Capítulo 2: Extraño Sentimiento

Al fin había terminado su tortura. Los profesores sabían que él no era muy sociable a la hora de entablar amistad con las demás personas de su clase y mucho menos hacer trabajos en grupo, por lo cual la mayoría de preguntas sobre el proyecto estaban dirigidas hacia él. Aunque al comienzo estaba tensionado y apunto de golpear a alguien, pudo responder a la mayoría de las preguntas que le hacían.

"Ya terminó nuestro proyecto ¡relájate hombre!" – Exclamó un compañero de su grupo al darle unos golpes en la espalda en forma de respaldo. "Hey controla esa mirada amigo" – Dijo sin pensar al ver a Kaoru mirarlo con el entrecejo fruncido a más no poder.

"No me hagas volver a repetirlo…" – Le respondió sin muchas ganas al dirigirse a su lugar y tomar sus cosas para salir del lugar.

"¿No piensas acompañarnos? ¡Estamos pensando en ir a tomar algo!" – Comentó otra vez el muchacho, recibiendo negativas con los ojos de sus compañeras.

"Tengo cosas que hacer" – Respondió para alivio de las chicas que se dirigían a sus lugares para recoger sus cosas

"¡Hay mira que eres aguafiestas! Te tomas demasiado en serio tu deporte…"

"¡Y tú que sabes!" – Amenazó un tanto molesto

"Está bien Ryu, sino quiere venir con nosotros déjalo… que te diviertas Kaidoh" – Dijo al separar a su amigo, no quería que hubiera algún enfrentamiento.

"Solo pensaba que un poco de relajo no le caería nada mal" – Comentó el muchacho al irse con su compañero hacia sus lugares.

"Relajo es lo último que se me vendría a la mente si aún tengo muchas cosas por hacer" – Pensó para sí al ver como algunos de los alumnos de la clase murmuraban entre ellos, así que hastiado salió del lugar.

…...

Al fin se encontraba cerca del tennis court para seguir su entrenamiento. Eran las 4 de la tarde y tenía tiempo de sobra para realizar sus ejercicios y practicar tenis antes que anocheciera.

"¡Hola Kaidoh! ¡Hiciste una grandiosa presentación!"

Kaoru detuvo su andar al escuchar una voz conocida a su lado. Era la chica de cabello azulado y ojos violetas que había conocido hace 3 días en la playa: Emi Asano.

"Gracias" – Respondió sin mirarle a la cara y siguió caminando, por alguna extraña razón sentía que su sangre se acumulaba en sus mejillas.

"A veces los profesores siempre toman a alguien de víctima a quien preguntar, pero así es mejor… te aseguro que tendrás una buena calificación" – Le confortaba mientras colocaba unos libros en su pesada mochila. En esos momentos la joven había traído todo su arsenal de ropa deportiva para un largo día de entrenamiento, porque con los jeans y la blusa que usaba para su clase normal eran obviamente incómodas.

"Fshhhh…" - Resopló algo incómodo por la situación. Él no era de hablar mucho con las personas a su alrededor a menos que se tratara de algo importante, y los recuerdos de hace unos momentos no le parecían alentadores.

"En la mañana que nos encontramos. ¿Tú sigues siempre la misma ruta?"

"Trato de hacerlo" – Respondió desconfiado al fijar su mirada en ella con el entrecejo fruncido como siempre lo hacía. Recordó que a las 5 de la mañana se chocó con ella en una curva cerca de la carretera a la playa, a lo que ella solo le saludó y siguió corriendo a toda velocidad hasta perderse en las avenidas.

"Es bueno saber eso, por lo menos sé que no soy la única loca que sale todas las mañanas a las 5 a correr. Jajaja" – Se rió despreocupadamente por lo acontecido muy temprano

"Piensas que soy…"

"¡Lo siento, no quería ofenderte! Solo que es una hora no un tanto muy saludable para mi, siempre me encuentro con situaciones que me hacen correr más rápido" – Explicó sonriente al ordenar su cabello suelto detrás de su oreja un tanto nerviosa.

