Los personajes de Naruto no me pertenecen sino a Masashi-Sama...

Bueno ustedes sabrán que me confundí con el anterior y le puse Capítulo cuando en realidad era el Prólogo... Muchas gracias por sus comentarios, ¡Ah! ¡¡Perdón por esos horribles horrores de ortografía!! Porque esos no fueron errores... Así les traigo el verdadero primer capítulo..

Capítulo I

Hinata llegó a la pequeña habitación que Sakura había preparado para ella. Con colores claros de marrón, uno que otros cuadros con paisajes hermosos y una ventana al lado de la cama de plaza y media. La verdad es que no estaba cansada por el viaje, más bien estaba agobiada. Asustada de la nueva vida que empezaría, preguntándose qué había sido de sus amigos. No le hubiera gustado haber preocupado a la pelirrosa con detalles escabrosos de su enfermiza relación con su marido. Entonces decidió no decirle nada, sólo por ahora. Aunque ella era muy inteligente, de seguro que ya sabía el por qué de sus repentinas ganas de volver, además que no había podido ocultar ese terrible moretón. Se sintió tan aliviada cuando Sakura no le preguntó nada, y tan feliz por las palabras que le dedicó.

Por fin, después de dos años de infierno se sentía libre. Abrió la ventana, dejando pasar esa suave brisa que la envolvió. Miró el cielo, que nunca le había parecido más azul que ahora. Le recordó los ojos del chico que había estado enamorada por tanto tiempo. Cerró los ojos y la imagen de él apareció. -Naruto..- susurró. Sonrió al recordar esa sonrisa tan caracteristica de él. ¿Qué habría sido de ese rubio? Suspiró y se sentó en la cama, Probablemente ya estará casado y con familia. Tal vez se mudó y vive muy feliz en otro lado. Esa idea la alegró, aunque quería volver a verlo. Él era su ejemplo a seguir, y Hinata estaba decidida a volver a ser esa mujer que Toneri destruyó.

Se recostó en la cama, mirando el techo. No supo en qué momento, pero se durmió profundamente sin siquiera cambiarse.

(o)

Sakura estaba en la cosina hablando por teléfono con Sasuke.

-Si amor... si, me siento bien... aja, ya llegó... No... Algo malo le pasó Sasuke... No, no me dijo nada... Está durmiendo ahora... Tenía el ojo morado amor.- Las hormonas la alteraban y no pudo evitar hecharse a llorar. -S..si... Me calmaré- Inhaló y exhaló aire, sobrepasada por las emosiones.- De acuerdo, te esperaré... Si, yo también te amo. ¡Ah! Sasuke... No le digas nada a Naruto...Por favor... Bien, adiós.- Cortó la llamada y suspiró. -¿Qué te hicieron Hinata?- susurró mirando a la dirección de las escaleras.

(o)

Hinata vestía un hermoso vestido verde agua, sin tiras y ajustado es su busto hasta la cintura, desde ahi caía suelto hasta las rodillas. Caminaba temerosa en medio de las miradas de sus compañeros de preparatoria. Su largo cabello lo llevaba suelto y con bucles en las puntas. Un poco de sombra clara en sus ojos y un brillo en sus labios.

Sabía que las miradas estaban posada en ella, pero la suya estaba perdida en el suelo. Temerosa de fijarla en alguien, se sentó en una de las sillas, sola... como siempre, sola. Levantó la vista, para ver a las parejas de adolescentes bailando felizmente, festejando su fin de año. Cuando sintió una mirada penetrante la buscó tímidamente. Su corazón se aceleró al chocar con unos ojos azules intensos, tan profundos como las aguas del océano, observándola. Su estómago se estrujó cuando él sonrió y empezó a caminar a su dirección. Frotó sus manos en el vestido, por arriba de sus muslos al sentirlas mojadas.

-¿Cómo estas Hinata?- Preguntó la voz grave con la que soñaba noche tras noche.

