Capítulo 2: Arriesgada decisión.
Habían pasado unas tres horas después de que Kitana habló con su madre Sindel, ahora solo debía empeñarse en conseguir lo que buscaba lo cual era derrotar a Shao Khan y retener Edenia.
La tarde se había desvanecido, el color anaranjado del cielo pasó a ser azul pero de un tono más obscuro, casi negro, millones de puntos brillantes decoraban a éste y las luces de cada hogar en el reino comenzaron a encenderse, una muy buena noche tranquila en Edenia. Aquella gran estructura en donde vivía la realeza no era la excepción, los adornos plateados resplandecían con la luz de la luna y las luces del interior eran claras. Dentro del templo, en una enorme habitación de color azul celeste con tan solo unas cuantas velas encendidas, a un extremo de la alcoba se encontraba un amplio balcón de color blanco en el cual podía verse absolutamente todo el reino y la vista era tan hermosa, por ese motivo la princesa acostumbraba a estar ahí por largos ratos como lo hacía en ese momento.
Kitana miraba las estrellas desde el balcón en aquella noche, cada esfera resplandeciente se veía reflejada en sus ojos, su mente estaba en conflicto, los pensamientos que la invadían eran sobre lo mismo, en que ella y Jade eran las únicas que lucharían a nombre de Edenia. Su héroe no podría ayudarla esta vez, aquel pequeño reino situado en la Tierra solamente podía llegarse a él a través de portales, ya que se encontraba en otra dimensión, eso le hacía dudar si Liu Kang llegase a ser informado sobre este nuevo torneo, pero aun así no podía dejar la misión en la que se encontraba.
Bajó la mirada y solamente observaba la tranquilidad de Edenia en aquella noche, las luces de cada hogar y el aire tan fresco que había la motivaban para luchar por su reino, aquello era parte de lo que no quería perder nunca, todo era tan diferente al Mundo Exterior en donde gobierna la maldad, aquel emperador realmente no tenía piedad de ningún ser en el universo, ella pensaba desde luego acabar con él para que no volviera a cometer alguna tiranía.
Así estaba cuando de repente una voz femenina le habló, la princesa se giró rápidamente para ver quién era hasta encontrarse con los ojos de su mejor amiga, Jade.
— ¿Qué pasa? —Preguntó Kitana.
—Sólo quería saber si todo estaba bien—. Respondió la mujer vestida de verde.
— ¿Por qué lo dices?
—Luces algo preocupada y pues… existe la posibilidad de que te estés arrepintiendo de tu decisión.
— ¡Por supuesto que no, Jade! Estoy segura de lo que haré—. Respondió con un poco de agresividad.
—Bien, pero no era para que te pusieras así—. Dijo Jade cruzando los brazos.
—Lo sé y lo siento, pero necesito que me motives, sé que con nosotras dos será suficiente para salvar Edenia.
—Yo te apoyo amiga, pero realmente es algo muy arriesgado y la verdad sería como un suicidio.
—Y por cierto, ¿Los Dioses antiguos permitieron que se fusionaran los reinos a la fuerza si me reusaba a pelear? —Preguntó la princesa muy dudosa.
— ¡Por dioses, Kitana! Conoces perfectamente a Shao Khan, él rompe las reglas todo el tiempo, tal vez sea castigado si fusiona los reinos sin vencer antes en el Mortal Kombat, pero no debemos confiarnos ya que siempre hay un plan entre manos. —Aclaró la mujer de verde.
—Mañana iniciaremos el entrenamiento, hay que prepararnos perfectamente bien si queremos vencer— dijo Kitana al mismo tiempo que tomó sus abanicos de combate— Habrá que esforzarse mucho y no sentir compasión de ningún guerrero del Mundo Exterior.
—Bueno, si estás tan segura, así será. —Dijo Jade apoyando su mano derecha en el hombro de Kitana.
La princesa de atuendo azul solamente asintió con la cabeza y regresó su vista hacia el exterior de la habitación, sólo tenía dos semanas para prepararse bien y llegar lista y dispuesta al torneo.
