N/A: No creí tener este tipo de acogida, la verdad me sorprendió que tuviese reviews siquiera xD (gracias a los primeros seis en escribirme: Taia Himura, Naruhinashippuden, Espe Kuroba, Carlos, Skylu y Naomi-Hayami). Actualmente tengo escritos casi ocho capítulos y por eso creo que actualizaré rápido. En este chap viene algo de NaruHina, aunque también aparece Tsunade manifestando su preocupación, Sakura y Shizune. Se comienza a establecer la base de la historia por un rápido giro.
No he visto la película 'diario de una pasión' pero me he leído el resumen y me he interesado para verla, con esto digo que seguramente la historia no tenga nada que ver y que las casualidades de algunas escenas sean eso, casualidades. La muerte de Hinata… me la estoy planteando seriamente, es decir¿quién querría matar a Hinata? Es un personaje que admiro, pero con todo lo que llevo escrito, la historia actual no se está preparando para ese desenlace aún.
Digamos que el 'feliz cumpleaños' de Hinata también me marcó, me pareció apropiado para el carácter del personaje y la situación que está viviendo, por otra parte… me estoy haciendo odiar a Hiashi xD
Ya he cambiado la opción de reviews anónimos. No me he registrado hace mucho en la página, hacía que estoy ocupando mi ingenio de las mil maravillas ya que la página está en ingles y yo en eso soy nula (aunque el traductor de San Google ayuda mucho xD). Si tienen algún consejo para mí, estaría verdaderamente agradecida.
Resumen: Ella jamás ha conocido lo que significa vivir, por eso se resigna a ver pasar los días cuando le diagnostican su enfermedad, sin embargo el encuentro con un rubio rebelde logra dar un giro imprevisto que hará cambiar todo lo que conocía en ese momento.
Simbología:
---: separa un día de otro o de mayor tiempo.
- : los cuatro juntos parten los sucesos del mismo día que normalmente aparecen en distintas horas o lugares.
--- - frase interrumpida dentro del diálogo.
- bla, bla, bla –: diálogo.
-"bla, bla, bla" –: pensamientos.
Bla, bla, bla: narración.
Bla, bla, bla: fragmento de recuerdos.
Recuerdos
File 02: Cambio…-
El frío caló hasta sus huesos y la hizo temblar; se levantó sobresaltada, con los ojos irritados y la piel tirante por el agua salina. Se había quedado dormida en el parque.
Puso una mano cubriendo sus labios. Era de noche, las diez u once… su padre ya había llegado a casa.
- Dios, no… – si su padre la veía llegar tan tarde la mataría diciendo que daba una mala imagen a la familia. El terror la invadió de sólo pensarlo y su cuerpo comenzó a temblar.
¿Pero que importaba si iba a morir igual?
Se levantó indecisa del blanco de madera y caminó a un lado y al otro, siempre frente al lugar donde había dormido. Mordió su labio inferior con nerviosismo y dirigió su mirada opalina al cielo.
No quería ir a casa.
Pero tampoco tenía donde ir, además debería inventar una excusa creíble.
- Me quedé en casa de Sakura-san – negó frenéticamente. Era claro que no. Si su padre llamaba y la que contestaba era Tsunade, entonces estaría frita y tampoco le gustaba meter en problemas a otras personas. Además… nadie sabía la clase de relación familiar que vivía.
Dio un suspiro y se frotó los brazos. El chaleco blanco no la cubría suficientemente bien del frío. Se dijo que lo primero era salir del parque, ir a algún lugar… llevaba dinero, al menos para aguantar dos o tres días. Negó nuevamente. No podía escapar de casa.
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Sin darse cuenta siquiera, se vio caminando por la orilla de una carretera. No disminuyó el paso, sabía que si lo hacía entonces comenzaría a dudar hacia donde se dirigía. Mordió con fuerza su labio aguantando las ganas de llorar.
El inminente futuro se le venía encima haciéndola ver más miserable de lo que era. Sus únicos talentos eran frivolidades que ya nadie se detenía a apreciar bien. No servían. Ella no servía, y para colmo se iba a morir. Sonrió con tristeza.
