CAPÍTULO 2

Abrí los ojos, ya era de día y la luz del sol me molestaba, como cada día. Lo único diferente es que a mi lado estaba ÉL. Al recordar lo que pasó ayer me sonrojé, sin importar si alguien me estaba viendo. Sólo podía mirar al pelirrojo que estaba usando mi brazo de almo... ¿MI BRAZO? POR ESO NO LO SENTÍA.

-OI BAKAGAMI, DESPIERTA ANTES QUE TENGAN QUE AMPUTARME EL BRAZO. - grité para que se despertara a lo que el despertó de un susto. Sabía que perfectamente que me encantaba, pero sólo quería provocarle. Ante la reacción empecé a reírme como si no hubiera un mañana.

-¿SE PUEDE SABER QUÉ COÑO TE PASA A TÍ? ¿ES QUE QUIERES MATARME DEL SUSTO, AHOMINE? - respondí enfadado y seguí riendo. Me acerqué y empecé para darle capones. -NO TE TOQUES, ME HACES DAÑO AHOMINE, YA PARA, ESTATE QUIETO!

-Se os escucha desde la otra habitación, ¿podéis hacer el favor de bajar la voz? - nos ordenó Kuroko. -Todo el mundo sabe lo contento que se pone uno cuando despierta con la persona que le gusta pero por lo menos no os comportéis como críos.

-NO ME GUSTA ESTE IMBECIL. -gritó Kagami. Sorprendido pero por alguna razón decepcionado decidí acabarlo de molestarle.

-No mientas, cariño. - me acerqué a su casa y nuestros labios rozaron ligeramente. Al darse cuenta de la situación toda su cara acabó del mismo color que su pelo.

-Ah... eh.. - el pelirrojo estaba tan sorprendido que solo balbuceaba hasta que se recuperó. -¿PERO SE PUEDE SABER QUÉ MIERDAS HACES BESÁNDOME? - se restregó la mano por la boca limpiándose.

Kuroko suspiró. -Tengo la impresión que hablar con vosotros no tiene solución. - y se fue de la habitación.

-Oi Ahomine, ¿Qué te parece un 1 contra 1? -preguntó el pelirrojo.

-Valep, tú prepárate y yo avisaré a los otros. -respondí de buen humor. Perfecto. Por fin podré estar a solas con ÉL. Y encima jugando. ¿Puede haber algo más increíble que esto? Oi, ¿por qué me estoy emocionando tanto... supongo que es sólo por jugar contra alguien como ÉL. Estaba bastante confundido y no sabía qué me pasaba últimamente con este pelirrojo.

-Oi Imayoshi, Kagami y yo iremos a hecharnos un 1 vs 1 a la cancha de fuera. Estamos ahí, por si necesitáis algo. -avisé sin esperar respuesta alguna y me fui a cambiarme.

-¿Pero como puedes ponerte así con lo que te rocé? - pregunté al pelirrojo.

-Oi cállate, ya es bastante vergonzoso para mí, así que cierra la boca y ayúdame. Al fin y al cabo todo es tu culpa.

-Si estiro aquí, ¿te duele, Bakagami? -pregunté curioso.

-¡Pues claro que me duele! No seas tan cruel Ahomine. - respondió.

-Relájate más que sino no podrá entrar.

-Me da igual, sólo acaba ya...

-AAAAAAAAAAAAAGH, ¿PERO QUE COJONES HACES? ¿NO TE DIJE QUE ME DOLÍA SI HACÍAS ESO? ¿ESA ES TU FORMA DE TRATAR A LOS HERIDOS, AHOMINE? -gritó alterado.

-Oi Bakagami, relájate. Ya te he sacado la piedra que se te había clavado, al menos dame las gracias y para de quejarte. -añadí.

-PERO SERAS... SI HA SIDO TU CULPA QUE ME CAYESE.

-Eso no es verdad. Sólo estaba intentado defender y tu te has caído sólo. No es mi problema que seas tan torpe.

-Aggh no te soporto. - se levantó y se dirigió hacia la puerta, con la intención de volver a la habitación. Antes de que pudiera hacer eso lo retuve y coloqué mi cabeza en su hombro.