-Na.. Naruto. - Él sonrió mas ampliamente y sintió como sus mejillas ardían. Vestía un elegante traje de azúl oscuro, con camisa blanca, desabrochada en los primeros botones y sin corbata. Cuando él se sentó a su lado, sentía que le empezaba a faltar el aire.

Naruto apoyó su codo en su rodilla y posó su mejilla en la mano, mirándola, estudiándola. -¿Y tu pareja Hinata?

Ella se sobresaltó, nunca se iba a acostumbrar a la cercanía del rubio.-No.. No tengo. - Le confesó al tiempo que jugaba con sus dedos.

Escuchó que Naruto suspiraba y lo miró de reojo, él observaba la pista. Y de repente le soltó esa pregunta que nunca se la hubiera esperado de él. -¿Quieres bailar? De verás- Le extendió la mano.

Hinata observó esa mano tan grande a comparación de la suya. Esa pregunta la llenó de ilusión y esperanza. Algo temerosa extendió la mano para tomar la de él. Esta era calida, algo aspera y con unos pocos callos. Pero nunca se sintió tan viva como en ese momento. La guío hasta el centro de la pista y cuando sintió esa extraña presión en su cintura se estremeció.

Estaba pegada a Naruto, podía sentir su colonia, su calor, su respiración, los latidos de su corazón, que le tranquilizaban. Levantó la vista, se dió cuenta que el la observaba y le sonrió. Es ahora o nunca se animó y por fin habló.

-Na.. Naruto. Quiero decirte algo.- Él sólo la miraba directo a sus ojos. Perdida en sus aguas encontró el valor que él siempre le transmitía y habló sin titubear. - Desde que te conozco siempre te he observado y admirado. Siempre eres tan bueno y amable... - Él ensanchó su sonrisa. - Desde que tengo uso de razón... - Tragó saliva. - Estoy enamorada de ti Naruto. - Él se detuvo y ella también. La miraba asombrado, como si nunca lo hubiera esperado.- Yo... yo..- ya no estaba tan segura de seguir. - Necesito decírtelo...Yo te amo Naruto.

Él la soltó y se rascó la nuca, Hinata ya sabía que significaba eso. Naruto desvío la mirada y sintió su corazón detenerse.

-Lo siento Hinata, de verás.Pero yo te veo como amiga. No puedo corresponder a tus sentimientos.

Sintió como la respiración se le iba mientras que su corazón se partió. El piso se le movió y quiso salir huyendo de ahí. No sabía en que momento bajo la mirada, pero la levantó para darse cuenta que el rubio la miraba y lo que vio hizo que su corazón estallara en mil pedasitos. Sus ojos denotaban... ¿lastima?.. Le tenía lastima...y no supo de dónde saco fuerzas para sonreírle. Naruto se sorprendió por su gesto pero antes de que haga algo más, salió caminando lo más rápido que pudo.

Una vez que el viento de la fría noche golpeó su rostro, las lágrimas brotaron mientras que su pobre corazón gemía del dolor. Se tocó el pecho, y sintió un ardor, como si le hubieran puesto un fierro al fuego vivo. Se sacó esos molestos tacos y corrió.

Corrió hasta que llegó a su casa, nunca en su vida había corrido tanto. Pero no quería entrar, fue al patio trasero y se sentó en el columpio que usaba cuando era niña. Lloró hasta que sintió que no podía mas y una vez de estar segura que su padre estaba dormido entró a la casa...

Hinata al entrar a la casa ya no llevaba ese vestido, llevaba uno negro de mangas largas. Ya no estaba en la casa de su padre, sino en su casa de Australia. Entró y encendió la luz de la sala, asustandose de sobremanera al ver a Toneri alli. Sentado en el sillón, mirandola fijamente con sus ojos celestes, su pelo blanco totalmente despeinado. Su camisa arrugada y arremangada hasta los codos, la corbata floja y mal puesta, con un vaso de whisky vacío en su mano.

