Gracias todos aquellos que me dejaron un comentarios respecto a fic, me alegra mucho que les guste el fic ;) y bueno ya verán como continuan las cosas ;).

Notas extras: La canción y en sí al desfile a los que refiero en el que Rukia participa en una de las escenas es el Victoria's Secret Fashion Show del 2007, específicamente el del performance de Wili I Am con "I got it from my mama".

En éste fic, Rukia por la condición de modelo que puse para ella, es mál alta de como la conocemos en Bleach. Podiamos pensar en un 1.68-1.70

Y bueno, les dejo el capítulo 2 que espero sea de su completo agrado ;).

Saludos y gracias de antemano.


… … * … …

Capítulo II

"Visita Inesperada"

A penas abrió la puerta de la caravan que tenía como casa cuando se topó sus compañeros de trabajo, los tres frente al televisor, comiendo rosetas de maíz y tomando refresco, el verlos ahí y haraganeando desató su ira.

-"¡¡¿Qué demonios creen que están haciendo?!!"- Vociferó el pelinaranja adentrándose más a la estancia, varándose frente al televisor, mirándolos severamente.

-"¡¡Ehh quítate!! ¡¡Ya va a empezar!!"- Renji manoteaba para que Ichigo se quitara y les dejara ver lo que acontecía en la pantalla.

-"¡¡¿De qué carajos están hablando?!! ¡¡Dejen de ver la televisión y pónganse a trabajar!!"- Ya era el colmo, no estaba de humor para aguantar sus holgazanerías, no sólo irrumpieron en su 'hogar' sin su permiso, también estaban rindiéndole tributo al ocio cuando había cosas más importantes por resolver.

-"¡¡No!! ¡¡El desfile ya empezó!!"- Gritaba Ganju en protesta por el regaño de su jefe, Ichigo frunció el ceño ante las palabras del moreno… lentamente fue despejando el área, permitiendo así observar el programa.

-"¿Desfile? ¿Qué desfile?"- Les inquiría el chico de ojos almendrados, sin poder recordar nada.

-"El desfile de modas de tu novia… ayer te avisó antes de irse… ¿no lo recuerdas?"- Le dijo el pelirrojo a Kurosaki, quien poco a poco fue rememorando cada instante hasta la parte en que se mencionó el dicho desfile, cayendo en cuenta de que por tantas cosas pendientes que tenía, había relegado ese 'compromiso' que tenía precisamente esa noche con el televisor.

Ichigo no tuvo más opción, así que también se buscó un asiento para deleitarse la pupila con el afamado desfile anual que hacía una importante firma de ropa interior, como todo hombre, gustaba ver ese desfile para disfrutar de la belleza de las mujeres que ahí circulaban, aunque desde que Rukia formaba parte esencial de esa marca, ella era la única a la que gustaba ver pavonearse por la pasarela.

Se escuchaba una movida música, una que acompañaba en su andar a las hermosas mujeres de rasgos perfectos, gran estatura y complexión delgada, una por una luciendo con gracia los diversos modelos de lencería diseñados para esa temporada, regalando sonrisas y besos a los que presenciaba en vivo el evento.

Ichigo observaba mientras fumaba un cigarrillo, estaba más que fastidiado, aún no hacía acto de presencia su novia, así que ladeó el rostro, encontrándose con los asombrados rostros de Ganju y Renji, hasta no parpadeaban para no perder ningún detalle, sus miradas pervertidas que probablemente su imaginación ya trabajaba con las imágenes, mientras Hanatarou tan apenado, como no queriendo ceder al encanto de las modelos…

Los aplausos y gritos provenientes del televisor se escucharon con mayor potencia, captando la atención del pelinaranja al instante. En el preciso momento que sus ojuelos se posaron en la pantalla, la cámara enfocó a una delgada y alta pelinegra de ojos zafiro, llena de coquetería y gracia se pavoneaba por la pasarela, Ichigo casi se intoxica al aspirar el humo del cigarrillo, pues la lencería constaba en un sostén negro adornado con listo rojo, uno que hacia resaltar el origen de sus senos, coordinado con una pantaleta de mismo material, dejando a vista sus largas y torneadas piernas… aunadas unas alas blancas decoradas con algunas figuras en negro y rojizo que simulaba ser un ángel… Ichigo estaba hipnotizado… lucía tan hermosa… ella era lo mejor que había tocado su corazón.

No le quitó la mirada hasta que salió de escena y se dio una pausa en la transmisión.

-"¡¡Maldito afortunado…!!"- Gritó Renji aventándole uno de los cojines del sofá, Ichigo lo esquivó, seguramente lo decía por envidia.

-"¡¡Y tú eres un pervertido… Te gustó mi novia desde que la viste llegar…!!"- Le acusaba el pelinaranja, ese era el problema con el que tenía que lidiar la mayor parte del tiempo.

