Hey, de vuelta~ Ahora sí, el capítulo uno lml
Muchas gracias por su apoyo :D
Más notas al final.
Los dragones se miraron por largo rato, sacudiendo sus cabezas en instantes. Hiccup estaba tan maravillado, tan sorprendido que fue incapaz de pronunciar palabra durante toda la charla que las bestias mantuvieron; notó con asombro la gracia que tenía el otro dragón al volar, la forma en que sus alas cortaban el aire con suavidad y las facciones (tan humanas, tan similares a las de su dragón) que se contraían de vez en vez.
Cuando los líderes de Berk hicieron amago de acercarse al otro dragón (en una de aquellas órdenes silenciosas a las que estaban tan acostumbrados), éste se alejó, gruñendo. Haddock levantó las manos en rendición.
—Está bien, está bien, no te haremos daño.
El Night Fury pareció tomárselo en serio, procesándolo, porque después de unos segundos –los que los Hooligans contaron con expectación– se acercó a ellos, sus alas acoplándose al mismo ritmo que las de Toothless.
Entonces, ambos comenzaron a bailar, acompañados por los jadeos y risas del humano. Toothless envolvía, apenas tenía oportunidad, al otro entre sus enormes alas. Se persiguieron entre las nubes, siendo el Alpha de Berk siempre el buscador. Dispararon plasma y fuego cuanto pudieron, quemando los cabellos y la ropa de Hiccup, ambos riéndose en bufidos ante las quejas que el Jefe les gritaba.
Cuando por fin se detuvieron se mantuvieron suspendidos en el aire, como tomándose un respiro. Haddock se revolvió los cabellos, emocionado, y fijando la mirada en la del dragón que lo veía con atención. Los bosques resplandecientes de Hiccup contra los pantanos claros del Night Fury.
Aquella bestia que no era suya.
Hiccup estaba por preguntar, cuando de pronto el dragón descendió con una velocidad impresionante, alejándose de ellos. Toothless compartió su jadeo de emoción con la propia lengua de fuera y emprendió la carrera de persecución.
El hijo único de los Haddock era un experto en dragones, ¿no era así?
Llegaron a un islote, divisando antes a la distancia al Night Fury esperando por ellos. Toothless se plantó con elegancia frente al otro, ambos rugiendo. Hiccup jadeó cuando pudo admirar con más atención al otro dragón; descendió del suyo con destreza, llamando la atención del susodicho. Toothless pareció decir algo en gruñidos, aunque con una voz suave, y al otro pareció interesarle más el humano, puesto que se le acercó en clara señal de investigación.
Cuando Haddock extendió la mano izquierda en su dirección, el desconocido gruñó, alejándose.
—¿Todos los Night Fury son así? –Preguntó Hiccup, con sorna. Recibió dos rugidos tenues en respuesta, los que le provocaron una risa.
El Night Fury sacudió las alas, mirando con cierto recelo al Alpha de Berk, el que hizo una mueca chistosa, la que después se convirtió a ese gesto tan humano de entrecerrar los ojos. Hiccup admiró todo, embelesado.
El experto en dragones no sabe dragonés.
De repente, para sorpresa de los líderes de Berk, rayos de colores rojizos cubrieron al otro dragón. Toothless rugió en preocupación, Hiccup se alejó por precaución. La luz fue lentamente tornándose tan clara que tuvieron que cerrar los ojos con fuerza. Y fue cuando los pudieron abrir que el aire escapó de sus pulmones: frente a ellos, había un hombre de largo cabello negro, con una túnica del mismo color y vivaces ojos verde oscuros.
—No me creyó cuando le dije que sabía usar magia a mi favor, tan escéptico como siempre. –Dijo, con una voz grave y una sonrisa en el rostro.
Toothless miró a Hiccup, ambos compartiendo su confusión al mismo nivel.
—¿T-Tú eres el dragón? –Preguntó el Jefe de Berk, revolviéndose los cabellos en ademán nervioso.
—Por supuesto, –y le dedicó una breve reverencia, su sonrisa torciéndose en sorna–, y también soy el hechicero más grande de todos los tiempos.
Hiccup repitió su gesto nervioso, esta vez usando ambas manos para sacudirse todo el cabello; el hombre riéndose de él. Imposible, sencillamente era imposible. Miró a su dragón, el que había vuelto a su expresión de recelo, con los ojos entrecerrados y la quijada bien cerrada. Jadeó, volviéndose al hombre de negro, después a su dragón, y repitió el proceso unas tres veces hasta que Toothless gruñó y el hombre volvió a reír.
—¿Se conocían? –Quiso saber Haddock, una vez estuvo más calmado y pudo enlazar piezas en su cabeza.
