Capitulo 2: Las cosas sí cambian bastante en un año.

Los ojos azul eléctrico de la niña lo miraban desde el otro lado de la vereda, fijamente y sin pestañar, no estaba seguro de que era a él o a alguien que pudiera estar cerca, así que se movió de un lado a otro pero la mirada de la pequeña lo seguía como un cazador a su presa.

Kenny lo había llamado hace poco avisándole que lo vendría a buscar, por eso se encontraba en el patio esperándolo, aunque se estaba demorando bastante, y Ike aun no estaba listo, no sabía por qué se estaba demorando tanto pero estaba revolviendo una y otra vez su habitación, le causaba gracia lo vanidoso que se había vuelto en un año.

La niña aun continuaba allí y Kyle comenzaba a ponerse nervioso, los minutos pasaban sin que ninguno bajara la mirada y sin cruzar palabras, hasta que la niña simplemente se puso de pie y comenzó a caminar fuera del campo visual del pelirrojo.

Inmediatamente después Ike salió de la casa al encontró de su hermano.

-¿Qué pasa?.- pregunto cuando vio que su hermano estaba distraído.

-una niña estaba recién allí.- señalo.- era muy linda.- dijo.

-¿por dónde se fue?.- pregunto Ike con cara de dudosas intenciones.

-es idea mía o te juntas demasiado con Kenny.- comento ya que mirar a su hermano era igual que mirar a su amigo.- además era pequeño, te meterían a la cárcel.

El menor se sonrojo al verse descubierto y tosió levemente.

- parece que algo retraso a Kenny.- comento tratando de cambiar de tema.

-Supongo que no demora en llegar, me llamo hace poco.- dijo.

Y así fue el muchacho apareció, en pocos minutos, con el mismo auto de antes, venia vestido con la misma ropa con que lo había ido a buscarlo a la estación solo que había cambiado su habitual anorak naranjo por uno negro.

-Suban, todos ya están allá.- informo y Ike se sentó en el asiento del copiloto.- para haber sido algo tan improvisado llego bastante gente.-informo mientras veía como Kyle se sentaba atrás.- bien, vamos.- partió.

La casa de los Marsh estaba completamente iluminada y la música se escuchaba desde afuera como un balbuceo. Cuando aparcaron el auto a las afueras de garaje, Kyle logro escuchar dos voces que no le traían buenos recuerdos

-Oh! Cartman de nuevo se está peleando con Stan.- comento Ike bajándose del auto.

-Parece que invito a Wendy.- dijo Kenny.

-Con razón.- dijo Ike mientras se encaminaban a la entrada.

El pelirrojo arrugo el ceño, todo para ellos parecía tan común pero para él era como si fuera un simple invitado, ajeno a todo ese mundo que se formo mientras estaba fuera. Por un segundo deseo no haberse ido nunca.

Cuando entro muchas de las personas que ya conocían estaban repartidas por la sala, parecía que todo su antiguo cuarto grado estaba presente, no creyó causar tanta convocatoria. Las parejas que se mantenían en la, improvisada, pista de baile estaban quietas observando cómo dos personas se debatían casi entre la vida y la muerte, ebrios hasta la medula Cartman y Stan competían por quién podía beber más vodka, Bebe gritaba a diestra y siniestra haciendo de réferi mientras trataba de aguantarse el ataque de risa que había comenzado a aflorar en su rostro.

-esto es una injusticia, el gordo es un barril sin fondo.- gritaba alguien desde el fondo. Kyle se sorprendió al fijarse que Butters había gritado y trataba de esconderse de la mirada de Eric quien furioso (y sin conciencia de sí mismo) intentaba hallar al culpable de tal calumnia.

-es tu culpa culón, como se te ocurre invitarla, algún día te matare.- grito Stan refiriéndose a Wendy quien ya había salido de escena, ella no estaba dispuesta a pasar por tal vergüenza.

-yo no la invite, la muy puta llego sola.

-cállate…hip… esto no se puede resolver de esta forma…hip

- ¿Quién fue el idiota que sugirió que hiciéramos esta mierda?

Como era de esperarse nadie acepto la culpa, todos los seguían mirando como si fueran la cosa más divertida o penosa que hubieran visto en su vida.

Kyle estaba igual, su rostro era un poema, lleno de gestos y risas, no podía evitarlo, jamás había visto a sus amigos en esa situación y Kenny no lo ayudaba, la cara que el ponía ante la escena era aun peor, y sin poder evitarlo lanzo un carcajada bastante estridente que llamo la atención de todos los presentes. El celebrado había llegado, aquel que todos, en mayor o menor medida, estaban esperando para saludar aunque fuera de lejos y sin cruzar palabras.

Stan estaba ebrio pero aun continuaba cuerdo, intentando que nadie lo notara se levanto y desapareció del lugar, los únicos en fijarse en el fue Cartman y Kenny quienes compartieron miradas cómplices, el primero de absoluta molestia y el segundo tragándose la compasión.

-me huele a judío.- dijo Cartman sin rastros de alcohol en su comportamiento, la verdad era que a él no le hacía mucho efecto.- y no lo digo por ti Ike.- informo y el menor le saco la lengua.

