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Capitulo2


Esa era la... quinta vez que había tenido que retirarse de sus cotidianas actividades para acudir al refugio monótono que representaba el campo junto al acantilado

El día comenzó normal con la rutinaria visita a un bar del lado Este de la ciudad, con el clásico whisky y la inhalación de un puro, sin olvidar una gris pelea con cierto sujeto de una pandilla que tenía tiempo de haberse encaprichado con él y su debido escape de la policía

De ahí se dirigió a una tienda para comprar ciertas refacciones para su vehículo de dos ruedas, pero al final no hizo nada porque lo retaron a una carrera bajo un puente poco transitado

Esas era una de las cosas que había logrado dentro de la gama de intentos fallidos por conseguir emoción: hacerse de buena reputación en el clandestino mundo de las competencias en motocicleta, siendo que ganaba buen dinero en una noche y conseguía una dosis de adrenalina que le ayudaba a pasar sin tanta queja el resto de la semana

Pero una vez ganado algo que ya conocía como la palma de su mano, la siguiente riña que lo acusaba de tramposo tampoco representó algo llamativo, ni las alabanzas después, o la invitación de mujeres a pasar el rato en un lugar más cómodo

Simplemente estaba enfermo de aquello, preguntándose por enésima vez por qué su moto no fallaba y acababa con su vida

Y por eso se encontraba de camino, una vez más, hacia ese lugar que le aburría hasta el cansancio... sin embargo, no era como si existiera otro mejor donde pasarla: al menos allí nadie le salía con oraciones estúpidas y gestos imbéciles, ni exclamaban propuestas que estarían mejor en el culo de alguien más

No se trataba de un refugio, empero

En realidad, no sabía lo que era

...

Dejó el vehículo en el inicio del sendero, bajo uno de los pocos árboles que crecían cerca; se estiró, apagó su cigarrillo de un pisotón, y acomodándose la chaqueta negra, metió las manos en los bolsillos para continuar a pie su camino, ya que no era demasiada la distancia y siempre venía bien la piel cortada por las ráfagas de aire

...

No pensaba nada en particular

No prestaba atención porque ya conocía por completo lo que el sitio podía ofrecerle

... probablemente hubiera sido mejor, aunque fuera, mirar hacia el frente

Tal vez así el impacto del elemento fuera del cuadro que se presentó no hubiese sido tan profundo

...

Con el primer paso que dio en ese campo, inmediatamente reparó en una presencia que no existía antes

Paseando la mirada por cada punto, del lado izquierdo, sentada sobre una roca, observó la espalda de una persona, que a juzgar por su talle y el cabello que le caía por la espalda, debía ser una mujer

Frunció el ceño y chasqueó la lengua con fastidio: la repulsión que sentía por la compañía, inesperada o no, siempre era latente, sobre todo porque sabía perfectamente que aquello no derivaría en algo interesante

Genial: no había cruzado palabra con el intruso -tampoco lo quería con especialidad-, y ya estaba decepcionado profundamente, frustrado por la carencia de un suceso que despertara una efímera curiosidad en su imaginario

Llegados a este punto, le daba igual la identidad contraria, o al menos el motivo de su estancia, a pesar de que era la primera vez que veía esa figura por los familiares parajes

Dado los intrusos, había que alejarlos del lugar que implícitamente le pertenecía; estaba permitido tratarla como eso: u vil perro que podía ser apedreado con tal de que desapareciera

No se le daba bien fingir, y menos cuando incluía a un interlocutor que sólo acabaría con la poca paciencia que tenía

...

No pensó demasiado en acercarse o no, simplemente lo hizo dando pisadas fuertes y un poco largas: quizá el crujir del pasto haría notar su presencia, y por el impulso, dar a entender que las visitas no eran bienvenidas

Contrario a eso, terminó por estar a poco menos de dos metros de ella, y ni señales que lo hubiese escuchado... o tal vez sí, pero lo ignoraba

Casi sonrió por el pensamiento, sustituyéndolo por el permanente fastidio y el ceño fruncido que lo caracterizaba

-Largo

Dijo con claridad, sequedad, con ese tono que usaba siempre ante lo predecible, hastiado e impaciente hasta donde le permitía la decencia: no iba a ejecutar una masacre por algo que no brindaría un cambio

...