-¿Dónde estabas?- Preguntó de muy mal humor al tiempo que se levantaba y dejaba el vaso en la repisa de al lado. Cuando ella iba a contestar, él se abalanzó sobre ella, tomándola de los brazos apretando tan fuerte que sólo pudo salir un quejido de su boca. -¿Te crees muy lista Hinata?- Las palabras eran susurradas, pero ella al levantar los ojos llenos de horror y lágrimas, su esposo apretó mas el agarré.-¡¡CONTÉSTAME!!- Escupió las palabras en su cara.

Hinata apartó el rostro al sentir el profundo olor a alcohol y cigarros que salía de la boca de Toneri. Él apretó toda la palma de su mano en la boca de la ojiperla y con sus dedos apretó las mejillas. Obligándola a fruncir los labios y que lo mirará. Hinata miró esos ojos celestes, fríos y que lo único que le transmitía en ese momento era terror.

-¿Crees que puedes engañarme Hinata?- Siseó, apretando más sus dedos, provocándole que cerrara los ojos y aunque quisiera contestar, no pudiera. Cuando su rostro por fin se sintió libre, abrió un poco los ojos. Pero no llegó a enfocar nada al sentir un ardor indescriptible en su mejilla izquierda. El golpe fue tan fuerte que cayó en el suelo, llorando desesperada se llevó la mano a la zona afectada. Quería irse, empezó a arrastrarse para llegar a la puerta, pero sintió el cuerpo de Toneri que se subía a horcajadas al suyo, sobre su espalda. Una fuerte mano se posó violentamente sobre su cabeza, haciendo que la mitad de la cara le quedara totalmente pegada contra el suelo.

Volvió a sentir la respiración agitada de ese monstruo, que era su marido, cerca de su oido. - No me engañaras perra barata. ¿Escuchaste?- Apretó la mano en el cráneo, recibiendo como respuestas gemidos de dolor y lágrimas. - Antes te mato..

Hinata no sabía a ciencia cierta si esa última frase la había escuchado de verdad. Pero cuando se sintió libre del peso extra se hizo un novillo en el suelo, llorando porque le dolía... le dolía el cuerpo... le dolía el corazón... le dolía el alma...

La ojiperla se sentó sobresaltada en la cama, repiraba agitada y totalmente transpirada. Observó la habitación donde estaba, saltó en el lugar al sentir unos golpes en la puerta y se pegó a la cabecera de la cama, escondiendo su rostro entre sus piernas.

-¿Hinata estas bien?- Levantó el rostro al reconocer la dueña de esa voz, pero no hizo ningún otro movimiento. -Hinata.. Te preparé el baño, asi puedes ponerte comoda.

La voz no le salía, aclaró la garganta y volvió a intentar hablar, pero mas fuerte.- Gracias Sakura, ya salgo.

-De acuerdo Hina.. Estaré abajo si necesitas algo.- Seguía sin mover un músculo y cuando escuchó los pasos de la pelirrosa alejarse, respiró más aliviada.

Se tapó la cara con las manos, los sueños eran recurrentes. Pero hace tanto que no soñaba con Naruto que se sorprendió, la tomó por sorpresa. En cambió, los sueños de lo que había vivido con su futuro ex-esposo, los tenía casi todos los días. Era horrible recordar una y otra vez todos los maltratos que había vivido. Suspiró, ya más calmada, salió de la cama, preparó algo de ropa comoda y se dirigió al baño.

(o)

Sasuke salió de la ducha del gimnasio al que iba tres veces por semana. El local le pertenecía a su mejor amigo, Naruto. Estaba preocupado, escuchar a Sakura por teléfono llorar le había molestado. En cierta manera sabía bien que en el embarazo, las hormonas se revolucionaba y se vuelven inestables. Sabía que podía enojarse con facilidad, estar feliz o triste.