-"¡¡¿Y a quién no le gusta tu novia?!!"- Esa era una realidad irrefutable, debido a la fama de la morena, existían en todo Japón muchos hombres encantados con su belleza, protagonizando todas sus fantasías…

-"Ehhh yo mejor me voy…"- Dijo Ganju pasando a retirarse del pleito de forma discreta.

-"¡¡Te prohíbo que la mires y fantasees con ella!!"- Ordenaba el pelinaranja, podían pensar que era un exagerado, pero era un hombre bastante celoso, le molestaba escuchar por ajenos tantos comentarios perversos… tantas veces se contuvo a agarrar a golpes a unos cuantos por la lujuria contenida en sus palabras sobre la morena…

-"Ahh que ridículo eres…"- Le contestó el pelirrojo, alejándose de la presencia del pelinaranja.

Ichigo no puso mayor atención y hastiado apagó el televisor, sin nada que decir… Podía pensar lo que quisieran de él, que si era ¿ridículo? Ja, si sólo protegía lo que era suyo.

… … o … …

Aquel maloliente y mugriento edificio estaba al tope de gente, esa noche se habían reunidos personalidades importantes de la mafia, el narcotráfico y todo lo referente al bajo mundo para apostar y disfrutar de algunas peleas de box a puño limpio que esa noche estaban acordadas.

Los gritos y la música eran ensordecedores, Renji e Ichigo iban tras Ganju mientras le presentaban ante la multitud, como si fuera toda una celebridad en el mundo del box, el pelinaranja sabía lo que implicaban esas peleas, no sólo se trataba de que le apostaran a su boxeador, también que parte de las ganancias se le redituaran, las personas del bajo mundo era algo exigentes y el ganar un pelea significaba un reconocimiento de su parte, el esculpirse un nombre, algo que mostrara la calidad tanto del boxeador como de su promotor, si no fuera por lo último a Ichigo le importaría poco, siempre y cuando le pagaran lo proporcional a sus servicios.

-"Es un hombre de fuertes puños, no dejes que ese bastardo te intimide… recuerda que si ganas, trataré de buscarte al mejor… quizás hasta ser un profesional… así que no me falles"- Le pedía el pelinaranja al moreno mientras ésta yacía en la esquina del ring, siendo motivado por las palabras de su jefe.

-"Acabaré con él… lo noquearé…"- Repetía Ganju así mismo, dándose los ánimos y cierta seguridad que de mucho servía una vez estando en el ring.

El referí llevó a ambos boxeadores al centro del ring, les dio algunas indicaciones que eran necesarias que conocieran ambos peleadores, y una vez hecho esto se dio el toque a la campanilla, dando inicio el primer asalto.

Ichigo observaba rígidamente a su hombre, de vez en cuando le gritaba algunas indicaciones o hacía ademanes con las manos, estaba bastante concentrado que ni cuenta se había dado de la presencia de Hanatarou, quien tímidamente trataba de captar su atención hasta que se dio el tiempo previsto para el primer round se terminó.

-"Señor… Kuchiki-san está aquí"- Le anunció, al instante Ichigo miró al menor, no podía creer que ella estuviera ahí… algo malo podría pasarle.

-"¿En donde está?"-

-"Está en el pasillo cercano a la salida de atrás…"-

-"Gracias… dile a Renji que se encargue"- Fueron sus últimas palabras antes de hacerse paso entre la gente, se le veía desesperado y hasta cierto punto preocupado, no lograba entender que hacía ella ahí, lo que menos quería era ponerla en peligro o en evidencia, su imagen pública era importante y procuraba salvaguardarla.

Corriendo, jadeante, así llegó hasta el pasillo indicado por Hanatarou, la encontró recargada en la pared, ataviada en un hermoso vestido oscuro como su cabello, se notaba realmente encantadora y aún más con la dulce sonrisa que le dirigió al verlo.

Kurosaki caminó a paso tranquilo hasta ella, Rukia le recibió con un efusivo abrazo seguido de un apasionado beso, uno que se fue prolongando poco a poco, pero esa pasión que empezaba por consumirlos se desvaneció cuando Ichigo recordó algo importante.

-"Espera…"- Pero la morena aún le besaba… -"Espera…. Espera…. ¡¡Espera!!"- Se desesperó, llegando al grado de empujarla ligeramente, aunque sabía que su forma de actuar provocaría más de un disgusto en ella.

-"¡¿Cuál es tu problema?!"- Le reclamó la morena en cuestión, no entendía que demonios pasaba por la mente de Ichigo, y mucho menos entendía su actitud; ella gustosa que le recibía y él vilmente le rechazaba el contacto.

-"¿Qué haces aquí?"- Se hizo el sordo a su pregunta, necesitaba que le explicara las razones por las cuales la había traído hasta allí, exponiéndose a los peligros de tan colonia con mala reputación.