-¿Qué estás haciendo? - preguntó sorprendido pero a la vez rojo como un tomate. ¿Por qué se sonroja? ¿Es que no ve que si lo hace no podré controlarme? Puso mis labios sobre su fino cuello, depositando un beso. Quiero morderle. -AAAH.. ¿POR QUÉ ME ESTAS MORDIENDO? OI AHOMINE, DETENTE. - le mordí aún más fuerte hasta que sentí el sabor a hierro de sangre y empecé a lamerlo. -AHOMINE, DUELE... aaah... -al darse cuenta del gemido ahogado que le había salido de su boca se la tapó y se deshizo de mi, corriendo hacia la habitación. Sonreí. Adorable.

Cuando los otros vinieron lo primero que hicieron es preguntarme si había violado a Kagami, por la marca que tenía en el cuello. Me estuve descojonando por lo menos mínimo media hora, y otra más cuando vi al pelirrojo con esa marca del mismo color que su pelo.

-Por lo menos vas a conjunto. -solté para provocarlo.

-Que te jodan, Aho.

Decidimos comer en el McDonalds más cerca que había.

-Yo quiero 30 hamburguesas - pidió Kagami.

-Yo pediré 35. - pedí al encargado de al lado.

-Pues no, ahora pónganme 40. -corrigió Kagami. El chico que le estaba atendiendo le miró con cara de no poder creérselo. -Es que hoy tengo mucha hambre. -le aclaró sonriendo a lo grande como si esa respuesta lo solucionara todo y le miré mal.

-¿Cómo de grande debe ser vuestro estómago para comer todo eso? - preguntó Hyuuga. Ante esta pregunta, Kagami y yo miramos las bandejas de cada uno pero no contestamos. Todo se tiene que decir, Kagami comía poco más que yo y aún no entiendo porque está como está. La verdad es que no está nada mal. Está muy marcado y es alto, pero no más que yo. De repente recordé la pasada noche que bebimos demasiado y acabé tocándole por debajo la camiseta. Me sonrojé y los otros se dieron cuenta.

-Aomine-kun, ¿te encuentras bien? Tienes toda la cara roja. -me preguntó Kuroko sin ninguna expresión, sorbiendo su batido de vainilla.

-Eh, si. Estoy bien, es sólo que me ha dado un golpe de calor.

-Pero si estamos en un lugar donde hay aire acondicionado. -respondió haciendo que mi respuesta quedara expuesta.

-Eh, ya. -no dije nada más y seguí comiendo.

Después de pasarnos la tarde yendo a diferentes tiendas, mirando, peleándonos, jugando, provocándonos entre todos fuimos a casa. Cuando llegamos ya eran las 12 pasadas, en un principio querían volver a beber alcohol pero Kagami y yo nos negamos. Pasaban las horas y no podía dormir, teniendo a Kagami al lado sin hacer nada era demasiado para mi.

-Oi Ahomine. ¿puedes hacer el favor de no dar tantas vueltas? Te estas quedando parte de mis sabanas. - ordenó Kagami molestó. Me giré y tiré de ellas provocando que Kagami se estampase contra mi cuerpo. -¿Pero que problemas tien... -le interrompí.

-Shhhhhhht... escucha atentamente. - pedí.

-Ahhh... mmmhh.. Saku.. rai... aahhh..

-Shht, al.. alguien nos escuchará.

Kagami y yo nos miramos con desconcierto. Los dos nos levantamos al momento y nos acercamos donde provenían esos sonidos. Venían de la habitación que compartían Sakurai y Kuroko así que sigilosamente abrimos un poco la puerta para que ver pasaba, aunque seguramente tanto yo como Kagami sabíamos que pasaba ahí dentro.

-Agh.. más.. fuer..fuerte!- pidió Kuroko.

Kuroko estaba apoyado en la mesita de madera que había al centro de la habitación, medio arqueando la espalda. Si, estaban follando. ¿Pero que coño? ¿Sakurai y Kuroko? ¿Por que ellos tienen sexo y yo no puedo tener con el imbécil del pelirrojo? Empecé a imaginarme a Kagami apoyado en la mesita de madera y yo follándole duro, mirándome y pidiendo por más.

-¿Por que coño estás duro Ahomine? ¿No me digas que te pone ver eso? - preguntó con sonrisa socarrona intentando provocarme. Y me fijé en ÉL.

-Taiga, cariño, aprende a ocuparte de tus problemas antes que en los de los demás. - respondí sonriendo y mirando hacia su paquete hinchado. Al darse cuenta de que el estaba influenciado por el ambiente se lo tapó y se sonrojó. Hé. Touché. -¿O no me digas que te pone ver eso? -pregunté lo mismo con el fin de intimidarle.