El sonido de una moto la alertó. Se volvió rápidamente justo para ver como la moto maniobraba para no atropellarla. El conductor cayó al suelo y rodó unos cuantos metros mientras la motocicleta seguía en funcionamiento y tirada de lado en el pavimento. Hinata pensó en gritar, él se había golpeado para no atropellarla.
Su sentido común la hizo moverse de ahí. Sus pies avanzaron de poco en poco hasta que terminó corriendo para llegar al cuerpo del motociclista. Se arrodilló frente a él con la desesperación impresa en sus ojos y las manos temblando por no saber que hacer.
Si fuese Sakura…
- "Si fuese Sakura-san" – pensó con impotencia. Acercó el cuerpo hacia ella para quitarle el casco, sin embargo el hombre dio un quejido de dolor que la hizo saltar de susto.
- Mierda… me duele todo – dijo él. Lentamente se incorporó y quitó el casco de su cabeza. Hinata abrió la boca cuando las briznas doradas quedaron al alcance de sus manos y los ojos cian que había visto en el hospital estaban frente a ella, teniendo el brillo de la luna sobre el mar embravecido. Y las marcas en las mejillas bronceadas, como si lo hubiesen sumergido en oro y sus labios…
Rompió el contacto de miradas, sentía sus mejillas arder y un calor desconocido se abría paso por su cuerpo.
El muchacho rubio ladeó la cabeza sin comprender la reacción, se inclinó un poco para ver a la muchacha, sin embargo su boca quedó abierta de sorpresa al notar el perfil bañado por la luna. Cuando ella giró para mirarle, él se vio reflejado en dos posos de tono perla que le parecieron encantadores; el cabello largo como si fuese satén del azul más oscuro descansaba sobre el chaleco de lana blanca que no podía compararse con la pálida piel de alabastro que tenía la muchacha.
Sólo una palabra llegó a la cabeza de Naruto en ese momento: Preciosa.
Una descabellada idea llegó a la cabeza del rubio que tuvo la oportunidad de poner en marcha cuando escuchó el ruido de motocicletas cerca. Se levantó de un salto tomando el casco y la mano de la muchacha. Hinata se preguntó qué haría. Él levantó la moto y le pasó el casco a la chica.
- Póntelo – Hinata hizo caso obedientemente y luego el rubio la cargó para que se subiera a la moto – afírmate de mi – dijo antes de arrancar en la moto.
Hinata dio un gritito de sorpresa cuando la moto se levantó un poco antes de arrancar bruscamente. Sus manos terminaron chocándose mientras envolvían la cintura estrecha del rubio. Aflojó la presión al recodar que él tenía una puñalada cuando lo atendieron en el hospital.
- ¿Cómo te llamas? – lo escuchó preguntar sobre el ruido de la moto.
- ¡H-Hinata! – respondió intentando mantener una distancia prudente entre la espalda musculosa del rubio y ella. Se supone que no se ve bien estar así de pegados con un desconocido… sus mejillas se colorearon a pesar de que sentía el aire helado en su cuerpo.
- ¡Yo me llamo Naruto! – Dijo él – ¿Eres virgen? – Los ojos opalinos se abrieron de espanto y sus mejillas se colorearon aún más – oye¿me escuchas?
- ¡S-Si! – quiso cubrirse la boca con las manos al decirlo. Él no tenía por que saberlo, era una pregunta indiscreta y vergonzosa. Lo sintió relajar los hombros y pudo ver levemente que estaba sonriendo.
- Eso es bueno – contestó él mirando por el espejo retrovisor una pequeñas luces en la carretera – afírmate fuerte – Hinata hizo caso esta vez apoyando su pecho en la espalda del chico. Cerró los ojos cuando sintió el aumento del viento.
El rubio manejó la moto con maestría, doblando en las curvas riesgosas con experiencia. Más de una vez Hinata pensó que la motocicleta se iba a caer de lado, sin embargo se sentía tranquila. Como si el estar abrazada de esa espalda cálida sería suficiente para evitar cualquier desastre. De pronto todo se detuvo, el ruido fue remplazado por el silencio.
- Ya puedes soltarme Hinata-chan – la muchacha abrió los ojos soltando sus brazos avergonzada. Se quitó el casco y miró a ambos lados.