Él se preocupó al escuchar tan afligida, ella es una mujer fuerte y nunca había llorado frente a él. Eso le daba mala espina, estaba seguro que cuando llegue a la casa ella iba a estar más angustiada aún, así que empezó a vestirse rápido.

-¡Que cara! ¿Hay algún problema?- Se dió medía vuelta al escuchar la voz de su amigo. Naruto estaba apoyado sobre el marco de la puerta de los vestidores, llevando su ropa de entrenamiento.

-Dobe.- Contestó en forma de saludo y empezó a colocarse las zapatillas.

-¿Qué pasa Sasuke? ¿Sakura esta bien?- El azabache se detiene y lo observa. Su expresión es de verdadera preocupación y siendo él el padrino de su futura hija, lo comprende.

-No, Sakura esta bien.- Y vuelve con su labor con las zapatillas.

-¿Y entonces?- Sasuke suspira, conoce tan bien a su amigo que sabe que no dejará de preguntar.

-Vino una amiga de Sakura a casa. - Es todo lo que contesta mientras se coloca la mochila en si hombro y comienza a caminar, seguido por el rubio.

-Oye Teme, ¿Es bonita?¿Podrías presentarmela?- Le pregunta a modo de broma al ponerse al lado del azabache, mientras lo codea en el brazo.

Sasuke suspira. -No sé Dobe, no la conozco.- Prefiere mentirle, al prometerle a su esposa que no diría nada sobre la vuelta de Hinata.

-¡No seas aguafiestas Teme!- Le escucha gritar una vez que sale del local, Sasuke levanta la mano en forma de despedida y se dirige a su auto

- Si supieras Naruto- Susurró una vez que estaba en el auto. Lo arrancó y se fue hacía su casa..

(o)

Hinata abrazaba a Sakura que estaba transformada en un mar de lágrimas. Le había contado todo, absolutamente todo lo que había vivido esos tres años de casada. Pero lo que más le afectó a ella y a la propia ojiperla, fue contarle la pérdida de su embarazo.

-Tranquila Sakura- susurra a su oido. -No le hará bien al bebé- Le acaricia la espalda, mientras la pelirrosa suena su nariz en un pañuelo. -¿Quieres un té?- Le pregunta cuando se separa de ella, mirando su rostro y regalandole una sonrisa apagada.

Sakura sólo mueve la cabeza limpiándose las lágrimas y tratando de tranquilizarse. Cuando Hinata vuelve con las tazas de té la pelirrosa estaba casi repuesta.

-¿Cómo Hinata?- Le pregunta con un hilo de voz. -¿Cómo pudiste aguantar eso por dos años?¿¡Tienes derechos!?- La tristeza dió paso al enojó

-No es tan fácil como crees..- Fue su única respuesta para después sorber un poco del líquido caliente.

Sakura suspira y decide sólo tomar el té. Sabe que su amiga no tenía la culpa, sino que su horrible esposo era la bestia.

-¿Cómo pudiste aguantar tanto tiempo?- Le pregunta de nuevo ya mas calmada. -¿Por qué nunca le hiciste la denuncia?

Hinata desvío la vista a un cuadro del comedor, parecía analizarlo. -No sé...- encogio los hombros- no sé como hice para aguantar. Tenía miedo... Él es poderoso, tiene los mejores abogados y amigos en la policía. Frente a la gente, era el esposo perfecto.. nadie me creería... Lo único que iba a conseguir era que se enojará mucho más con migo..- Escondió sus labios trás la taza, tomó un poco y suspiró.- Eres la primera que lo sabe.. Y me cree, porque mi padre no me creyó..

- Oh Hina..- Susurró su amiga angustiada. Tomó de su mano y la apretó. Cuando iba a agregar algo mas escuchó la puerta principal abrirse. Pudo sentir como la ojiperma se tensaba al instante y aparecía horror en sus ojos. - Tranquila.. Es Sasuke.- Le sonrió. Hinata se levantó y fue al lavado para dejar la taza.