Kyle vio como el castaño que conocía era el que más había cambiado, por lo menos en apariencia, había bajado bastante de peso, pero no de una forma exagerada, para gusto del pelirrojo se veía muy bien, molestosamente bien, y eso acompañado a la fría mirada que brillaba aprisionada entre unos afilado ojos, hizo que le recorriera un escalofrió.

Este cambio le agrado bastante.

-Cartman.- fue lo único que salió de su boca, se había quedado mudo y no encontraba las palabras para continuar.

Eric tampoco dijo nada y eso extraño a Kyle, estaba acostumbrado a su odio, a la rivalidad que los mantenía juntos y los hacía amigos a pesar de lo que se dijesen, a esa mirada asesina sobre su cuerpo, pero no a la que tenía en frente, había algo distinto en ella, que a pesar de agradarle le perturbaba.

Sin darse cuenta se había quedado bastante rato mirándose, hasta que Kenny tomo el control de la situación intentando que todo volviera a ser tan ameno como antes, los que estaban cerca de Kyle intentaron llamar su atención, y muchos volvieron al baile y a la bebida, pero antes de que el pelirrojo fuera llevado a otro lado, Cartman se acerco a él, colocando suavemente su mentón sobre su hombro. Kyle sintió su aliento en su oreja y se sorprendió disfrutando de ese corto momento.

-no debiste volver.- le escupió el castaño dejándolo helado y sin agregar nada más se alejo.

Kyle iba a replicar, pensaba que era como siempre había sido, que intentaba armar pelea, que quería que se pelearan como ellos lo hacían antes que se fuera, pero no, en sus palabras, en su actuar y en sus ojos no había nada, ni una pisca del fulgor competitivo de antaño. Nada.

Cuando Kyle ya había sido llevado lejos, contra su voluntad, por Bebe y otras chicas, Kenny se acerco rápidamente a Eric.

-¿qué le dijiste?.- pregunto algo molesto, odiaba estar entre esas peleas.

-lo que tú y yo pensamos…no debió volver.

-cuando se fue dijo que lo haría, es más, estaba obligado hacerlo, su familia está aquí, todos lo sabíamos, no sé porque hacen tanto alboroto.- se quejo.

-cállate. Voy a ver al marica de Stan, lo vi esconderse en la cocina.

Kenny se rasco la cabeza fuertemente, estaba realmente molesto, quería patearle el culo a Kyle por volver, a Stan por no tener bolas y a Cartman por ser un mierda. Suspiro. Ike levantaría sus ánimos, lo busco con la mirada y ahí está, con la boca ocupada y las manos abrazadas a una cintura, una sonrisa se dibujo en el rostro del rubio el alumno había superado al maestro.

Siguió observando la habitación, intentando encontrar a alguien digna para imitar los poco recatados actos de Ike cuando sus ojos se fijaron en una rubia al fondo, no recordaba haberla invitado, tal vez alguien más la había traído consigo, se rio de si mismo antes de emprender la marcha hacia ella, tenía un fetiche por las rubias, no sabía porque, aunque siempre era como si estuviera buscando algo en sus rostros.

Stan se deslizo por la pared de la cocina hasta llegar al suelo frio de la cocina, no podía pensar claramente por culpa del alcohol y su estomago estaba bastante revuelto, no creyó que ver al pelirrojo causaría tantos estragos en su mente y corazón. Alguien le acercaba un basurero.

-dale, haz lo tuyo.- dijo Eric incitándole a que vomitara todo lo que había bebido y también sus problemas.

Stan levanto la vista, Cartman estaba mirando a otro lado con esa cara de siempre, esa de que no le importaba nada. No pudo vitar sonreír ante este gesto. Tomo el bote de basura y con un sonido que hasta al castaño asusto, boto todo lo que tenía en su interior, cuando acabo, se quedo mirando la sustancia que había salido de él, tenía un color extraño.

-mi mente esta desvariando de nuevo.- dijo limpiándose la boca con la mano.

-me voy a casa.- dijo dándole una servilleta.- no tengo ganas de estar aquí cuando te reconcilies con el judío, ni menos verlos como dos maricas dándose abrazos y esas cosas.

-pero si te vas a casa temprano…ese bastardo de Scott….no te puedes ir.-aseguro preocupado, su estomago volvió a contraerse.

-Cállate y acaba de una vez con el judío, vuelvan ser "súper mejores amigos".- dijo lo último con un tono irónico en su voz.

-Cartman…no vuelvas.- insistió.

-ni que fuera la primera vez.- dijo hastiado. Le dio una leve patada al bote de basura y desapareció de la cocina.

Stan simplemente se quedo en ese rincón, abrazado a su estomago, el cual no paraba de decirle que no lo dejara ir. Pero no pudo. Ellos no eran nada, con suerte amigos, así se lo había dicho una vez a Cartman y así seguiría siendo pues la única persona que podía ser su súper mejor amigo era Kyle.

Eric recorrió toda sala para lograr salir, había tanta gente que apenas se podía caminar, no recordaba que hubieran invitado a todas esas personas, furioso, estaba a punto de comenzar a echarlas cuando una mano en su hombro detuvo la tormenta.

