Este fic participa en el Reto Hogwarts a través de los años, del Foro de la Muy Noble y Ancestral Casa de los Black.
Consta de cuatro capítulos, cada uno dedicado a un personaje que haya honrado con su presencia a la Muy Notable Casa de Slytherin. En esta ocasión, le toca el turno a Andrómeda Black.
Disclaimer: El potterverso y sus personajes son creación de J. K. Rowling y Warner. No sacamos ningún lucro de jugar un poco con ellos.
SINOPLE Y PLATA
II
ANDRÓMEDA: PARTIDAS DE AJEDREZ
Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Escocia. Septiembre de 1970...
El buen tiempo estaba resultando excepcional para la época del año por lo que no era extrañO que numerosas parejitas aprovecharan para dar románticos paseos por el lago. No era el caso, sin embargo, de la mediana de las hermanas Black. Andrómeda, Prefecta de último curso, estaba sentada en un confortable sillón de su sala común y tenía la mirada perdida en las aguas que se veían a través de una ventana enorme y redonda como un gran ojo de buey. Pasar tiempo junto a los ventanales era una actividad muy común para los alumnos de Slytherin ya que el lago guardaba innumerables sorpresas. El calamar gigante atraía a los mas pequeños, pero también sirenas pasaban nadando dejando estelas verdes, mal encarados grindilows agitaban puñitos amenazadores e infinidad de criaturas mágicas acuáticas.
No estaba interesada en la zoomagia lacustre. Al menos en esos momentos. La mediana de las talentosas y notorias hermanas Black reflexionaba. Sobre el pasado inmediato y sobre el futuro. Y seguía absorta cuando Cissa entró en la sala acompañada de Lucius. No se habría percatado de la presencia de su hermana y su flamante y recién estrenado novio de no haber sido porque tropezó aparatosamente con un escabel, lo que la obligó a mirar hacia la procedencia del ruido.
-¡Perdón! – Exclamó Cissa colocando una mano sobre la boca para ocultar una risita. Tenía las mejillas rojas y las manos de Lucius en las caderas, en ademán de sujetarla. El chico, al detectar la presencia de Andrómeda, también se puso colorado, articuló un sonido como disculpa y desapareció. Cissy lo miró perderse por el corredor que llevaba a los dormitorios de los chicos con una sonrisa un poco bobalicona en los labios y se fue hasta su hermana.
-¡Hace un día estupendo! – Exclamó Cissy entusiasmada.- Lucius y yo hemos caminado hasta casi el extremo sur del lago. ¡Ha sido fantástico!
-Puedo imaginarlo.- Replicó la mayor dedicando una mirada enigmática a Narcissa.- Aunque me temo que no habréis gozado de mucha intimidad. Con este tiempo el lago tiene que estar muy concurrido.
Los coloretes de Cissy se intensificaron y sus ojos azules dejaron de mirar por un instante los castaños de su hermana para pasar a contemplar las uñas.
- Cierto.- Dijo por fin la menor.- Pero aún así, merece la pena.
- Sobre todo en buena compañía.
- Especialmente.
Después de aquel intercambio de palabras, que decían tan poco pero en realidad escondían tanto, las dos permanecieron calladas un instante, hasta que la menor volvió a hablar.
-¿Has estado liada con responsabilidades de prefecta?- Preguntó forzando un tono casual. Andrómeda permaneció impasible un momento. Cissy solo tenía quince años, estaba perdidamente enamorada de Lucius Malfoy y su alma no tenía las complicaciones de la de Bella.
- En realidad, no.- Contestó con sinceridad después de sopesar que, a pesar de su juventud y apariencia heredada de su madre, Cissy era una Black de pura cepa y la comprendería. – He estado pensando.
-¿Sobre qué? – Preguntó Cissy con curiosidad.
-Bella ya no está aquí...- Comenzó tras haber meditado qué estrategia seguir.
-Obviamente.- Observó Cissy.- Supongo que pronto solicitará incorporarse al Ministerio.
- ¿Por qué?
- Siempre ha dicho que le fascinaba el trabajo de los Inefables. Y teniendo en cuenta sus notazas, que ha sido prefecta y Premio Anual, no creo que la rechacen. ¿No te parece?