Pasó una hora y fue entonces cuando Kitana caminaba por los pasillos de su templo, las antorchas iluminaban los caminos hacia cualquier lugar en el palacio y en ese momento iba hacia la alcoba de su madre para conversar un rato con ella. Llegó ante la gran puerta de madera adornada de plata y la tocó varias veces hasta escuchar la voz de la reina quien le autorizó que entrara, la princesa empujó aquellas puertas lentamente y observó de nuevo el interior, ahora era más obscuro pero igualmente iluminado con unas velas de cera color rojo y luego miró a su madre, se encontraba de pie a un lado de su ventana mirando hacia el exterior y con ambas manos hacia atrás. La reina volteó para ver a su hija y se dirigió hacia ella mientras que Kitana se preparaba para hablar.
— ¿Todo bien, madre? —Preguntó la princesa.
—Sí, pero esa pregunta también va para ti, ¿Crees poder hacerlo sola? —Preguntó la reina mientras cruzaba los brazos.
—Madre, ya dije que sí y necesito que me tengan fe, mira es algo difícil pensar que resultara si no me apoyan— suspiró—, siento que lo lograré, mi palabra fue protegerlos y eso haré. —Terminó.
—Pero, también es mi deber protegerlos, siendo yo la reina. —Dijo Sindel.
—Lo sé— exclamó la princesa mientras miraba a su madre—, pero aun estás algo débil después de recuperar tu memoria y necesito que reúnas más guerreros en lo que yo estoy allá. —Finalizó.
—Está bien, ya había dicho que te apoyaría con eso y cumpliré con mi palabra pero prométeme que estarás bien porque tu decisión es totalmente arriesgada, Edenia no puede perder a su princesa. —Comentó la reina.
—Yo sé que puedo hacerlo, entrenaré lo suficiente para derrotar a mis oponentes y derramar su sangre ante Shao Khan. —Termino la princesa.
—Bueno si tú crees que puedes hacerlo está bien. Kitana, ¿y Liu Kang, no podrá ayudarte con esto? Hace mucho que no lo vemos. —Preguntó Sindel.
—Él está ahora en una importante misión con los suyos, pero la verdad… no niego que lo necesito y no sé si tarde mucho en regresar a mí. —Respondió Kitana.
—Tú solo se paciente hija, ya verás que regresará pronto y tal vez así te sientas más segura.
—Puede que así sea— dio una media sonrisa.
Terminando aquella conversación Kitana se despidió de su madre para que descansara y después salió de la habitación de la reina, cerró las enormes puertas de madera con ella afuera y caminó de regreso por el mismo pasillo que llegó.
A la mañana siguiente el sol se asomaba detrás de las montañas y después de un pequeño rato salió completamente e ilumino el reino por completo en aquella hermosa mañana, como todos los días, Edenia estaba en tan cómoda tranquilidad que cada habitante salió de sus casas para hacer sus actividades diarias. En el templo la princesa se encontraba en sus jardines muy pensativa, aún tenía el recuerdo del shaolin en su mente, el reencuentro era su único anhelo desde entonces y derrotar al emperador para quedarse con lo que le pertenece.
Miró al cielo por un instante, fue entonces cuando se puso de pie y caminó hacia su campo de entrenamiento que se encontraba al aire libre; Jade estaba ahí parada y al parecer esperándola, en cuanto la vio hizo una pequeña reverencia como saludo, Kitana respondió ante eso igual saludándola, después la mujer de verde habló.
—Llega cinco minutos tarde princesa. —Le dijo.
—Cinco minutos, no es gran cosa. —Respondió.
— ¿No es gran cosa defender a su reino? —Preguntó Jade irónicamente.
—En ese caso, lamento la tardanza. —Dijo Kitana al mismo tiempo que se colocó en posición de combate.
La edeniana de atuendo verde hizo lo mismo, la princesa comenzó con un deslizamiento y soltó un golpe a la quijada de su amiga, ésta se repuso rápidamente y bloqueó el siguiente golpe que iba dirigido a su costilla respondiéndole con una patada en la pierna, Kitana tampoco tardó en reaccionar y le devolvió la patada pero en el estómago, Jade sólo gimió de dolor, esquivó todo el peso de su amiga que se había lanzado sobre ella y después sacó su bastón de combate y con la punta de éste golpeó a la princesa en la columna, Kitana sólo se quejó un poco, después sacó uno de sus abanicos y lo lanzó contra su amiga, Jade al ver el objeto giratorio que se aproximaba a ella, desde su interior una fuerza sobrenatural hizo que su cuerpo brillara con una luz que parpadeaba y el objeto le atravesó sin recibir daño alguno, se acercó corriendo a la ninja de color azul y con una patada baja logró derribarla, Kitana se reincorporó y con un gran golpe en la mandíbula logró derrotar a su amiga. La princesa jadeó un poco para recuperar algo de aire y luego se acercó a Jade que aún estaba tendida en el suelo y estiró su brazo para ayudarla a levantarse.