"Si sabes que es peligroso…"

"Estoy segura que tú me entiendes" – Lo interrumpió. "Cada mañana que me levanto pienso 'si lo que hago valdrá la pena' o cada vez que escucho a las personas decir que no me esfuerce demasiado porque al final lo voy a lograr sin mucho sacrificio… ¿Te has sentido alguna vez así o te han dicho algo semejante?" – Habló con mucha soltura dejándose llevar por la conversación

"¿Como lo de esta mañana?"

"¡Eso mismo! ¡Me hierve la sangre cada vez que escucho algo así! yo también casi me levanto a pelearme con el que te dijo eso jajaja" – Le sonrió para aminorar la tensión de lo que explicó antes. "Pero al final sé que lograré mejores cosas en comparación con los que no se esfuerzan y les gusta todo lo fácil… por lo menos me conformaré con lograr 9,60 segundos en 100 metros planos. Jajaja"

"¿Eso no es romper la marca mundial?"

"¡Por eso! ¡Qué sentido hay entonces el de esforzarse!"

En ese momento no sabía si sonreír o no, así que trató de mostrar una mirada impávida. Era la primera vez en su vida que alguien hablaba con él tan abiertamente sin salir corriendo ante la primera mirada amenazadora que el mostraba siempre, más aún que él se sintiera atraído por saber que pensamientos cruzaban la mente de la muchacha que caminaba a su costado. Cada vez que había hecho una pregunta trataba de no sonar muy interesado en el tema de conversación.

"¿¡Y tu como piensas que debería ser!"

Ahora si ya no le atraía mucho la plática. Había escuchado atentamente el punto que planteó la joven, pero compartir lo que él pensaba era otro tema. "Creo que mejor me quedaba callado" – Pensó al sentir la mirada femenina en él, esperando por una respuesta.

"Si te sientes incómodo no tienes porque contestarme…"

"¡Para mí el tenis es mi vida y no me importa lo que digan los demás!" – Profirió en un tono tajante y lleno de determinación. De nuevo sintió como su sangre se acumulaba en sus mejillas así que volteó su rostro hacía otro lado.

"Bien… lo que has dicho tiene mucho sentido" – Comentó con una risita nerviosa y una gran gota en su rostro ante la respuesta. Al parecer a la personita de al lado le costaba mucho decir lo que pensaba y mucho menos dar explicaciones.

Se quedaron un minuto en silencio mirando los alrededores del campus, la gente que caminaba cerca de ellos y por alguna extraña razón se los quedaba mirando murmurando algo entre ellos.

"¿Vives solo en Chiba?" – Preguntó de repente Emi al dirigir sus ojos violetas en dirección a Kaoru

"Si. Mis padres se encuentran en la ciudad de Tokyo"

"Ahh entiendo. Debe ser duro separarse de tus padres. ¡No sé qué haría mi madre si me fuera de la casa! Jajaja… mi padre solo le dio como plazo mis 4 años de universidad para que me vea seguido en casa porque después cuando me busque mi propio apartamento ya no iba a ser posible" – Dialogó animada por oír decir al muchacho un par de palabras más en comparación con los monosílabos que siempre escuchaba de él.

"No es tan malo cuando uno se acostumbra" – Señaló "¿Tu eres de Japón?" – Preguntó en un tono de voz neutro, no era que se moría por saber su procedencia pero sentía algo de curiosidad

"Digamos que soy algo complicada jaja… Mi padre si es japonés, pero mi madre es de Francia, además de tener familia entre latina y estadounidense. Así que digamos que es un cruce de culturas diferentes, por eso es que no quieren dejarme ir de mi casa. Jajaja" – Trató de explicar muy animada ante la mirada interesada de Kaoru. No era como si demostrara abiertamente, pero podía leer el brillo en sus ojos que así era, en eso no estaba equivocada. "Mi nombre completo es Emi Asano Moreau, un poco difícil de pronunciar"

"Entiendo…" – Comentó Kaoru cuando su paso fue interrumpido por un grupo de 3 chicas.

