo, rodeando su cuello con sus brazos y su cadera con sus piernas, mientras le llenaba de besos por toda la cara.

-¡Gracias Tomohisa! ¡Gracias, gracias, gracias! ¡Eres el mejor! –decía con cada beso.

-Jeje… ¿No decías que era el peor amigo del mundo? –decía con una sonrisa.

-¡Nunca lo volveré a decir, lo juro! –contestó al bajarse de encima de él.

-Bien, será mejor que te vistas, quizás nos da tiempo a llegar a la segunda clase.

-¿Casey Jones quiere llegar puntual a una clase? –Mitsu levantó una ceja mientras colocaba sus manos en su cadera-. ¿Estás de broma?

-Hey, ¿hay una primera vez para todo, no? –le guiñó un ojo.

-¡Que bobo! –Mitsu le golpeó amistosamente en el hombro.

-Bueno… -cogió la ropa de la chica del suelo-. Vete poniéndote esto, a no ser que quieras ir a clase así…

-¡Claro que no! –contestó mientras le arrebataba la ropa de las manos y se ruborizaba-. ¿Crees que voy a ir haciendo el ridículo el primer día?

-Le alegrarías la mañana a más de alguno –dijo mientras sacaba una pícara sonrisa.

-¡Idiota!

Mitsuki empezó a colocarse su ropa, pero solo le dio tiempo a ponerse el pantalón y la camiseta roja cuando…

-Ejem.

Los adolecentes se giraron ante a aquella voz y la chica no pudo evitarse ponerse muy roja, mientras el chico simplemente ponía cara de sorpresa, acompañada con una sonrisa.

-Pa... ¿Papá?


¡Y hasta aquí el cap!

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¡Un saludo! :D