—Bien hecho, pero necesitarás hacer más que eso para el torneo. —Sonrió Kitana.
—Gracias, ¿y el fatality? —Dijo en un tono risueño.
—Creo que omitiremos eso en el entrenamiento. —Rio la princesa.
—Claro, si, mejor. —Dijo Jade respirando agitadamente.
—Descansa guerrera, dentro de unos minutos volveremos a entrenar. —Guiñó el ojo.
Su amiga asintió con la cabeza y salió para buscar agua mientras que Kitana bajó la mirada y se dejó caer de un sentón, pensaba de nuevo en su enorme conflicto del tamaño del universo, sinceramente no la dejaba tranquila ¿Si podría sola? ¿Reunirá guerreros suficientes, antes de ser derrotada? ¿Liu Kang volverá? Tenía tantas preguntas en su mente que le molestaban a ratos, así estaba cuando de pronto ese momento una llovizna suave se soltó sobre el reino y comenzó a mojar todo, la tierra las hiervas, las estructuras que usaban como hogares y obviamente a ella. Sintió como las frías gotas resbalaban por su cuerpo y una vez que entraban por el interior de su traje en su pecho no le molestó en absoluto al contrario lo disfrutaba tanto, así que se quedó en esa pose sin moverse para seguir gozando de aquella lluvia placentera, miraba también a su alrededor, su templo, su reino, el ambiente, era tan hermoso que le motivaba más para luchar por conservarlo así.
Momentos después paró de llover, el suelo estaba mojado y resbaloso, si seguían entrenando ahí les resultaría difícil moverse con facilidad sin resbalar antes, así que podría decirse que era todo por ese día. La princesa se puso de pie y caminó hacia el interior, el olor de la tierra húmeda y el pasto le gustaba así que alentaba sus pasos para contemplar todo lo que la rodeaba antes de desaparecer tras las puertas del templo. Estando ya adentro se dirigió hacia sus aposentos, brindando un pequeño saludo a todo el personal que encontraba en el camino, llegó ante la enorme puerta de madera y se adentró en ella, caminó de nuevo hacia el balcón y observó el panorama, todo tan pacífico como siempre y pensar que alguna vez fue atacada y devastada, esas imágenes le atormentaban y sacudió fuertemente su cabeza para alejarlas y volvió su dulce mirada al reino.
Los días pasaban, Kitana y Jade entrenaban duramente hasta derramar la última gota de sudor y poco a poco iban perfeccionándose cada vez más, el día se acercaba y le demostraría a todos lo que es capaz, mientras que los edenianos iniciaban sus entrenamientos para perfeccionarse e inducir como nuevos guerreros.
Ya faltaba poco, unos cinco días para defender su trono y preparó todas sus provisiones así como armas, dentro del enorme templo de la realeza, en la gran sala del trono, había llegado la hora de partir y las guerreras estaban ante el portal que las conduciría al Mundo Exterior. Kitana se despidió de su madre con un fuerte abrazo y con la promesa de que estaría bien, para Sindel era difícil dejarla ir así pero tenía una misión que cumplir con su hija y lo haría cueste lo que cueste, Jade también se despidió de la reina haciendo una reverencia y ella le correspondió. Ambas chicas entraron al portal y de repente aparecieron en un lugar muy familiar, aquel tenebroso bosque obscuro lleno de penas y dolor, así como muertes, esos horrendos árboles vivientes las miraron e hicieron un gesto de maldad mientras que ellas los miraban también y el portal se cerró a sus espaldas.
—Nunca me agradó este lugar. —Comentó Jade.
—Ni a mí, con el sólo mirarlo me deprime. —Respondió Kitana.
—Pero ni modo, hay que aguantar de nuevo todo esto.
—Estás en lo cierto.