-Hola Sakura- Escuchó la voz fría del marido de su amiga y un escalofrío le corrió por la columna. Se sostuvo de la mesada al sentir que las piernas se le aflojaban.

-Hola amor- Sonrió con cierta tristeza, al escuchar el beso de su saludo.

Los saludos con Toneri, la mayoría del tiempo, no existieron. Ella aterrada bajaba la mirada y él no le hablaba. Si lo hacía era para humillarla, para insultarla y recalcarle todo lo que hacía mal. Para decirle lo inútil que es, que sólo servía para saciarlo sexualmente y para nada más. Cuando perdió el embarazo él llegó a decir que ni siquiera servía para llevar un bebé en su vientre. Inconscientemente se llevó las manos a el lugar donde había estado ese rayo de esperanza.

Sasuke la sacó de sus pensamientos- Hinata. -Habló a sus espaldas, pero no dijo más nada. Tomando una bocanada de aire y de valor se dio media vuelta.

-Sasuke. - La ojiperla vió como sus ojos se agrandaban, y al segundo su expresión cambiaba a de preocupación.

-¿Te han revisado ese ojo?- El azabache quiso acercarse, pero noto que ella se pegó más a la mesada, asique se quedo en su lugar esperando su respuesta.

-Si... No se preocupe.- Contestó desviando la vista.

-Hinata no me hables de usted, nos conocemos de niños. Me haces sentir viejo.- Ella levantó la vista y Sasuke hizo algo así como una sonrisa. La ojiperla sólo movió la cabeza, aceptando lo que le había pedido.

(o)

Los días pasaron rápido, ya habían pasado dos semanas que Hinata había vuelto a Konoha. Decidida en ir a buscar un trabajo, salió ese día de la casa de su amiga. Quería encontrar uno para alquilar otra casa. Varias veces asustó mucho a Sakura, por las noches aveces ellos decían que gritaba en sueños y al estar tan sencible, ella se preocupaba de más. Le había mencionado a Sasuke de buscar un trabajo para irse, él le sorprendió. Porque aunque estaba preocupado por su esposa, le dijo que él no le molestaba y que podía quedarse todo el tiempo que quisiera. Hinata se lo agradeció, pero ya estaba decidida. Esas dos semanas había tenido tantos sentimientos encontrados. En cierta manera tenía envidia de la vida de su amiga. Su esposo la amaba y cuidaba, mientras que el suyo la había humillado y maltratado. Hace mucho se tendría que haber ido de al lado de su marido.

Caminaba por el centro, el moretón de su ojo ya había desaparecido, pero igual llevaba anteojos oscuros. Se había cortado el cabello hasta los hombros. Iba a extrañar su largo pelo, pero estaba empezando una nueva vida y debía dejar las cosas del pasado atras, nada mejor que una nueva imagen para empezar. Llevaba un pantalón de vestir negro y una camisa suelta color rosa. Estaba muy delgada, ya que desde la perdida de su embarazo ya no comía muy bien.

Caminaba con una carpeta en sus brazos, mirando los carteles, atenta a algún anuncio de trabajo. Después de casarse quiso trabajar como maestra de plástica en un Kinder. Pero Toneri le dijo que esperara un poco, para acomodarse con su matrimonio y tomarse un tiempo para ellos. ¡Qué equivocada que había estado en aceptar todo lo que él decía! Pero ¿Cómo iba a saber que su marido era un monstruo? Era tan bueno cuando lo conoció, ella nunca se lo imaginó. Tal vez si ella no hubiera sido tan débil, podría haberse defendido.

Cuando ese pensamiento paso por su cabesa, un muchacho jóven le dió un volante, que ella aceptó. Lo miró y se detuvo. El volante decía:

GIMNASIO

EL KYUVI

SPINNING

TAEBOO

BOXEO

KICK BOXING

DEFENSA PERSONAL

DISTINTAS ARTES MARCIALES

Contaba con la dirección y un teléfono. Decidió guardarlo en la carpeta, tal vez llamaría. No iba a volver a permitir que le pusieran una mano ensima.