- No me refería a eso.- Aclaró Andrómeda. Los méritos académicos de su hermana mayor eran incuestionables y además había abandonado el colegio envuelta en un aura de alumna modelo, aunque sus hermanas bien sabían que en realidad distaba mucho de ello. – Me refería a que puede que Bella no quiera incorporarse al Ministerio.
- ¿Y a qué se dedicaría, si no? - Cissy preguntó alzando sus pálidas cejas con sorpresa.- ¡No pensarás que a buscar marido!
Andrómeda sonrió de medio lado. Bella, hasta la fecha, había resultado completamente "innoviable", para desesperación de tía Walburga que ya estaba que trinaba con su último novio. Ah, su último novio, ese era uno de sus temas de reflexión últimamentel... pero lo descartó junto con la malévola alegría que le producía imaginar el disgustazo que tendría su desagradable tía tras haber conocido que su primogénito era un Gryffindor de pro. Quería seguir su conversación con Cissy.
- No creo que Bella esté interesada en esa clase de compromiso, al menos por ahora.
Cissy entornó los ojos y la miró fijamente.
-¿Hay algo que yo debería saber respecto a Bella? – Preguntó astutamente. Andrómeda frunció las cejas antes de contestar.
- Ha pasado mucho tiempo este verano reunida.
-¿Con quién?
- Evan, Rodo Lestrange, Daimon Mulciber, Phobos Avery...
-¡Phobos Avery! ¡Pero si ese chico es tonto!
- Un poco romo, si.
- Rodo no está mal. Es guapo y tiene buena planta y...
-¡Cissy!
-¿Qué?
- No se trata del listado de pretendientes de Bella.
-¡Ah! ¿No?
- Por si no has caído, todos son hijos de Caballeros de Walpurgis.
-¡Venga ya! Son una antigualla.
-Una antigualla con nuevo maestre. Un tal Lord Voldemort.
-En la vida he oído ese apellido. ¿Seguro que no es un sangresucia?
- No se quién es o no. Solo que Bella se ha pasado el verano de acá para allá con esos restauradores de la Orden.
- Bueno, vale. Se lo pasado bien dedicándose a una excentricidad. Tiene derecho ¿No? Siempre ha sido muy responsable y...
-¿Cómo no te das cuenta?
-¿De qué me tengo que dar cuenta?
Andrómeda se inclinó acercando la cabeza a su hermana y bajó la voz hasta dejarla en un susurro.
- Una semana antes de que viniéramos a Hogwarts se derrumbó un edificio muggle en Belfast. Los muggles dijeron que era un atentado de independentistas irlandeses. ¿Sabes que esa noticia apareció en El Profeta? Alguien, anónimamente, la reivindicó. Alguien que firmó con las iniciales L.V.
Aquella última frase bastó para que Cissy comprendiera. Abrió unos ojos como platos y también inclinó la cabeza.
- No creerás que Bella...
Ni Cissy terminó la frase ni Andrómeda añadió nada. Cada una se sumió en sus propios pensamientos, la mayor en el complicado juego de ajedrez que sería mantener sus intereses incluso con Bella lejos del castillo, especialmente uno rubicundo y un tanto descuidado que campaba por la sala común de Hufflepuff. La otra aterrorizada recordando el orgullo de Lucius al mostrarle la vieja insignia de la orden encontrada en el desván de Malfoy Mannor.
Yo nunca he imaginado a Andrómeda como la víctima del racismo y los prejuicios de sus familiares. De hecho, siempre la he visto como la Black por Antonomasia: astuta, que hace lo que le viene en gana (porque para eso es Prácticamente Royal) y, por supuesto, una auténtica Slytherin (aunque eso en particular lo confirma el propio Slughorn). Me cuesta menos imaginándola así comprender que ella y su familia sobrevivieran a la primera guerra, con una hermana tan notoria como Bella. Por otra parte, sus hechizos resisten al mismísimo Voldie, y tras una tanda de Cruciatus, solamente se queda "shaken". Aunque puede que todavía no haya perdonado a Ted la estupidez de echarse al monte para que lo cazaran como un conejo.
En cuanto a Bella, la antigua web de Jo lucía en su sala de trofeos uno cuya placa estaba grabada con su nombre. La imagino pareciendo una niña buena y una bruja extraordinariamente talentosa, aunque en realidad era tremenda y tenía una vena desquiciada que, en lugar de apaciguar, alguien se dedicó a alentar.
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