Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece, es propiedad de Hiro Mashima, de lo contrario el manga sería privado ya que muy pocos lo saben interpretar. Y haría muchos spin-offs fluff de mis shipps.

Pairing: Gray/Juvia. Porque OTP es OTP

Advertencias: Ligero OoC. FLUFF Universo Alterno. Cliché. Descuidos ortográficos y gramaticales. Final feliz. Escrito por mis patas pero sin mis pisadas(?) Inspirado en "La boda/The Wedding" de Nicolás Sparks; Págs 475, 481 y 482.


Dándole amor a la OTP desde 1234.

Why? Porque tengo mucho amor para dar, incluso podría darle al mundo entero *corazón*.


¿De verdad ha pasado tanto tiempo? Aunque sé que sí, la sola idea me parece asombrosa. Después de todo algunas cosas nunca cambian [...] A lo largo de nuestro matrimonio siempre has sido mi sueño, y nunca he podido olvidar lo afortunado que he sido desde el primer día que caminamos bajo la lluvia.

—The Wedding, de Nicholas Sparks.


Capítulo II


Gray no tuvo que esperar mucho por el café —perfecto— que iba llegando con una sonriente Juvia, ¿cuándo le cambió el ánimo?

Ella se paró y colocó frente a la mesa la copa de vidrio que contenía el café frío que había memorizado hace semanas, y esas galletas nuevas en el menú que desde que probó supo le gustarían. —Su orden —dijo mientras le sonreía.

Un débil «Gracias» fue lo que emitió Gray. Juvia pegó la bandeja en su pecho al escucharlo, se quedaron viendo unos segundos que para ella fueron una eternidad, había estado asustada por no verlo varias semanas así que de verdad le alegraba verlo ahí ese día, ambos abrieron la boca al mismo tiempo, pero...

En eso empezó a llover.

Ambos giraron a ver hacia las ventanas que se encontraban del otro lado de la cafetería. La lluvia era fuerte, podían ver como la calle frente al local empezaba a inundarse, la gente corría de un lugar a otro para refugiarse, los niños saltaban en los charcos, los cuales iban creciendo, mientras sus madres los regañanaban.

Gray notó que Juvia suspiró.

—¿Ocurre algo por la lluvia? —preguntó mientras pensaba que si la lluvia seguia así Erza y Natsu no llegarían, aunque la verdad no le disgustaba esa idea.

Ella ladeó la cabeza, cómo si quisiera encontrar la explicación a su pregunta. —No —negó suavemente con la cabeza—. Es sólo que Juvia quiere oler el aroma a tierra mojada —ella volvió a suspirar para terminar sonriendo—. Y como aquí está todo tan cerrado... Lo bueno es que ya casi termina el turno de Juvia.

Él pudo apreciar el cambio en las facciones de la mesera, el cómo parecía estar triste por no poder respirar aquel singular y agradable aroma, a resignación por encontrarse en su trabajo, hasta la alegría porque su horario estaba próximo a terminar.

Si, lo mejor había sido ir aquel día, y de nuevo agradecía internamente el estar solo.

Quiso preguntar si le agradaba la lluvia, cuando ella se despidió alegando que debía seguir atendiendo mesas, no pudo hacer nada más que resignarse ya que tenía razón, se encontraban en su trabajo así que bebió de su café, llevó una galleta a su boca para disfrutarla y sonrió, tenían el dibujo de un copo de nieve hecho con chocolate líquido, había otras en forma de gotas de lluvia.

Podían convertirse en sus galletas favoritas.

Revisaba su celular de vez en cuando, mientras alternaba el ver la lluvia y ver a Juvia de un lado a otro. Hasta ese momento le causó cierta gracia el nombre de ella.

Juvia. Así como la lluvia que disfrutaba ver desde la seguridad de su casa, como la lluvia con la cual se empapaba al salir a jugar con sus padres cuando era un niño.

Agitó la cabeza cuando cruzó por su cabeza que siempre tenía gratos recuerdos cuando pensaba en la lluvia, y que ahora tendría una sonrisa la cual recordar.