—¡Claro que lo conocía! –Respondió el hechicero, extendiendo las manos en dirección al Alpha de Berk, el que gruñó, provocándole otra estruendosa risa–. ¿Cómo no voy a conocer a mi hermano mayor?
Haddock jadeó, sorprendido. ¡¿Hermano?! Miró a Toothless, dedicándole cierto reproche. Sin embargo, antes de que pudiera responder con otra pregunta, su dragón rugió con furia.
El hombre ensanchó su sonrisa, según vio Hiccup cuando se volvió en su dirección. Chasqueó los dedos y, acto seguido, se peinó el cabello en una coleta alta.
Haddock estuvo atento, un tanto curioso, y a causa, no se percató de los segundos que tardó su dragón en volverse humano, sufriendo una transformación similar a la del hechicero, (pero sin la repentina ceguera que el otro provocaba). No obstante, cuando se dio cuenta, abrió los ojos a su máxima extensión, alejándose un par de pasos del sujeto arrodillado a un costado suyo. ¡¿Quién era ese?!
—Anda, díselo tú, ya eres humano también. –Burló el hechicero, soltándose a carcajadas cuando tanto Hiccup como el otro lo miraron.
Pero Toothless no sabía hablar en el Idioma de los Hombres.
—¿Tooth-Toothless? –Indagó Haddock, una vez procesó lo dicho por el hechicero. Ignoró las burlas del mismo («uh, chico listo»), y socorrió a su dragón cuando lo reconoció por sus ojos: se sonrojó un poco al caer en cuenta de que estaba completamente desnudo, ya que sus músculos eran muchísimo más notables que los propios; se deshizo de la armadura y quiso vestir al otro con el suéter extra que cargó esa tarde consigo, sin embargo, los humanos gruñidos de Toothless lo alejaron. –¿Qué pasa, es porque no usas ropa?
Algo hizo ruido en la cabeza castaña, e Hiccup se puso de pie como si lo hubieran levantado con una certera patada en el–
—¡¿Por qué tú traes ropa?! –Acusó, volviéndose hacia el hechicero (el que pareció estarse admirando las uñas segundos antes). El de negro lo miró, enarcando una ceja.
—Es sencillo, –respondió, extendiendo sus brazos a sus costados–, mi ropa es extensión de mi magia.
—¿Y por qué Toothless no la trae?
—No quise ponérsela, estaba irritándome; pero hey, ¿llamas a mi hermano de esa manera? Porque–
Hiccup levantó la mano, demandando silencio, el que le fue otorgado. Se llevó esa misma mano –la izquierda– al mentón, inconsciente de que lucía como la viva imagen de su padre haciendo aquellos gestos.
—¿Puedo acercarme? –Pidió Haddock pasado un rato. Rato en el que su dragón intentó volver a su forma original pese a las burlas de su hermano. El de negro lo volvió a mirar, curioso, y asintió.
Seguía siendo un dragón, después de todo.
E Hiccup era un experto en dragones.
Acortó la distancia entre ambos, ignorando los gruñidos de su dragón humano, y extendió su mano izquierda en dirección a la manga derecha que colgaba, por su longitud y por la pose del hechicero, de la túnica. La tomó entre sus dedos, sorprendiéndose del extraño material con que estaba hecha, se sentía como si fuera arena. Arena negra.
El hombre de negro comenzó a reír, sacando al Jefe de Berk de su inspección y provocando más gruñidos en su hermano.
—Soy más interesante que tú, –burló, mirando a Toothless–, y eso que ahora eres humano. –El aludido gruñó con mayor ímpetu, entrecerrando sus ojos verdes y mostrando sus colmillos humanos.
Haddock estuvo por objetar, en defensa de su alma gemela, cuando lo interrumpieron de nueva cuenta. Esta vez, porque su dragón saltó contra su hermano, ambos cayendo al suelo y volviendo a ser dragones. Comenzaron a rodar alrededor del lugar, Hiccup notando algo interesante.
El hechicero quedó sobre el alfa, sometiéndolo en juego, mirándolo con gesto arrogante y recibiendo gruñidos en respuesta.
«Siempre gano», «cierra el hocico».
Y el Jefe interrumpió, considerando que era el momento oportuno.
—Tengo más preguntas por hacer, eh...
La misma transformación que la primera vez y el hechicero apareció, en forma humana, sentado sobre el abdomen del Night Fury. Cómodo, pese a los rugidos alterados del dragón.
—Yra, llámame así, es mi nombre humano. –Respondió, peinándose el cabello otra vez sin romper el contacto visual con su enfurruñado hermano, la sonrisa burlona siempre en su rostro. —Y adelante, pregunta lo que quieras.
