Nuevo comienzo


En una dimensión que consiste solamente de un disco de piedra rodeado de una bruma infinita se ve una figura recostada en el suelo; se trata de un, joven de rostro afilado y pálido, cabello negro lacio cayendo como cascada hasta media espada y enigmáticos ojos negros con un pequeño halo blanco, el muchacho viste una túnica negra con capucha.

-¿Dónde estoy? –Musita con voz casi inaudible mientras se incorpora lentamente, es muy alto para alguien "de su edad". Mira a todas direcciones, encontrándose únicamente con una densa bruma de tonos violáceos que parece moverse como un enjambre, acerca su mano con cautela abriendo una especie de "ventana" a otra dimensión, dejándolo ver los acontecimientos que están sucediendo. Confundido y asustado retrocede un poco, mirando nuevamente a todas direcciones, sintiéndose algo extraño e ese peculiar lugar.

Se sienta nuevamente en el suelo, con la mirada ida y las manos en su regazo, por unos instantes se siente perdido. ¿Quién es? ¿Qué es? ¿Cómo es que está ahí? ¿Qué es ese lugar? Entre sus cavilaciones desvía ligeramente la mirada, topándose con un objeto del que no se había percatado antes: una guadaña de mango negro y retorcido y hoja afilada en media luna; la toma con cautela y la contempla, pese a verse algo descuidada y tosca es fina al tacto, ligera pero a la vez resistente. Repentinamente un nombre se le viene a la mente, uno que está seguro es su nombre.

-Cronos... –musita y mira la hoja de la guadaña, pese a ser de un aspecto general muy oscuro la hoja brilla con fulgor, como una hoja de plata. El recuerdo en su cabeza crece y un brillo de emoción ilumina sus ojos, esa emoción de empezar a conocer algo, ese algo siendo uno mismo. El joven se pone de pie nuevamente y mira al infinito frente a sus ojos con la mejor expresión firme que su rostro aun infantil puede hacer. –Yo soy Cronos... yo soy el tiempo.- Tras unos "segundos" en silencio el muchacho suelta una risa juguetona e infantil, esa seriedad aun no queda con él.

Sostiene la guadaña con firmeza entre sus manos y empieza a hacer movimientos similares que los que se harían en combate, al principio tímidos, pero que van tomando velocidad conforme va entrando en confianza; pronto el joven Cronos se encuentra haciendo una especie de "danza mezclada con lucha" en todo el disco de piedra, trazando círculos con la hoja de su arma e el suelo y dando uno que otro brinco ágil. No tiene ni la menor idea de por qué se comporta así, o por qué decidió hacer esa danza, podría atribuirlo a un deseo, un sentimiento o un impulso...

Cuando termina con aquel baile Cronos se deja caer de sentón en el suelo, apareciendo para su sorpresa un asiento debajo de él a modo de amortiguar su caída, ríe entre sorprendido y feliz, todo esto es tan nuevo para él, como si aprendiera de nuevo lo que es "vivir".

-¿Quién pensaría... que tu eres Cronos? –Una voz a sus espaldas lo toma por sorpresa, rápidamente se incorpora y toma su guadaña volteando a ver al portador de aquella voz, encontrándose con una mujer; una mujer voluptuosa de tez ligeramente tostada y cabello negro y lacio, ojos entre negro y morado y sonrisa bondadosa, usa una túnica negra con encajes dorados y un tocado en el cabello. Cronos la mira tratando de disimular su temor, la mujer solo suelta una risa sonora para acto seguido colocar sus manos sobre su cadera. –Oh vamos, joven tiempo... no creerás que vengo a hacerte daño, ¿o sí?

Cronos la mira por largos segundos. -¿Quién eres? –pregunta nervioso, ¿cómo es que aquella extraña entró al disco, y cómo es que sabe su nombre como si lo conociera desde hace mucho, si él apenas ha descubierto quién es? Ella volvió a reír animada, como si le contaran un buen chiste o si recordara alguna anécdota cómica.

-Me puedes llamar Dama, joven Cronos. –Dijo con tranquilidad y se "sentó en el aire" con las piernas cruzadas, mirando al muchacho con afecto. Él la miró aún más confundido que antes.

-Pero... ¿cómo es que me conoce... señorita Dama? –Dama esta vez sonrió de buena manera, como si tuviera que explicarle nuevamente algo a un niño pequeño, con esa paciencia que solo pocos tienen. Sin embargo, sus ojos mostraban una cara de emociones, la mayoría positivas, pero también unas cuantas negativas e incluso otras que no podrían definirse.

-Todo a su momento, joven tiempo. –Dicho esto volvió a incorporarse, abriendo frente a ella un portal en forma de puerta con una detallada filigrana en su superficie, antes de que entrara a ése Cronos la detuvo.

-¡Espere! –cuando ella volteó a verlo él se encogió en si mismo y dijo con tono bajo. -¿Qué es usted? –Tenía esa duda casi desde que la vio, según sus memorias los existentes normales no podían abrir portales a otras dimensiones o planos, incluso eran pocos los dioses que podían hacer eso, además, Dama no se veía como cualquier existente que hubiera visto antes, ella tenía una energía distinta. Dama le sonrió con un aire maternal y le respondió con cierto timbre juguetón y enigmático en su voz.

-¿Yo? Yo soy Dama. –Dicho esto se adentró al portal, dejando al joven tiempo en soledad nuevamente.


Bueno, ¿qué les pareció el primer capítulo? Acepto jitomatazos moderados.

Uh... ¿PDs?

PD. ¿qué les pareció?

Pd2. Les dije que no sería un fic fielmente relacionado con la mitología.

PD3. No se pero este cap me llegó como una idea relámpago. (Y sí, tengo la idea de que será un fic corto)

PD4. Dama es tan... curiosa..