—¿Qué te está pasando, Gray? —se preguntó. Estaba confundido, nunca se había sentido así, pero la sensación le era maravillosa.

Soltó un suspiro largo y profundo a la par que se recargaba en su asiento, tratando de recordar hace cuánto visitaba aquel lugar, eran semanas, semanas que se habían convertido en meses, meses pensando en ella y su cálida sonrisa.

Cerró los ojos, la sonrisa de ella sin duda alguna iluminaba su día, y se sintió el idiota más grande del universo. ¿Por qué tuvo que dejar de ir? Se había asustado, sí, lo reconocía. Le había gustado tanto el saber que ella también lo notaba que se asustó. Aún ahora lo hacía, pero había descubierto que le asustaba más pensar que había sido un malentendido, pero no, ella lo veía así como él.

Y como un rayo de luz en medio de una noche oscura un pensamiento llegó a iluminar su razón.

Tal vez ella le gustaba de verdad.

Soltó una leve risa, no la conocía, no sabía nada de ella, mas que era una mesera en la cafetería donde hacían el mejor pastel de fresas de la ciudad, que le gustaba el aroma a tierra mojada y que su mirada le aceleraba el corazón.

—¿Qué me pasa? —volvió a decirse al descubrirse (otra vez) pensando de esa forma.

Estaba por pedir otro café porque sin darse cuenta había terminado el que tenía junto con todas las galletas, cuando un pitido lo hizo revisar nuevamente el celular; era Erza avisando que no llegarían debido a la lluvia, él ya lo imaginaba, así que se levantó descartando la idea de pedir algo más, además que tenía rato sin ver a Juvia, recordó sus palabras así que imaginó que ya había salido. Sintió algo que no pudo explicar, quizá había imaginado que ella iba a despedirse, pero eso no era decepción, claro que no. Y entonces vio a Juvia caminado a su mesa, no llevaba el delantal de la cafetería, tampoco la coleta alta que usaban todas, llevaba el cabello suelto y un gorro tejido negro, sólo se veía su pelo ondulado cayendo hasta los hombres.

Ahora si estaba seguro de haber visto a un ángel.

—Disculpe —susurró apenada, haciéndolo despertar así de su ensoñación.

—¿Si?

—J-juvia quería pedirle si puede acompañarla... —ella levantó su mirada al tiempo que él la veía sorprendido por la inesperada propuesta—. Es que trae un paraguas —señaló—. Sólo sería hasta el coche de Juvia, ¿sí? ¿Por favor?

Él frunció el entrecejo al recordar que le había dicho que le gustaba el aroma de la tierra mojada, Gray había deducido que a ella le gustaba la lluvia y que a eso se debía su aparente tristeza de antes, ¿se habría confundido?

El sonido de la campanilla anunciando que un nuevo cliente entraba hizo que Gray avanzará, Juvia parpadeo en la espera de una respuesta.

—Vamos —dijo él.

Ella sonrió y avanzó hasta colocarse a su lado, y ambos sintieron su corazón acelerarse.

Gray abrió el paraguas amarillo para cubrirse de la lluvia, y empezó a avanzar lentamente con Juvia, pero había algo que le inquietaba.

—Antes mencionaste el plan de una tal Mira-san. ¿Qué plan?

Juvia se detuvo, obligando así que Gray también lo hiciera. —Es una compañera de Juvia, ella la alentó a decir su orden la última vez. Mira-san cree que Juvia es correspondida porque usted siempre busca que Juvia lo atienda —dijo rápido, como sino quisiera quedarse ninguna palabra—. ¿Le molestó que Juvia fijará su atención en usted? —preguntó con miedo, estaba tomando todo su valor, estaba apostando todo en ese pequeño trayecto.

—¿Qué si me molestó? —repite sus palabras—. No... —susurra, y ella abre los ojos—. Sólo que es raro.

—¿Raro?