"¡Emi te hemos estado buscando por todo…!" – Las muchachas se quedaron estáticas al ver con quien se encontraba la peliazul. "Tienes el celular apagado" – Dijo una de ellas nerviosamente tratando de concentrarse en mirar a su amiga.

"Es cierto, me había olvidado de prenderlo después de clase" – Respondió al sacar su celular de su mochila

"El entrenador llegó y está preguntando por ti hace un buen rato…"

"Está bien. Solo me cambiaré de ropa"

"Nosotras te esperamos ahí, solo tenemos un minuto para llegar y avisarle ¡No te tardes!" – Gritaron casi al unísono para volver por donde habían llegado.

"Ok chicas, ¡Gracias!" – Dijo al ver a sus amigas correr lejos del lugar hacía el campo de atletismo. "Siento dejarte así, pero ya me tengo que ir" – Se disculpó al ponerse en frente de él con algo de apuro

"Yo también tengo entrenamiento por hacer" – Remarcó intentado de mantener la calma al ver la hora. Este había sido el camino más largo hasta el tennis court que haya podido tener.

"Ok. ¡Suerte!" – Deseó Emi al salir corriendo en dirección a los camerinos de chicas para cambiarse rápidamente, daba gracias a dios el tener sus zapatillas en ese momento.

Kaoru vio como la joven se alejaba entre la gente hasta desaparecer. Resopló con determinación para seguir con su entrenamiento y recuperar el tiempo perdido, así que se dirigió hacia el tennis court dispuesto a quedarse desmayado por el cansancio.

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Sus clases de universidad habían pasado de los más normales, gracias a dios no tuvo ningún trabajo en grupo que presentar porque era obvio que estaría en el mismo. Él único cambio que había tenido era en sus horas de entrenamiento que se habían triplicado y la razón más importante era que le quedaban exactamente 10 días para una semana de torneos entre cada una de las universidades elegidas de las 8 regiones de Japón que se iban a reunir en ese lugar para demostrar sus habilidades.

Era la primera vez que participaría en un evento parecido, así que no se le ocurrió mejor idea que preguntar a su contacto: Inui Sadaharu si tenía información sobre las universidades que iban a participar o de algún nombre que le resultara familiar de los equipos de tenis. Estaba esperando una confirmación a más tardar al día siguiente, tenía la esperanza que algunos de sus amigos de Seigaku pudieran hacerle frente en ese evento o algún integrante de Rokakku hace tantos años atrás que vivían en Chiba.

Ya eran exactamente las 4.30 de la mañana y la hora indicada para salir a correr como siempre lo hacía. Lo único que le faltaba eran sus zapatillas, además de las pesas que pensaba ponerse en los tobillos para que sea más efectivo. Le hacía recordar a sus antiguos hábitos que tenía en Seigaku difícil de olvidar.

"Supongo que me encontraré con ella de nuevo…" – Pensó un momento al colocarse las pesas y notar que Emi también usaba la misma técnica para correr. "¡Qué demonios estoy pensando!" – Se recriminó un tanto sonrojado. Estos últimos días se había encontrado a Emi más de lo habitual, primero en la calle a las 5 de la mañana ya que al parecer vivía cerca del campus, en las clases generales todas las mañanas aunque no tuvieran contacto alguno en estas porque ella siempre ocupaba el puesto delantero con su grupo de amigas, y no olvidar cuando estaba en el equipo de atletismo que se encontraba en una zona muy cercana al tennis court.

"¡Desde cuando me he puesto a contar las veces que la veo! ¡Maldición!" – Se volvió a recriminar mientras colocaba una toalla en su nuca para salir por la puerta malhumorado.

…...