Esperó. Esperó. El sonido de las olas y el chillar del viento fueron y vinieron, pero siguió esperando incluso cuando ambos parecieron callarse

...

-Largo - repitió con mayor firmeza, dando un paso adelante, tratando de intimidar a un pajarillo que, ojala, volara antes de meterle una bala en los sesos

Empero, no hubo cambio

Demoledora irritación

...

Caminó rápidamente un medio círculo, quedando frente a ella

Como respuesta natural, esperaba que levantara la vista y cruzaran miradas, como lo haría un intruso asustado y un dueño agresivo

Pero eso no ocurrió

Aunque su presencia, sobre todo en aquellas condiciones, no era algo que una persona racional podría ignorar, ella lo hacía, prestando muchísima más atención al ancho y largo pedazo de papel que descansaba sobre sus piernas y al grafito que movía con rapidez por el espacio... ¿dibujaba, acaso?

... ¿Lo estaba ignorando sólo por un estúpido dibujo? ¿O quizá, en serio, no lo había notado?

No sabía si sentirse bien o mal por eso, pero claramente no estaba complacido

-¡¿Acaso eres sorda?! ¡Lárgate!

-No

... ¿Eh?

-Jah, seguro que fue mi imaginación -se mofó, colocando las manos sobre su cintura con prepotencia - ¿Acabas de negart...?

La vio alzar la mano libre con rapidez, como si estuviese pidiendo la palabra o algo así

-Silencio, por favor

...

¿Qué carajo...?

Vio con mayor atención el cabello rubio platino que bajaba por largos mechones sobre sus hombros; la piel cremosa y marmoleada de sus extremidades y de lo que alcanzaba a notar por el corte de su blusa; la pose curveada, atenta hacia el material utilizado en su creación y que le negaba observar su rostro, a excepción de la frente adornada por un ligero flequillo de lado derecho; sus manos pequeñas, sus pies estilizados y el tamaño promedio que pasaba casi desapercibido por sus prendas discretas, le hizo pensar en la increíble nada, más cuando esa voz apacible, apática e irremediablemente aburrida le ordenó algo que, a su sorpresa, "estaba obedeciendo"

Ni una puta de mierda

Dio un nuevo paso, derivando en la repetición del movimiento de su mano

-Por favor, no se mueva

... ¿Quién creía que era él? ¡¿Quién se creía ella para mandarle cosas sin sentido?! ¡¿Qué demonios tenía en la estúpida cabeza que...?!

...

El ir y venir de su mano por el trozo de papel llamó un segundo su atención

...

Estaba... ¿dibujándolo?

La resolución era tan idiota, tan tonta e infantil, que se quedó ahí, quieto, mirando como un verdadero imbécil la manera en que corría el grafito y la imagen general que le daba aquella figura femenina inclinada, una que lo observaba y regresaba las pupilas tan rápido a su obra que no le daba oportunidad a conocer sus orbes, ni el resto de sus facciones

Ahora el sonido del aire y de las olas se combinaba con la del grafito rayando la lámina

...

...

-Está listo - anunció con la misma desesperante calma; levantó el papel, aun ocultando su rostro tras la superficie blanca

Empero, no mostró la obra, sólo puso una tapa encima de cartoncillo

-Jah, ¿simplemente te vas? ¿Sin mostrarme el resultado? - se quejó cortante, burlón, torciendo la boca en un gesto de fastidio e impaciencia - Es lo mínimo que me debes después de ordenarme cosas estúpidas, ¿no lo crees?

-Quizá- susurró, dando la impresión de que amarraba algunas cosillas al folio -De cualquier manera no importa

-¿Oh, en serio?

-Sí, porque realmente no le interesa -suspiró -¿Por qué hacerlo, entonces?