-¿a dónde vas?.- pregunto Butters con ojitos tiernamente malvados.

-supongo que a mi casa.- contesto.

-¿cómo te va con Scott?.- pregunto maliciosamente pues sabía que con eso el gordo le pondría atención.

-¿y como está tu papá? ¿Tan marica como siempre?.- contra resto con otra pregunta.

Sabía que con ese tipo de preguntas desconcertaban al pequeño rubio, y lograba deshacerse de él bastante rápido. Pero no, esa vez no.

Kyle se fijo en como el rubio le decía algo a Eric, y el castaño salía de la casa hecho una furia, gritando improperios que apenas eran opacados por la música. Antes de cerrar la puerta se le escucho gritar.

Me las pagaras Butters, hijo de la gran puta.- portazo.

El rubio seguía riendo bajito cuando se acerco al festejado con una sonrisa de superioridad poco común en él, parecía orgulloso de sí mismo por haberle ganado a Eric.

-hola.- dijo con el tono de voz de siempre.- ¿Cómo te ha ido?

-¿bien y a ti?

-sobreviviendo.- dijo.

-supongo que yo igual.

-nos vemos.- se despidió Butters alejándose.

Camino derecho hasta la cocina, intentando desaparecer de la firme mirada que sentía sobre su cabeza. Su cuerpo se sentía pesado cada vez que se ponía nervioso por lo que lo obligo a entrar en el lugar como si cada paso fuera el más difícil que hubiera dado en su vida.

-Stan ¿qué haces aquí?.- pregunto nervioso, sin fijarse en que había desaparecido su falsa fachada. Se había asustado al ver al joven que se escondía en un rincón y que parecía estar conversando con un bote de basura.

-intentando que se me pase la borrachera.-dijo, aun no se podía poner de pie sin tambaleare y quería estar completamente lucido cuando conversara con Kyle. De nuevo su estomago se revolvió.

Butters se tapo el rostro ante la asquerosa escena.

-no sé cómo puedo continuar vomitando, tengo el estomago vacio.- dijo limpiándose la boca.

-santo cielo, estas terrible, come algo caliente.- ordeno.- mejor te preparo café.

-de vuelta al viejo Butters, me agradas más así.- comento Stan.- deberías dejar de fingir.

-cállate Stan.- dijo.

Kyle observo la puerta de la cocina bastante extrañado y le pregunto a Clyde porque Butters parecía distinto.

-los problemas en su casa aun no se solucionan, y por eso cambio bastante.- contesto.

-¿problemas? ¿Qué tipo de problemas?.- pregunto Kyle aun recordando al tierno niño que era antes de que él se fuera.

-oh por dios, decir esto va a ser….raro.-decía Tweek.- su papá salió del closet.-dijo de golpe.

-wow.- se sorprendió Kyle jamás lo hubiera pensado, el Sr. Stoch era tan recatado.

-y su mamá no se las deja fácil.-dijo Bebe.

-Según me dijo Butters algo parecido había sucedido antes, su mamá se le zafó un tornillo. No habla y no come. Y Butters la cuida.

-oh! Por dios.- se lamento Kyle.

-pero parece que solo le echa la culpa de todos sus problemas a Cartman.

- ¿al culón? ¿Porque a él?

-no sé, si lo piensas él es origen de todos los problemas que tuvo en el pasado, tal vez piensa que de este también lo es.- contesto Bebe.

Kyle bebió de su vaso lentamente, procesando la información obtenida, pero de pronto cayó en la cuenta de un detalle, aun no volvía ver a Stan desde la competencia que tuvo con Cartman y eso lo muy impaciente ¿Dónde se había metido? Quería verlo, quería saber que pensaba de él, si lo odiaba, si podían volver a ser mejores amigos o con ser solo amigos se conformaba, estaba dispuesto a todo, o bueno… a casi todo, pensó recordando lo que le había dicho su amigo antes de irse.

Butters se quedo mirando a Stan mientras se bebía el café, jamás habían estado los dos solos, no era my común que hablaran, ni siquiera cuando intentaron que reemplazara a Kenny, por lo que no podía dejar de mirar al piso sin saber que decir.

-¿qué haces aquí?- dijo lo primero que se le cruzo por la mente.- ustedes fueron los que organizaron esto ¿porque estás aquí? Deberías estar hablando con Kyle ¿acaso no son amigos? Parece que te está esperando.

Stan se atraganto con el café.

-me quemo, me quemo.- grito mientras colocaba la taza en cualquier lugar y bebía agua fría de la llave.

-cuidado ¡oh caracoles!

-tranquilo, ya paso, déjame solo Butters. Ya se me paso la borrachera, gracias.

-bueno, ten cuidado.

El muchacho rubio se acerco a la puerta dispuesta a salir, se detuvo un segundo ante ella, su rostro aun mostraba la cara dulce, inocente y preocupada de siempre, se paso la mano por el rostro lentamente y su expresión cambio.

-no deberías hacer eso.- dijo Stan.

-cállate, Stan.- dijo con una mirada mucho más segura que la que lo caracterizaba cuando era pequeño. La persona que regreso a la fiesta no era Butters, el verdadero rubio se quedo en la cocina escondido junto al alma indecisa de Stan.