Habían dos opciones ese día, la clase estaba completamente aburrida o su mente no estaba ahí en ese momento; su mirada se perdía en la ventana en ningún punto en particular y a veces volteaba a ver a sus demás compañeros para darse cuenta que todos estaban con cara de espanto porque en unos minutos más darían un examen.

"Ahora sé por qué el salón está completamente lleno…" – Suspiró por enésima vez para observar con mayor atención al grupo de la primera fila. Tenía la extraña sensación que alguien faltaba.

"Puede responder la siguiente preguntar señor Kaidoh Kaoru"

Hubo un silencio total en el salón y los alumnos voltearon a ver hacia el nombre que pronunció el profesor.

Kaoru sintió un sudor frió pasar desde su cabeza a sus pies. De todos los presentes en su clase justamente tenía que preguntarle a él cuando no prestaba atención y lo peor de todo eran las miradas atentas de sus compañeros.

"¿Sucede algo Señor Kaidoh?" – Rezongó el profesor al quitarse sus lentes y observarlo impacientemente.

"No profesor…" – Respondió firme y alto al pararse con el libro entre sus manos maldiciendo mentalmente a medio mundo.

"Espere… Al parecer alguien lo quiere ayudar en su respuesta…" – Comentó el profesor al detenerlo. "¡Señorita Asano Emi, la estábamos esperando para que ayude a su compañero con una pregunta muy interesante!" – Recriminó el profesor de una forma sarcástica al detener a la muchacha en la puerta superior del salón que intentaba escabullirse dentro de este sin mucho éxito.

"Lo siento profesor yo…"

"Guárdese sus comentarios para después…" – La interrumpió de una forma seria volviéndose a poner sus anteojos y escuchar como el timbre del cambio de hora sonaba. "Por esta vez lo dejaremos ahí, ahora si pueden guardar sus libros para seguir con la prueba"

En ese momento sentía un gran alivio que no podía ser expresado con palabras, sabía muy bien que esto le hubiera costado varios puntos en contra, pero al parecer con la actitud del profesor, por esta vez estaba salvado. Se fijo en la silueta de Emi que bajaba la pequeña escalinata con intensión de dirigirse hacia su puesto.

"Siento interrumpirte cuando estabas a punto de hablar…" – Se disculpó la joven nerviosamente

"¡Emi! ¡Ya era hora de que llegaras, ven rápido!" – Interrumpió una de sus amigas de cabello rubio en una coleta y de ojos cafés al acercarse a ella tomándola del brazo para que la siguiera.

"Nos vemos" – Se despidió rápidamente y siguió a su amiga mientras conversaban.

"¡Pero que te paso en tu brazo!"– Exclamó otra de sus amigas que se levantó de su asiento para darle paso a las muchachas. "¡Mejor me lo explicas después de clase!" – Volvió a repetir cuando el profesor se acercó a Emi para hablar con ella unos segundos.

Kaoru se quedó sin comentar nada en su lugar, no sabía que decir tampoco. Logró escuchar el último comentario hecho por una de las amigas de Emi. Ahora que recordaba, no se la había cruzado en la madrugada como en los últimos días lo hacía, tal vez la venda que llevaba en el antebrazo era una razón del porque no la había visto.

Ya no pudo continuar con la línea de sus pensamientos porque el examen estaba en su carpeta y necesitaba concentración. Dio una última mirada a la primera fila para después seguir escribiendo.

…...

Eran las 9 de la noche y aún algunas personas del campus universitario se encontraban haciendo uso de las instalaciones del lugar, exactamente en todo lo que era los campos de futbol, beisbol y atletismo que contaban con grandes reflectores que iluminaban todo el lugar. Solo tenían 1 hora más para poder quedarse y darle fin a su tan atareado día.

Era obvio que la gran motivación era la gran competición que se llevaría a cabo en 10 días, así que los alumnos tomaban la mayor parte de su tiempo practicando.

"¿Piensas seguir aquí?" – Preguntó un muchacho de cabellos celestes perteneciente al equipo de tenis a Kaoru que aún estaba haciendo uso de la máquina que arrojaba pelotas rápidas.