Las ninjas comenzaron a caminar y miraban por todos lados para evitar que una de esas ramas asesinas llegase a sorprenderlas, el camino era un poco más extenso y comenzaban a cansarse pero seguían adelante, deseaban que el portal fuera un poco más cercano a su destino pero por un lado sirviera para pasar desapercibidas, estaba ya obscureciendo y sería dificultoso llegar, así que decidieron descansar al lado de un roble que el cual aseguraron que no tuviera vida propia. Se sentaron en un tronco caído y delgado, frente a ellas encendieron una fogata para calentarse y también sus alimentos. Así pasaron el rato conversando y en cuanto vieron que la llama estaba por apagarse, Jade se levantó para buscar más leña y dejó a Kitana sola por un rato.
La princesa observaba uno de sus abanicos y fue entonces cuando escuchó un ruido extraño, levantó la vista rápidamente y se puso de pie para averiguar lo que era, vio una sombra a pocos metros de distancia y se puso en guardia para atacar cuando de pronto una voz a sus espaldas le dijo "Querida hermana", Kitana giró rápidamente y se encontró a una mujer idéntica a ella, pero llevaba un velo rosa al igual que su traje, su cabello era corto a diferencia y sus ojos eran felinos de color rojo amarillento.
—Tú de nuevo. —Dijo la princesa con fiereza.
— ¿Qué no me extrañaste? —Respondió Mileena.
—Para nada, estaba mucho mejor sin tu existencia.
—Eso fue duro, pero, para alguien débil que por suerte no soy yo.
Kitana estaba lista para atacar cuando de pronto, alguien le golpeó por detrás, volteó pero no vio nada y pudo frenar un golpe de su gemela en cuanto regresó la vista hacia donde estaba, soltó una fuerte patada a su vientre y la tarkatana se quejó de dolor, la princesa se dirigía hacia ella para atacar de nuevo pero otro golpe le llegó de la nada y trató de distinguir lo que era pero no lo consiguió, de nuevo pudo esquivar un golpe de Mileena y volvió a pegarle pero esta vez fue en la cara, levantó uno de sus abanicos para hacer un corte a su pecho pero una fuerte patada la sorprendió por detrás y logró derribarla sobre la tierra, Kitana miró hacia su hermana y pudo distinguir a su lado una silueta transparente que rápidamente se transformó en lo que era, un sauriano de atuendo verde con una máscara y gruñía como un lagarto, el mismo Reptile. Los dos ya estaban por atacar de nuevo pero escucharon una voz que gritaba "¡Kitana!", ambos giraron y vieron a Jade que iba hacia ellos para ayudar a su amiga pero de pronto un enorme peso le cayó encima y la tumbó sobre el suelo, luego una mano la levantó de una pierna y otra le soltó un fuerte golpe que la sacó volando contra otro árbol. La mujer de verde nubló la vista por el impacto y vio una grande figura que se acercaba hacia ella, en cuanto pudo recuperar bien la vista descubrió que se trataba de la shokan que conocía desde hace tiempo.
—Sheeva. —Dijo la morena entre dientes.
—La misma. —Respondió y soltó un fuerte pisotón.
El impacto fue tan enorme que las ondas provocadas en la tierra hicieron que Jade cayera frente a ella y ahora le iba a pisotear la espalda pero pudo reaccionar antes y la edeniana le lanzó su boomerang filoso a la pierna que estaba por aplastarla, logrando así evadir el golpe y que Sheeva se quejara de dolor, después soltó un golpe en la entrepierna de la shokan y la derribó, ya estaba por atacarla pero unas enormes cuchillas se interpusieron en su camino y ahora estaba ella en el suelo, miró hacia arriba y vio aquel ser que la atacó, Baraka, cuando iba a ponerse de pie, éste la golpeó de nuevo. Mientras tanto Kitana ya había podido reincorporarse y atacaba a Mileena y a Reptile al mismo tiempo, pudo hacerlo así por segundos pero no duró mucho porque los guerreros del emperador se pusieron de acuerdo para atacar al mismo tiempo suciamente, así que el sauriano volvió a hacerse invisible y la mujer de rosa golpeó a su hermana en la mandíbula luego lanzó sus dagas hacia ella pero las esquivó, Kitana respondió ante eso con unos golpes giratorios provocados con sus abanicos y rápidamente los agitó para elevar a Mileena, después lanzó uno de ellos y le hizo un corte en el pecho a su hermana