Era un terreno baldío cercado por una reja de malla romboide. En las orilla habían pilas de neumáticos y piezas viejas y rotas de motocicletas o autos. A un lado de ella había una pequeña casucha de madera bastante gastada, con una puerta mal hecha.
Aún asombrada, tomó la mano del rubio cuando él la ayudó a bajar. Notó que la moto tenía una pequeña cita en el estanque de gasolina: FoxFire.
El muchacho vestía con una chaqueta larga, parecida a una gabardina con cuello alto, en la espalda tenía un remolino y bajo él decía Rasen. Usaba una cinta negra que quedaba suelta tras el nudo y que resaltaba en su cabello rubio; pantalones apretados de cuero lleno de cadenas, un cinturón ancho de pirámides. Botas negras de cuero ligeramente gastadas con una que otra punta de metal.
- "¿Por qué me vine con él?" – pensó alarmada. Él era de la banda Rasen.
Naruto se volteó y Hinata pudo ver que tenía una camiseta naranja media rasgada donde decía soy tu amo, perra. Hinata tragó saliva. Naruto puso una mano en su cadera y luego tomó la mano de la Hyuuga para caminar a la casa de madera sin borrar una sonrisa que recordaba a los zorros.
La muchacha caminó con timidez dentro de la casa sin pronunciar palabra. Aún estaba conmocionada de haberse metido en la boca del lobo y miraba pendiente todos los movimientos del rubio. Este por su parte tarareaba una canción mientras ponía agua en una tetera y luego la ponía a calentar en la cocina.
Contra todo lo que pensó Hinata, la casa estaba bien amueblada. Dentro las paredes eran de cemento, o al menos eso parecía ya que estaba cubierto por papel decorativo bastante bonito, la cocina era nueva y la mayoría de los implementos también. Hasta el sofá donde se sentó se sentía agradablemente nuevo. ¿Los habría robado?
- Hinata-chan¿quieres comer algo? – ella negó. Sin embargo Naruto puso un pan con queso sobre las piernas de la muchacha que ella se obligó a comer para no parecer descortés.
La tetera dio un pitido y el chico se acercó para servir té rojo. Hinata pensó que definitivamente él era alguien de dinero. ¿Entonces para qué tenía una fachada tan fea en la casa y mantenía el jardín así?
Él llevó el té a la mesa y Hinata tomó asiento en la silla mirando las tazas de vidrio con decorados de cerezos y ramitas verdes. Tomó la taza y dio un sorbo degustando el sabor del té. Naruto tenía ambos brazos apoyado en la mesa con su cabeza sobre ellos, mirándola fijamente.
- ¿Te gusta el té? Mi padre lo trajo de china – mencionó dando un sorbo al té. Luego, la miró otra vez.
De modo que él realmente era de familia, si su padre había ido a China y teniendo ese tipo de muebles…
- ¿T-tu padre trabaja en algo? – tanteó. El rubio negó suavemente.
- Viaja por el mundo buscando medicinas naturales que curen enfermedades mortales – la muchacha abrió los ojos. Apagó con amargura la flamita de esperanza que había surgido de repente. Era imposible… – mamá hace asociaciones para ayudar a los enfermos de cáncer – le sonrió avergonzado – y yo soy un gamberro líder de una pandilla que se mete en líos todos los días… somos una familia extraña – Hinata sonrió levemente.
- Tal vez no sea lo común, pero… c-creo que tus padres son buenas personas, ayudando a la gente que lo necesita – dio un suspiro y miró la taza de té – tu también eres bueno… intentaste no a-atropellarme – le recordó. El rubio abrió los ojos.
- A todo esto¿qué hacías caminando por la carretera? Es peligroso para las chicas – Hinata sonrió un poco pensando que esa era más o menos la reacción que quería de su padre.
Su sonrisa flaqueó hasta hacerse una mueca forzada mientras las lágrimas se agolpaban en sus ojos. De pronto había llegado a la razón de por qué estaba caminando por la carretera a altas horas de la noche y sola… por que su padre la mataría a golpes si la veía llegar tarde, y eso había sido por que había llorado tanto que se quedó dormida tras saber la noticia de que iba a morir.
Iba a morir y ni siquiera podía decir que llevaba una buena vida. Se limpió las lágrimas de los ojos pensando que resultaba vergonzosamente patético pensar que tan triste era tu propia vida.