- ¿Qué hago? ¿Qué hago?.- se dijo hastiado de las nauseas.- ¿porque soy tan nervioso? ¿Qué más puede pasar?

-supongo que nada.-dijo Kyle desde la puerta.- ¿porque te escondes en este lugar?

-yo… bueno…esto…

-¿te escondes de mi?

Stanley Marsh se tenso de pies a cabeza, como si estuviera viendo a un fantasma y corrió al bote de basura para volver a hacer de las suyas.

-no sé si sentirme asqueado o alagado.- dijo Kyle mirando al piso.

-supongo que ninguna.- contesto el muchacho.

Jamás podría entenderse a sí mismo, él no debía ser el que estuviera nervioso, ni siquiera debería estar vomitando por estar en presencia del pelirrojo, lo que él debía hacer era estar enojado, estar furioso, sin ganas de recibirlo, sin ser tan formal. El verlo nuevamente hacia estragos en su ser, esos ojos verdes y esos estúpidos risos, todo en él lo hacía quererlo, pero debía resistir y ser fuerte.

Se puso de pie, tratando de salvar lo que quedaba de su dignidad, y se paso la mano por la cara tratando de limpiar los restos que se carcomían su labio inferior.

-¿Que quieres? ¡No tenemos nada de qué hablar!.- dijo con voz grave, se acerco al refrigerador a ver qué podía comer, quería quitarse el mal sabor de boca.-lo que digas me da igual, no puedo hacer como que nada paso.

-¿me dejas hablar? necesito que me escuches.- dijo, según lo que le había dicho Kenny pensó que el muchacho estaría más dispuesto a arreglarlas cosas.

-entonces contéstame ¿Por qué te fuiste?

-tu sabes porque me fui, era necesario, no puedo estancarme en este pueblo, además dije que volvería y lo hice, aquí estoy.

-tu sabes que no es eso lo que pregunto, porque te fuiste después de que yo…

-es la misma respuesta, no me puedo estancar aquí.

-o sea soy o era un estorbo.

-no es eso Stan y tú lo sabes, sabes a lo que me refiero.

-no, no lo sé, no tengo idea a que te refieres. Eres una mierda Kyle, un embustero, que me engaño con eso de ser mejores amigos, te dije todo lo que tenía en mi corazón y aun así me dejaste con la palabra en la boca, no quisiste escucharme y cuando te roge que no te fueras aun, que teníamos que dejar las cosas claras antes de marcharte, de pronto desapareciste.

-estaba confundido, Stan, entiende, no es fácil que te digan algo así y menos si es un amigo y mas encima es hombre.- dijo.- tú eres mi amigo, somos súper mejores amigos.- intento resaltar el súper y se acerco colocando su mano sobre su hombro.- hemos estado siempre juntos, solo tome la decisión de irme en el momento equivocado. Perdóname.

-cállate Kyle.

-además la culpa no es solo mía.- dijo entre dientes.

-¡¿perdón? ¡¿Qué has dicho?.- pregunto Stan sorprendido y decepcionado de quien alguna vez fue su amigo.

-dije que no fue solo culpa mía, me dijiste todo eso cuando yo tenía todo listo, cuando ya estaba preparado para irme, no podía simplemente abandonar lo que había preparado por meses.

-tu sabes lo que me cuesta hablar de estas cosas, incluso ahora tengo nauseas.

-tienes nauseas porque a pesar de todo estas feliz de verme.- sonrió.

-no lo niego, pero lo nuestro a cabo, nosotros no somos nada, ni mejores amigos, ni amigos, nada, limitémonos a simples conocidos.

-pero Stan, no puedes decir eso, yo sé que no encontraría a nadie que te remplace como sé que tu tampoco podrías hallar a alguien que me reemplace a mí.

El muchacho suspiro, era verdad, no había nadie, estaba demasiado dolido, había soñado tantas veces con volver a verlo pero ahora que lo tenía en frente lo único que deseaba era golpearlo.

-tu puesto ya ha sido ocupado.- dijo impulsado por el despecho.

-¿qué? ¿Mi puesto? ¿Por quién?

Stan se fijo en como el pelirrojo tragaba fuerte.

-el gordo.

-¡¿Qué?.- la cara del pelirrojo era un poema, toda el temor que había tenido antes había desaparecido.- es broma, imposible, si él no se lleva con nadie.

- no es broma, Eric ha cambiado, y yo también. Tú eres el único que se quedo atrás.

-me quede atrás porque pensé que tu también lo harías.- dijo molesto.- quise armar una vida allá, para tener dos lugares a los cuales volver, pero lo único que logre fue no dejar de pensar en tu cara cuando me fui.

-o sea sigo siendo un estorbo para todos los planes que tienes en tu vida.

-¡santo cielo Stan! ¡No se puede conversar contigo! -grito y su voz fue opacada por la música que comenzó a sonar aun más fuerte.

- sal de aquí, ya no tenemos nada que conversar.- susurro Stan cansado de su presencia.

Kyle no se movió, por el ruido ni siquiera se fijo en que había dicho algo.

