Gracias a todos los que leis y/o dejais RR
2) Todo ying tiene su yang
Era temprano y mientras me vestía con unos tejanos y una camiseta que proclamaba "LIBERTAD" en castellano (poca gente sabía que conocía ese idioma y que intentaba aprenderlo), Amy ya hacia rato que daba vueltas por la habitación tal como si fuera un león en su jaula del Zoo.
-¿Vamos?
-Voy en sujetador y no pienso salir así porque tú estés impaciente. Además, aun nos quedan diez minutos. -reclamé mi tiempo para vestirme y peinarme con tranquilidad.
-Pero…
-Nada de peros… Además, debes recordarme quien es quien, porque solo recuerdo al rastas y al otro gemelo, que creo que son Bill y Tom… ¿o era Gustav? --Si bien era cierto que dudar de ambos hermanos era un peligro ante Amy, también lo era que si hablábamos de ellos la tendría lo suficientemente entretenida como para poder hacerme la ralla con eye-liner y peinarme decentemente.
--¡¡ARGS!! ¿Cómo no puedes acordarte de eso y acordarte de cuando tienes los exámenes en la facultad?
--Fácil. En la facultad tengo una agenda, aquí te tengo a ti, ambas hacéis el mismo servio: me recordáis las cosas.. --Aunque podía molestarse simplemente se quedó callada, pensando que quizás tenia razón, o eso, o me daba por un caso sin solución.
--A ver… Tom: el rastas (como tu le llamas), Bill el del pelo negro, el que te invitó hoy, Gustav el de pelo corto y Georg el de pelo largo. El más grande: David, que es su productor… no vayas a meter la pata.. -Creo que Amy no se percató que sí la había oído en esa última frase, pero simplemente no dije nada.
Al llegar al bar del hotel un chico vestido tal como si fuera un pingüino se acercó a las dos y nos pidió que le siguiéramos. Nos condujo hasta una salita algo más tranquila donde había una sola mesa redonda más grande de las que habíamos visto en el bar. Sentados en la gran mesa redonda había los chicos de TH y el productor. Amy tenia los ojos brillando de la emoción, mientras yo andaba de forma incomoda con todos sus ojos clavados en nosotras.
-Buenos días.
-Hola- Después de responder y casi al instante al no oír a mi hermana miré hacia ella: estaba muda.
-¿Qué tal habéis dormido?
-Bien.- Dije mirando las dos sillas que quedaban vacías. Estaban entre Bill y Gustav.
-¿Podemos?- pregunté señalando esas dos sillas con la mirada.
-Si, sino no sé como vais a desayunar.- Sentenció Tom. Miré hacia Amy que se me adelantó y se sentó al lado de Bill.
-¿Así que tu cumpleaños?- Dijo este al verla, a lo que mi hermana sólo pudo asentir.
-Amy, por el amor de Dios, di algo que se van a pensar que eres muda.- Dije sentándome al lado del batería.
-Y-yo… Gracias por invitarnos.- Aunque costó lo suyo Amy empezó a hablar y poco a poco fuimos teniendo lo que pareció una conversación.
Desayunamos con ellos y me percaté de que por los comentarios y gestos no debían ser de mayor edad que yo. Era curiosa la reacción de Amy cada vez que Bill hablaba con ella: primero se tensaba, luego se ponía nerviosa y respondía. Yo, por mi lado, hablaba tranquilamente con ellos. David no hablaba mucho, solo hacia pequeñas intervenciones y Tom parecía estar algo incomodo, pero no supe el porqué. Me lleve muy bien con Bill y Georg y Gustav parecían muy majos.
Se acabó el desayuno y como si ya estuviera previsto quedamos para ir a dar una vuelta por Ámsterdam todos juntos. Como si nos conociéramos de toda la vida y ese fuera un viaje preparado. Pero por la tarde los chicos debían ir hacia el lugar del conciertos y nosotras también (¡Para algo había comprado las entradas!), así que en un arrebato de inspiración por parte del productor nos dio un par de pases para después el concierto.
Les agradecimos el día y nos metimos ha hacer cola entre las fans y los fans del grupo.
Una vez terminado el concierto, en el que me pase todo el rato evitando que chafaran a mi hermana, un hombre que parecía un gran armario con patas se acercó a nosotras y nos hizo un gesto (al principio me pareció amenazador y tomé a Amy por el brazo y la taraje hacia mi) para que le siguiéramos. Lo hicimos y nos condujo a la parte de atrás del escenario y eso me hizo recordar los pases que nos dio David y también recordé como me los había dejado en el coche que nos llevo hasta el sitio del concierto (coche que nos habían prestado los de TH)… Entonces, ¿qué hacíamos entrando en la parte de atrás del escenario? ¿Qué habíamos hecho?
-¡Ey os han encontrado! -Georg nos sonreía ampliamente con el pelo empapado y una toalla en sus hombros.
-¿Qué…?- intente articular algo, porque mi hermana estaba totalmente afónica.
-Le dimos la descripción a Jonny y parece que os ha encontrado. Gracias Jonny. -dijo el chico sonriendo.
-Oh.- Nos indico una puerta y la abrimos.