—Si, y-yo... —duda, porque desea decir que no todos los días te enteras que la atención es mutua, pero aún no está seguro del por qué de su alegría— No puedo explicarlo.

—Esta bien, Juvia lo entiende —dijo con dulzura, como si pudiera ver dentro de él, mientras él se perdió en esa línea.

Gray reaccionó al ya no sentir el hombro de Juvia cerca, ella se encontraba a tan sólo unos pasos de él, quería avanzar y cubrirla de la lluvia, dio un paso hacia ella y entonces Juvia volteó hacia él. La joven llevó sus manos a la cabeza, quitando aquel gorro negro, la lluvia rápidamente hizo su labor, y él pudo apreciar como el cabello mojado se le pegó en la cara, y como parte del poco maquillaje se le empezó a caer. Desde que murió su madre que no había visto una mujer tan hermosa, pero lo que más llamó su atención no fue el verla al natural, sino la sonrisa de ella al sentir la lluvia en su piel.

Se veía libre. Se veía como alguien que disfrutaba los pequeños placeres de la vida. Y se sintió patético por llevar un paraguas, Juvia lo vio al sentirse observada y se siente descubierta.

—Dijiste que no querías mojarte —dijo Gray, reprimiendo sus ganas de observarla más tiempo, e incluso sus ganas de sonreír por la cara de vergüenza que tiene su acompañante.

—La verdad es que Juvia ama la lluvia... —confirmó con pena—, pero Juvia quería caminar con usted bajo la lluvia...

Él se sorprendió —y cree haberse sorprendido mucho ese día a causa de ella—. Quiso decirle que tan sólo debía pedirlo, pero ella levantó la mirada decidida.

—Ojalá Gray-sama pueda volver a acompañar a Juvia, aunque no esté lloviendo —se adelantó en sus pasos. Hasta que terminó de llegar a la puerta del piloto, subió rápido; ha dicho su nombre, ha dicho que quiere volver a caminar con él. Le dijo también que le gustaba. Juvia sentía que las mariposas en su estómago estaban de fiesta y por eso prendió el motor rápido, le avergüenza; porque ha sido directa, pero esta feliz porque pudo hablar con él al fin, pisó el acelerador y no se animó a ver por el espejo retrovisor, su valentía se ha agotado por este día, pero sabe que el día siguiente tendrá su energía y valentía renovada. Sólo espera que Gray vuelva.

Y él, bueno. Gray se quedó estático en el estacionamiento, y una pequeña sonrisa se asomó en su rostro. Ella sabe su nombre, y quiere que la acompañe de nuevo, eso hizo que un calor que no conocía recorriera su cuerpo.

Recordó la sonrisa de Juvia y lo acepta; ella tiene la sonrisa más hermosa que ha visto en su vida, y definitivamente, Juvia le gusta.

Bajó el paraguas amarillo, sintiendo así la lluvia sobre él y empezó a caminar hacia su coche, justo en ese momento dejó de llover, y a lo lejos pudo apreciar un arcoiris en el cielo.

Tendrá que irse acostumbrado al café.


N/A Después de una semana escribiendo, de meses de haber planeado esta historia, al fin pude traer el capítulo dos *corazón*. La historia tendrá cinco capítulos (capítulos que algún día escribiré), y la verdad, conforme planeaba de que sería cada uno, me di cuenta que ¿Me acompañas? Me gusta mucho, independientemente que sea de la OTP suprema, o sea, la lluvia, el paraguas, la cafetería, el amor a primera vista, son cosas que me gusta leer XDD Y me esta gustando escribirlo. ¿Quién diría que mis patas también pueden hacer cosas lindas? :x Soy una romántica de closet y no merezco aceptación (8)

El Gruvia merece mucho amor, con tantas historias "únicas" nunca está de más una toda rosa donde el único problema a enfrentar sea el clima y la timidez.

Cualquier error en el escrito una disculpa.

Gracias por sus favoritos, follows y reviews, la verdad me sorprendí :x

—Gracias por leer—