-¡vete! ¡Fuera! ¡Fuera!¡fuera!.- comenzó a empujarlo hasta que estuvo fuera de la cocina.

- pero Stan.

-¡Fuera!- le cerró la puerta en la cara.

Kyle, literalmente, fue echado de la casa y de su propia fiesta, había sido sacado por la puerta trasera de la vivienda, y ahora se encontraba en el patio sintiéndose un desgraciado ¿Por qué todo tenía que terminar así? No quería que se acabara, había pasado toda su niñez con Stan, y no entendía como no podía perdonarlo, había perdonado tantas veces a Wendy por ser una puta y a él, que era su amigo, no podía perdonarlo.

Eric había vuelto a su casa tres veces esa noche y se había devuelto a la fiesta luego de comprobar que Scott seguía despierto, sentado frente a la puerta como un maldito sádico, esperándolo mientras bebía vino, todo parecía una estúpida película, odiaba al pelirrojo por su adicción al cine que le daba ideas extrañas y nuevas formas para torturarlo, ahora estaba en el patio delantero la casa de Stan tratando de decidirse, quería entrar, pero ver a los dos melosos abrazándose como si no hubiera un mañana no le gustaba para nada. De pronto su nariz comenzó a oler algo desagradable, algo que no esperaba llegar, olía a judío, se rio de sí mismo al tener este pensamiento, era imposible, pero como si hubiera sido coincidencia Kyle apareció de detrás de casa, con una actitud bastante hostil en el rostro. Eric se rio a carcajadas, no del pelirrojo sino de su habilidad para detectar judíos, parecía perfeccionarse con el tiempo. El muchacho no lo tomo de esa forma, venia ardiendo de rabia con ganas de reventar a garabato limpio a Stan por haberlo echado y se encuentra con el culón cara a cara, una frase se paso por su mente inmediatamente : "el gordo a ocupado tu puesto, Kyle" y para colmo este se había lanzado a reír nada más verlo. Un tic apareció en su ojo.

Eric no supo que paso, en un segundo estaba en la gloria, riéndose de sí mismo, y luego estaba en el suelo con hemorragia nasal y un fuerte dolor en toda la cara. El pelirrojo se acerco otra vez peligrosamente al castaño. Cartman pensó que iba a morir, por un segundo la figura de Kyle se le hizo similar a la de Scott.

-¡¿Qué carajo te sucede?.- pregunto Kenny en la cocina, Stan estaba tirado en el piso entre la suciedad que había dejado su débil estomago y un olor nauseabundo.

-el frio de la cerámica me calma.-dijo sin siquiera mover un musculo.

-eres un verdadero desastre, parece que yo soy el único que se ha divertido en esta fiesta.- dijo sentándose en suelo sin dejar de mirar con asco el desastre que era Stan.- hablaste con Kyle.

-si.- contesto alargando la respuesta mientras trataba de sobreponerse.

-he de suponer que no salió bien.

-yo ya sabía que no iba a salir bien, no sé cómo me convenciste de que hablara con él.

-ven vamos al baño para que te laves y luego te vas cambiar de ropa, eres un asco. Conocí a unas morenas que te van a levantar el ánimo.- dijo tomándolo de la mano y arrastrándolo por el piso.

-a mi no se me levanta el ánimo de la misma forma que a ti.- dijo con la nariz gangosa.

-tranquilo se te levantara otra cosa.- comento con actitud picara.

-eso tampoco.- dijo mientras seguía siendo arrastrado injustamente por su amigo.

-cállate y hazme caso.

-estoy seguro que Ike va querer, ve a decirle a él y déjame pudrirme en paz.- rogo sintiendo como las miradas de algunas personas se fijaban en ellos al salir de la cocina.

-no puedes deprimirte por todo, antes era Wendy y ahora Kyle, no tienes remedio.

-los únicos que no hacen sufrir eres tú y el gordo.- dijo hipando.

-creí que se te había pasado la borrachera.

- si se me paso, solo que cuando estoy deprimido me vuelvo algo estúpido.

Kenny no pudo aguantarse la risa, cuando seria el día en que tendría por lo menos un día tranquilo, teniendo los amigos que tenia lo dudaba bastante, pero si no fuera de esa forma su vida sería bastante aburrida, lo único que agradecía era que no había vuelto a morir en arto tiempo.

-quédate ahí un rato, te lavas o mejor te duchas.- ordeno metiéndolo en el baño.- tranquilo que aún queda noche.- aseguro mirando su reloj.

Escucho un gruñido del otro lado, el zombi estaba obedeciendo las órdenes, eso por lo menos lo mantendría con buen olor.

Ahora lo importante era hallar a Kyle, el pobre debía haber quedado igual que Stan, quería saber si lo estaba superando más dignamente que él.

-¿a dónde vas?.- unos brazos le rodearon el cuello y le susurraron melosamente en el oído.- no puedes dejarme sola.

Kenny se dio vuelta pensando que era una de las morenas de las que le había hablado a Stan, pero el destino no seguía sus deseos, era una blanca joven de piel de porcelana y ojos azul eléctrico que intentaba enredarlo en su telaraña de cabellos dorada.