Siguio caminando y unas calles más adelante encontró un restaurante con cartel de que necesitaban una cosinera. Entró, nerviosa sacandose los lentes oscuros, ella no tenía ningún título pero sabía cosinar bien. El local no era muy grande, mas bien tenía un aspecto hogareño que le gusto. Una joven le habló y ella tímidamente le dijo que venía por el puesto. La hizo pasar a la cosina y un hombre mayor, que se encontraba cosinando le habló.

- Hola querida,¿asique vienes por el puesto de cosinera?- Le preguntó con una gran sonrisa.

-Si señor, mi nombre es Hinata..

-Bien dime Hinata- le interrumpió.- ¿Te gusta el ramen?

La ojiperla lo observo sin entender muy bien su pregunta.- Pues... si, me gusta..

-¿Y sabes cosinarlo?- le volvió a interrumpir.

-Si, claro...

-Estas contratada entonces,- Hinata todavía sin entender muy bien, sonrió- te tomaré a prueva por un mes. ¿Te parece bien?- Ella sólo movió la cabeza afirmando. - La paga será buena, no te preocupes. ¿Cuándo puedes empezar?

- Cuando usted quiera.- Contestó llena de resolución.

-¡Esa es la actitud! Mañana te espero entonces. A las 9 tienes que estar aqui.- Le dijo extendiendo la mano.

Ella lo extrecho - Si señor, aquí estaré.

- Y una cosa.. Mi nombre es Teuchi y la muchacha que esta en la caja es mi hija, se llama Ayame.

-Mucho gusto señor Teuchi... le prometo no defreudar la confianza que pone en mi señor.- Contestó seriamente.

-Por favor Hinata, sólo dime Teuchi, eso de señor no me gusta.- Le dice haciendo un ademán con la mano sacándole importancia. Ríe escandalosamente. La ojiperla sonríe, contagiada por la alegría de su nuevo jefe. - Estoy seguro que eres la indicada jovencita. Nos vemos mañana entonces.

Hinata se despide de él y de la hija, sale irradiando felicidad. Definitivamente tuvo suerte, piensa ella. Sigue caminando más relajadamente, pasea por los negocios. Ve un parque, bastante grande y se dirije a el, caminar bajo los árboles de ese parque le recuerda su adolescencia. Ahora tenía mas juegos para chicos, canchas de básquet y unas rampas para patinar, pero aún así tenía mucho verde. Se detiene al ver a un muchacho, fornido de pelo castaño con un gran perro blanco con correa. Se le hace conocido y decide acercarse un poco, sólo para ver si logra saber quién es. Cuando logra ver su perfil sus ojos se abren asombrados y se asoman lágrimas. Es su mejor amigo, el muchaco que lograba hacerla reir con sus tontas bromas. Ahora es todo un hombre, uno muy apuesto. Entonces él desvía su vista a su dirección, se paraliza viéndola y ella se saca los lentes. Él abre su boca y sus ojos casi al límite, después de unos segundos sonríe y ella corre a él.

-¡¡KIBA!!- Grita ella al abrazarlo. El castaño no duda un segundo en devolver el afectuso abrazo.

-¡No puedo creerlo!¿De verdad eres tu Hinata?- Pregunta cuando se separan y posa sus manos en las mejillas de su amiga y la observa detenidamente.

-Si, soy yo, Hinata- Le afirma ella, las emosiones la sobrepasan y no puede evitar largar unas lágrimas. Que Kiba rápidamente limpia con sus pulgares.

- ¡Eres tú!- Apresa sus mejillas entre sus pulgares y dedos índices y las estira

-Hay, me lastimas.- Intenta decir ella con una sonrisa, porque Kiba siempre le hacía eso. Y saber que no la había olvidado le hacía sentirse tan aliviada.