quien cayó después de eso uno poco inconsciente, la princesa se quedó observándola para ver si se levantaba pero de pronto sintió un horrible dolor en su pierna y cayó de rodillas, miró qué era lo que tenía y notó un escupitajo ácido que le quemaba la piel, un enorme golpe en la cabeza le llegó de repente y de nuevo quedó sobre la tierra pero pudo incorporarse sobre su codo, Reptile volvió a hacerse visible y Kitana sólo se quedó viendo cómo se le acercaba con el fin de matarla, así que bajó la vista de decepción a ella misma, ¿Hasta aquí había llegado? ¿Qué pasará con su reino, su madre, su gente? Eso hasta que escuchó un fuerte ruido como algo cristalino y una helada brisa llegó de repente que le hizo temblar, volteó hacia su oponente pero solamente vio una estatua de hielo que estaba a punto de asesinarla, de repente alguien la quebró con un golpe y salió de nuevo el sauriano, éste se puso de pie pero otro golpe aún más fuerte lo derribó, Kitana solo observaba la escena, un hombre enmascarado de atuendo azul peleando contra Reptile era lo que veía, aquel congelaba al sauriano para llevar la ventaja. Mientras que en la otra batalla; Baraka y Sheeva se turnaban para golpear a Jade, ésta ya no podía soportar más, su cuerpo ya no le respondía correctamente y llegó a pensar que sería también el fin para ella, cuando de pronto una ráfaga de humo golpeó al tarkatano y volvió a atacarlo después hasta que pudo dejarlo inconsciente sobre el suelo, Sheeva buscaba al atacante algo furiosa pero algo invisible la sorprendió por detrás, enfrente y arriba al parecer aquello podía tele transportarse, la confusión le desesperaba a la shokan al no poder ver lo que era cuando en un instante le llegó un fuerte golpe por detrás de la cabeza y la noqueó profundamente. La edeniana miró al hombre vestido de gris que había aparecido después de eso y se dirigió a ella, se hincó para poder estar a su altura, Jade no pudo evitar mirarlo a los ojos, eran del mismo color de su traje pero un poco más claros, su cabello era blanco y un poco largo, aun así lo hacía ver algo atractivo, su cuerpo despedía un poco de vapor era obvio saber que poderes tenía después de verlo en acción.
— ¿Está usted bien? —Le preguntó el hombre.
—Yo… eso creo. —Respondió ella.
— ¿Segura? Porque esos tipos son muy pesados, sobre todo ella. —Dio una media sonrisa bajo su máscara gris.
—Si, en eso tienes razón, —contestó Jade riendo— pero estoy bien, de verdad. —Replicó.
—De acuerdo, por cierto me llaman Smoke, soy… o más bien era un Lin Kuei.
—Mucho gusto, yo soy Jade amiga de la princesa Kitana de Edenia.
Kitana seguía mirando como su defensor se enfrentaba a Reptile, cuando por fin en un movimiento de que el ninja de color azul metió su mano en el abdomen del sauriano congelando su estómago y después lo tronó cuando cerró su puño, después le dio un fuerte cabezazo que le quebró el cráneo, dando así final a la pelea. La princesa miró al suelo por un instante dando un pequeño suspiro, cuando regresó la mirada a la batalla vio a Reptile derrotado sobre la tierra y a su salvador mirándolo de pie frente a él, después el ninja de hielo miró a Kitana directamente a los ojos, ella se paralizó al ver esos ojos azules y luego a la persona que los tenía, de igual manera que Smoke con Jade, él se dirigía hacia ella.
Continuará…
¡Ahlani! :D
Cuánto tiempo, disculpen ustedes pero la escuela, las responsabilidades, las distracciones y las decepciones que quitan la inspiración :,( Pero YA no seré débil, esta historia es lo que más importa ahora y dejaré de pensar en lo que le hace daño a mi autoestima. Bien aquí está la tan esperada continuación de este fanfic, espero les haya gustado, está un poco más largo el capi como podrán ver :3 jeje procuraré hacerlos así, más largos pero bueno no tardaré con el siguiente y el que sigue y así sucesivamente XD Bueno muchas gracias por sus comentarios, razones también para continuarlo. Una aclaración: los personajes tienen el look de MK9 ;) Informo que mi puntuación aún no está perfecta pero me esfuerzo por hacerlo.
Ya saben, dejen reviews para más motivación ;D
Nos leemos pronto. Ma'a Isalama.
Jocelyn Khan por SRK. :-*