-hola.- se dio vuelta con voz tan melosa como la de la mujer.- sa…

Quedo con la palabra en la boca, la mujer se esfumo igual de rápido como había aparecido.

-¿Qué demonios…?.- Kenny estuvo bastante rato girando en su eje, la había visto irse frente a sus ojos, no podía creerlo.

Cuando por fin Stan salió del baño se encontró completamente solo, Kenny había partido en busca de la extraña rubia.

Su mentón aun ardía, pero no podía dejar marchar al pelirrojo, mal que mal la fiesta era de él y no quería que sus esfuerzos fueran en vano, además le debían una explicación y el judío no las sacaría barata.

El pelirrojo estaba cruzando la calle cuando lo alcanzo, lo agarro firmemente del brazo y tiro de él.

-¡¿Por qué me pegaste?.-grito mirando a ambos lados, a esa hora no se veía ni auto circulando, ellos eran los únicos sobre el pavimento junto al murmullo de la música a lo lejos.

-eres el culpable de todo lo malo en mi vida.- dijo

-vas a comenzar igual que Butters ¡yo no las tengo fácil tampoco!.-grito soltándole el brazo bruscamente.

-perdón, me desquite contigo.- comprendió por fin comenzando a calmarse

-maldito judío…- susurro el castaño a lo que Kyle lo miro deseando quemarle los ojos.-supongo que las cosas no salieron bien.- dijo roncamente sobándose la mejilla.

Kyle lo observo un momento intentando decidir si debía contarle lo sucedido.

-no te importa gordo.- dijo mirándose los pies.

-yo creo que sí, casi me sacaste la cabeza del golpe que me diste, creo que merezco una puta explicación.- hacia unas muecas con la cara para comprobar que su mandíbula aun funcionaba. A Kyle le causo gracias.

-es que todo esto es un desastre.- dijo tomándose la cabeza con ambas manos.-nada me sale bien.- alego molesto.

-eres judío, a tu pueblo nada les sale bien.

-no se puede hablar contigo.

-yo se que de esta forma te agrado, judío.- sonrió.

-eso es la mayor mentira que has dicho.- dijo Kyle.

Se quedaron un momento en silencio, jamás habían tenido momento para conversar calmadamente, se podía decir que su amistad se basaba solo en las peleas que habían mantenido por todos los años en que se habían conocido.

La luz de un auto los cegó por un segundo y se percataron que estaban en medio de la calle a riesgo de ser atropellados, Kyle se iba a mover por su cuenta pero Cartman lo empujo de manera protectora hacia la vereda. Estaban muy cerca para gusto del pelirrojo y el castaño aun lo mantenía sujeto de los hombros.

-bienvenido.-susurro soltándolo bruscamente al darse cuenta de lo que había hecho.-no te lo había dicho.- dijo mirando a otro lado.

Kyle se sorprendió, tal vez estaba en alguna realidad paralela en que Eric Cartman se volvía más tratable. No pudo evitar sonreír. Aunque no estaba seguro si ese cambio le gustaba.

-gracias.-dijo a pesar de que ningún sonido salió de su boca.

-necesitaba un judío del cual burlarme.-susurro entre dientes.- no es lo mismo burlarme de ti que de Token, no se siente igual.

-supongo que eso es un alago.-se paso la mano por frente con una mano, como podía pensar que había cambiado.- ¿qué hacías afuera? Yo creí que continuabas en la fiesta.

- tuve que ir a mi casa a buscar algo.- mintió.- Pero yo creo que mejor me voy. Disfruta de tu estadía aquí, judío.

Cartman le dio la espalda y comenzó a alejarse a paso firme, el pelirrojo lo miro con mucho detenimiento, algo había cambiado en su silueta, y no se refería solo al hecho de que era más esbelta por su baja de peso, se refería a que era aun mas lúgubre que antes, como si alguna sombra se cerniera sobre él tratando de asfixiarlo. Arrugo el ceño, jamás llegaba a ese tipo de conjeturas solo por mirar a alguien, de pronto se acordó de algo que había dicho el castaño anteriormente.

¿Porque no debería haber vuelto?.- pregunto forzando bastante su garganta para que lo alcanzara a escuchar.

Eric detuvo su andar, como dudando si debía contestar la pregunta, estaba a punto de darse media vuelta para encarar al pelirrojo cuando volvió a emprender la marcha.

Estaba algo dolido. Kyle quiso regresar a su pueblo natal, pero parecía que nadie apreciaba que lo huera hecho.

Se dio media vuelta para regresar a la fiesta, pero su mirada se fijo en la niña que estaba cruzando la calle frente a la casa de los Marsh. Piel blanca de porcelana, cabellos dorados y ojos azul eléctrico, en un principio creyó que era una aparición pero pronto su razón gano a sus creencias.

-es muy tarde para que alguien tan pequeña como tú ande sola en las calles.- dijo Kyle mostrándose lo más inofensivo posible para que no huyera de él.- ¿dónde queda tu casa? ¿Quiere que…?

-¿Quien era él?.- señalo la pequeña silueta de Cartman que apenas se distinguía.

-un amigo, ¿quieres que te lleve a tu casa?.- le tomo la manito.