-¡Es tu castigo por no haberte comunicado por cinco años!- la retaba mientras estiraba más sus cachetes, luego la soltó y ella se sobo las mejillas con una sonrisa.

- Perdóname.- le pide algo tímida. Observa los ojos castaños y ve esa luz que tenía desde niños, cada vez que él la retaba por algo.

- Sólo te perdonaré si no te vuelves a ir..- Le dice mientras la señala con el dedo índice. Hinata sonríe y asiente con la cabeza.

Empieza a caminar por el parque con Kiba y su perro, que por cierto le dijo que se llamaba Akamaru que era muy manso aunque su aspecto era todo lo contrario. Su mejor amigo le cuenta que Shino y él habían puesto una veterinaria y tenían un refugio para animales de la calle. Hinata se alegró al saber que sus amigos habían alcanzado su sueño, ellos eran perseverantes y nunca tuvo dudas de que lo lograrían. La ojiperla le preguntó por Ino y Kiba le puso al tanto que ella ahora diseñaba vestidos para novia. Tenía unas tiendas y además organizaba bodas y fiestas. La ojiperla se asombró al saberlo, aunque se entristeció cuando le dijo que ella no estaba en Konoha. Le contó que viajaba mucho, pero siempre volvía a ver a su familia y amigos. Hinata no pudo evitar sentir el tono de reproche con que se lo había contado, pero le prometió que no tenía planeado irse.

Kiba sacó su celular y miró la hora.-¡Oh! Mira cómo pasa la hora. Ya debo irme Hina.- Él la observa y le sonríe.- ¿Tienes celular?

-Mmm.- Ella baja la vista. -No, no tengo... Se me rompió- Susurró, aunque la verdad era que Toneri siempre le rompía los celulares y después no quiso comprarse más.

Kiba se rascó la mejilla con el dedo, pensando mientras ella lo volvía a ver.- Bueno.. puedes ir a la veterinaria. ¿Dónde estas viviendo?

-En lo de Sakura, sólo es temporal- Se apresura a aclarar al verlo asombrado.- Ya consegui un trabajo y me voy a mudar.

Él sonrió, le dio un papel con una dirección y le aseguró que quería volver a verla, además que Shino se pondría muy feliz por saber que estaba en Konoha. Se separaron después de un cariñosa despedida y cada uno tomo un camino distinto.

(o)

Naruto notaba extraño a su amigo desde hace dos semanas, había llamado a Sakura para preguntarle si estaba todo bien. Pero ella le aseguró que todo estaba perfecto, aún asi no podía evitar preocuparse.

Observó como su amigo se iba del gimnasio y lo saludaba con la mano, diciéndole que se verían el miércoles. Se acercó a la puerta, para ver cuando subía al auto, que lo había estacionado en la vereda del frente. Pero se asombró al ver que Sasuke saludaba a una hermosa mujer, "con medidas exuberantes" diría él. Con cabello corto hasta los hombros, oscuro y azulado, le hacía acordar a alguien pero no llegó a ver su rostro. Llevaba unas gafas grandes y oscuras, descaradamente Sasuke la subió al auto y se fueron. Sintió como se le calentaba la sangre, "¿Cómo Sasuke puede hacerlo esto a Sakura? Ella está embarazada, definitivamente lo mataré ¡De verás!" Pensó el rubio furioso.

Salió del local, después de decirle a Gaara. Estaba que escupía fuego, tomó su bicicleta y encaró por el atajó que lo llevaba a la casa de su mejor amiga.

(o)

Notas: Hola a todos, muchas gracias por su apoyo. No saben lo feliz que me han hecho sus comentarios. Espero que este capítulo les halla gustado.

No duden en decirme lo que opinan.

Gracias a:

Marishka16

Hinata Hyuga-NxH

Amyrose 664

Hf any

Phoebe HDA

Neopercinal

Ana

Por sus comentarios.

Y a todos los que siguen la historia.