Pasaron alrededor de dos semanas desde la desastroza audición de Mikasa y la ''magnífica'' actuación de Eren, por lo que el castaño se sentía bastante ansioso al no tener noticias por parte de la gente del casting y esperaba en su departamento, caminando de un lado a otro frente al teléfono que tenía en una pequeña mesa de cristal.
Mikasa, por el contrario, se sentía aliviada de no tener que volver a ver en persona a ese maldito enano pervertido y maldecía en silencio cada que su amargado rostro aparecía en televisión o incluso cuando Eren lo mencionaba cuando estaba ella presente, pero no podía hacer nada al respecto; su ''novio'' le tenía una gran admiración al enano y Mikasa debía soportarlo.
Invitó a su mejor amiga, la cantante Sasha Blouse, a pasar el rato en su departamento, ya que tenían bastante tiempo sin verse y dio la casualidad que las dos chicas estaban libres ese día y en la misma ciudad.
Cuando Sasha llegó, fue atendida enseguida por el guardaespaldas de Mikasa, un hombre bastante alto y fornido, quien intimidó a la chica al instante.
— ¡Sasha! ¡Qué alegría verte! — dijo la pelinegra corriendo con emoción hacia su amiga.
— ¡Mikasa! ¡Al fiiiiin! — respondió la chica castaña abrazando afectuosamente a la pelinegra.
La conmovedora escena provocó una pequeña sonrisa en aquel hombre de aspecto serio, para sorpresa de las chicas. Notando ésto, hizo desaparecer esa sonrisa de su rostro de inmediato y se alejó hacia una esquina, dándoles la privacidad suficiente para tener una tranquila tarde entre amigas.
— ¿Qué tal la gira? — preguntó Mikasa con la emoción aún latente.
— ¡Estuvo de maravilla! ¡Londres es increíble! Y París ufff, ¡ni se diga! Mikasa, prométeme que un día haremos un viaje juntas a esos lugares. — parloteó la chica dando saltitos de emoción.
— Por supuesto, un día como éste y que nuestras agendas no estén tan saturadas — respondió la azabache con alegría.
El par de amigas se adentró en el departamento y continuaron hablando, hasta que la castaña hizo la pregunta que menos quería escuchar su amiga.
— Y dime, ¿cómo te fue en tu audición? — preguntó Sasha mientras seguía a Mikasa hasta un cómodo sillón frente al televisor. — ¿Qué tal es Levi? ¡¿Lo viste?!
— Tsk... Prefiero no hablar de ese enano. — respondió la azabache de modo cortante sentándose en la comodidad del sillón y encendiendo la televisión.
— Eso quiere decir que sí lo viste. ¡Oh, Mikasa! ¿Podríamos ver una película? La quería ver en el cine pero ya sabes, la falta de tiempo no me dejó y cuando menos lo pensé... salió de cartelera. — pidió Sasha con desespero uniendo las manos a modo de ruego y un puchero de cachorro bastante bien fingido.
La azabache rodó los ojos y sonrió por la actitud algo infantil de su amiga. A pesar del paso del tiempo no había cambiado absolutamente nada.
— Está bien, veamos si está en Netflix... ¿Quién es el director? — preguntó Mikasa, aunque ya presentía la respuesta.
— El guapo Levi Ackerman, por supuesto. — respondió su amiga con una gran sonrisa y corazones en los ojos.
Mikasa asintió resignada, sabía que tanto Eren como Sasha sentían una enorme devoción por ese tipo, y desgraciadamente no podía hacer nada para evitarlo.
— ¿Podemos hacer palomitas? Y tal vez preparar papas fritas, ¡oh! Y helado de chocolate, con chispas de chocolate y jarabe de chocolate y... —Sasha parecía perdida en su mundo donde la comida gobernaba, y Mikasa accedió con una risilla levantándose seguida de su amiga para preparar la deliciosa botana.
La azabache no era la típica chica que amaba las películas románticas ni esperaba que su príncipe azul la rescatara de la torre más alta, de hecho era todo lo contrario: amaba las películas de acción, con una buena trama y un final inesperado/esperado donde el protagonista fuera el héroe que salvaba a millones y moría con honor.
Para su mala suerte, la película escogida por Sasha no tenía mucho que ver con éso.
La tranquilidad del departamento Ackerman fue interrumpida por el repentino sonido del teléfono. Cuando Mikasa estaba por levantarse del sillón donde estaba acomodada, el hombre que era su guardaespaldas se apresuró hacia el aparato y respondió con una profunda voz.
— Residencia Ackerman, ¿qué se le ofrece?
Mikasa miró con reproche a su guardaespaldas y se cruzó de piernas y brazos dirigiendo la vista hacia la película, donde la protagonista sufría un accidente y perdía la memoria, y el chico que era su pareja permanecía con ella hasta el final, haciendo lo posible por ayudarla con un diario que escribió ella misma.
— Qué historia tan más cliché. — murmuró para sí la pelinegra metiendo unas cuantas palomitas a su boca.
— Pues a mí me parece muy romáaaantico. — dijo su amiga castaña llenando su boca de un puñado de las palomitas.
Si, definitivamente Sasha Blouse no había cambiado nada ni con el pasar de los años.
— Señorita Mikasa, la buscan al teléfono desde Paramount. — interrumpió el hombre.
— ¿Paramount? ¿En serio? — preguntó la azabache sin dar crédito a sus oídos.