—Está bien, Yra, –cedió Hiccup, limpiándose el sudor de las manos y recogiendo su armadura que había quedado olvidada en el suelo. —¿Por qué Toothless volvió a tener su prótesis? –Cuestionó, ganándose las miradas de ambos hermanos dragones–. Es decir, cuando era humano, tenía todas sus extremidades, y cuando volvió a ser dragón la prótesis también regresó.
Yra enarcó una ceja, murmurando entre dientes («hm, chico listo») y sonriendo con diversión.
—Magia, –respondió, palmeando el abdomen de Tooth' con emoción, y alejándose entre risas cuando éste quiso morderlo–, mi magia es muy poderosa, y si soy capaz de transformar un cuerpo en otro también lo soy de mejorarlo.
Hiccup asintió, pensativo, afirmando entre susurros que tenía sentido; después suspiró, llevándose las manos a los costados y luciendo un tanto incómodo.
—¿Por qué respondes todas mis preguntas? –Dijo, con cierto nerviosismo.
El hechicero río, torturando a su hermano con otro par de palmadas y sus respectivas risas ante las respuestas agresivas de su hermano.
—Porque preguntas demasiado, –respondió, fastidiando a Toothless con otra palmada y haciendo avergonzar al Jefe–, porque a los dragones les gusta hablar de sí mismos, –se alejó por completo de su hermano de un salto, cayendo a un lado de Hiccup y guiñándole un ojo al mismo–, y porque mi hermano confía en ti –volviendo a ser dragón, se elevó entre aleteos gráciles frente a ellos.
«Y eso es más que suficiente para confiar yo también en ti», finalizó, con una voz más profunda que la que poseía siendo humano. Movió las alas más rápido y se alejó, otra vez, a una velocidad impresionante.
Los líderes se miraron, hicieron otro pacto mudo de seguirlo –y después de que Hiccup montara–, fueron tras el hechicero más grande de todos los tiempos.
Atravesaron nubes, algunas augurando tormentas, y esquivaron tanto islotes de roca como fueron capaces, sin perder de vista al Night Fury.
Cuando lo vieron descender en Berk (con esa galanura de vuelo), desaceleraron con suavidad y aterrizaron a su lado.
«Eres bueno, hermano, pero lo que te falta de velocidad lo compensas con tamaño».
Y Toothless infló el pecho con orgullo, haciendo reír a Hiccup.
El Jefe desmontó de su dragón y, con una sonrisa, se acercó al otro Night Fury, el que no era suyo.
—Tienes que enseñarnos a ser así de rápidos. –Pidió, extendiendo su mano izquierda en dirección al dragón.
Y el lazo de confianza estuvo a punto de ser sellado cuando el bastón de Valka atravesó la corta distancia que quedaba, cortando la palma de su hijo en el proceso.
—HICCUP. –La voz de la responsable resonando por toda la costa sur de Berk donde habían llegado.
La imponente, aunque grácil, figura de Valka Haddock se mostró ante los tres pares de ojos que esperaban, impacientes, por su aparición. Ella descendió de Cloudjumper con la destreza que presumía cada poro de su cuerpo.
—Mamá, ¿qué está–?
—Aléjate de él, Hiccup, es peligroso.
—...pasando.
La viuda Haddock se había plantando frente a su hijo, en gesto protector, mientras que Cloudjumper había hecho algo similar con Toothless; los líderes de Berk jadearon confundidos.
Yra bufó, virando los ojos y sacudiendo sus entumecidas alas con cierto recelo.
«Qué estúpido, debí darme cuenta antes, el muchacho luce igual que tú, Valka».
—Ciertamente fue estúpido, venir hasta aquí a retarme otra vez, Yra.
El aludido gruñó, ella tomando su bastón del suelo.
Hiccup hizo su gesto nervioso, relamiéndose los labios y mirando con incertidumbre a su dragón, el que lucía igual de perdido que él.
—Má, ¿de qué estás hablando? –Preguntó en susurros, poniendo la mano derecha sobre el hombro de su madre–. Él no está retándote, no está retando a nadie, sólo estábamos jugando y–
—¿Jugando? –Interrumpió la mujer, mirando con severidad a su hijo por sobre su hombro–. Los dragones de Drago no juegan, matan.
Todavía no empezaba la temporada de lluvia, y Gothi había "dicho" esa misma mañana que iba a ser un día cálido de principio a fin, pero Hiccup estuvo seguro de sentir como si una nube helada hubiera descargado toda su furia contra él.
–¿Los dragones de Drago? –Preguntó, inseguro, mirando a Yra con extrañeza. No, no es verdad.