"Solo una hora más" – Respondió al secarse el sudor por un momento y tomar un poco de agua después de haber configurado el aparato para que las pelotas de tenis tuvieran una mayor velocidad. "¡No es suficiente!" – Pensó con rabia al tomar su raqueta una vez más para seguir con su entrenamiento.

"Te veo mañana entonces, deseo descansar unas horas para estudiar después. Adiós" – Se despidió el muchacho al coger su mochila y dirigirse a la entrada del tennis court.

"¡¿No deseas ver a la chica que está al lado? ¡Está como me la receto el doctor! Jajaja" – Comentó otro muchacho del grupo de tenis con una mirada lasciva. "¡Mira que está sola! ¡Tal vez te ayude a distraerte un poco!" – Terminó de decir para tomar su mochila y salir del lugar después de recibir una mirada molesta por parte de Kaoru.

"¿¡Por qué justamente él tenía que ser del equipo de tenis!" – Se indignó en un tono enojado al escuchar la puerta de la reja cerrarse. Había oído en las andanzas que estaba su compañero de equipo, una que le desagradaba demasiado: insinuarse a toda falda que se presentara en sus narices. Felizmente él era muy serio y prefería no hacer caso de sus comentarios fuera de lugar.

Trató de concentrarse por una hora más hasta que sus brazos pidieron tregua. Su noción del tiempo estaba algo alterada por lo que miró el reloj y ya eran casi las 10 de la noche, así que en cualquier momento apagarían los grandes reflectores.

"Señor, sentimos mucho tener que molestarlo pero ya es tiempo de salir" – Informó amablemente un anciano con el uniforme de limpieza cerca de la puerta del tennis court

"Ya me iba" – Bufó Kaoru al dirigirse hacia su mochila y poner todas sus cosas ahí. Usualmente usaba las duchas del campus para ir limpio hacía su apartamento, pero al parecer esta vez tendría que irse corriendo para no sentirse incómodo con el sudor en su cuerpo.

Después de tener todo listo, se apresuró en salir del lugar. Echó un vistazo a su alrededor y pensó que sin duda él era la última persona en salir de ahí; hasta que chocó con alguien.

"¡Itai!" – Se quejó una voz femenina al tambalearse y caer sentada en el concreto. A diferencia de Kaoru que estaba de pie sin inmutarse por el golpe.

"Asano…"

"¡Kaidoh! Lo siento, no te vi en el camino… perdí completamente la noción del tiempo y me estaba yendo a casa" – Hablo pusilánime al levantarse y sacudirse el polvo de su ropa mientras reía nerviosamente hacia su compañero.

"Están cerrando ya…" – Dijo al voltearse dispuesto a seguir con su camino fuera del lugar. Por un momento sintió su sangre acumularse en sus mejillas cuando vio mas fijamente a su compañera, así que prefirió voltear e irse.

"¡Tú también debes estar entrenando mucho para el torneo!" – Comenzó a platicar entusiasmada al caminar a su lado porque de todas maneras los dos tenían que salir para sus casas.

"Solo quedan 10 días. ¿Estabas sola?" – Preguntó de forma seria sin emoción alguna

"Si. Mis amigas estaban cansadas y era mejor que se vayan a casa, de todas maneras nos vamos a encontrar mañana después de las clases para sincronizar tiempos. Pero decidí quedarme para seguir corriendo, prefiero estar aquí que es más seguro" – Expresó feliz

"¿Llegaste a los 9.60 segundos?"

"Jaja. ¡Todavía no! Aún el esfuerzo que hago no es suficiente para conseguirlo. ¡Pero lo lograre!" – Rió una vez más. "¿¡Y tu como vas! Vi que estabas desde temprano entrenando en el Tennis court con Thoru…" – Comentó pensativamente al acomodar algunos mechones de su azulado cabello detrás de su oreja.