El azul de sus ojos lo hipnotizo un segundo cuando ella los miro de frente.

-cuídalo, huele a muerte.-dijo y se deprendió del agarre de pelirrojo para alejarse definitivamente de él.

Un escalofrió recorrió su espalda, la niña le causo un terror inimaginable que subió por sus rodillas hasta apretarle el pecho, y no por lo que había dicho, incluso podía decir sus palabras se las había llevado el viento, sino porque su piel estaba gélida como la nieve que había bajo sus pies. No supo cómo entro tan rápido en la casa y aunque jamás lo hubiera imaginado la estridente música que casi reventaba sus oídos lo calmo. Vio al otro lado de la sala a Stan que lo miraba con cara de pocos amigos y le importo un carajo, quería irse, volver a su casa. Estaba arto de todo y esto último ya lo había reventado.

-¿Que te pasa?.- le pregunto Ike acercándose rápidamente a él.- tienes una cara de muerte.

-cállate Ike, nos vamos.-dijo y sin esperar replica alguna lanzo a su hermano afuera de la casa.

Usándolo de escudo protector miro por sobre su hombre quitando del camino algunos de los cabellos que le impedían ver, en el lugar que antes había estado la niña solo había rastros de pisadas, nada más, ninguna prueba de que ella hubiera estado allí.

-¿Qué demonios te sucede?.- dijo Ike molesto soltándose del agarre de su hermano.

Lo pensó un segundo, tal vez había sido una niña perdida y con frio, y por culpa de su gran imaginación la había dejado sola, ya no había nada que hacer no parecía estar en ningún lado.

-Nada, no me sucede nada.- contesto sintiéndose culpable aunque con la duda aun dando vueltas en su corazón.

-Bien, porque yo no me quiero ir, aun no he…-dijo pero se detuvo de golpe, sonrojándose levemente.

-Aun no has que…?-pregunto su hermano levantando ambas cejas bien alto. Se había olvidado momentáneamente de fiasco anterior.

-Es que Kenny me iba a mostrar algo y …-dijo con una inocencia en su rostro que no le quedaba para nada a su apariencia.

Kyle sabía que el nombre Kenny mas la palabra mostrar "algo" y la falsa inocencia que había mostrado Ike era igual a depravaciones

-nos vamos.- dijo y arrastro a Ike hasta la calle.

-no me quiero ir.- alego el menor pero ya había sido arrastrado bien lejos de la casa de los Marsh.

Por su parte Cartman aun estaba esperando a que Scott se fuese a acostar, realmente era un psicópata y un degenerado, tenía trabajo al día siguiente y aun así seguía ahí sentado esperándolo. Miro por última vez por la ventana, estaba comenzando a tener mucho frio y si no hacia algo moriría allí congelado. De pronto tuvo una idea, reviso todas y cada una de las ventanas que habían, no sabía porque no se le había ocurrido antes, tal vez alguna seria la salvación a su hipotermia.

Necesitaba llegar a su habitación y poner el pestillo, era la única forma de contrarrestar las intenciones las acciones de su carcelero.

La única abierta era la ventana de la habitación de Scott, maldijo su suerte, podría haber sido cualquiera pero tenía que ser esa, se cercioro nuevamente que el pelirrojo estaba en la sala para volver a la ventana, se arrimo a ella para entrar, agradecía que había bajado de peso, ese tipo de maniobras le costaban tanto cuando era gordo a pesar de que igual las hacía. Rió un poco al acordarse de todas las cosas que había hecho al adentrarse en la casas de esa misma manera, en pueblos pequeños nadie cerraba las ventanas, excepto Scott. Cayó sobre la cama intentando no haber hecho mucho ruido, pero los años de rumiar su sed de venganza habían hecho astuto al pelirrojo.

-eres tan predecible.- decía desde la puerta mientras se limpiaba las uñas una y otra vez.- me ahorraste el trabajo de traerte a mi habitación.

-eres un hijo de puta Scott.

-deberías dejar de decir eso, no me afecta en nada, mi mama era una santa y yo lo sé así que me da igual, pero ¿tú podrías decir lo mismo de la tuya Eric?.- pregunto.

Eso fue un golpe bajo para el castaño, el cual se quedo mudo, sin saber cómo responder.

-es bueno que entraras por ahí y no por la puerta, me ahorraste el trabajo de traerte a mi habitación.- comento con una sonrisa siniestra en los labios.

-como si eso te importara, bastardo.

-si, tienes razón prefiero la cocina.- aseguro Scott como si se tratara de algo obvio.

-yo me largo, tengo sueño.- dijo intentando pasar a través de la puerta.

Un rodillazo en la entrepierna lo detuvo y lo obligo a hincarse.

-perdón, no quiero arruinar esas partes tan lindas tuyas.- lo tomo del cabello para levantarlo, acto seguido lo estampo contra la pared.

Sin perder tiempo lo beso rudamente en los labios sin fijarse en el asco que sentía su víctima, Cartman estaba dando una pelea firme, pataleaba y se removía en los brazos de Scott para lograr conseguir su libertad, pero un mordisco en su hombro le hizo gritar nuevamente de dolor y parar la lucha.