Sin embargo para la morena fue como una ofensa, ¿había escuchado bien?, que asunto le llevaría a estar allí… Hasta obvia era la respuesta pero quizás él necesitaba escucharla de sus propios labios.

-"Como que, qué hago aquí… vine a verte…"-

-"Pudiste llamarme y quedarnos de ver en un lugar más seguro pero NO aquí…"- Estaba algo molesto por la falta de precaución que su novia tenía, de su parte no había problema si los veían justo pero para ella… no sería lo más adecuado, como figura pública debía cuidar su imagen.

-"Te llamé 3 veces… y ninguna contestaste… por eso vine"- Bastante extrañado por su respuesta Ichigo metió la mano a la bolsa de su pantalón, sus trajo su celular y echó un vistazo a la pantalla y en efecto, ahí tenía la leyenda: "Tiene 3 llamadas perdidas de Kuchiki Rukia".

-"Maldición…"- Soltó al aire, también había sido problema suyo, pero con tanto ruido en el ambiente, no escuchó el timbre. Volvió a meter el móvil a su sitio y enfocó toda su atención en la morena.

-"Y ¿ahora?..."- Le inquirió enarcando una ceja, ya estaba ella ahí, había que hacer algo al respecto.

Se escucharon unos pasos acercarse, así que la tomó de la muñeca y lo más pronto posible la guió hasta una estancia, cerró con seguro, al menos ahí no podía correr el riesgo de ser descubiertos.

-"Ya que estamos aquí…."- Dijo sugestivamente, jalando la corbata del pelinaranja hacia sus labios –"porque no aprovechamos el tiempo…"- atrapó sus labios en una dulce demanda, con la corbata en manos le jaló sin despegarse de sus labios, se fueron guiando por los sentidos hasta llegar un escritorio. Con un ligero uso de su fuerza, cargó a la morena y la sentó en la superficie, los labios del pelinaranja iniciaron un recorrido por el dulce cuello de la chica, quien rodeando con sus brazos su espalda, una forma suya de atraerlo más a su cuerpo soltaba algunos suspiros por el placer que empezaba a percibir en cada fibra de su cuerpo.

-"Luciste hermosa... en el desfile…"- Le comentó entre besos, Rukia sonrió complacida mientras esos labios le brindaban un exquisito placer.

Las manos del pelinaranja levantaron un poco el vestido de la chica, permitiéndole acariciar sus muslos con tranquilidad y vehemencia, el contacto era suave y la temperatura se incrementaba conforme las caricias se volvían más apasionadas.

Con cierta dificultad por la posición en la que se encontraban, la morena intentaba despojar al chico de su camisola, las manos de su novia buscaban tamizarse entre los ropajes, cuando pudo sentir sus cálida manos tocar su pecho fue como percibir una fuerte descarga, sus caricias le encantaban, y su cuerpo reaccionaba conforme ella le besaba el cuello.

Justo cuando estaban listos para llevar la situación a otro nivel, alguien tocó la puerta, apagando parte del fuego nacido del contacto.

-"Señor Kurosaki… ¿es usted el que está aquí?"- Era la voz de Hanatarou, quien ya llevaba tiempo buscándole por una situación inesperada que se originó en la pelea de Ganju.

La pareja se miró mutuamente, acordando dejar de lado la pasión, podría tratarse de algo mucho más importante. Ichigo se alejó del cuerpo de la chica, caminando con rumbo directo hasta la puerta, la cual al abrir se topó con el menor de sus subordinados.

Al pequeño e inocente Hanatarou se le subieron los colores al rostro al ver como su jefe se abotonaba la camisola, y ligeramente en el interior podía apreciar como la morena se acomodaba sus ropajes y el cabello, lo cual le hacía tener diversidad suposiciones, todas ellas orientadas a lo sexual, vaya que había llegado en un mal momento.

-"¿Qué sucede?"-

-"Ganju perdió la pelea y se agarró a golpes al promotor del otro boxeador…"- Dijo tímidamente, aún con sus mejillas teñidas en carmín, Ichigo al escuchar la locura hecha por el moreno y el gran lío que le había metido por sus acciones, se apresuró a quedar impecable.

-"Lo siento, tengo que ocuparme… Te llamaré más tarde"- Con palabras apresuradas se despidió, incluso un beso que dejó a sus labios fue bastante fugaz, Rukia le vió desaparecer, incluso ella solía sentir abandonada por él… estaba tan preocupado con sus asuntos que el tiempo que le dedicaba era escaso.

-"Me encargaré de que regrese con bien…"- Dijo Hanatarou a la morena, al final siempre era ese chico tímido el que la acompañaba hasta la puerta y se cercioraba de que nadie la viera por los alrededores, como deseaba que Ichigo le tratara de esa misma forma y no le diera tanta prioridad a su 'trabajo'.

… … * … …