-en el castillo si hay luz. Dijo el capitan encendieno otra vela. –pero la lluvia no amaina, me temo que manejar asi es demasiado arriesgado. Dijo Tintin llevando las tazas vacias de tè a la cocina. -¿tu, preocupado por un camino arriesgado? Se burlo el capitan. Tintin solo le volteo a ver con una sonrisa divertida. En ese momento una tremenda estocada en la cintura de Tintin le hizo dar un gemido de dolor que le fue imposoble de reprimir pues verdaderamente le tomo por sorpresa, dejando caer las tasas vacias al suelo donde se rompieron en un estruedno.
-¡Tintin! Exclamo asustado el capitan levantandose en el acto de su lugar y acercandose al joven que se sostenia la cintura con los brazos tratando de mitigar el dolor. Tintin no podia estar mas avergonzado. -¿qué te ocurre? Pregunto el capitan tomandolo de los hombros. –no se preocupe, estoy bien. Mintio el muchacho siendo conciente de lo sonrosado de su rostro y deseando que el capitan no lo notara tanto. –no me mientas. Replico el hombre con molestia obligando al chico a mirarle a los ojos. –te cuesta respirar. Dijo. –y tienes fiebre. Añadio luego de finalmente tentar con su mano la frente del joven. En medio de la tenue luz de las velas el capitan distinguio el rostro ruborisado de Tintin. -¿qué te pasa? Pregunto con la voz un poco mas suave.
Tintin lo dudo un instante. –no debe preocuparse, capitan. Respondio en un suspiro, alejandose de las manos del capitan y levantando las tazas ahora rotas. –es normal, cuando cambia el clima. Continuo tratando de juntar todos los trozos de porcelana. –no puede ser normal. Increpo el capitan sumandose al chico a levantar la porcelana rota. –lo es. Insistio el chico, terminando de limpiar el desastre. –ya pregunte al medico. Añadio invitando al capitan a tomar asiendo nuevamente. El capitan solto un suspiro.
-pero, luces muy adolorido. Replico el capitan con un dejo de enojo, notando como el chico se tensaba a momentos, su puño fuertemente cerrado y su respiración alterada . –lo estoy, no le mentire. Contesto Tintin con pena. –pero, respondame esto. Dijo mirando directo al capitan. -¿no siente malestar en su pierna? Pregunto. –la que se fracturo hace apenas unos meses. Continuo. El capitan respingo los ojos con sorpresa. –ahora que lo mencionas. Contesto el capitan desviando su mirada a su pierna y llevando su mano hasta el lugar de la fractura. Sentia molestias. Desde hacia horas que lo sentia pero no le habia prestado la suficiente atencion. –se siente. Susurro. –extraño. Dijo sin encontrar la palabra exata. No dolia propiamente, pero se sentia diferente y la sensacion definitivamente no era agradable. –ahora lo ve. Dijo Tintin sintiendo algo de alivio. –lo mismo ocurre con cicatrices y operaciones. Añadio tratando de controlar las punzadas de dolor que se dejaban venir. Afuera la tormenta aumentaba.
-si, lo comprendo. Dijo el capitan dejando de lado la sensacion de su pierna. –pero, hasta tienes fiebre. Replico con enfado. –insisto que no debe preocuparse. Respondio Tintin con tono cansino. –no siempre es de esta forma. Dijo tratando de sonreir. –estos espisodios son muy raros, casi siempre la sensacion es ligera y se pasa rapido. Tranquilizo. –a veces, me ocurre como hoy, pero es la minoria de las veces. Confeso a su amigo. –no se preocupe, ya pasara. Mientras decia esto la vela se consumio hasta apagarse dejandolos en la oscuridad total.
–esto no me hace sentir mejor. Dijo el capitan. –buscare otra vela. Contesto Tintin, volviendo a encender su linterna. –no me refiero a eso. Interrumpio el capitan, Tintin le miro. –desde que nos conocemos, ¿cuántas veces te ha ocurrido? Quizo saber el capitan. –capitan, no crea que llevo una cuenta. Respondio Tintin tratando de minimizar el tema. –no me tires a loco, chico. Respondio el hombre quitandole la linterna de las manos. -¿qué otras cosas me ocultas sobre tu salud? Pregunto irritado, llendo el mismo a buscar la vela, incluso desconociendo su ubicación. Tintin le miro sorprendido. –capitan. Dijo con algo de susto. -¿cuántas veces has estado solo sintiendote debil y adolorido? Continuo el capitan ofuscado. -¿pudiendo hablarme o ir al castillo? Rebuscaba sin cuidado en las gabetas de la cocina. -¡mil millones de truenos! Exclamo cuando callo sobre su cabeza una lata de café. –no deseba molestarle. Dijo Tintin levantando la lata de café. –o alterarle. Añadio con una sonrisa entregandole al capitan la lata. –creame, no es tan grave. Dijo sacando dos velas nuevas y encendiendolas. El capitan miro con incredulidad.
