Muchas gracias por comentar a todas, la verdad, no me esperaba tantos comentarios en el primer capítulo n.n, pero bueno cuantos más mejor jiji ..

P.D: Ninguno de los personajes, excepto Leonard Granger y algun otro, son mios ya que si lo fueran en estos momentos no estaría escribiendo esto, estaría en un lugar donde hubiera cocoteros y tios bueno que me estivieran abanicando, en resumen, que todo le pertenece a J.K. Rowling y que por mucho que yo escriba le segirá perteneciendo.

Cap.2: Cambio de Planes

-Bien caballeros, el plan esta listo -dijo un joven rubio.

- Dejate de formalidades Draco y dilo ya! -gritó otro hombre con una jarra de cerbeza.

Draco frunció el ceño, odiaba que le dijeran lo que tenía o no que hacer.

- Spencer, todo a su tiempo -contestó Zabinni.

- Bien, he oido que el "Gran y Valeroso" Sir Weasley se va a desposar...

Se oyeron murmullos y risas.

- Como he dicho... -intentó continuar Draco.

- ¿Quién es? -preguntó un ladrón.

- Todo a su tiempo, y si no me dejais, caballers, no podre deciroslo -al ver que nadie más iba a interrumpirle continuó- se va a desposar con nada más y nada menos que con la Princesa.

- ¡Imposible! -dijo atonito Spencer.

Draco asintió y una sonrisa apareció en su rostro.

- Pero va a ser una pena que unos meses antes de la boda vaya a haber el robo más grande de la historia -dijo el rubio casual.

- ¿Qué vamos a robar esta vez? -preguntó Nott.

- ¿Joyas, coronas? -dijo Zabinni.

- No querido amigo, no son sólo joyas y coronas, son las joyas y coronas reales, las mismas que llevarian el rey y su hija el día de su boda, con las cuales no se podran casar si "desaparecen" -dijo Draco.

En ese momento la puerta de la taberna en la que se encontraban se abrió y apareció una joven de 18 años más o menos, un fino vestido lila la cubría del espantoso frio invernal que hacía fuera, su antes recogido pelo ahora descansaba suelto por su espalda . La castaña tenía todo el cuerpo entumecido, al borde de la hipotermia, lo único que necesitaba era tomarse alguna infusión bien caliente.

Draco, sorprendido por ver en aquel tugurio a una mujer, la sigió con la mirada sin perdese detalle de lo que hacía.

Hermione notando las miradas de todos los presentes en ella, se dirigió a la barra incomoda.

-Una infusión caliente, por favor -pidió la joven.

-¿Qué hace una hermosa dama, a altas horas de la noche y con esta nevada tan sola? -preguntó el tabernero con una sonrisa pícara en la boca.

-No es de su incumbencia, ¿me puede poner la infusión, por favor? -dijo ceñuda Hermione.

Lo último que necesitaba era que un grotesto tabernero le deleitara con sus infatiles halagos.

-Que dama más maleducada -dijo el hombre.

-¡Tabernero! Pongale la infusión a la dama

Hermione se giró hacia la persona que había hablado. Un joven de cabello rubio que le caía desordenado por la frente tapandole parcialmente los

ojos color metal, su vestimenta era bastante pobre, unos pantalones marrones de cuero, junto con unas botas del mismo material y una camisa

ancha blanca.

- Y usted quien es -preguntó la castaña con la barbilla levantada.

- ¿A oido hablar del Ladrón de la Mascara? -pregunto este.

- ¿Es que acaso se habla de otra cosa? -contesto ironica.

- Pues yo soy ese ladrón -dijo el rubio con una sonrisa de suficiencia.

- Es todo un honor conocera una persona con tal fama en este humilde tugurio -dijo Hermione, dando un sorbo a su infusión.

Draco acentuó un poco más su sonrisa.

- Y vos ¿quién sois? -preguntó Draco.

- Eso a vos no os importa -contestó Hermione.

No estaba segura si sería bueno decirle a ese landronzulo del tres al cuarto, que era la princesa. Tampoco se había creido el cuento ese de que

él era el famoso Ladrón de la Mascara, pero tampoco iba a abusar mucho de la poca suerte que le quedaba, lo único que quería era volver a

palacio sana y salva.

- Yo os he dicho quien soy, ahora os toca a vos -dijo Draco.

- También podriaís no habermelo dicho -contestó ella acabando con la infusión.

Draco frunció el ceño.