- ¿Estás bien? – Cuestionó alarmado el rubio – no dirás que se ha muerto alguien importante para ti…- titubeó. El llanto de la muchacha comenzó y ella cubrió su rostro ahogándose en la agonía.
Naruto se sintió verdaderamente culpable. La había hecho llorar. Siempre la cagaba por eso todavía era virgen y no duraba más de dos días con ni una, pensó que con ella sería diferente… tal vez.
Se levantó y la rodeó con sus brazos sin saber más que hacer. Se arriesgaba a un puñetazo o un rechazo, pero el llanto era tan desgarrador que hasta a él le daban ganas de llorar.
- Hinata-chan… – llamó. La muchacha detuvo los sollozos e intentó limpiarse las lágrimas. Pareció que de pronto había recuperado la compostura y alzó la mirada para encontrarse con los ojos azules. Su mano cubrió su boca y continuó llorando mientras una de sus pequeñas manos se aferraba a la ropa del rubio.
- Me voy a morir – susurró con voz quebrada – creí… creí que hasta ahora había vivido bien, pero me he dado cuenta… me he dado cuenta que hasta el momento sólo he desperdiciado el tiempo… ¿Qué puedo hacer?
- Tu… ¿t-te vas a morir? – la separó de él para mirar los ojos brillantes. Una punzada dolorosa se había atravesado en su pecho.
Ella iba a morir.
- Me lo dijeron hoy, tengo menos de dos años… - reprimió un sollozo y miró a Naruto con las lágrimas deslizándose por su rostro.
- Yo… Hinata-chan¿quieres aprender el significado de vivir? – la muchacha miró con duda al rubio. Parecía que había recuperado la confianza. El brillo de seguridad resplandecía en los orbes cian. Asintió tímidamente – sé libre y vive como deseas; sigue tus impulsos, déjate llevar por las emociones, disfruta las sensaciones y guarda las experiencias… aquí – susurró poniéndose la mano en el pecho, sobre el corazón – todo lo que guardes y lleves será tu forma de vida, todo lo que recuerdes será la vida que construyas, así, obtendrás el significado de vivir.
- Naruto-kun… ¿t-tu me ayudarías? – el aludido la miró sorprendido.
- ¿Quieres que te ayude…?
- Hasta que yo pueda sola – pidió ella con vergüenza. Una sonrisa entusiasta se reflejó en el rostro del rubio. Se veía eufórico.
- ¡No te arrepentirás Hinata-chan, déjamelo a mi! – ella se permitió sonreír contagiada de la alegría del rubio.
¿Que importaba destruir la escalera de falsa fama que su padre creó y romper los estandartes de apariencia en los que había nacido¿Y si no volvía a casa y dejaba de ir a la escuela? Después de todo tenía un tiempo limitado para aprovechar de ver el mundo.
Miró al rubio y nuevamente la calidez se expandió por su cuerpo. Sus mejillas se tornaron calientes y miró incómoda el brazo masculino que apresaba su cadera, como si estuviese diciendo que era de su propiedad.
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Colgó el teléfono por enésima vez sin decidirse a marcar el número. El ruido de unas llaves encajando en una cerradura la alertaron y terminó dejando el teléfono tranquilo para girarse a la puerta.
La mujer rubia entró a la casa seguida de una morena de cabellos cortos, ambas portaban bolsas de supermercado que Sakura se apresuró a quitar para ordenar la mercadería en los respectivos lugares.
Tsunade sonrió. Sakura siempre las esperaba despierta, ayudaba con los quehaceres, tenía buenas notas, era realmente talentosa en la carrera que quería estudiar y tenía buenas relaciones con la gente.
- ¡Ah! Recordaste mi helado de mora con crema – fue el grito de la cocina. La mujer sonrió tirando la cartera sobre la mesa.
- Tsunade-sama siempre recuerda tus pedidos Sakura-san – dijo Shizune mientras se quitaba la chaqueta – estoy realmente cansada – suspiró. Sakura aprovechó de poner el hervidor mientras Tsunade se tiraba sobre un sofá.
Estaba mentalmente saturada. El caso de la chica Hyuuga le resultaba preocupante, más aún siendo una amiga de Sakura. Sabía que esa niña estaba completamente devastada.