-Calla, me voy al baño.

-Oi, no corras tanto. Los dos necesitamos ir, así que.. ¿por qué no nos ocupamos en conjunto de ÉSTO? - pregunté con una sonrisa de estar tramando algo realmente bueno. O por lo menos para mi.

-Bájate los pantalones. - ordené y obedeció. Por fin.

Se los bajo lentamente, seguramente comiéndose el coco, preguntándose si era buena idea. Empecé a verle la parte superior del calzoncillo rojo oscuro. Estábamos los dos sentados encima la cama. Le pedí que se acercase más, que sino no podíamos hacer nada y me bajé mis pantalones. Los dos quedamos en ropa interior. Aproximé mi mano en su erección aún tapada y la rocé, haciendo que el dueño se estremeciese de dolor y de placer.

-Ahh... Ahomine, no hagas eso.

-¿El que? ¿Esto? - y volví a rozar su miembro.

-Mmmh... - se tapó la boca.

-Oi, no hagas eso. Quiero escucharte. -le ordené.

Empecé a masajearle por encima aún de la ropa interior, haciendo círculos, moviendo arriba y abajo, etc. Sentí que mi mano comenzaba a humedecerse. Quiero besarle, quiero morderlo, quiero hacerlo MÍO. Me acerqué a su cara depositando un suave beso esperando que me correspondiera y el pelirrojo empezó a mover los labios, pidiendo más. Estuvimos un rato besándonos, sólo conectando nuestros labios. Cuando nos detuvimos me di cuenta que mi mano ya estaba bastante mojada.

-Aaah.. Aomine.. duelee...

-¿Aquí?

-Ahh, sii.

-¿Quieres que te los quite? Estas muy mojado. - y afirmó con la cabeza.

La sensación de su erección con mi mano fue esplendida. Primero moví mi mano lentamente pero con fuerza. ¿Qué clase de expresión es esa? Tenía los ojos llorosos, como si fuera a llorar de placer. Tan jodidamente violable... Más tarde empecé a subir la velocidad de mi mano, a veces me centraba más en el tronco y otras en el glande, rozando de vez de cuando el orificio de la uretra.

-Mnaaah.. Aomine... es..estoy...

-Puedes correrte cuando quieras. Taiga... córrete para mi... vamos. - le dije susurrándole en la oreja.

-Mnnhh.. aaaaaahh... - cuando se corrió empecé a lamer lo que había dejado en mi mano.

-¿Pero se puede saber qué haces? Deja de lamer eso.

-Pero es tuyo. -aclaré, dando a entender que no me importaba si era de él y respondió sonrojándose. Justo cuando estaba distraído sentí que el frío aire en mi erección. -Oi, ¿Qué haces? -pregunté sorprendido. No respondió. Simplemente la puso en su cálida boca. Ahhhh dios. No sé si aguantaré mucho. Entre la expresión que hace cuando me chupa la polla y lo bien que lo hace... Supongo que tiene experiencia con las chicas. Su boca era cálida y de tanto en tanto me rozaba suavemente lo dientes. Sólo pensar que me estoy follando su boca me vienen ganas de correrme. Primero fue lento, supongo que para joderme como yo hice antes con él pero después fue aumentando la velocidad. Coloqué una mano en su pelo, alborotándolo para poder controlar la velocidad y parase de jugar a ver quién jode más. Mmn.. no puedo más... Me corrí en su boca.

-¿POR QUÉ COÑO NO ME HAS AVISADO? -preguntó de mal humor.

-¿Avisar de qué? - respondí preguntando, haciéndome el tonto.

-Ya sabes de que, no hagas como si... -le interrumpí.

-Nee Kagami, volvámoslo hacer otro día. - dije.

-¡Y UNA MIERDA! PARA QUE TE VUELVAS A CORRER EN MI BOCA, PERVERTIDO! -sonreí.

-Sisi, lo que tu digas. - añadí y le di un pequeño beso en los labios. - Buenas noches, Bakagami.

Muchas gracias por leer hasta aquí, para algunos de los próximos capítulos tengo pensado algo grandioso entre Kagami y Aomine. También quiero alargar más los capítulos porque sé lo que molesta estar esperando el episodio y acabarlo leyendolo en 5 minutos.

No se corten en dejar reviews o cualquier duda!