-Os dejasteis los pases en el coche y David lo vio.- Nos explicó Georg, lo cual provoco que Amy me mirara muy mal (no se lo había dicho, porque conocía su posible reacción y sí, esperaba que se hubiera olvidado de los pases después del concierto).
-¡Lo siento!- Dije mirando a Amy con culpabilidad.- De verdad…
-¿Qué os a parecido el concierto?- De repente nos encontrábamos en medio del camerino de los chicos y ni siquiera me había percatado.
-¡¡Genial! -Y tampoco supe de donde narices Amy había podido sacar la voz que acababa de emplear.
-¿Y a ti? -Preguntó Bill sonriendo.
-¿A mi? -El chico asintió- Bien, muy bien. Pero no he podido cantar ninguna canción como ha hecho Amy, que se sabía todo el repertorio.- Mi hermana enrojeció y sonreí.
-¿Es que no te gustamos? -preguntó Tom bruscamente saliendo de alguna parte.
-No, no es eso… Es que… bueno…
-Os escucha gracias a mí. A Astrid le gusta más Fall out boy o Panic! At the Disco… -dijo mi hermana a forma de castigo por haber perdido los pases y no haberle dicho nada.
-Lo siento. -Me sentí realmente culpable, muy culpable.
-Bueno, no te gustamos, pero al menos has venido al concierto.- Dijo Bill.
-No, no es que no me gustéis, si sonáis bien, pero… Quiero decir, que nunca me he puesto a escucharos a no ser que fuera porque Amy tenía el volumen de la radio a toda pastilla.- Bill sonrió de nuevo.
-No te estamos riñendo.- Y todos se rieron de mí, a lo que al ver como me había excusado tuve que juntarme a las risas: había sonado patética.
-¿Teníais pensado hacer algo después del concierto?-- pregunto Gustav.
-¿No estáis agotados?- pregunté. A lo que todos (incluyendo a Amy y David) negaron casi al instante. -Me estoy haciendo vieja… -maldije flojito, pero Bill me oyó y se rió.
-No es la edad, es que has tenido que evitar que se llevaran a Amy por delante demasiadas veces.- Me corrigió.- ¿Te crees que no se la ve? Amy no nos había oído, puesto que hablaba animadamente con Gustav y Georg sobre el concierto.- Creo que es de las pocas que ha durado todo el concierto dando botes.
--Oye, Bill, gracias por todo lo que estáis haciendo, pero no quiero molestar más. Amy y yo iremos tirando hacia el hotel.
-No molestáis. -David apareció por detrás y me asusto. Lo siento, no pretendía asustar. Sonreí y luego iba ha replicar sobre lo de molestar, pero se me adelantó. -Sois muy simpáticas y a estos les va bien estar cerca de vosotras, porque así aprenden a comportarse, porque delante de vosotras se comportan, pero si no estuvierais ya la hubieran armado.-- Bill asintió y luego de hacerlo se percató de lo que su productor acababa de decir y le dio una colleja.
-¡¡Oye, que imagen le estas proporcionado a la chica!! ¡¡Ni que fuéramos unos animales!!- Me reí, por el tono de ofendido de Bill.
-Esta bien, iremos, pero si molestamos lo decís sin ningún compromiso.
Salimos de ese local por la puerta trasera, evitando algunas fans que aun estaban por ahí y nos metimos en una furgoneta que nos dejó delante de una sala de fiestas. Entramos y al instante teníamos a un par de camareros pidiéndonos qué queríamos y que en seguida nos lo traían.
Estuvimos un buen rato en esa sala, hablando, riendo y bailando… Y, sí, también haciendo el capullo. Pasaron las horas y decidimos ir hacia el hotel. Ellos se iban en dos días hacia su próximo destino en la gira y nosotras al día siguiente partíamos para casa. Nos despedimos en el hall del hotel y Amy se fue directa a los ascensores, casi sin despedirse de ellos.
-Ha sido muy gratificante conoceros, chicos. -Dije terminando en un bostezo. -Espero que todo os siga yendo muy bien. -Me despedí de ellos y me fui hacia los ascensores para regañar a Amy por dejarme sola en la despedida. -Amy se puede saber porque te has ido de esa forma… -cuando quise darme cuenta mi hermana se cayó encima mío.
-Me duele…- La tomé por los brazos y la aparte un poco.
-¿Amy? ¿Amy, qué te pasa? -Estaba asustada. Nunca había visto a mi hermana tan pálida y menos tan débil.
-Me duele, mucho… La miré y vi como se tocaba la barriga.
-¿Desde cuando? -Se mordía el labio inferior. -Amy, por el amor de dios, contéstame… -Le toqué la frente y me percaté que no solo estaba pálida y le dolía la barriga, sino que estaba afiebrada, muy afiebrada.
-¿Astrid? ¿Amy? -La voz de David me hizo voltear y ver que estaba detrás de mí junto con los chicos. --¿Qué…?
-Llévame al hospital. -Dije con tanta autoridad como me dejaba el pánico a que Amy tuviera algo grave. David asintió.
-Chicos id arriba. Luego vengo.- Tomó a Amy en brazos y salimos a toda velocidad en dirección al hospital.