- Si no fuera por que tengo planes mejores, os raptaría y os haría mi sirvienta -le dijo el rubio.

Hermione abrió los ojos de par en par.

- Sois un...un...descortes -dijo indignada Hermione y sin más salió a la fria calle.

Andaba malumorada por las calles, estaba congelada y odiaba estar congelada.

- ¡Esperad!, ¡Vos esperad! -gritaba Draco corriendo detras de Hermione.

Cuando la alcanzó la cogió del brazo y la hizo girar.

- Lo siento -dijo en un murmullo Draco después de un rato mirando a la castaña fijamente.

Hermione asintió, no podía decir palabra hasta que una voz la distrajo.

-¡Hermione! ¡donde estais! -gritaba la voz de Ronald.

- ¿Os llamais Hermione? -preguntó Draco.

- Hermione!

Un escalofrio le recorrió a la castaña y Draco sin pensarselo se quitó una capa que llevaba y se la puso a la princesa.

- A sido un placer conocerla Princesa -le dijo es un susurro Draco en el oido antes de desaparecer.

- ¡Princesa! estais aquí, el rey os estaba buscando ¿no sabeis que no debeis salir al pueblo y menos de noche? -le regaño Weasley.

Hermione, saliendo de su trance miró a Ron indiferente y sin más echó a andar hacia palacio.

- ¡Hermione! -gritó Ginny nada más entró en palacio.

Hermione y Ginny se fundieron en un abrazo.

- Estaba muy preocupada ¡imaginate que te hubiera pasado algo! -la regaño la pelirroja.

- Estoy bien, tranquila -le aclaró Hermione.

- Princesa, su padre quiere verle -le avisó un guardia.

Hermione asintió y se fue directa al salon donde estaría su padre.

- ¿Me llamaba padre? -preguntó Hermione nada más entrar.

El rey Leonard, estaba con su camisón de dormir y dando vueltas por la sala.

- ¡Hermione! ¿estas bien? -preguntó

- Perfecta, ¿si no quiere nada más...?

- Hija por favor, entiendelo, las cosas tienen que ser así, en dos días empezará el torneo para el matrimonio -anunció el rey.

Hermione intentó retener las lágrima.

- Si no quiere nada más me retiro a mis aposentos -anunció Hermione y sin más se fue.

El rey Leonard, suspiró, sabía que no estaba bien lo que estaba haciendo pero no tenía otro remedio, así que se retiró a su habitación para

descansar.

Hermione abrió la puerta de su habitación con pesadez y sin previo aviso alguien se habalanzó hacia ella sollozando.

- Oh, mi pequeña, princesa, menos mal que estas bien ¿tú sabes lo que habría pasado si no te hubiera encontrado Sir Weasley? -preguntó su ama

separandose de ella y secandose las lágrimas.

- Estoy bien, ama -dijo por enesima vez Hermione.

- ¡Claro que no estas bien! -dijo ella quitandole el vestido y poniendole el camisón de dormir.

- Si que lo estoy ama -contestó la castaña tumbandose en su cama de doseles verdes y dorados.

- A mi no me engañas, se que no aceptas la oferta de tu padre, pero sabes que es lo mejor.

- No es lo mejor ama, ¡yo no puedo desposarme con alguien que no amo! -sollozó Hermione.

- Shhhh...ahora no te preocupes, sólo duerme, ha sido un día muy duro -dijo la ama.

Hermione decidió hacerle caso y al momento se quedó dormida.

- ¡Draco, para cuando atacamos!

El rubio puso una sonrisa enigmatica.

- Se me ha ocurrido una idea mejor, ¿que pasaría si llegara a ser el futuro rey de este reino? -dijo mirando a cada uno de los ladrones que lo

rodeaban.

- Explicate Malfoy -dijo Zabinni.

- Hoy no, ya es muy tarde, mañana a primera hora os quiero a todos en la guarida, allí os lo explicaré todo

Y sin más todo y cada uno de los ladrones se fueron dejando a el rubio sólo en su choza y pensando en el encuentro con la Princesa.

OoOoOoOoOoOoOoOoOo

¿qué tal os ha parecido? ¿bien, mal, pésimo, una bazofia?

Dar vuestra opinión, dejando un Review (o como se escriba u.u) acepto criticas constructivas, no tan constructivas, también acepto tomatazos y algun que otro huevo pero por favor ¡comentad! n.n'

El botoncito "Go" os invita a pasar una agradable velada con el ladrón más atractivo de todos los tiempos .