Se sintió un poco más tranquila cuando logró calmar a la muchacha. En ese momento debería estar pensando en un montón de cosas, y dentro de esas cosas, si llegaba a aceptar un tratamiento para controlar el tumor, entonces la vería nuevamente.
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Hinata miró el techo oscuro de la habitación. Había sido pintada de verde claro con blanco, sin embargo las colchas y la mayoría de ornamentos eran naranja. Con ambas manos llevó la camiseta negra a su nariz para olerla; era un leve aroma dulce, pero con un parecido a algún tipo de madera. La camiseta de Naruto le quedaba grande, un poco más abajo de medio muslo.
Se dio la vuelta y miró la espalda ancha del rubio. Había insistido en que él también durmiera en la cama por que no era justo que durmiera mal en el sofá por ella. Él había accedido prometiendo tener las manos quietas.
Y se habían dormido.
Pero realmente no podía dormir. Tenía tantas cosas en que pensar, cosas por hacer. En unas horas más debería ir a clases, pero no tenía nada para ir ni tampoco sabía con exactitud donde estaba. ¿Qué diría su padre cuando se diera cuenta que ella no estaba¿Se habría dado cuenta ya¿Estaría preocupado o no le importaba?
Su carrera de músico… ¿qué debería hacer¿Debería dejarlo? Después de todo iba a morir y todo lo que ganara con su vocación se iba a perder… en ese caso también tendría que redactar una carta donde dijera que hacer con sus pequeñas cosas de su casa.
Podría regalar los kimonos a Hanabi para cuando crezca, y unos pocos a Sakura e Ino. La espada que le había regalado su tío sería para Tenten, y el shoji tallado en piedra para Shikamaru. El libro de recetas de su madre sería para Chouji y el cinturón de pesas al igual que las muñequeras que le había regalado su difunta abuela serían para Lee.
Un sollozo apagado salió de sus labios y se dio cuenta que mientras pensaba había vuelto a llorar. Unos brazos se aferraron a su cuerpo, rodeándola. Y el cabello suave le hizo cosquillas en la mejilla.
- Hinata-chan… yo te protegeré – la Hyuuga sintió como si la hubiesen abofeteado. Lentamente se volteó para mirar por sobre su hombro al muchacho y se llevó la sorpresa de que estaba dormido.
Una leve sonrisa se esbozó en sus labios. A Naruto, le regalaría algo especial.
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Naruto abrió los ojos luego de dar un enorme bostezo. Se talló los ojos y miró el celular sobre la mesa contigua a la cama. Era temprano para él, pero no para Gaara. El pelirrojo llegaría en cualquier momento para que ambos cambiasen unas partes de la GSX R1000. Si no estaba mal en fechas, Gaara correría en una semana más contra Deidara de Akatsuki en las clandestinas del siguiente distrito.
Se incorporó en la cama mirando a ambos lados hasta que cayó en cuenta de que la chica bonita no estaba. ¿Se habría ido?
Salió hacia la cocina rascándose la cabeza con flojera. Sus pasos se detuvieron mientras veía a la muchacha sirviendo té delicadamente en dos tazas. Naruto olió el aire sintiendo el aroma de pan horneado. Se le hizo agua la boca. Entonces ella volteó.
- ¡Na-Naruto-kun! – se sobresaltó Hinata.
No lo había visto entrar. Tal vez se había molestado que ocupara sus cosas para hacer el desayuno. Él le sonrió y se acercó con una expresión de pillo antes de sacar un pan caliente de la fuente de mimbre que probó enseguida.
- ¡Hinata-chan, este pan esta increíble! – ella sonrió suavemente y Naruto la ayudó a dejar las tazas sobre la mesa mientras ella iba a buscar algo para acompañar al pan.
Cuando ambos se sentaron en la mesa, Hinata escuchó ruidos de motocicletas cerca. Demasiado cerca. El rubio sonrió levantándose para abrir la puerta.
- Te presentaré a unos amigos, Hinata-chan, espera un momento – y el rubio salió y unas carcajadas se escucharon fuera.