-entiende, que quiero ayudarte. Dijo el capitan apagando la linterna. –confia mas en tu capitan. Añadio apretando el hombro del chico. Tintin le miro con gratitud. –le agradezco, tiene usted razon. Una sensacion calida recorrio el pecho del chico. El capitan sonrio y condujo al chico de vuelta a la sala. –no comprendo como ocurre esto. Dijo el capitan encendiendo su pipa. –tiene su explicacion medica. Repuso Tintin con somnolencia. –pero tiene muchos años que me explicaron, la verdad no lo recuerdo bien. Confeso el chico en un bostezo. El capitan le miro de reojo. –recuestate y descanza un poco. Suguirio el capitan, haciendo mas espacio en el sofa. –lo lamento, que descortes de mi parte. Se disculpo el chico con pena reprimiendo un nuevo bostezo. –no se moleste, pongase comodo. Insistio el chico. –Tintin, mil truenos, recuestate, yo aquí estoy comodo. Dijo el capitan. –anada, yo mientras hare una llamada. Dijo casi obligando a Tintin a recostarse. –gracias. Respondio el chico, vostezando de nuevo. Guardaba la esperanza de que luego de dormir el dolor desapareciera.
El capitan miro a Tintin con el ceño fruncido. Telefoneo. –¿Richard? Pregunto. –si, ¿eres tu Archibald? Respondio la voz al otro lado del telefono. –asi es. Respondio con alegria el capitan. Richard era amigo del capitan desde hacia años, era medico y siempre que podia ayudaba al capitan. Hablaron un poco sobre el clima y como habian estado estas semanas.
–Richie, tengo una duda o curiosidad. Dijo el capitan despues de reir un rato con su amigo. –si claro. Respondio el doctor. –la pierna que me fracture hace unos meses, ¿lo recuerdas? Pregunto. –claro que si, lloraste como un niño por semanas. Contesto divertido el doctor. -¡fue por culpa de esa horrible mujer! Se quejo el capitan. –jajaja, lo se, ¿cuál es tu duda? Repuso el doctor. –ahorita que esta lloviendo tanto, note que me molesta. Mintio, pues su pierna ya estaba normal. -¿por qué pasa? Pregunto desviando la mirada a Tintin. –bueno como podras, suponer eso responde a unos determinados factores atmosféricos y su efecto sobre nuestro cuerpo. Explico el médico. –es algo que no está muy estudiado, pues hasta cierto punto es inofensivo. Continuo. –aja. El capitán comenzaba a impacientarse. –la presión atmosférica es la principal responsable, cuando el tiempo cambia se producen variaciones de presión en el ambiente. Continuo. –algunas partes de nuestro cuerpo son más sensibles a estos cambios, si uno está completamente sano, no lo notaras, pero si existen viejas lesiones se puede llegar a sentir dolor. Con cada palabra el estómago del capitán se estrujaba un poco más. – los liquidos en las articulaciones se ven afectados por el cambio de presión, y si hay alguna lesión estos liquidos presionan los nervios produciendo dolor. Explico. –Y en el caso del tejido cicatricial es menos elástico que la piel, por lo que al producirse un cambio de presión y expandirse, le cuesta más trabajo y tiende a doler. Los vasos sanguíneos también sufren un ligero cambio, que puede afectar principalmente a aquellas personas propensas a sufrir jaquecas. El capitán ya sentía un hueco en el estomago. –básicamente esa es la explicación. Finalizo Richard. –me queda más claro ahora. Contesto el capitán. -¿y es posible que estos dolores den fiebre? Pregunto el capitán con preocupación. –sí, es normal, la verdad este fenómeno es errático, puede tender a ser rápido y solo ser una ligera molestia, o puede durar horas, ser muy intenso e incluso dar mareos y fiebre, pero eso es muy raro. Respondió el doctor. -¿cómo en qué casos se da eso? Quiso saber el capitán temiendo la respuesta. –pues usualmente en personas con muchas lesiones o huesos rotos. Respondió. –me apiado de quien tenga más de una cicatriz o hueso roto, la verdad, yo tengo mi operación de la vesícula y en días como estos es muy molesta, ¡imagina ahora si tienes toda una colección! Exclamo el medio sin saber que había partido en dos el corazón de su amigo. –si, imagina eso. Repuso el capitán tratando de disimular. -¿bueno y que le puedo poner a mi pierna? Inquirió el capitán. –pues mira, se pasa solo con el tiempo o puedes ponerle calor con un fomento, puedes tomar algo para el dolor, pero con el calor se compone bastante el malestar. Dijo el médico. –si comprendo, muchas gracias Richard. Se despidió el capitán.
El hombre suspiro mientras negaba con la cabeza. Repaso en su cabeza la información que acaba de escuchar y las palabras de Tintín. Por lo que entendía esto le había ocurrido al chico desde hace años e inquirió que había visitado a su médico preocupado por esos dolores, fue así como el chico conocía la explicación médica. –me apiado de quien tenga más de una cicatriz o hueso roto. Esas palabras le rebotaban en la cabeza.