—Sí, –respondió Valka, volviendo su vista hacia el intruso–. Y éste es el peor de todos, es su dragón de compañía.
Entonces, Yra rugió con furia, estremeciendo el cuerpo entero y helando la sangre de quien lo escuchara. Era un sonido raro, impropio de un Night Fury (los Haddock sabiéndolo de los conocimientos sobre Toothless), era como un grito humano, como el grito de guerra del mismo Drago. Cloudjumper se lanzó sobre él, bajo el comando de Valka, logrando interrumpir el sonido.
La mujer tomó a su hijo por un brazo y lo haló lejos de los dragones, los que se enfrascaron en una lucha de mordidas y rasguños. Toothless se quedó donde estaba, atento a la pelea, expectante.
—Debo alejarlo de Berk, tú y Toothless quédense aquí, preparen a los jinetes, debemos estar listos para cualquier cosa.
—¿Listos para qué? Mamá, Drago no está, su ejército ya no existe, no puede hacerle daño a nadie otra vez.
Ambos suspiraron, exasperados.
—Hiccup, –comenzó ella, esforzándose por mantener la calma pese a los gruñidos de su dragón–, mientras tenga a ese Night Fury de su lado Drago seguirá siendo imparable.
De pronto, antes de que el Jefe de Berk pudiera decir nada, el Stormcutter chilló en clara señal de haber sido herido; y antes de que Valka o Hiccup pudieran hacer algo, Toothless había alejado a Yra de Cloudjumper.
(El Night Fury había sometido al Stormcutter, gruñéndole con furia, obligándolo a ceder, a someterse a Drago).
Era una escena digna, que todo admirador del dúo de Berk hubiera estado encantado de ver: Toothless protegiendo a su beta, a su segundo al mando, de su propio hermano, mano derecha de Drago Bludvist.
«¿Qué estás haciendo?», reclamó Yra, esta vez en dragonés, para que ni Valka ni Hiccup pudieran enterarse (por completo, al menos).
«¿Qué crees tú que estás haciendo? Atacando a mi beta de esa manera», respondió Toothless, saltando para quedar frente a Cloud', protegiéndolo.
«¿Tu beta?», repitió Yra, recibiendo una afirmativa en respuesta. «¿Eres un alfa?»„ inquirió, sorprendido, su vuelo volviéndose errático.
«Lo soy, y estás en mi territorio, beta de Bewilderbeast».
Yra gruñó, controlando su vuelo y enseñándole los dientes a su hermano.
«Eso no te importaba hace menos de cinco minutos, hermano mayor».
«Me importa ahora, que sé en qué se ha convertido mi menor».
El aludido volvió a rugir, en aquel sonido extraño. Cuando acabó, miró con reproche (y Hiccup pudo ver un atisbo de decepción) a Toothless y le dijo antes de irse con la velocidad que controlaba:
«Hemos cambiado, pero eso no debería dividirnos».
Hiccup corrió, gritándole que esperara, que podían resolverlo si sólo se quedaba a escuchar, pero Yra no le hizo caso.
Los líderes de Berk exhalaron con pesar, el humano volviéndose hacia su madre que había ido hacia él y el dragón rugiendo tenue.
—Pero no quiso hacernos daño, mamá, si hubiera querido entonces él–
—Hiccup, –llamó, envolviendo las mejillas de su hijo con sus manos–, no les hizo daño porque no supo quiénes eran.
Hiccup tuvo que darle la razón con un suspiro resignado.
Como notarán, hice muchísimos cambios xD La verdad, la versión anterior, donde Hiccup estaba vagando sin rumbo y donde Yra estaba del lado del Líder no terminó por convercerme, digo, Yra se supone que era un malo maloso, puesto que estaba del lado de Drago, pero actuaba muy... dulce. Bueno, el punto es que esta nueva forma de ser de Yra encaja más con su papel en la historia.
He leído sólo el primer libro, así que las únicas referencias respecto a los libros saldrán de ese xDD En cuanto a las series, de ahí espero sacar mucho material (no se olviden de Dagur mai lob).
No estoy muy acostumbrada a responder a los reviews, siendo sincera, pero si alguien llegase a preguntar algo espero poder responderle :)
De ahí, a Dlydragon: bueno, lo del Hiccstrid me lo pensaré, porque como dije antes, creo que ambos personajes tienen bastante potencial, pero estando juntos siento que se opacan; espero darte una respuesta pronto, por si los dejo juntos o los vuelvo a separar. Y no, no juntaré a Astrid con Eret :) De hecho, jamás estuvieron juntos.
A DragoViking: gracias por todo :") Y sí, ¡reencuentro!
Creo que eso es todo por ahora, muchas gracias por leer :D