Iba a responder algo que escapó de su memoria inmediata, porque fue de mayor curiosidad el momento justo en que la hoja se acomodó bajo el brazo y reveló los rasgos de esa chica

... por la vida que había llevado hasta ese instante, podría decirse que desde hacía mucho olvidó el concepto de belleza, de las sensaciones que ofrecía y lo vago de su permanencia, y aunque no representó mayor impacto del que quiso reconocer, no se necesitaba ser un genio para ver que la mujer parada ahí, con el viento meciendo su cabello, era muy hermosa

Minutos atrás, en teoría, apreció todo lo que estaba a la vista, y ahora que lo tenía en mejor enfoque, siguió con la actitud renuente de que no lo impresionaba: no era como si antes no hubiese conocido hembras de precioso calibre

Sí, pero no una como ella, con los perfectos colores de su cuerpo combinando con el ambiente: su piel de mármol, el talle delicado, alta, con rostro agraciado, extremidades elegantes y medidas adecuadas, acentuadas sin vulgaridad por la blusa blanca de manga completa que dejaba la tela colgar, y su discreto pantalón negro; hacía juego con inusual armonía la tonalidad de su cabello, de la tez y ojos, unos tan azules y vacíos, que le recordaron al mismo mar que se extendía a su lado en los días en que las nubes grises no asqueaban el color

Los encontró tan ausentes, ensimismados, apáticos, y a la vez tan despiertos e inconquistables, que el natural desprecio conque veía a los interlocutores se hizo menor, lo suficiente para despedirla sin mayor reclamo

No era algo que llamara la atención, por supuesto, pero consideró efectivo cierto grado de prudencia... una que no fue necesaria dado que ella, con un leve cabeceo, dio media vuelta y comenzó su retirada, caminando hacia uno de los tantos caminos que se abrían por aquel paraje carente de árboles

No la vio descender, al menos no todo el camino, no se permitió hacerlo, obligándose más bien a volver la vista hacia el leve acantilado y descansar sobre el césped húmedo como ayer, como ante ayer, como la semana pasada y el mes pasado

...

En efecto, nada había cambiado, y la inusual presencia en el breve lapso de tiempo no significó nada, no fue interesante y tampoco marcó un nuevo misterio que agregara codiciada adrenalina a una existencia aburrida

Cierto... pero se sintió tranquilo

Eso era ya bastante. No lo cuestionaría, al menos de momento

Después de todo, no era como si fuera a volver a verla...

...

No obstante, contrario a su predicción, los siguientes días -aunque no seguidos-, regresaba a su paraje particular y la encontraba sentada en la misma roca de la primera vez, con la vista casi siempre hacia el mar y con la figura un tanto curveada, señal de que dibujaba lo-que-fuese que encontrara en el sitio

Claro fue que no hubo una incomodidad propiamente dicha, ni siquiera la usual sensación de invasión recurrió de nuevo, pero no estuvo dispuesto a ceder o a dejarse llevar, y aunque no había necesidad de una agresión, no hubo una de bienvenida

Se limitó a sentarse, como siempre, en el húmedo césped, con cigarrillo en mano, la botella de whisky en la chaqueta y ese pensamiento de que la vida era una mierda de aburrición, acompañado por el sonido del viento y las olas, uno al que ahora se agregaba la de ella, de su casi inexistente respiración y de su grafito moviéndose por la hoja de papel

La chica tampoco hizo esfuerzo por conocerlo o fingir que le importaba hacerlo, así que de cierta manera, se hicieron compañía

A veces, el silencio era la mejor manera de relacionarse con alguien

En evidencia, por su parte, no hablarle no significaba no mirarla, y eso fue lo que ejecutó durante las semanas que siguieron, concluyendo que su concepto de belleza ya estaba muy carente de lo original, empero, que ella se lo recordaba de alguna manera que no podía expresar; a eso se agregaba su gesto serio, apático, indiferente y tranquilo, con esa aura de que todo a su alrededor no existía fuera de su dibujo y lo-que-fuese que significara, como si plasmar esos trazos fuera la creación de otro paraje que le pareciera mejor

No le comenzó a agradar, pero sí a pensar que su compañía no era tan mala... y por eso era mejor que se largara de una vez

-¿Hasta cuándo vas a venir? - soltó al aire sin mirarla, con evidente carga de fastidio en la voz - ¿De verdad hay tantas cosas interesantes -marcó sarcástico- como para que regreses sin falta?

Esas eran las primeras oraciones que le dirigía desde su primer encuentro. No eran las mejores, a pesar de que ese intento por correrla tenía un punto por probar. De ello dependerían varias cosas, aunque no tenía muy en claro cuáles

-No las hay -respondió sin verlo, dedicada a su obra

-Debes ser muy estúpida si vienes a dibujar cosas que no tienen nada que ofrecer

-Si ese fuera el caso, concordaría

-¿Y no lo es?