-esto es poco comparado con lo que me hiciste, te voy a destrozar, mi más grande sueño es verte llorar, que cada vez que sientas el tono de mi voz te desesperes hasta que te falte el aire.- le hablo al oído en su oído y luego le lamio la oreja.- te voy a hacer perder la cordura.- susurro insinuante.

Un golpe en el estomago lo hizo caer de rodillas, Scott lo agarro del cuello y lo lanzo sobre la cama, el castaño cerró los ojos por el dolor pero los abrió bruscamente al escuchar la hebilla del pantalón del pelirrojo abrirse, intento ponerse de pie, pero ya era demasiado tarde.

Kyle rio al ver como su hermano no quería dirigirle la palabra luego de que llegaran a casa y a pesar de todo seguía girando alrededor suyo amenazando con que iba a volver solo, pero cada vez que estaba a punto de salir se devolvía alegando que no podía regresar si no llevaba al invitado de honor, que no podía creer que se hubiera ido así sin más sin avisarle a nadie.

-hable con Cartman.- comento, no sabía porque el nombre del castaño había llegado tan de pronto a su mente.

-¿y qué me importa? Mira es Kenny.-dijo mostrándole el celular.- debe estar furioso porque nos fuimos. Aló.-contesto.- si aquí esta…si

-me agrado conversar con él.- dijo recordando como el castaño inconscientemente lo había sacado del camino del auto que amenazaba con atropellarlo.

-cállate un rato no logro escuchar a Kenny, la música está muy fuerte y tu no ayudas.

-parecía más tratable, por lo menos eso me pareció a mi.- continuo hablando mas consigo mismo que con Ike.

-¡cállate Kyle! Si, si quería regresar pero este tonto no se quiere mover.- dijo Ike a través del teléfono.

-además de que parecía incomodo con mi presencia, o eso creo…no se…

-por favor un momento,¡ca-lla-te!.- dijo irritado.

-me gusto bastante verlo de nuevo, más de lo que creí que me gustaría ver a Stan de nuevo.-se recostó sobre el sofá.

-eres imposible.-le grito Ike yéndose a otro lado.- es que sigue hablando de Cartman y no se calla ni un segundo.- le informo a Kenny mientras desaparecía tras la puerta de la cocina.

Kyle recordó a la pequeña que le dijo que lo cuidara pues olía a muerte ¿a qué se refería? Tal vez sabia de las tantas barbaridades que había hecho Cartman cuando era pequeño y por eso decía eso, pero no podía estar seguro, había sido un momento tan extraño y tétrico.

No se lo había contado a Ike, tal vez él tenía la respuesta a todos sus enigmas, siempre había sido un niño astuto y esperaba que las noches de parranda no hubieran destrozado sus neuronas.

-Pero que quieres que haga.- decía Ike al teléfono.- no sabía que Cartman había hablado a solas con él tanto rato no puedo estar vigilándolo siempre.-. Kyle se detuvo antes de entrar a la cocina, la conversación parecía sospechosa y no quería desaprovechar la oportunidad de saber qué cosas habían cambiado en South Park.- no puedes pretender que no dé cuenta de eso, va a estar aquí todas las vacaciones, es imposible que no se dé cuenta de lo Cartman, algún día va a ir a visitarlo a su casa y ahí bum.- aseguro entornando los ojos.- si, lo sé, kyle va armar mucho problemas si lo sabe.

Ahora sí que estaba intrigado ¿Qué era lo que no querían que supiera? ¿Qué era lo que se escondía en la casa de Cartman que no debía saber?

-Kenny, se que intestas ser buen amigo, pero no puedes intentar que Kyle no lo sepa, además tienes que pensar que, según lo que me contaste, a Cartman le gusta Kyle, si es así va a seguir intentando juntarse con él y lo va a querer hacer a solas. Si, si, mejor me callo, voy a intentar convencerlo de que vuelva, bye.- corto.

Tenía una misión muy grande por delante, una misión que no le agradaba, salió de la cocina y encontró a su hermano en el mismo lugar donde lo había abandonado balbuceando las mismas cosas que antes.

-Kenny nos está esperando.- dijo.

-ve tu si tanto lo deseas, yo me voy a dormir.

Su hermano siguió girando alrededor de él unos quince minutos más, tratando de hacerlo de entrar en razón como le había prometido a Kenny, hasta que por fin se aburrió y se fue sin dejar claro si volvería a la fiesta o se quedaría en casa.

Gustarle a Eric Cartman, no podía creerlo, jamás lo hubiera imaginado, a alguien como él, era como gustarle a la dinamita, a una bomba atómica, igual de peligroso, pero con un leve encanto, que no supo de dónde sacaba. Un escalofrió recorrió su cuerpo, tenía miedo pues cuando supo de los sentimientos de Stan los encontró extraños y huyo, pero ahora que sabía que le gustaba a Cartman no se sentía de la misma forma, había un perturbarte brillito en sus ojos cuando se vio al espejo y tuvo miedo de que esos sentimientos no fueran desagradables.

Bueno me salió más largo de lo que esperaba el cap, espero que los disfruten y comenten que de eso me alimento. XD