— Sí, una tal... Hanji Zoe, quiere hablar con usted.
Y sin más, le entregó el teléfono con cautela y se alejó de nuevo hacia su esquina, vigilando a la chica en todo momento. Sasha no le prestaba mucha atención, estaba más adentrada en la película que en otra cosa, y Mikasa giró el rostro hacia su guardaespaldas y le sonrió con amabilidad.
— Gracias Mike... — susurró a su guardaespaldas para después atender al teléfono. — ¿Diga?
— ¿Hablo con Mikasa Ackerman? — dijo una voz cantarina al otro lado de la línea.
— Si, yo soy... — respondió no muy confiada la azabache.
— ¡Es un gusto! Mi nombre es Hanji Zoe, soy la manager de Levi Ackerman.
Levi Ackerman... ¿Y ahora qué?
— Me informaron que hiciste una audición para la película que el enano... quiero decir, el director está realizando, y tengo la fortuna de darte una buena noticia. —continuó la mujer con voz cada vez más emocionada.
''Ésto me da mala espina'' — pensó.
— ¿Buena noticia?
— Más de 5,000 chicas hicieron audición para el papel de Julieta. Muchas fueron un total fracaso, lo que es normal. De esas 5,000 chicas sólo pasaron a la siguiente parte 300, y tú estás entre esas chicas, siendo tú elegida especialmente por el mismísimo Levi, ¡felicidades!
No podía ser posible. Ésto debía ser una broma de muy mal gusto.
— Creo que está equivocada, señorita Hanji... Yo no-
— ¡Insisto! Sería una gran oportunidad para usted trabajar con el director más aclamado de estos días. Piénselo, la siguiente prueba se llevará a cabo el fin de semana.
Y la mujer colgó, sin darle oportunidad a Mikasa de reclamos. La chica suspiró con desgana y dejó el teléfono para dirigirse de nuevo a su lugar a lado de su amiga, quien estaba llorando a moco tendido al parecer por el final de la película.
— Qué hermoso... Realmente hermoso... — sollozaba sin dejar de devorar las interminables palomitas.
— ¿De verdad fue tan buena? — preguntó Mikasa sin prestar mucha atención a su amiga. Sus pensamientos se encontraban muy lejos de ahí, llevándola inevitablemente hasta unos intensos ojos azul naval que la hacían sentir reventar de rabia.
— ¡Levi es un maestro del romance! ¡Ya te digo! — exclamó Sasha limpiándose los ojos con las mangas de su blusa.
—Si tú lo dices... — el tono de voz que utilizó la azabache no pasó desapercibido por su mejor amiga, quien volteó a verla con preocupación al ver que la mirada de su amiga azabache se había ensombrecido.
— Mikasa, ¿qué ocurre...?
Pero fue interrumpida por el teléfono, nuevamente terminando con la poca tranquilidad que quedaba en el departamento. Mike lo respondió una vez más y no pasó mucho que lo pegó a su oído cuando lo alejó con rapidez, como si alguien estuviera gritando del otro lado de la línea. Mikasa frunció el ceño ante la reacción que tuvo su guardaespaldas y la curiosidad se apoderó de ella, y Mike le devolvió la mirada con una mueca que mostraba su disgusto. Se aproximó a la chica con el teléfono en mano y le susurró procurando que no le escucharan en la bocina.
— Es el joven Jaeger, parece muy exhaltado por algo y no para de preguntar por usted.
Mikasa extendió la mano y recibió el teléfono un tanto nerviosa. ¿Qué le habría pasado a Eren?
— ¿Eren? ¿Qué ocurre? — preguntó con un deje de preocupación en su voz.
— ¡Mikasa! ¡A que no sabes quién me acaba de llamar!
Oh, sorpresa.
— A ver... ¿Quién? — preguntó lo más neutra posible.
— ¡Erwin Smith! El encargado del casting, ¡me dijo que pasé a la siguiente prueba y que me quieren en la siguiente audición!
— Wow... felicidades. — respondió sin mucho ánimo, pero el castaño ni lo notó.
— ¿Me acompañas? Ya sé que tal vez no te eligieron pero quisiera tu apoyo.
— Eren...
— ¡Por favor! — el tono suplicante de Eren provocó en Mikasa un dolor en su pecho, no podía decirle que no.
No tenía pensado decirle que la habían escogido, mucho menos ese enano amargado, pero si iba y no hacía audición no tendría nada de malo, ¿verdad?
— Está bien, lo haré por ti.
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Hola ❤
Ya sé, me pasé al no actualizar en casi un mes, no merezo la vida ? (?)
Bueno ya, en serio, perdónenme.
Espero que este capítulo les guste, aunque no tiene nada de RivaMika. Prometo que los próximos habrá mucha más interacción entre Levi y Mikasa.
La razón de mi ausencia con este fic además de haber querido terminar el anterior tiene que ver con lo que ha sucedido últimamente en México.
Como ya muchos sabrán, el país ha sufrido en las últimas dos semanas de temblores de alta magnitud, y el último que fue hace unos días me ha tenido con algo que se llama estrés postraumático... Ando muy paranoica por todo, ni siquiera puedo dormir, y justo el día del temblor quería traerles el capítulo pero pues, shit happens.
Sigo medio traumada, pero ya un poco mejor(?) así que en verdad espero que les guste el capítulo, me esforcé mucho en escribirlo.
Los amo mucho, personitas ❤ ya lo saben.
Y prometo actualizar más seguido.