-No

Frunció el ceño con menos amenaza

-¿Entonces, qué tanto haces?

Le miró con sus azules ojos por unos segundos, y los regresó al papel - Los tomo como base y después los modifico

-¿Para qué hacer algo así?

-Porque son aburridas, como dijiste

No sabía mucho sobre el arte o cosas así, pero en esencia era eso: crear una abstracción con ejemplo en lo material

Si él buscaba lo poco que tenía de emocionante la vida por medio de la adrenalina, de todos los eventos peligrosos y destructivos que pudiesen ofrecérsela, ella lo hacía a través de un acto de imaginación y creación

Qué... curioso: ella creaba, él destruía, y sólo para llegar a un fin en común

El cuál era mejor, sinceramente, no era cosa que debía ser cuestionada, porque dentro de lo monótono que se había vuelto, aún sentía gusto por las cosas irremediables y rotas a las que recurría, y así como insultaría a quien tratase de cambiarlo, sería idiota de su parte acarrear a otros a sus medios

Él estaba roto, enfermo, ya en un estado lamentable luego de probar todo sin verdadera satisfacción; no estaba en sus planes hacer de otros lo mismo, no por un acto de consideración, sino por el egoísta derecho de exclusividad

Por eso resultaba... "bueno" que alguien tuviese la suficiente convicción de buscar un método diferente y original

Sin embargo, era seguro que tal proceder no era para todos, ni satisfacía igual

A él no le satisfacería

-¿Te entretiene?

-Un poco, sí

-¿Qué te hace pensar que lo que tú creas es mejor que lo que hay?

-No es mejor, pero es diferente -suspiró levemente -Me basta para que deje de ser monótono

-¿Te limitas a eso? - dibujó una mueca de apatía

-Bueno, no es como si romper las reglas fuera a cambiar algo

-Es más variado, al menos

-¿Para satisfacerte? -irrumpió su actividad por un momento. Le observó de reojo -Si fuese así, debo pensar que el gatito perdido ya se ahogó en el agua

...

Fue justo en ese momento que ya no la pensó como una mujer, sino como un ser igualmente aburrido que él

La revelación no pudo más que complacerlo, dejando por un momento sus decepciones anticipadas y las esperanzas malogradas

Sólo la acompañaría hasta donde se cansara, hasta donde la sensación se hiciera vieja y el roce repugnara

-Entonces, gatita - sonrió con cinismo - ¿Podrías mostrarme ese dibujo? Creo que ya me interesa ver cómo deformas el mundo

Cruzaron miradas por algunos minutos sin decir palabra. Él mantenía su sonrisa, mostrándole los blancos dientes en un gesto desvergonzado. Ella mantenía su indiferencia, mostrando la desidia de unas emociones que no estaban ahí

...

-Gwyneth

-¿Qué?

-Me llamo Gwyneth - le extendió con cuidado el blog donde trabajaba... pero antes de que pudiese tomarlo, lo apartó con poca dificultad - ¿Cuál es tu nombre, gatito? - acentuó con una ligera burla, apenas afilando sus pupilas - Si no tienes uno, supongo que tendré que dártelo

-Qué tontería - la idea de que lo llamase con un nombre idiota lo fastidió, y al mismo tiempo le causó gracia - Soy Alasdair

Con eso, pudo tomar las hojas sin quejas de su interlocutora

...

Aunque la asociación de "gatos" no tenía ningún sentido, de cierta manera le pareció coherente puesto que así lucían: como un par de felinos perdidos que vagaban de un lado para otro, encontrando poco qué comer y huyendo de los depredadores, aunque renuentes a rozarse con la violencia del entorno

-¿Qué se supone que es esto? -se detuvo en una página en que se mostraba una flor, pero que se combinaba con un risco y una nube

-No lo sé

-¿Tú lo dibujaste, y no sabes qué es?

-Hm- afirmó con simpleza - Que quiera hacer algo diferente, no significa que deba saber una cosa así

De tal modo, lo más seguro era que se ahogarían tarde o temprano... y eso era bueno

No quería seguir preguntándose si la vida terminaría pronto, sólo apresurarlo

Quizá ella lo ayudaría a hacerlo