- Las pastillas se han gastado – dijo una mujer. Hinata escuchó una risa luego de un quejido – por culpa de este idiota casi me mato ayer. Pensé en traerla después de que arreglaras la de Gaara, pero ya casi ni frena y debo controlar demasiado la velocidad para no chocar con algo.
- Tengo pastillas para WindFerret… ¿era una Aprilia RSV 1000 R? – cuestionó con duda. Miró la moto constatándolo antes de que la rubia asintiera - pero ahora voy a desayunar¡Hinata-chan ha preparado un desayuno increíble! – y la puerta se abrió.
Hinata quiso esconderse en algún lugar, pero no le quedó tiempo. Sólo alcanzó a tomar el mantel entre sus manos y el grupo apareció frente a ella, y para más sorpresa, Sasuke estaba ahí.
El pelinegro abrió los ojos con clara expresión perpleja. ¿Qué demonios se supone que hacía Hinata Hyuuga ahí, con Naruto y tan temprano?
- Ella es Hinata-chan… y ellos son Sasuke, Temari, Gaara y Kankuro. El resto está en clases.
- Sasuke-kun… – el aludido dio un paso al frente dubitativo.
- ¿Qué estás haciendo aquí? – Naruto frunció el entrecejo. El castaño de la cara pintada y la mujer rubia de coletas sonrieron maliciosamente.
- Te han pillado lobo – soltó Kankuro y Temari rió.
- Tampoco es grave que presentes justificativos médicos falsos para hacer campana – Sasuke moduló en silencio un par de maldiciones. Naruto siempre arruinaba algo más de lo que ya estaba.
En ese caso ya no tenía sentido ocultarlo más. Hinata también estaba en riesgo si su padre o Neji llegaban a saber que ella frecuentaba a Naruto. Una sonrisa apareció en su rostro.
- Ahora ya sabes por qué falto tanto a clases. ¿Tú por qué estás aquí? – Hinata abrió la boca sin saber que decir. Lo único que se repetía en su mente era no volver ahí. Por extraño que pareciera, quería quedarse con Naruto.
- Hinata tuvo unos problemas y terminó aquí – todos voltearon a mirar a Gaara que hasta el momento había guardado silencio. Hinata notó el parche que tenía en un costado de su frente, seguramente era por la herida que vio el día anterior en el hospital.
- ¿También la conoces? – interrogó el Uchiha. El pelirrojo dio un corto asentimiento y le lanzó una mirada de refilón a Naruto y Hinata que captaron la indirecta. La mujer rubia dio unos aplausos para llamar la atención.
- Ya que se ha arreglado esto, vamos a tomar desayuno con Hina – sonrió Temari perdiéndose en la cocina.
Explicaciones clave, básicas o lo que sea:
Hay cinco etapas por las que pasa el paciente y la propia familia al saber que va a morir; Negación, rabia, negociación, depresión y finalmente aceptación, que se tiende a considerar como resignación.
Como tengo memoria a corto plazo, olvidé explicar en el capítulo anterior. Hinata no odia a su padre, le teme. Al pasar por la fase de rabia ella es capaz de decir que odia incluso a Naruto, no es algo que se piense realmente, sólo intenta descargarse con el resto y es una acción considerada como normal dentro de la psicología si se analiza correctamente el caso.
Luego viene la negociación, el paciente quiere una salida a su gran problema e intenta negociar de mil y una formas, en algunos casos cuando la negativa se le da muchas veces, ellos desencadenan un episodio más de rabia que se combina con frustración.
El paso siguiente viene en la depresión; comienzas a pensar en todo lo que pudiste hacer y que no hiciste o terminas rebajándote a una ameba que nadie le importará tu muerte. Pero tras tanto pensar llega la última fase, la aceptación y en algunos casos resignación; asumes que morirás y no hay nada que pueda salvarte. En el caso de Hinata, ella se ha propuesto la idea de conocer el mundo, aprender a vivir y conocer lo que no conocía, algo así como salir de la jaula y echarse a volar antes de que llegue el límite en que sus alas se corten.
Y eso es todo (si es que leyeron hasta aquí) tal vez se pregunten por qué no escribí nada de esto en el capítulo anterior, eso fue por que… ¡me estaban mandando a dormir! Aunque finalmente pudo dormir cerca de las tres de la madrugada xD
Nos vemos en el próximo capítulo