"Los partidos de tenis son los primeros en realizarse" – La interrumpió al escuchar el nombre de su indeseable compañero de equipo, pero algo llamó su atención hacia ella y era la venda que tenía Emi en su antebrazo a la hora de arreglar su cabello. Lo había notado esta mañana, además del comentario de una de sus amigas. "¿Que te sucedió?" – Demandó entre dientes, tratando de no mostrar preocupación. Era uno de los hábitos que había adquirido: disfrazar sus emociones.

"¡Ahh esto! Fue solo un morete, como se vía muy feo tuve que vendarlo"

"¿Quien te lo hizo?" – Inquirió otra vez de una manera más inquietante. Por alguna extraña razón sentía hervir su sangre.

"Fue en la mañana cuando salía de casa a correr... pero no pasó nada malo, solo cambié de ruta hacia el centro en lugar de ir a la playa" – Trató de explicar sin darle mucha importancia para no preocupar a su compañero. Era la primera vez que escuchaba a Kaidoh preguntarle algo mostrando interés y decirle la causa de su morete no era un buen tema.

"Es porque sales a las 5 de la mañana"

"Hay que aprovechar el tiempo al máximo, lo tomo como gajes del oficio. Además solo me sujetó fuertemente y no me robó nada, no hay de qué preocuparse" – Aludió restándole importancia al acariciar sutilmente su propio antebrazo donde tenía la venda

"¿Cuentas veces ha pasado lo mismo?"

"Mmm solo un par de veces, es muy raro que suceda. Corro más rápido que cualquiera de los que me puedo encontrar"

"Igual no deja de ser peligroso" – Evidenció seriamente al mirarla fijamente. Pero siguió caminando dándose cuenta que se estaba involucrando demasiado.

Un silencio inundó el lugar por unos momentos. Ya estaban cruzando la gran entrada del campus como algunas personas que también se dirigían a descansar.

"¡Bien Kaidoh, fue un gusto conversar contigo! Tal vez te encuentre en el camino a la playa en la mañana" – Rió una vez más en el día dispuesta a irse. "¡Me gusta más ese camino que el de la ciudad!"

"Espera…"

"¿Sucede algo?" – Preguntó al voltear hacía él.

"Tal vez… yo… pueda acompañarte… en las mañanas…" – Dijo entrecortado después de un momento de total silencio. Un profundo sonrojo se formó en sus mejillas, por lo que volteó la vista hacia otro lado.

Emi solo calló por unos segundos con una cara de sorpresa. "Es un lindo gesto de tu parte… pero tengo que negarme. ¡Tú tienes mucho entrenamiento por hacer! No quiero quitarte más tiempo y…"

"No es molestia…" – Discrepó rápidamente aún nervioso. Ni él mismo sabía porque insistía.

"¡¿En verdad no te incomodaría?" – Cuestionó después de pensarlo unos segundos. A ella también le daba un poco de temor el salir a las 5 de la mañana sola, pero su entusiasmo era más fuerte.

"No hay problema"

"¡Muchas gracias! ¡Te prometo que no interrumpiré tu entrenamiento!" – Exclamó muy feliz al arrojarse a él para abrazarlo efusivamente.

Kaoru se quedó de piedra en su lugar. Era la primera vez en su vida que una mujer, aparte de su madre, lo abrazaba. Toda su rostro estaba completamente rojo por la vergüenza que no sabía donde ocultarla.

"¡Nos vemos mañana entonces!" – Comentó Emi al soltarlo y girar sobre sus talones para comenzar a correr por la acera. "¡Bye!" – Se alejó agitando su mano para después desaparecer entre la iluminada noche.

"Creo que fue mala idea" – Se recriminó varias veces hasta que escuchó varias risitas nerviosas de un grupo de chicas que salían del campus. "¡Que están mirando! Fshhhhh"

Acomodó mejor su pesada mochila en su hombro y siguió su camino hacia su departamento. Mañana sería un largo día. Uno muy largo…

-TBC-